Día Universal de la Infancia: 69 millones de niños morirán en los próximos diez años por causas evitables

El 20 de noviembre es el día elegido por la ONU desde 1959 para “fomentar la fraternidad entre los niños y las niñas del mundo, y promover su bienestar con actividades sociales y culturales”. Pero sobre todo es un día para llamar la atención sobre la situación de los niños más desfavorecidos, dar a conocer los derechos de la infancia, que en este particular momento de la historia necesitan una mejora considerable.

Los datos de la propia UNICEF son demoledores: cada día casi 15.000 niños y niñas mueren antes de cumplir cinco años por causas evitables, 124 millones de niños no acceden a educación primaria y secundaria, en todo el mundo, uno de cada tres niños menores de 5 años presenta retraso en el crecimiento o sobrepeso y, en algunos casos, una combinación de las dos formas de malnutrición,cada minuto más de 20 niñas o adolescentes son obligadas a casarse, más de 160 millones de niños y niñas realizan trabajos forzados o tareas inadecuadas para su edad y 100 millones de menores son víctimas de alguna forma de explotación sexual.

De todo ello es inevitable deducir que este Día Internacional de Niño es una jornada de poca celebración y mucha reivindicación.

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Día de las Librerías, una apuesta por la supervivencia de la cultura

La Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), con el apoyo de la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura del Ministerio de Cultura, ha dedicado la presente edición del Día de las Librerías, con el que pretende llamar la atención de la importancia que estos establecimientos tienen en la vida social y cultural de pueblos y ciudades y su fundamental labor de difusores de la cultura, en un tiempo en la que ésta se encuentra amenazada por la crisis derivada de la pandemia del Covid 19 y por un incremento del ocio banalizador frente a la cultura de las artes y las ciencias.

Pero además, con esta iniciativa las librerías quieren agradecer el apoyo recibido por parte de la sociedad durante los últimos meses, cuando han tenido que permanecer cerradas y han visto como sus clientes han realizado compras por adelantado y vía internet, lo que ha permitido a muchas de ellas seguir abiertas. Desde esta página queremos solidarizarnos con los libreros y todos aquellos que hacen posible que la cultura siga viva a pesar de todo.

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Ilustres olvidadas: Amparo López Jean, la maestra pionera del sufragismo en Galicia que murió de pena en el exilio

Amparo López Jean nació en el pueblo de Culleredo, en A Coruña, el 30 de octubre de 1885, en el seno de una familia ilustrada. Su madre era Adela de Jean, una maestra de escuela de origen francés, que se quitó el «de» nobiliario de su apellido y su padre era abogado y secretario del consejo de la localidad. Ambos alentaron desde la más tierna infancia los anhelos de libertad y cultura que mostraba la pequeña Amparo, a la que animaron a hablar gallego, en contra de la opinión de sus amistades de la clase alta que consideraban ese idioma como un «dialecto de ignorantes», y la apoyaron cuando decidió practicar deportes y actividades al aire libre, que se consideraban impropias de una señorita.

Cuando el padre murió. madre e hija se trasladaron a A Coruña, donde la niña estudió magisterio y se convirtió en la primera mujer bachiller de la ciudad. También estudió canto y piano con el músico coruñés José Baldomir y pintura con Máximo Ramos, al tiempo que daba clases en la misma escuela que su madre. Hizo gala de su espíritu rebelde al comenzar a convivir con el conocido escritor, periodista y político republicano César Alvajar sin casarse, lo que motivó un notable escándalo en la ciudad. Fue madre de cinco hijos: Ana María, Javier, Amparo, María Teresa y Agustín, que al poco de nacer. Feminista convencida, defendió siempre el sufragio femenino y el acceso de la mujer a la educación. Entre 1933 y 1936 tuvo un papel muy destacado en la Agrupación Republicana Femenina, de la que fue secretaria y después presidenta.

