El Banco de Libros de Teis: una iniciativa de colaboración vecinal que ayuda a las familias con los libros escolares

libros_de_texto-2Entrevista a J. Amador Bernardo Vázquez, pedagogo y profesor de pedagogía terapéutica, y Xeno Cordeiro Bermúdez, coordinadora técnica del Plan Comunitario de Teis (Vigo), impulsores del Banco de Libros de Teis.

¿Qué es el Banco de libros de Teis?
Se trata de una iniciativa comunitaria nacida al final del año escolar 2012-2013 para dar respuesta a la necesidad de las familias del barrio de Teis, en Vigo, de afrontar el gasto ocasionado por el principio de curso dado el contexto económico en que nos encontramos.

Tras numerosas reuniones entre ocho anpas (según sus siglas en gallego) de colegios públicos y concertados, coordinados por el Plan Comunitario, se creó el Banco de Libros de Teis.

El Plan Comunitario de Teis es una coordinadora vecinal del barrio de Teis (Vigo) que integra colectivos, entidades y personas a título individual. El objetivo principal del Plan Comunitario es la identificación de las necesidades de los vecinos y vecinas para darles respuesta a través de los distintos programas implementados en la comunidad. Tenemos la convicción de que cuando una comunidad se organiza –o mejos, se autoorganiza- puede dar respuesta a sus propias necesidades reales. El Plan Comunitario es el último dique social: cuando nosotros no podemos atender a alguien por falta de medios económicos, queda desamparado.

Y el Banco, ¿cómo funciona?
El Banco de Libros funciona gracias al intercambio pura y llanamente. El único requisito para poder acceder al Banco de Libros es cubrir una solicitud por escrito. A partir de ahí, se atienden las solicitudes en función de las donaciones que van entrando. No se realiza ningún tipo de criba, ni por renta, ni de ningún indicador, de modo que sea simplemente un intercambio solidario de familias que quieran ceder sus libros y las que lo demandan. En la solicitud no se recaba ninguna información, sólo se entrega un resguardo con un número que sirve de referencia a la hora de recoger los libros. El esfuerzo organizativo y personal del Plan Comunitario tiene su recompensa en la utilidad para nuestros vecinos y vecinas y para la ciudad.

¿Cómo está resultando la iniciativa?
El primer año se atendieron más de 220 solicitudes de libros por parte de las familias y se les entregaron aproximadamente 980 libros de texto. En el curso siguiente, 2013-14, la idea se extendió por el barrio y las anpas -ya más organizadas- crearon su propio banco de libros en sus centros educativos. El Plan Comunitario asumió la continuación del Banco de Libros, pero dio servicio no sólo al propio barrio, sino a Vigo e incluso a ayuntamientos de su área de influencia (Redondela, Porriño, Cangas…). Pasó a ser el ‘Banco de Libros comunitario’ de Vigo. Se atendieron 350 solicitudes y se entregaron más de 1500 libros.

Este curso 2015-16, en su tercer año de funcionamiento y a pesar del cambio legislativo y su consecuente cambio de libros en Primario y en 2º y 4º de Secundaria, tuvimos más de 100 solicitudes y entregamos unos 750 libros.

Según vuestra experiencia en el Banco de Libros de Teis, ¿Qué supone para la economía familiar el tema de los libros de texto?
Conseguir dos, tres o cuatro libros de media, en los últimos años, supone un alivio a la economía familiar muy importante. En Primaria, los libros cuestan una media de 30 € y en Secundaria más. Por lo tanto, este ahorro de entre 100 y 150€ permite a las familias hacer frente a la enorme cantidad de gastos que supone la vuelta al colegio en setiembre.

¿Hasta qué punto son aprovechables los libros de un año al siguiente? ¿Acaban el curso en buen estado?
Con respecto al estado de los libros, va a depender del valor que se les dé por parte de los alumnos/as y de sus familias. Tenemos una casuística muy variada, que va desde los libros en perfecto estado hasta libros con decoración libre…. En cuanto al aprovechamiento, en el primer ciclo de Educación Primaria, los libros se consideran material fungible, es decir, se escribe en ellos, por lo que prácticamente no sirven de un curso para otro.

Y los títulos ¿se mantienen de un curso a otro?
No. En cada curso aparecen nuevas ediciones de libros, cambia el ISBN, aunque los cambios sean meramente cosméticos. Hace unos años el libro era uno solo, pero luego vino la tendencia a dividirlo en tres trimestres para que los alumnos llevaran menos peso en las mochilas.

¿Hacia dónde apuntan las nuevas tendencias educativas por lo que se refiere al empleo de libros en el aula? ¿Van desapareciendo en pos de otros soportes?
Ahora mismo, en algunos centros del barrio ya están sustituyendo los libros impresos por el libro digital. Lo mismo está ocurriendo en distintos centros de Galicia pero, de momento, el empleo de libros de texto en el aula gana la partida.

Lo que más influye en la calidad del sistema educativo es la calidad del sistema social

Francisco Ayen

Francisco Ayén,

Profesor educación secundaria y creador de la web Profesor de Historia, Geografía y Arte

¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías al ámbito escolar?

En general se están infrautilizando. Muchos docentes aun no han comprobado los buenos resultados que se consiguen compaginando herramientas tradicionales con las nuevas tecnológicas, por eso no dan el paso.

Por otra parte, yo creo que se exagera la importancia de las nuevas tecnologías en el aula. En mi caso, además de hacer un uso frecuente de estas herramientas en mis clases, imparto cursos a profesores sobre el uso de las TIC en el aula. Pese a ello soy consciente de que lo que determina el éxito de una herramienta, no es su valor intrínseco, sino los métodos pedagógicos con los que se aplica. Por eso siempre insisto en la importancia de que las metodologías pedagógicas sean correctas, independientemente del uso o no de las nuevas tecnologías.

Lo diré de otra forma: la aplicación de las nuevas tecnologías en el aula será un fracaso si no se tienen en cuenta otros factores: la relación emocional entre el docente y sus alumnos, las buena planificación de las actividades, la mayor o menor participación activa del alumno, etcétera.

Por su carácter, las nuevas tecnologías suponen una mejora en la motivación del alumno a corto plazo, pero a medio plazo fracasarán si no se usan correctamente. Las nuevas tecnologías no hacen milagros, en términos generales, solo les funcionan a los docentes a los que también les funcionaban las herramientas tradicionales.

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?
Los padres son los primeros docentes de sus hijos y la casa es la primera escuela de un niño. Los padres deben ser conscientes de su papel en la formación emocional de sus hijos, algo que luego determinará su evolución pedagógica en la escuela. Naturalmente que no se puede generalizar, pero en ocasiones se comprueba que los malos hábitos de los alumnos, se corresponden con los de los padres. En muchos casos los padres se auto justifican diciendo que ellos les “explican” a sus hijos lo que deben hacer, y se quejan de que esto no les funciona.

Lo que pasa es que la explicación aislada es inútil, lo que deben hacer los padres si quieren influir en sus hijos, es dar ejemplo para que ellos “vean” lo que hay que hacer. Los chicos aprenden por imitación, así que la explicación que no está acompañada del ejemplo, no sirve para nada. Esto es aplicable tanto para padres, como para docentes. En la escuela se educa y se enseña. Tendríamos que invertir más esfuerzo en educar, que es más útil y permanente, y no tanto en enseñar.

Cuál es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y otro similares?
Ha habido mucha desinformación con este asunto. Se ha intentado llegar a una conclusión algo forzada e irreal. El informe PISA sitúa a la educación española únicamente un poco por debajo de la media de la OCDE. Interpretar esto como un fracaso es desconocer dos datos significativos: la situación socioeconómica de nuestros alumnos está por debajo de la media de los alumnos de los otros países, por otro lado el porcentaje de alumnos españoles cuyas familias tienen un bajo nivel de educación está muy por encima de la media del resto de países. Si comparamos alumnos de familias en situaciones equivalentes, el resultado no sería negativo, al contrario. Incluso el propio informe PISA reconoce que en nuestro sistema, los alumnos de familias con menos recursos consiguen mejores resultados que los alumnos en la misma situación en otros países.