A finales de junio de 19367​ la familia, menos la hija mayor, Ana María, y su hermano Javier, que se quedaron a estudiar en La Coruña, se trasladó a Soria donde César Alvajar había sido nombrado gobernador. Unos días después se produjo el golpe de estado militar dirigido por Francisco Franco que dejó a la familia dividida en los dos territorios: A Coruña, controlada por los sublevados y Soria, en zona republicana. Nunca más se volverían a reunir. Amparo López, su esposo César y sus hijas Amparo y Teresa comenzaron un recorrido por la península forzados por los avatares de la guerra, que los llevó a Madrid, Valencia y Barcelona, desde donde Amparo y su marido lograron huir a Francia. Su hija Teresa no puedo hacerlo y regresó a Coruña, donde fue detenida y pasó cuatro meses en la cárcel, acusada de ser comunista. Su hermana Ampara pudo huir a Argentina.

Al llegar a Francia Amparo fue separada de su esposo e ingresada en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, donde sobrevivían la mayoría de los españoles exiliados muriéndose de frío y hambre. Cuando su esposo consiguió sacarla del campo se trasladaron a Calvados, en Normandía, donde trabajaron en una fábrica de toallas. Allí se reunieron con sus hijas Teresa y Ana María, que pudieron huir a Francia y allí las sorprendió la invasión de los nazis. Al final lograron huir a Montalbán, en la zona de Vichy no ocupada por los nazis, donde el 12 de noviembre de 1942 murió María teresa, víctima de la depresión y los sufrimientos de los últimos años de su vida. Su hija Teresa definió su final con una imagen tan triste como poética: «murió de morriña».

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“El consentimiento”, el libro que denuncia la tolerancia intelectual y los fallos del sistema en los casos de abusos a menores

Vanessa Springora mantuvo en 1986 una relación sexual, que duró más de un año, con un hombre 36 años mayor que ella, que por entonces tenía solo 14. Esta relación fue alentada por su madre y silenciada por su padre, que aunque estuvo en contra, no hizo nada por evitarla. No sólo estaba al tanto la familia, también los amigos y vecinos conocían esta relación desigual y callaron o no fueron más allá de los comentarios en círculos reducidos. Los médicos y policías que tuvieron conocimiento de la situación, tampoco salen mucho mejor parados y, en el mejor de los casos, actuaron con una tibieza que roza la complicidad. Y todo eso porque fue una relación en la que no se ejerció violencia física, sino violencia intelectual, precisamente en un ambiente de artistas e intelecutales que hizo la vista gorda y consideró que una adolescente de catorce años estaba capacitada para “consentir” la presión de un adulto muy superior a ella mental y personalmente.

El adulto en cuestión es el escritor Gabriel Matzneff, un intelectual admirado que, lejos de ocultar su afición por las relaciones sexuales con menores de edad, niñas y niños de de 14, 13 e incluso 11 años, las publicaba en sus libros y en sus memorias, con títulos tan evidentes como Les moins de seize ans (Los menores de 16 años), reeditada en el año 2005 por la prestigiosa editorial Gallimard. Ahora Vanessa Springora ha contado como vivió esa desequilibrada y anormal relación en su libro Le consentement (El consentimiento), en el que denuncia el silencio que la envolvió, la soledad en la que su entorno, formado por la élite de la cultura francesa, la abandonó a su suerte. Y algo peor, como el abusador era aplaudido por sus conquistas y ella fue, y sigue siendo, juzgada como la culpable de ensuciar una impecable reputación intelectual.

Pero Springora no solo levanta la voz y el dedo acusador contra las élites que ahora se muestran sorprendidas y horrorizadas, sino también contra un sistema en el que todo falló a la hora de proteger a unos niños y niñas conducidos a unas relaciones sexuales en las que no tuvieron ninguna capacidad de decisión. Acusa a un sistema que no se atrevió a denunciar a los poderosos, afirmando que “Fallaron todas las instituciones, falló el sistema escolar, el policial, el hospitalario. Eso lo que resulta increíble ante un militante de la pederastia que ha publicado textos en ese sentido en los que lo glorifica”

El consentimiento ha sido publicado por la editorial Lumen y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad, dentro de su campaña Protejamos a nuestros niños del abuso sexual infantil

Fernando Llor: “El acoso puede acabar de manera fatal para las víctimas, por eso es muy importante empezar a detectar el problema cuanto antes”

“Subnormal”, el cómic creado por el guionista Fernando Llor y el dibujante Miguel Porto, sobre la experiencia de acoso escolar padecida en su infancia por el jugador de baloncesto Iñaki Zubizarreta, que estuvo a punto de llevarle al suicidio, no sólo se ha convertido en el fenómeno del año en el mundo de la novela gráfica, sino que se está convirtiendo en una herramienta fundamental para dar visibilidad a un gravísimo problema, el del bullying, que afecta al 33% de los menores de 9 a 17 años en España. El guionista, Fernando Llor, nos habla de la creación de este importante proyecto.

¿Cómo surgió el proyecto del cómic “Subnormal”?

Fue a través de José Luis Córdoba, director editorial de publicaciones de Panini (recién jubilado). En el Cómic Barcelona de 2019 mantuvimos una pequeña reunión en la que me comentó que le gustaría hacer una obra que tratase el tema del acoso escolar. Tras una primera propuesta que no terminó de funcionar me puso en contacto con Iñaki y empezamos a trabajar.

¿Cuál fue el método de trabajo con Iñaki Zubizarreta?

Consistió sobre todo en hablar mucho por teléfono, tomar muchas notas e ir elaborando una escaleta con la que tener algo a lo que ir dando forma. Lo más complicado de todo fue el escoger los episodios concretos de su vida que formarían parte del cómic. Teníamos que hacer que la historia no fuese excesivamente larga y a la vez que lo que contásemos fuese lo suficientemente representativa de lo que significó para él el acoso. Pero lo más complicado no fue ese trabajo, que a fin de cuentas puede resultar algo más “frío” o más analítico. Lo difícil fue lidiar con la implicación emocional que supuso escribir el guion y meterse en la piel de Iñaki para contar determinadas escenas.

¿Cómo decidiste afrontar el guion? ¿Cómo una denuncia social, la narración de un caso concreto (el de Iñaki) o cómo un trabajo que sirviera de ejemplo a los escolares?

Desde el principio tuvimos todos (Iñaki, José Luis, Miguel Porto y yo) muy claro que queríamos conseguir una serie de objetivos con la obra y el principal de todos ellos era mostrar el acoso como es, sin medias tintas y sin paternalismos. Si el cómic iba a servir para acercarse a un problema como el acoso escolar, era muy importante dar una imagen real del problema porque si no lo hacíamos así caeríamos en algo que ocurre a veces: transmitir la sensación de que “no es para tanto” o de que al final todo se arregla y los chicos acaban jugando juntos y felices.

¿Antes de este cómic tenías alguna experiencia personal o ajena con el acoso escolar?

Nunca lo percibí como tal, al menos en mi época del colegio y en el instituto. Sin embargo, mirándolo ahora con perspectiva y después de haber pasado por este cómic, sí que me voy dando cuenta de determinadas actitudes que suceden en las aulas y en las que muchas veces participamos sin siquiera darnos cuenta del daño que podemos estar haciendo. El acoso puede acabar de manera fatal para las víctimas, por eso quizás es muy importante empezar a detectar cuanto antes cuando hay un problema.

¿Crees que esta sociedad minimiza el problema del bullying con el consabido “son cosas normales entre chavales que han pasado siempre”?