Además el informe pone de manifiesto que nuestro país ha sido el segundo en el que más ha se ha mejorado en las últimas décadas.

En conclusión podemos decir que España está un poco por debajo de la media de la OCDE pero por encima de lo que le correspondería según el perfil socioeconómico de sus alumnos.

¿Cuál es el principal problema de la educación en nuestro país?
Yo creo que normalmente se hace un análisis demasiado descontextualizado. No se puede entender la situación de la educación en nuestro país sin tener en cuenta la realidad social. Los alumnos no se envuelven de una capa aislante cuando entran por la puerta, el entorno que hay más allá de la escuela determina su actitud y sus motivaciones.

Cuando oigo a los políticos decir que hay que reformar el sistema educativo para adecuarlo al mundo laboral, yo les haría una pregunta: teniendo en cuenta que el paro juvenil en el mundo laboral es de un 50%, ¿Debemos suspender a un 50% de nuestro alumnado para que haya una correspondencia entre el sistema educativo y el mundo laboral? Naturalmente es una pregunta retórica.

Es difícil generar en el alumno interés por aprobar en una situación como la nuestra: un índice de paro juvenil muy alto, unos padres que, incluso teniendo una titulación superior, están en una situación laboral precaria, unos medios de comunicación que muestran un modelo de éxito en el que no hace falta tener estudios. En estas condiciones, cuesta que los chicos perciban alguna diferencia importante entre aprobar o no aprobar. Si no es posible generar interés por aprobar, lo único que nos queda a los docentes es generar interés por aprender. El problema es que nos encontramos con unas reformas y contrarreformas que nos lo ponen cada vez más difícil.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática ¿Cómo afecta eso a la calidad de la enseñanza?
La sucesión de leyes no ha servido de mucho porque la mayoría de los cambios no han sido de calado. Cuando se han propuesto cambios pedagógicos importantes, no se han puesto los medios para aplicarlos y al final cada docente ha hecho lo que ha podido o lo que ha querido.

Los cambios de leyes hay que entenderlos más bien en términos electorales, como una labor de propaganda política. Cada gobierno quiere atribuirse a si mismo el merito de haber intentado algo para mejorar la educación. El éxito o el fracaso de sus reformas, no parece que les preocupe demasiado, posiblemente porque los resultados tendrían que verse a largo plazo, cuando ya no estén gobernando.

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Hoy por hoy es posible ese consenso?
El consenso desde un punto de vista político, es imposible porque una parte importante de la sociedad no tiene interés en hacer cambios significativos en el modelo educativo. Estoy hablando de cambios que mejoren la educación pública.

El actual sistema es tipo dual, combina educación pública y concertada/privada. Esto es una anomalía en comparación con el resto de los países de nuestro entrono, sin embargo, es lo único que nunca se ha puesto en tela de juicio en las sucesivas reformas educativas. En España contamos con una educación privada-concertada que permite a las familias de rentas altas matricular a sus hijos en centros en los que no hay emigrantes, ni alumnos de clase baja (cuyas familias no pueden pagarlo), y lo que es más importante, centros que pueden seleccionar a su alumnado bloqueando la entrada a los alumnos conflictivos. De esta forma, el sistema dual garantiza que el entorno educativo del alumno, se corresponda con la clase social a la que pertenece su familia. Un sistema clasista como el nuestro, es un anacronismo en pleno siglo XXI.

Nuestros gobernantes no tienen ningún interés en llegar a consensos que permitan mejorar la educación pública, porque ninguno hace uso de ella. Lo único que tienen claro es que hay que preservar el sistema dual, al que llaman eufemísticamente “sistema basado en la libertad de elección”.

¿Cómo han afectado los recortes en educación a la calidad de la enseñanza?
Están intentando apagar un incendio con gasolina. Al aumentar las horas de trabajo y el número de los alumnos por aula, ha habido una pérdida importante de la calidad educativa. Esto se ha manifestado de varias formas. Por un lado se ha tenido que reducir el tiempo de atención individualizada, lo que ha significa necesariamente un aumento en el fracaso escolar. Por otro lado se ha tenido que reducir el tiempo para preparar las clases, lo que ha significado una peor calidad en los proceso de aprendizaje.

Relacionado con lo anterior, también se ha hecho muy difícil el trabajo cooperativo por proyectos, ya que requiere grupos pequeños y tiempo extra de preparación. Por último no hay que olvidar que todo esto ha supuesto una mayor presión sobre los docentes y un aumento de su estrés, lo que repercute negativamente en el entorno emocional de la clase.

Los hijos de los legisladores no se ven tan afectados por los recortes porque en centros concertados/privados la situación es diferente. La inexistencia de alumnado diverso hace menos necesaria la atención a la diversidad, la inexistencia de alumnado conflictivo permite aumentar el número de alumnos sin que el ambiente en clase se vea perjudicado, el aumento del horario lectivo para el docente del centro concertado/privado, no supone un cambio significativo porque ya sufre una situación de sobreexplotación horaria para tareas varias.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿ Son víctimas del sistema?
Ese no es un planteamiento correcto porque aboca a la queja continua. Naturalmente que somos víctimas de los defectos del sistema, pero igualmente nos beneficiamos de los aspectos positivos del sistema. Todo es mejorable, pero eso no nos permite acomodarnos en el fracaso esperando la llegada del sistema educativo ideal. Tenemos una responsabilidad inmediata con nuestros alumnos.

Los problemas, ya sean derivados del sistema o de cualquier otra índole, deben ser estímulos que nos impulsen a buscar soluciones. Si la educación ha ido mejorando con el tiempo, ha sido precisamente a la capacidad de los docentes de superar situaciones adversas.

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?
Como decía antes, lo que más influye en la calidad del sistema educativo es la calidad del sistema social. Cuando la realidad socioeconómica demande profesionales con formación, nuestros alumnos entenderán el sentido de la educación y los resultados vendrán solos.

Cuando los padres no estén con el agua al cuello, dejarán de transmitir ansiedad a sus hijos y el ambiente en clase será sano emocionalmente. Cuando la realidad socioeconómica haga innecesario mantener un sistema dual, la educación servirá realmente para compensar la desigualdad de oportunidades de partida y realmente se podrá sacar lo mejor de cada alumno. Cuando el modelo de nuestros alumnos sean personas formadas y maduras emocionalmente, nuestros alumnos harán lo posible para ser como ellos.

En conclusión, para mejorar la enseñanza, necesitamos mejorar a la sociedad. Naturalmente aparte de esto también se puede hablar de cuestiones más pedagógicas.

Sobre eso último que comentas ¿Cuáles son los principales retos educativos del nuevo siglo?
En una sociedad de la información como la nuestra, en la que le conocimiento está al alcance de cualquiera a un solo clic, a mí me parece lógico que cambien algunos planteamientos. Creo que tendríamos que enseñar menos contenidos y más procedimientos y actitudes. No se necesita memorizar tanto, basta con saber buscar información y tener un espíritu crítico con las fuentes. Lo que marcará la diferencia no será tanto la capacidad de retener, sino la capacidad de razonar, la capacidad de ser creativo, de trabajar en equipo, de establecer una comunicación eficaz, etcétera.

Aunque esto más que un reto para el futuro, lo planteo como un deseo. Siendo realista no puedo descartar la posibilidad de involucionar y de que vuelvan a ponerse de moda modelos educativos orientados hacia la domesticación.