Creo que se ha mejorado mucho en este sentido. Es cierto que se sigue minimizando en muchos casos, más por tratar de huir de un problema o por no querer enfrentarlo que porque de verdad se piense que son cosas de críos. Hoy en día existen protocolos de actuación en colegios e institutos, se aborda el tema con los alumnos en charlas y con diferentes materiales pedagógicos. Por desgracia, no es suficiente, pero sí que considero que existe un movimiento mucho mayor de gente como Iñaki que realiza una labor de activismo contra el acoso escolar y lo hace además con un enfoque muy directo. Seguro que quedan infinidad de cosas que mejorar y que se le podría exigir una mayor responsabilidad a toda la sociedad para acabar con el problema, pero también debemos valorar el trabajo que sí que se está haciendo.

¿En algún momento tuviste la tentación de “ablandar” el relato, de quitarle crudeza?

No, para nada. Estábamos convencidos de que si lo hacíamos estaríamos minimizando el problema, caeríamos en el juego de ocultar el problema y eso serviría de bien poco o, peor aún, estaríamos formando parte del problema.

¿Cómo se logra el equilibrio entre la crudeza de la historia real y el morbo y sensacionalismo que lleva casi implícito un tema como el bullying?

Creo que hay que tratar de mantener cierta distancia a la hora de elaborar y de contar determinadas escenas. Para esto ayudó muchísimo la narrativa de Miguel que supo darnos un punto de vista estático, casi como de observadores externos que asisten impotentes a lo que ocurre frente a la cámara. Podríamos haber caído en una representación más efectista, pero creo que eso es lo que nos hubiese hecho caer en ese sensacionalismo.

¿Hubo algo que te sorprendiese de forma especial en la historia de Iñaki? ¿Hubo algo que no contases porque te parecía excesivo?

Sí que lo hubo, todo lo referente a la segunda parte del cómic, la que ocurre dos décadas después de haber sufrido el acoso tan brutal por el que pasó. Me impactó muchísimo descubrir las secuelas que habían quedado en él, lo profundas que eran sus heridas y todo lo que estuvo a punto de hacer. Hubo varias cosas que dejamos fuera del cómic, varias de ellas por motivos meramente estructurales y narrativos y otras por petición de Iñaki que no quería exponer aún más determinados episodios de su vida.

¿Crees que el cómic en general y éste en concreto, puede ser una buena herramienta educativa?

El cómic es una de las mayores herramientas de divulgación para cualquier materia con la que podemos contar hoy en día. En nuestro día a día asistimos a un inmenso aluvión de imágenes y texto luchando por llamar nuestra atención de formas muy variadas. Imágenes y texto queriendo transmitir algo. Pues ese es el lenguaje natural del cómic. Esa es su potencia. Y se puede aplicar para contar o para divulgar cualquier historia, cualquier materia o cualquier concepto. Así que sí, creo que el cómic puede y debe ser una buena herramienta educativa.

¿Qué es lo que más te ha gustado de este proyecto?

La experiencia, el camino, el haber empezado el proyecto como un trabajo más y haber acabado formando vínculos muy estrechos entre todos los que hemos formado parte del mismo.

¿Estás satisfecho del resultado conseguido?

Pues sí, la verdad. No tanto en términos de si la obra es mejor o peor, creo que eso no me toca valorarlo a mí, pero sí en cuanto a haber participado en algo en lo que tanta gente nos está reconociendo su valor para transmitir un mensaje y abordar un problema en las aulas.

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Han asesinado a un profesor, han acuchillado a la libertad

Un fanático degolló la libertad de pensamiento, que viene a ser la más grande las libertades. Samuel Paty fue degollado en Conflans-Sainte-Honorine, una población cercana a París, cuando salía del instituto donde daba clase. Era profesor en Francia, un país donde la educación es laica y se queda a la puerta de los colegios e institutos, y fue asesinado por un fanático religioso. Su presunto “delito” fue haber enseñado a sus alumnos las caricaturas sobre Mahoma del semanario satírico Charlie Hebdo, que hace cinco años costaron la vida a 12 trabajadores de esa publicación en un ataque reivindicado por la organización terrorista Al-Qaeda.