Hace años que se habla de pérdida de autoridad por parte de profesorado ¿Qué sería necesario para recuperar el respeto necesario?
Ya he comentado antes lo útil que seria que el alumno tuviera interés por aprobar. La imposibilidad que tienen los alumnos de percibir sentido a los estudios, les obliga a buscar otras formas, no académicas, de afirmar su personalidad y de mejorar su autoestima. En este punto es donde se manifiesta el enfrentamiento con el profesor.

Algunos pensarán que era mejor cuando el miedo les retenía, cuando los castigos, incluso de tipo físico, servían de coacción para reorientar las conductas. Hoy esos métodos no tienen ningún sentido porque generan una sensación de falsa eficacia. El silencio que consiguen se hace en detrimento de un sano desarrollo emocional, o dicho de otra forma, estos métodos no sirven para educar, sino para domesticar. Hay alternativas para mantener la autoridad en el aula mucho más adecuadas y eficaces.

Los docentes disponemos otros métodos que nos permiten recuperar la autoridad en el aula: una comunicación constructiva, una correcta gestión de las emociones, generar interés en nuestros alumnos por lo que están haciendo, fomentar la participación del alumno en las actividades, etc.

Sincronía, una sola Humanidad.

Campaña por un Pacto de estado en Educación. http://www.sincronia.org/camp/pacto-por-la-educacion/

Spot Campaña https://www.youtube.com/watch?v=AC59Hnk5gEA

Los partidos políticos utilizan la educación con fines ideológicos, no formativos

foto__agustin_de_la_herran_0 - copia (2)     Agustín de la Herrán

     Profesor de Formación en la UAM 

¿Nuestro sistema educativo cumple las funciones y objetivos que la sociedad del siglo XXI le requiere?

La sociedad del siglo XXI no sabe lo que está haciendo. Por tanto lo que le requiere al sistema educativo sólo es una parte de lo que necesita. La sociedad no sabe a dónde va, ni quién conduce su vehículo, ni su nivel de conciencia, ni tampoco su sentido. Ignora todo esto. Pero eso no es lo más preocupante. Lo más alarmante es que ignora que lo ignora. Sólo le interesa el terreno por donde pasa y los siguientes metros; repara en la aceleración, en las curvas a uno y otro lado, en lo que le afecta directa o indirectamente.

Una de las causas por las que pasa esto aparece en la pregunta: no hay correspondencia entre “nuestro sistema educativo” y “la sociedad del siglo XXI”. Los sistemas educativos son egocéntricos, nacionalistas. No les preocupa “la” sociedad, sólo “su” sociedad. Sólo miran a la sociedad si les puede repercutir, si les puede afectar. Mientras que nuestra sociedad sea la del egocentrismo, la de la ignorancia o de la inmadurez, no existirá. Estará compuesta de multitud de sistemas egocéntricos que pensarán y sentirán su realidad creyendo que cada uno de ellos son el ombligo del universo social. Y todos harán lo mismo. Por tanto, en conjunto, toda la sociedad estará fragmentada y adolecerá de miopía. Verá bien, pero sólo de cerca. No profundizará. No incorporará ningún horizonte de humanidad en su discurso o en su transcurso. De hecho, la humanidad, a la que se refirieron las grandes pedagogías de la antigüedad y del renacimiento, apenas está en los currícula oficiales.

Todo esto es completamente lógico: por una parte no hay apenas conciencia de la identidad de humanidad. Frente a ella hay una hipertrofia de identificación nacionalista, política, religiosa, fragmentaria, parcial, etc. gracias a la proliferación de fronteras, grietas y barreras externas e internas de todo tipo. Lo que ocurre en lo social es una proyección del estado interior. La carencia es de educación. Pero de una educación sustantiva y verbalmente distinta. Los sistemas educativos nacionales sobre todo adoctrinan y forman periféricamente a las personas. Al no profundizar, al no interiorizar realmente, no educan plenamente a nadie, no pueden hacerlo.

Desde tu experiencia personal, ¿cuáles son los principales problemas de la educación en nuestro país?

Desde mi experiencia personal hay varios problemas interrelacionados en nuestro país. Son los mismos problemas que lastran la educación en otros países, en otros entornos, fundamentalmente del primer mundo, que es quien desde mi perspectiva más necesita el cambio educativo radical que analizamos y proponemos. Algunos de ellos son:

  1. La educación se considera un objeto de opinión, no de ciencia. Por eso dos suberrores graves asociados a éste son: 1º) Conformarse o dar por buenas opiniones parciales, siempre que en ellas resuene la nuestra, y 2º) No preguntar a los científicos cuyo objeto de estudio es la educación y que por ello menos la desconocen: los pedagogos. (En su lugar, con frecuencia, se recurre a otros profesionales afines que, desde su mejor intención, contribuyen a la confusión, con lo que toda la sociedad pierde, sin apercibirse de ello).
  2. Sólo se conoce la periferia de la educación. Se desconoce su profundidad. Por tanto, no se comprende ni su naturaleza ni su sentido. Desde aquí, parafraseando a Lao Tse, cuanto más se habla de educación, menos se sabe. Cuanto más se sube, menos se asciende.
  3. No se cae en la cuenta que el sentido de la sociedad coincide con el sentido de su propia educación. Por eso, la única sociedad que tiene sentido es la que define una paideia, un proyecto basado en la verdadera cultura (cultivo) y el conocimiento. Como no estamos en la sociedad del conocimiento y el conocimiento no se desea, no se anhela, esto no es posible hoy. El nivel de conocimiento y de conciencia social de grandes poblaciones de adultos es muy bajo, ni siquiera ha superado la adolescencia y el incivismo.
  4. Se educa para la acumulación y el ruido, no para la pérdida y el silencio.
  5. Se educa para el pensamiento, no para el corazón o para el ser.
  6. Se asocia educación con lo exterior al ser (cultura, desarrollo, tecnologías, sociedad, pensamiento, emociones, competencias, actuaciones…) y no con su interior o con lo exterior en función de lo interior. No se ayuda a diferenciar entre lo existencial y lo esencial.
  7. No se renuncia a sesgar la educación para adoctrinar o condicionar nacional, política, religiosa, cultural, científicamente, etc.
  8. Se educa para la parcialidad, para la dualidad, para la superficialidad, para la exteriorización, para la descentración, para el entretenimiento, en la creencia (convicción) de que cualquier punto de la circunferencia es su centro.
  9. No se educa para reconocer y soltar inmadurez y egocentrismos personales, colectivos y sociales.
  10. No se educa para la desidentificación, para el descondicionamiento.
  11. No se educa la razón, comenzando por la conciencia de la propia ignorancia. Tampoco se educa en la rebeldía. Por tanto, se educa presocráticamente.
  12. No se educa para el autoconocimiento, que se confunde con autoanálisis. Morimos con muchos o menos años ignorándonos absolutamente.
  13. No se educa para la universalidad, para sentir y contribuir al bien de la humanidad.
  14. No se educa para la evolución de la conciencia.
  15. No se educa para meditar, para detener y dominar el pensamiento, para crecer interiormente, etc.

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?

La clave no son sólo las soluciones. Tampoco depende de “nuestra” enseñanza. Más bien, ahí radica un problema que ya hemos comentado en una pregunta anterior. La educación no ha despegado su vuelo porque sistemáticamente se ha polarizado casi sólo en solucionar problemas sociales. En el tren social la educación se ha colocado como vagón de cola respondiente. Pero no es ésa su función más destacada o propia. La función más propia de la verdadera educación es ayudar a formar a las personas, o sea, educar para la conciencia. La conciencia se refiere a toda la realidad, que es exterior e interior. La conciencia de la realidad interior está abandonada. Es un erial. La conciencia de la realidad exterior está escorada, manipulada. No vemos bien y tampoco sentimos bien. Nuestro estado de identificación social y de condicionamiento permanente lo impiden. Y por eso hay un isomorfismo entre la fragmentación de lo exterior y la parcelación de lo interior. Lo exterior depende de lo interior y no hay cambio exterior sin cambio interior. Por eso de la educación depende todo real, concreta, prácticamente. Esta toma de conciencia es la semilla del futuro árbol del desempeoramiento, la mejora y la solución a la vez.