Samuel murió por defender la tolerancia y la libertad de pensamiento, base de todo sistema democrático, y por hacerlo desde la principal trinchera, la escuela donde se forman los ciudadanos del futuro. Por eso estos días en Francia los lemas son “Je suis prof”, “Je suis enseignant” (Soy profe, soy enseñante), como tributo a un ciudadano que “Fue asesinado porque enseñaba, porque explicaba a sus alumnos la libertad de expresión, la libertad de creer y la de no creer”, como dijo el presidente francés Emmanuel Macron al dirigirse al país, recordando que se trata de un ataque contra los valores de Francia, su educación laica e igualitaria.

Quizá haya sido la situación actual de pandemia que absorbe todas nuestras preocupaciones, quizá nos estamos acostumbrando a este goteo de muertes violentas provocadas por el fanatismo intolerante, o quizá la muerte aislada de un solo profesor no cause tanto impacto como la de una docena de periodistas, pero hemos echado de menos que “Yo soy un profesor” no se haya convertido en una imagen mayoritaria en las redes sociales, como en su día se convirtió aquella de “Je suis Charlie Hebdo”. Tampoco las hemos visto en los colegios y los institutos, donde los maestros y profesores peleando contra el Covid superados por la falta de medios e infraestructuras, soportando muchas veces quejas de padres a los que no les gusta que sus hijos reciban según que enseñanzas.

El sistema público de educación no puede ser un menú a la carta según las ideas o creencias de cada uno. Debe ser un sistema consensuado entre los distintos sectores sociales, debe servir para preparar a los niños para enfrentarse a los retos del futuro, de un futuro marcado por la revolución tecnológica y del conocimiento, y debe basarse en un Pacto de Estado de Educación que permita unos planes de estudio duraderos y adaptados a la realidad. Quizá a la vista de la situación de disenso político generalizado, esta idea parezca una utopía, pero de lograrlo o no depende nuestro futuro como sociedad de progreso y de derecho.

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Ilustres olvidadas: Nísia Floresta, la profesora y poeta pionera en la defensa de los derechos de las mujeres, los indígenas y los esclavos en Brasil

Dionísia Gonçalves Pinto vino a parar al mundo el 12 de octubre de 1810 en la casa del hacendado portugués Dionísio Gonçalves Pinto y de la brasileña Antônia Clara Freire. Recibió una esmerada educación y desde muy joven se interesó por las letras y el periodismo literario usando el pseudónimo de Nísia Floresta Brasileira: Nísia por el diminutivo de Dionísia, Floresta por el nombre del localidad natal y Brasileira como símbolo de un patriotismo del que siempre hizo gala a pesar de haber residido una parte importante de su vida en Europa.

A los 18 años su vida dió un vuelco vertiginoso al ser asesinado su padre y verse prácticamente impelida a contraer matrimonio. Tres años después. dando muestras de un caracter independiente poco usual entre las mujeres de su época y su clase social, comenzó a dar rienda suelta a sus avanzadas ideas sobre la situación de la mujer, publicándolas en un periódico de Pernambuco. Poco después enviudó y se traslado con su madre y su hija a la ciudad de Rio Grande do Sul donde dirigió un colegio para niñas hasta que estalló un movimiento insurgente republicano conocido como La Guerra de los Farrapos y se vio obligada a trasladarse a Río de Janeiro, donde fundó y dirigió los colegios Brasil y Augusto, que pronto destacaron por su elevado nivel de educativo.

En 1849 su hija sufrió un grave accidente y los médicos le aconsejaron llevársela a Europa, donde la medicina estaba más avanzada. Se instaló en París, donde comenzó a publicar una selección de artículos sobre la emancipación femenina, titulados Opúsculo Humanitario, que le granjearon las simpatías y el respeto del filósofo que sentó las bases de la sociología, Auguste Comte, en cuyo entierro Nísia fue una de las cuatro mujeres que acompañó el cortejo fúnebre al Cementerio Père Lachaise.