En segundo lugar, me gustaría compartir con ustedes la “teoría de la mora”. Diría lo siguiente: El centro de la educación no es el alumno. La figura geométrica representativa no es una esfera. La educación en general es un fracaso, en gran medida, porque se ha venido entendiendo –por influencia de una Pedagogía paidocéntrica y de la Psicología metida a Pedagogía- que el centro de la educación era el alumno. Y esta premisa apenas discutida es falsa. Hay muchos centros de la educación (el alumno, su familia, los medios, los maestros, el centro docente, los entornos del centro, el currículo, la inmadurez generalizada de la sociedad, la administración política, la formación del político ejecutivo y de sus asesores, las tradiciones, la historia…). Si la educación se polariza en el alumno sólo, no acertará plenamente. Si lo hace comprendiendo que la educación es una tarea compartida familia-escuela –por lo que la figura geométrica de referencia podría ser una elipse, con dos focos-, será más eficaz. Si se considera la formación pedagógica (inicial y continua) del profesorado como otro centro, será más completa. Si se activa la participación de los medios -que dan cuerda a todo, para bien y para mal- en la educación de la sociedad, la vida será más eficiente, y así sucesivamente. De este modo llegaríamos a definir la mora como la representación de un enfoque educativo aparentemente multicéntrico desde el que la educación desarrollada sería infinitamente más eficiente. Hoy día, la escuela está muy sola y desde las otras esferas de acción se actúa desde la ocurrencia. La Pedagogía tendría que ser la ciencia más popular, por el bien de toda la sociedad. La teoría de la mora no termina aquí. Termina definiendo un centro de centros, porque toda mora tiene su centro. Y éste sólo puede ser cada uno de nosotros que toma conciencia de esta posibilidad, nuestra conciencia aplicada.

¿Estamos preparados para enfrentarnos a los retos educativos del siglo XXI? ¿Cuáles son esos retos y que respuesta exigen? ¿Hacia qué modelo educativo debemos ir?

Depende de qué consideremos retos educativos. Éste es otro problema radical que conviene aclarar. Hay retos del oleaje periférico y hay retos mucho más profundos. Hay retos exteriores que son encargos sociales a la escuela y a la universidad (que es parte de la escuela). Y hay necesidades sordas esenciales para la formación que no se demandan. Hace quince años la maestra Isabel González Sánchez y un servidor las denominamos “temas radicales”. La educación y la Pedagogía de la muerte, del autoconocimiento, para la pérdida de ego, de la humanidad, de la madurez personal, la educación y Pedagogía prenatales, etc. son algunos de ellos. Éstos no son retos del siglo XXI, son temas perennes. Son raíces de un árbol mayor, que es el de la educación de la conciencia o de la posible evolución humana.

En cuanto a la educación, estamos en su superficie. No consideramos su profundidad, no conocemos su parte radical, que sostiene y nutre a la visible. Al no profundizar en ella, no la comprendemos. No estamos educando. Toda la cuestión emocional, sentimientos, autoestima, etc. no es más que lo exterior de lo interior.

Nuestra educación está descentrada, carece de una conciencia clara de su centro. Es preciso recuperar el centro de la educación en su discurso, en su consideración. El centro ya nos lo enseñaron algunos maestros, algunos grandes pedagogos como Lao Tzu, Zhung zi, Sócrates, Buda o recientemente Maharsi, Krishnamurti u Osho. Es la conciencia del ser, es el autoconocimiento. Sin él la educación está desnortada. Promoverá acumulación, análisis, comprensión, investigación, creatividad, crítica, incluso autocrítica, pero no ayudará ni a ver ni a despertar ni a ser más ni mejores personas. Nuestra sociedad seguirá incurriendo en los mismos errores.

La respuesta no sólo ha de ser radical –porque atienda a las raíces de lo externo-, sino además superficial. Lo superficial (las emociones, el pensamiento, las acciones, las realizaciones, los proyectos, los anhelos, etc.) es una parte crucial de la edificación educativa. La educación ha de ser capaz de relacionar profundidad y superficie armónica, naturalmente. Ha de incluir lo exterior y lo interior, todo el ser. Por eso entendemos que el enfoque educativo necesario podría denominarse “enfoque radical e inclusivo de la formación”.

Desde un punto de vista sintético, promovería desde la complejidad la posible evolución humana, y no sólo el progreso profesional, tecnológico y económico. Desde un punto de vista operativo, propondría un modelo curricular tridimensional o un currículo 3D cuyos ejes serían:

  1. Asignaturas, áreas curriculares o áreas de experiencia.
  2. Temas transversales (competencias, valores y virtudes): encargos sociales, cualidades sociales y personales deseables.
  3. Temas radicales o perennes: necesidades formativas profundas o claves que, no obstante, no se demandan. Se desarrollarían en torno a temas perennes y pedagogías asociadas a la conciencia, el egocentrismo, la madurez, el autoconocimiento, la humanidad, la muerte, el amor, la educación prenatal, etc.

¿La aplicación de las llamadas nuevas tecnologías es la adecuada en nuestros centros escolares?

Las nuevas tecnologías (TIC) son nuevas posibilidades. Nuevas posibilidades para el ‘con qué’, que es una parte del ‘cómo’. El ‘cómo’ es la metodología, y las TIC pueden formar parte de ella. En mi experiencia como formador de profesores he constatado que el conocimiento profesional sobre metodología didáctica de enseñanza es, en general, aceptable en maestros y maestras de segundo ciclo de educación infantil. Escasa en primer ciclo de infantil y en primaria. Mala en secundaria y casi nula en universitaria. Si apenas hay formación en metodología didáctica, la presencia de las TIC sólo puede generar una enseñanza aparentemente actualizada. Pero podría estar profunda, didácticamente obsoleta. Es como montar una tienda con un escaparate que no representa lo que el negocio contiene en realidad. Tiene algo de estafa para uno mismo y para los demás.

La clave siempre es la formación. Y dentro de la formación lo esencial es lo que subyace a ella. Sin raíces largas y fuertes el árbol no puede ser alto. En el caso que nos ocupa, la atención ha de prestarse a la formación pedagógica del profesorado, dentro de la que una pequeña pero indispensable parte es la formación metodológica y dentro de ella la instrumental, con y sin TIC. Con buena formación didáctica, la posibilidad de un enfoque más formativo de las TIC, de emplearlas con más conciencia o desde el conocimiento -y no desde creencias, tradiciones, imposiciones, modas o desde investigaciones en el aula superficiales o sesgadas- se incrementa, porque se fundamenta sólidamente. Toda planificación de la enseñanza y toda decisión metodológica o instrumental ha de ponerse en función de la formación de cada alumno. Ésta, y no la ignorancia o el prejuicio, ha de justificarlas.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición ¿Cómo afecta eso a la calidad de la enseñanza? ¿Hasta qué punto es importante y posible lograr un consenso educativo? 

La educación está instrumentalizada. Son los partidos políticos los que, principalmente, la utilizan con fines ideológicos, no formativos. También tienden a hacerlo las religiones, que así mismo actúan políticamente siempre que pueden. Otros países pedagógicamente más maduros y sensatos son más conscientes de la naturaleza y el sentido de la educación. Por eso sus partidos son más capaces que los nuestros de practicar la renuncia por el bien común. En España han habido varios intentos de pacto de Estado por la educación. Todos han fracasado porque fueron propuestos por unos agentes sociales y no por otros. Un pacto de Estado por la educación puede fracasar, pues, por su origen. Y puede hacerlo por su destino, si su intención está sesgada, si es parcial.