En 1872 regresa a Brasil y se involucra en la campaña para abolir la esclavitud liderada por el intelectual y político Joaquim Nabuco. En 1875 regresó a París donde falleció diez años después, dejando como herencia una extensa obra literaria con libros como Direitos das mulheres e injustiça dos homens, en el que defendía los derechos de las mujeres a la instrucción y al trabajo, o Conselhos a minha filha, en el condenaba la formación educacional tradicional femenina.

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“El curioso incidente del perro a medianoche”, un libro sobre el autismo que engancha a los adolescentes a la lectura

Christopher Boone, un chico de 15 años con síndrome de Asperger, es el protagonista de esta historia, divertida y conmovedora a la vez, que desde hace 15 años ha enganchado a la lectura a miles de adolescentes, enseñándoles que tras una aparente deficiencia como los trastornos de tipo autista, no se encuentra ningún tipo de discapacidad, sino posiblemente todo lo contrario, una inteligencia excepcional que lucha por manifestarse. Este es precisamente el caso de Christopher, que cuenta con habilidades increíbles para las matemáticas, posee una gran memoria fotográfica y es muy inteligente, pero tiene dificultades para entender las relaciones y el comportamiento humano. Su maravillosa forma de ver y entender el mundo hacen cuestionar el sentido común de los adultos.

Christopher, el protagonista, es muy diferente a sus compañeros y su percepción de su entorno y de la vida en general está limitada por enormes barreras. Es incapaz de reconocer y comprender las expresiones faciales con las que los demás explican la alegría, la tristeza o la sorpresa y tiene dificultades para entender explicaciones con metáforas y los chistes. Además tiene miedo de los extraños y los lugares desconocidos, por eso grita y reacciona con violencia cuando alguien, que no sean sus padres o su tutora, le toca.

Todo se precipita el día que encuentra el cadáver del perro del vecina, atravesado por un tenedor de jardín, y es detenido por rebelarse contra el policía que le interroga. Tras descubrir su autismo, es liberado y comienza a anotar en un cuaderno toda esa experiencia. Pero su padre esconde la libreta y en su búsqueda para recuprarla Christopher descubre unas cartas que presuntamente le había escrito su madre muerta, pero que en realidad eran obra de su padre, quién llevaba años mintiéndole sobre muchas cosas, entre ellas la muerte de su madre.

Gracias a la dirección de las cartas de su madre, se embarca en un viaje de aventura con el objetivo de encontrarla, cosa que finalmente consigue. Tras una complicada serie de avatares y una pugna entre su padre, su madre y la pareja de esta, Christopher logra aprovechar su extremada capacidad para el orden, la disciplina y el estudio y acaba aprobando el examen que le permitirá ir a la universidad y cumplir su sueño de ser científico. Pocos libros han sido más aplaudidos y han permitido a los adolescentes engancharse a la lectura, como esta original novela del escritor británico Mark Haddon que alterna, como la vida misma, los momentos duros, con las historias disparatadas y divertidas.

El curioso incidente del perro a medianoche ha sido publicado por Editorial Salamandra y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad.

Cuando la discriminanción sexual apunta y el acoso escolar mata

Nerea Arceo era una chica de 17 años que el pasado 1 de octubre se quitó la vida en su pueblo de Rois, A Coruña, porque ya no pudo soportar por más tiempo el odio que cada día vertían sobre ella los intolerantes, los reaccionarios y los cobardes que la acosaron durante años. A su corta edad no se puede decir que Nerea fuese una joven llena de vida, sino más bien una joven con la vida arruinada. ¿La causa?: pretender compartir su amor y su incipiente sexualidad tanto con chicos como con chicas. Es decir, Nerea era bisexual y eso acabó llevándola a la tumba después de años de calvario, con insultos, ofensas y humillaciones continuadas.