Los ciudadanos no somos agentes directos de pacto de Estado. Pero, como diputantes, podemos exigir a nuestros representantes que lo pretendan y lo intenten. Los requisitos son que los representantes comprendan la educación suficientemente y sean capaces por el bien de la educación y de la sociedad en general, que se nutre de ella, por delante del interés particular o en nombre de nadie. Las bases de un pacto por la educación son por tanto la conciencia y no el egocentrismo, la humildad y no el deseo de control, la renuncia y no el afán de acaparamiento, el conocimiento y la madurez, y no el adoctrinamiento encubierto o descarado.

¿Por qué conviene lograr un pacto de Estado por la educación y la escolaridad? Porque si la educación está instrumentalizada, adoctrinará. Y si adoctrina descentrará, no podrá formar o educar. Hará otra cosa. Pero no podrá desarrollar la función a que está destinada. Por eso a veces las funciones de la educación cambian en función de propios intereses egocéntricos y casi nadie se da cuenta de la trascendencia de ello. Este problema es mucho más grave que el de la calidad de enseñanza. Es más, una enseñanza de alta calidad en un sistema adoctrinador político o religioso podrá ser muy eficaz y situarse en altos puestos de rankings evaluativos nomotéticos; pero a la larga será menos formativa.

Se sugiere aspirar a un pacto de mínimos, dentro de las grandes áreas de la educación (formación de profesores, currículo, organización educativa, metodología didáctica, administración educativa, etc.), y que los detalles se concreten, no sólo con los profesionales de la enseñanza (profesores/as) y con los investigadores de la educación (principalmente pedagogos/as), pero no sin ellos/as. Se propone que se confíe en los profesionales de la enseñanza y de la formación, en su desarrollo profesional y personal, en su autonomía pedagógica y en la posibilidad de desempeñar su trabajo desde procesos de formación e investigación continuas y desde proyectos de innovación docentes adecuadamente evaluados que permitan desarrollos institucionales y didácticos de calidad, o sea, inclusivos, buenos para todos. Se propone que las únicas reformas educativas desarrollables sean las consensuadas, se justifiquen técnicamente –y no sesgadamente, arbitrariamente o egocéntricamente- y que el lapso mínimo entre una y otra sea así mismo acordado.

El consenso es posible si se quiere querer lograrlo. Si no hay voluntad de hacerlo o no hay conocimiento que sustente las acciones no será posible. Por otro lado, si la sociedad no es lo suficientemente culta o sensible, si no está lo suficientemente preparada o si estándolo no se la escucha, el pacto logrado será caduco, su huella desaparecerá con las siguientes lluvias. El consenso es conveniente porque de ese modo todo el árbol de la educación podrá enraizarse y hacerse uno con su ecosistema.

¿Qué líneas generales debería abarcar un debate social sobre el futuro sistema educativo?

Propondría estas líneas, entre otras, redefiniéndolas desde el “enfoque radical e inclusivo de la formación”, antes mencionado:

  1. Qué es educar. En qué consiste. Para qué educar. Quiénes educan. Cómo y por qué favorecer la educación hacia, desde y con toda la sociedad. Cuál es el sentido educativo de la sociedad.
  2. Por qué es importante un pacto de Estado por la educación y la escolaridad. Cómo y por qué avanzar hacia una administración educativa independiente.
  3. En qué consiste, por qué es preciso desarrollar y cómo favorecer una educación de la razón basada en el amor, el conocimiento, el no egocentrismo, la rebeldía y la acción consciente.
  4. En qué consiste, por qué es preciso desarrollar y cómo favorecer una educación basada en la pérdida de condicionamiento egocéntrico, el autoconocimiento, la complejidad, la conciencia y la universalidad.

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿Qué papel deben asumir los educadores en un nuevo sistema educativo?

El papel más importante es el de saberse educadores, el de capturar este papel y esta responsabilidad social. Dicho esto, las respuestas a estas preguntas hoy son, en general, un desideratum. Porque, salvo excepciones, ¿cómo podrían educar, si la mayor parte de los padres ignora o niega que necesite formación pedagógica para ello? En entornos –por ejemplo, España, Latinoamérica o los países anglosajones- pedagógicamente muy atrasados, lo primero es educar al educador natural, fundamentalmente –pero no exclusivamente- para evitar errores habituales en la educación de los hijos. Lo segundo ha de ser que todos los educadores actúen de forma consciente de su identidad social y su función y por ello de forma coordinada en función del desarrollo de la propia formación y de la educación de sus hijos. Por este orden: primero formarse ellos para después educar a los demás.

Por tanto, antes de pensar en el papel que deben asumir los educadores en un nuevo sistema educativo es preciso aclarar dos cosas.

  1. La primera es que quienes son educadores de hecho deben darse cuenta de que lo son. Han de asumir su identidad de ‘educadores’. La pregunta es: ¿quiénes son educadores? Principalmente son educadores los padres y familiares (particularmente algunos abuelos), los profesores, que son educadores profesionales, y los medios de comunicación (particularmente la televisión).
  2. La segunda, coherente con la primera, es que es preciso redefinir la noción de sistema educativo. La sociedad debe percibirse como potencialmente educadora, porque toda la sociedad educa o sesga, y a la vez es la gran receptora de esa misma educación. Sistema educativo es sinónimo de sistema social. Y no es sólo un sistema emisor: es una causa y un destino de su propia educación. La geometría de la posible evolución humana no es un vector (de A a B), sino una espiral plectonémica cada una de cuyas espiras avanza sobre la anterior en niveles de más y más complejidad de conciencia (altura), mientras se va aproximando más y más a su eje.

El papel que deben asumir padres y educadores en general (profesionales y sociales) es el de seres coherentes que primero hacen las cosas y que después hablan de ellas, como dijo Kung Tse. Por tanto, lo primero es formarse, educarse.

Una vez educados o formados, es también importante reparar en que no sirve aquel proverbio africano de que “para educar a un niño hace falta toda la tribu”. Si la tribu está condicionada, “tribalizada”, no podrá educar. Parte de esa formación, de esa educación ha de destinarse por tanto al descondicionamiento. Si cualquier tribu antes no se destribaliza, adoctrinará. Y nada hay más alejado de la educación que el adoctrinamiento. Entonces puede llamarse ‘educación’ a lo que no lo es. Y esto es lo que hoy ocurre continuamente. Nada de esto se podrá ver si antes no se reconoce nuestro propio estado de ignorancia o de falta de educación o formación.

El problema es que nuestro sistema no premia a los alumnos con capacidad crítica

Cristina Espinosa Foto (2º envío) - copiaCristina Espinosa

Docente, asesora educativa

¿Nuestro sistema educativo cumple las funciones y los objetivos que pide esta sociedad?

En España, el 23,5% de los alumnos no termina la educación obligatoria y tan solo el 22% de los españoles son capaces de mantener una conversación en inglés… Estos son solo dos de los datos que representan nuestro sistema educativo.

Considerando estos datos, creo que podemos afirmar que nuestro sistema educativo no cumple, ni por asomo, los objetivos que demanda nuestra sociedad. En realidad, nuestra sociedad tampoco cumple las funciones y objetivos que debería cumplir, no está preparada para competir con países que están a la cabeza de la economía y la educación mundial por lo que, al final, esto es la “pescadilla que se muerde la cola”. Si no preparamos de forma práctica a nuestros niños, nuestra sociedad nunca cambiará, pero parece que con una sociedad así nuestro sistema educativo tampoco lo hará nunca.

Tenemos un sistema educativo que prepara personas para la “industrialización” y esta pasó hace tiempo… Nuestro sistema debería preparar personas capaces de tomar decisiones, libres y creativas, pero esto no interesa. La cuestión es que mientras sigamos así, nunca saldremos adelante.

Desde tu experiencia personal, ¿cuáles son los principales problemas de la educación en nuestro país?

Volviendo a la idea anterior, el principal problema es que nuestro sistema no premia a aquellos alumnos que tienen capacidad crítica, al contrario, los alumnos que “piensan fuera de la caja” y que quieren hacer las cosas de forma diferente son penalizados y, por supuesto, se les etiqueta injustamente. Lo que deben hacer es seguir al rebaño y cumplir con lo que se les pide, ni más ni menos. Lo mismo sucede con los profesores: Cuando quieres hacer algo diferente, no suele encajar con las exigencias del sistema, pero esta es mi experiencia, no pierdo la esperanza de encontrar a alguien que quiera cambiar las cosas. ¡Seguro que los hay!

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?

En primer lugar, todos deberíamos cambiar nuestra mentalidad, dejar de pensar que los niños deben aprender a leer cuanto antes mejor, a escribir cuanto antes mejor y dejar que descubran, ¡respetar sus ritmos naturales!

Un cambio de mentalidad nos llevaría a valorar más a los profesores y, por tanto, a exigirles más. Aunque sea tirar piedras sobre mi propio tejado, creo que a los profesores se nos debería exigir más, y no me refiero más aprobados o resultados a corto plazo. Me refiero a que seamos inquietos, que nos reciclemos, que tengamos tantas o más ganas de aprender que nuestros alumnos, que se nos exija ilusión, ganas… Creo que profesores mejor formados llevaría a profesores mejor valorados, no solo socialmente, también económicamente y eso tendría como consecuencia mejores resultados. El profesorado es la base. Si un profesor no está bien formado nunca podrá transmitir a sus alumnos lo que debería, y eso sucede mucho en nuestro país.

¿Estamos preparados para enfrentarnos a los retos educativos del siglo XXI?

No… El sistema laboral está cambiando, la sociedad está cambiando, pero el sistema educativo sigue igual. Seguimos utilizando libros en la era digital, hacemos memorizar contenidos a los niños cuando tienen toda la información al alcance de su mano… ¿Es eso estar preparados para los retos del S XXI?

¿Cuáles son esos retos?

Hace 50 años, cuando el profesor había transmitido todos sus conocimientos a sus alumnos, reunía a las familias y les comunicaba que ya no podía enseñar más a esos niños, porque ya les había transmitido todo lo que él sabía. El saber eran los maestros. Hace 30 años, ese saber estaba en los libros, que los alumnos debían aprender de memoria. Hoy en día, cuando tenemos toda la información al alcance de un clic, continuamos exigiendo a los alumnos que aprendan de memoria contenidos absurdos a los que podrían acceder en cualquier momento, pero en cambio no les enseñamos a elegir la información útil, a que sepan seleccionar la información de valor de la que no lo es. Ese es el principal reto educativo del siglo XXI. Los profesores debemos dejar de ser meros transmisores de conocimiento para pasar a ser Guías del Conocimiento.

¿Hacia qué modelo educativo debemos ir?

Debemos dirigirnos hacia un modelo educativo que enseñe a los niños a pensar. Parece muy obvio pero, realmente, cada vez nos estamos alejando más de este modelo. Un niño autónomo, capaz de pensar por sí mismo, estará preparado para el mundo que le rodea. Hoy en día los alumnos no son capaces de tomar decisiones por sí mismos, y no hablo solo de los niños en edad escolar, hablo de los propios universitarios. A muchos les planteas actividades con las que no están demasiado familiarizados y no son capaces de abordarlas. No tienen capacidad crítica, no saben qué información vale y cuál no, y eso demuestra que en niveles inferiores no se está preparando a los alumnos para las necesidades del mundo real.

¿La aplicación de las llamadas nuevas tecnologías es la adecuada en nuestros centros?

Depende del centro. Este es un tema en el que no podemos generalizar. Considero que aunque todavía nos queda mucho, muchísimo por hacer, muchos centros están aplicando las nuevas tecnologías de forma práctica y eficaz, aunque si nos comparamos con otros países nos queda un largo camino. No podemos conformarnos.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática ¿Cómo afecta eso a la calidad de la enseñanza?

Este es un tema del que hablé en mi artículo “Un sistema educativo ineficaz y obsoleto”. En España las leyes de educación se establecen en función de la ideología del partido que gobierna, y siempre pensando en sus propios intereses, no en los intereses de los alumnos. Por supuesto, estos cambios no se suelen hacer contando con los profesores, que es a los que se debería preguntar. Se ponen y se quitan asignaturas, se varía el número de horas, además de otros muchos cambios en los que no voy a entrar. Esto, lógicamente, afecta mucho a la calidad de la enseñanza, si no lo hiciera sería un milagro.
Los cambios deberían llevarse a cabo cuando son necesarios para adecuarnos a los tiempos, como sucede en algunos países europeos, que cada ciertos años introducen cambios significativos en sus sistemas educativos, pero nunca desde una base política, siempre desde una base pedagógica.

¿Hasta qué punto es importante y posible lograr un consenso educativo?

Es importante porque unidos somos más fuertes y porque parece que se nos olvida que una sociedad educada es una sociedad libre, con capacidad de decisión, con individuos formados y demandados a nivel mundial. Sinceramente veo complicado ese consenso. Ojalá, pero todos tendríamos que poner de nuestra parte, todos tendríamos que cambiar, ceder un poquito y parece que ninguno estamos por la labor.

¿Qué líneas generales debería abarcar un debate social sobre el futuro sistema educativo?

Creo que más que las líneas deberíamos hablar de los agentes que participen en ese debate. El principal problema que veo a la hora de tomar decisiones en materia educativa es que no se consulta a los agentes apropiados. Hay grandes pedagogos que tratan de transmitir sus ideas al mundo pero no se les escucha. Lo mismo sucede con profesores que llevan años ejerciendo y que saben a la perfección las necesidades de sus alumnos.

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo?

Desde mi punto de vista, los padres deberían estar mucho más involucrados en la Comunidad Educativa de lo que están. La mayoría de los padres dejan, por completo, la educación de sus hijos en manos del sistema educativo, cuando ni mucho menos puede ser así. Es comprensible que muchos papás no disponen del tiempo para dedicar a sus hijos, pero deberían buscarlo.

En cualquier caso, no toda la culpa puede recaer en los padres. Creo que los centros también deberían involucrar más a los padres en sus actividades. Yo personalmente me he encontrado con situaciones en las que los padres se ofrecían a ayudar al centro en muchas de sus actividades, desde ayudar en el comedor a realizar decoración pero, en cambio, el colegio se negaba alegando que no es apropiado tener a los padres por el centro cuando, personalmente, considero que debería ser todo lo contrario. Los colegios deberían ser un lugar de encuentro, un lugar en el que padres y maestros compartan un objetivo común: la educación de los más pequeños.

¿Qué papel deben asumir los educadores en un nuevo sistema educativo?

En un nuevo sistema educativo los educadores deberían tener un papel más activo. Se les debería dejar tomar más decisiones, ser creativos e incluso más independientes. Considero que se deberían eliminar muchos procesos burocráticos en los que los maestros perdemos muchísimo tiempo y dejarnos más tiempo para lo que realmente se nos da mejor: enseñar.

Sincronia.org

POR UN PACTO DE ESTADO EN EDUCACIÓN

http://www.sincronia.org/camp/pacto-por-la-educacion/

“Nuestro sistema educativo no está preparado para afrontar los retos del siglo XXI”

descarga 2Sara López García

Maestra de Educación Primaria y Estudiante de Psicopedagogía

¿Cuáles son los principales problemas de la educación en nuestro país?