La joven había padecido un bullying descarnado y constante en los dos últimos centros educativos en lo que había estado y además sufría acoso cotidiano a través de las redes sociales por su condición sexual. Sus acosadores no le permitían ser diferente a lo que se considera “normal”, ignorando que tanto respeto merecen las opciones mayoritarias como las presuntamente minoritarias y que la verdadera anormalidad es la capacidad de odiar a una persona por el simple hecho de no ser capaz de entenderla, y lo que es peor, convertirla en una víctima de la propia intolerancia. Juzgar gratutitamente y sin que medie motivo alguno es el paso previo al linchamiento y, como en este caso, convierte un suicidio en un asesinato social.

Las asociaciones gallegas de defensa de los derechos sexuales han hecho público un comunicado en el que afirman textualmente que “Todas y cada una de las personas que la odiaban por ser bisexual, y que se lo demostraron, son sus asesinas”. La familia ha pedido retiradamente evitar que la tragedia se convierta en un espectáculo y que tiempo habrá de exigir responsabilidades. Nosotros, la sociedad en su conjunto, debemos reflexionar sobre la pervivencia de esa lacra conocida como acoso escolar que, en demasiadas ocasiones, es vista como un mal menor “como una cosa de críos” y que se cobra cada año vidas y futuros truncados por la incompresnión, el fanatismo y la intolerancia.

La escuela debe ser un espacio de libertad y un lugar seguro paea nuestros hijos. Los profesionales de la educación deben velar por los derechos de sus alumnos y transmitirles los valores de la tolerancia, la solidaridad y la empatía. Pero todo eso no sirve de nada si desde las familias no se educa en esos valores, si nuestros esquemas sociales demuestran la contrario y si los medios de comunicación y las redes sociales son canales de difusión del odio y la intolerancia hacia el diferente, sea por motivos sexuales, raciales, religiosos o de cualquier otro tipo. Si no ganamos esa batalla, seremos una sociedad fracasada.

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Día Mundial de los Docentes, una celebración cargada de deudas con un colectivo infravalorado

Honrar la profesión docente en el mundo, ese es el objetivo deL día mundial que este año pretende homenajear a los docentes bajo el tema “Docentes: liderar en situaciones de crisis, reinventar el futuro”. Pocos lemas más acertados y menos respaldados por los dirigentes políticos y la sociedad en general. Muy lejos de países como Finlandia, Corea del Sur o Singapur, los países donde la profesión de maestro es una de las más valoradas y respetadas, en España los docentes viven su día mundial sin nada que celebrar, inmersos en la pesadilla de las medidas anticovid, cargando con todo el peso de la lucha contra la pandemia en los colegios y en unas condiciones de precariedad que ponen en riesgo su salud y su equilibrio emocional.

Al habitual olvido y ninguneo al que los somete una clase política más preocupada por los réditos electorales y políticos de sus medidas educativas, que jamás cuentan con la opinión de los profesores, se suma un creciente menosprecio por parte de una sociedad que ni entiende ni valora su importancia en el desarrollo cultural y personal de sus hijos. En nuestro país la profesión de docente está a la cola de las 20 mejor valoradas, por detrás de las de médico especialista, arquitecto, piloto de aviación, ingeniero, farmacéutico, notario, juez, asesor financiero o bombero, entre otras. Curiosamente, ninguna de las personas que desarrollan esos trabajos podrían haberse convertido en profesionales si no hubiesen existido los maestros.

Más allá del hecho comprobado de que una sociedad es más desarrollada cuanto mejor valorados y tratados están sus docentes, y de la constatación de que cada euro que se invierte en educación revierte en un beneficio social entre seis y ocho veces más, nuestro profesorado sigue anclado en una situación de precariedad laboral que amenaza con hacer saltar por los aires el sistema si la pandemia del Covid19 se prolonga demasiado en el tiempo. Y por si fuera poco, se les está comenzando a imponer una especie de ley del silencio. En comunidades autónomas como Madrid y Aragón se han distribuido circulares oficiales a los profesores para que sus entrevitas o declaraciones a la prensa sean sometidas previamente al escrutinio de la administración. Lo que se conoce como censura previa pura y dura.

Hoy, como todos los días, nuestro más firme apoyo a los docentes

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