Desde mi experiencia personal, tanto a nivel académico como profesional, considero que el panorama actual de nuestro sistema educativo está bastante descompensado. Se está produciendo un aumento en el número de alumnos escolarizados que no se corresponde con los recursos disponibles, los cuales se están viendo reducidos a causa del descenso en los presupuestos del Estado en materia educativa. Cuando hablo de recursos me refiero tanto a recursos materiales, de infraestructura, como recursos humanos. El tema del profesorado también es un serio problema de nuestro sistema. Actualmente contamos con unos profesionales que no se sienten del todo cualificados, que reconocen que no han recibido la formación suficiente ni necesaria para hacer frente a los retos educativos que se les plantean a diario en unas aulas dónde la ratio de alumno por profesor crece constantemente, dónde se recortan los recursos en el aula y los soportes profesionales necesarios, dónde la diversidad escolar es una realidad a la que les es casi inviable hacer frente y dónde se suceden una serie de constantes cambios a nivel legislativo que trastocan la vida escolar diaria y no facilitan en absoluto el trabajo de los profesionales. A esto le podemos sumar la poca autonomía de la que poseen las Administraciones autonómicas y locales, así como los centros educativos para hacer frente a las realidades y a los contextos más concretos, hecho que refleja una regresión hacia la centralización de la educación. Todo esto se traduce en una mala gestión y en un mal planteamiento de la educación que hace, hoy en día, que España esté a la cola en educación.

¿Por donde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?

Es difícil sintetizar la respuesta. Personalmente considero que las soluciones para mejorar nuestra enseñanza pasan por cambiar la forma que tenemos de concebir la educación y en otorgarle a la educación la importancia que realmente tiene, de acuerdo a la función social que representa. Más concretamente, considero que algunas soluciones para nuestro sistema educativo pasan por mejorar la formación de los docentes (sobretodo dotarles de una mejor capacitación pedagógica), cambiar los métodos de enseñanza (todavía prevalecen las aptitudes cognitivas y su evaluación por delante de otros factores nucleares del aprendizaje), aumentar la implicación de las familias en el aprendizaje de sus hijos (esto pasaría por facilitar la conciliación de la vida familiar y profesional), ser conscientes de la importancia de la educación temprana y dar más importancia a la educación infantil (dejar de delegar su responsabilidad a la empresa privada y promover la lectura desde edades tempranas, por ejemplo). Pero además es necesario mejorar el trato de la diversidad en el aula (dotando de más recursos humanos a la escuela, de más formación permanente al profesorado, de unas leyes y decretos claros y facilitadores del trabajo, de una homogeneidad legal y estable, etc.), introducir estrategias correctivas para evitar la doble red de escuelas (privada y pública) e impedir que la escuela acabe siendo el principal motor de la desigualdad social.

¿Y en cuanto a la gestión?

Hay que dotar de más autonomía a las Administraciones autonómicas, locales y a los centros docentes (otorgándoles más autonomía curricular y de gestión, así como de organización. La gestión central de la educación no es compatible y no responde a las necesidades de una sociedad que se caracteriza por su diversidad). Para eso hay que llegar a un consenso político o pacto educativo entre los diferentes partidos políticos (aparcando sus diferencias y llegando a un acuerdo de mínimos que permita avanzar en la reforma de nuestro sistema educativo sin tener la necesidad de reformar las leyes continuamente), disminuir la ratio de alumnos por profesor (mejoraría la calidad de la enseñanza y facilitaría tanto el trato de la diversidad como el aprendizaje individualizado de cada alumno) y realizar una evaluación externa del sistema educativo (al menos una vez al año, tanto a nivel de alumnado como de profesorado para garantizar una buena calidad del sistema).

¿Estamos preparados para enfrentarnos a los retos educativos del siglo XXI?

Definitivamente, no. Nuestro sistema educativo, a pesar de todos los intentos habidos y por haber por mejorar la enseñanza, no está preparado para afrontar los retos educativos del siglo XXI. Principalmente porque nuestro sistema educativo está basado en un tipo de enseñanza arcaica. Aunque la intención teórica es la de avanzar hacia una enseñanza más innovadora, los recursos disponibles no son los adecuados, razón por la cual han fracasado muchas de las leyes que se han aprobado en educación.

¿Cuales son esos retos?

Personalmente creo que son muchos los retos educativos del siglo XXI y más, teniendo en cuenta los cambios estructurales que están experimentando nuestras sociedades y que afectan, igual que a otros ámbitos, al ámbito educativo. La globalización y la autonomía son características intrínsecas de nuestra sociedad, por eso la educación como agente socializador debe dar respuesta a las características y las necesidades de la sociedad. A mi modo de ver, los principales retos de la educación son: la renovación pedagógica, el uso más extendido de las TIC en educación y la consecuente formación del profesorado en esta materia, la atención a la diversidad con una escuela verdaderamente inclusiva y no integradora, la importancia de la educación emocional. Para eso hay que focalizar el aprendizaje en los intereses del alumnos, conseguir un nuevo rol del profesor y mejorar su formación y, uno de los puntos más importantes, que el objetivo de la educación sea el de formar a ciudadanos y no sólo a profesionales eficientes.

¿Hacía que modelo educativo debemos ir?

Partiendo de la base del éxito de este modelo en otros países, España debería enfocar su sistema educativo en un modelo plenamente comprensivo. El modelo educativo comprensivo se caracteriza por ofrecer a todos los alumnos una misma forma de enseñanza, desarrolla un currículo básico común dentro de un mismo centro y una misma aula para lograr una educación integradora que dé respuesta a las aspiraciones de igualdad de oportunidades para todos, sin que ello suponga que se excluya la atención a la diversidad de los alumnos. El modelo comprensivo proporciona una enseñanza polivalente, separa lo más tarde posible a los alumnos en diferentes ramas, tiene una parte del currículo común, el agrupamiento de los alumnos es heterogéneo y flexible, existe un tratamiento y atención a la diversidad totalmente inclusivo y la orientación educativa (ámbitos personal, escolar y profesional) desempeña un papel fundamental en la educación. Tiene su origen en Estados Unidos y países como Finlandia, Francia o Inglaterra empezaron sus reformas educativas basándose en este modelo. Estamos hablando de países en los que la igualdad de oportunidades en educación es vital para garantizar el éxito de sus alumnos. Los resultados de estos países avalan el éxito de un modelo educativo como el comprensivo, ya que cuentan con un número muy alto de alumnos excelentes y, a la vez, el número de alumnos con resultados muy bajos es infinitamente menor al de España.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática ¿Como afecta eso a la calidad de la enseñanza?

Efectivamente, nuestra historia nos explica que la educación en España siempre ha estado condicionada por el color político, por las ideas de quienes han estado en el poder, los cuales han derogado o cambiado anteriores leyes educativas de acuerdo a sus intereses y los ideales de su partido, dejando al sistema en general sin la deseada continuidad. Desde la transición, el sistema educativo en términos legislativos ha sido un constante vaivén. Podemos considerar que nunca ha habido un consenso en educación y, posiblemente, este nunca se ha intentado de una manera seria. El resultado ha sido que las leyes no han significado un cambio radical para la estructura educativa común y a pesar de todas ellas el fracaso escolar en España, entendido como el número de alumnos que no consigue terminar con éxito los estudios obligatorios, ha ido creciendo de manera imparable hasta llegar en la actualidad a superar el 30%. Tampoco se ha conseguido reducir los índices de conflictividad en las aulas, ni mejorar los resultados de los alumnos españoles en pruebas internacionales tales como PISA, etc. Una de las razones de este fracaso a nivel legislativo es que muchas de las reformas no han ido acompañadas de financiación suficiente, lo que ha producido grandes desigualdades a la hora de su implantación. Y, que, lamentablemente en nuestro país la educación se ha convertido en un arma política que los partidos utilizan para debilitar al adversario. Además, el hecho de que en tan pocos años se hayan aprobado tantas leyes educativas, ha supuesto que muchas generaciones de ciudadanos hayan desarrollado sus estudios académicos con una o dos leyes distintas.

¿Es posible el consenso educativo?

Un consenso educativo es vital para la mejora de nuestro sistema educativo. Nada sin una estabilidad y una continuidad en el tiempo puede tener un futuro brillante. Y mucho menos la educación. En nuestro país somos especialistas en reformas educativas. De hecho, ya vamos por la séptima reforma educativa, la tan famosa “Ley Wert” (LOMCE). Sin contar la clara intromisión de la política en los contenidos que se ofrecen en los planes de estudios. Personalmente considero que uno de los grandes problemas es que, como siempre, estas reformas se realizan sin contar con el profesorado. Para entendernos, en Finlandia la educación es una cuestión de Estado y los partidos se ponen como meta acuerdos en materia de educación como algo fundamental para la construcción del país. De hecho, cada vez que se tiene que realizar una reforma educativa, se consulta a los profesores, entre otros agentes educadores. Parece que en ese país la educación no es solo cuestión de cuatro años. En Finlandia, la educación es una cuestión de estado y los partidos se ponen como meta acuerdos en materia de educación como algo fundamental para la construcción del país.

¿Cual debe ser el papel de los padres en el proceso educativo?

Muchos padres cada vez están más desvinculados de la educación de sus hijos debido a la dificultad de la conciliación familiar y laboral que existe en nuestro país. Esto provoca que el profesor cargue implícitamente con un peso extra en la educación de sus alumnos. De la situación real a la que debería ser hay bastante distancia. Los padres deberían estar mucho más involucrados en la educación de sus hijos y la comunicación familia-escuela debería ser más regular. La participación activa de la familia dentro del centro escolar fortalece lo que en el propio centro se hace y brinda a los alumnos una continuidad y una normalidad absoluta. Por eso la familia no debe dar por hecho que solo se educa en los centros oficiales, sino que la educación que se da en casa es igual de importante, así como el aprendizaje que se recibe del hecho de vivir en sociedad. El principal problema de España, como he dicho, es que no existen apenas ayudas a las familias con hijos para que puedan conciliar de una manera cómoda la vida laboral y familiar.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿Son víctimas del sistema?

Los profesores no lo tienen fácil, al tener que hacerse cargo de todo lo que los padres piden a la escuela, ya que la tarea del profesor termina cuando empieza la educación familiar que muchas veces es escasa, ineficaz o, desgraciadamente, inexistente. Prácticamente, ante cualquier situación de conflicto entre profesor y alumno, en nuestro país existe la tendencia de dudar del profesor y posicionarse del lado del hijo. Esto es producto de la baja consideración que se tiene de los profesionales de la educación. El papel del docente, aunque todos consideremos que desempeña una función social muy importante, no está valorado como tal y se tiende a dudar de lo que hace y cómo lo hace. Creo que existe una contradicción en este aspecto, ya que por una parte los padres se ven “obligados” a delegar gran parte de la educación de sus hijos en un profesional al que ponen en duda por momentos. Por eso me atrevo a afirmar que los educadores son víctimas del sistema.

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CAMPAÑA POR UN PACTO DE ESTADO EN EDUCACIÓN

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Es necesario dotarnos de un sistema educativo sólido, flexible, estable, y consensuado y mantenerlo a lo largo del tiempo.

foto pepin

J. Amador Bernardo Vázquez
Maestro, pedagogo, profesor de pedagogía terapeútica

Es uno de los impulsores del Banco de Libros de Teis, el barrio de Vigo en el que trabaja, a traves del Plan Comunitario de Teis, con las AMPAS del barrio. El año pasado colaboraron 8 AMPAS, con 3000 libros y 350 familias atendidas.
¿Cual es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y otros similares?
Para situarnos en el contexto correcto, es preciso decir de donde venimos. La eduación en España desde los años 50 cambió enormemente. El plan del 53 contemplaba el ingreso a los 9/10 años, selectivo, en el bachillerato con la reválida de 4º y la reválida de 6º, ambas las dos selectivas. Con la entrada en vigor de la ley de 1970 Ley General de Educación, se eliminaron las barreras selectivas y el bachillerato pasó a ser de 1º a 6º añadiendo el COU, para aquellos alumnos que no se presentaran a la reválida, voluntaria, para conseguir el título de bachillerato. Con la reforma de la UCD la escolarización pasó a los 14 años, siendo experimental el ciclo superior ( 6º,7º y 8º). La lode , 1985, inauguró la escolarización a los 16 años y nos situamos en un contexto europeo. Por lo tanto sólo llevamos 32 años con la escolarización obligatoria hasta los 16 años.
Los cambios desde que empecé a estudiar son galácticos. Empecé con el pizarrillo y hoy tenemos pantallas digitales. Empecé con la pizarra y hoy el ordenador es una herramienta básica.

Cualquier evaluación externa detecta los fallos del sistema. Si hoy hablamos de un 100 % de alumnos y alumnas escolarizados, las evaluaciones externas nos indican que un 30 % de alumnos/as no consiguen alcanzar el título de graduado en la ESO. Lo que ocurre con esos alumnos/as no se sabe, se desconoce. No hay un seguimiento. La realidad es que la gran mayoría siguen otros caminos que permite el sistema. Por ejemplo, hace unos cuantos años, los alumnos cursaban el Programa de Garantía Social, que les permitía engancharse al sistema educativo. Posteriormente con los PCPI, conseguían titular en la ESO y continuar con formación profesional. Muchos de estos alumnos/as, de los que no se hablan, siguieron estudiando y formándose. Por lo tanto, desde la realidad, hay que darles salidas a los alumnos/as que posibiliten su enganche en el sistema.

¿Cual es el principal problema de la educación en nuestro país?
Uno de los principales problemas es el de cambios legislativos continuos, en mi carrera profesional hasta 7 cambios legislativos en 34 años. Es necesario dotarnos de un sistema educativo sólido, flexible, estable, consensuado, con salidas para alumnos con necesidades y mantenerlo a lo largo del tiempo.
Un sistema educativo que forme en competencias, en dotar al alumnado de herramientas para poder formarse de forma permanente en función de los cambios que la sociedad va demandando. Hoy en día no se puede hablar sólo de contenidos, sino de fomentar las distintas inteligencias o inteligencias múltiples. Formamos alumnos que trabajarán en profesiones que en la mayoría de los casos aún no existen.

¿Por donde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?
Formación del profesorado en didáctica, metodologías innovadoras como el aprendizaje cooperativo, para poder desarrollar las competencias. Mayores esfuerzos en refuerzos y programas en colaboración con la comunidad. Colaboración con todo el tejido asociativo de los barrios, sobre todo con las AMPAS para constituir una comunidad educativa.

¿Hasta que punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Hoy por hoy es posible ese consenso?
Es básico, la educación y la enseñanza no pueden ser motivo de uso político. Es indispensable un pacto social por la educación.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática? Como afecta eso a la calidad de la enseñanza?
Mucha de la legislación no fue acompañada de la correspondiente inversión para que su implementación fuese adecuada. Gran parte de los cambios en el sistema fue gracias al esfuerzo del profesorado.

¿Cual debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?
Es conveniente, hablando del sistema educativo obligatorio, diferenciar entre la Primaria y la Secundaria. En la escuela se educa: hábitos, valores y se enseña: mates, lengua… En la ESO se tiende al currículum. La asignatura es lo fundamental. Las actividades transversales son muy escasas.
Los padres y madres de la escuela se organizan en AMPASy colaboran desinteresadamente con el centro educativo y es necesario poner en valor este trabajo altruista en beneficio de toda la comunidad educativa. En los IES, es más difícil el encuentro con la comunidad, aspecto que se puede y se debe trabajar.

¿Como han afectado los recortes en educación a la calidad de la enseñanza?
Disminución de los refuerzos por falta de profesorado. Los alumnos con más necesidades no tienen el apoyo que necesitan. El sistema debe atender las necesidades de estos alumnos.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿ Son víctimas del sistema?
Los profesores/as intentan paliar las carencias del sistema. Hay mucho trabajo que se desconoce: grupos de trabajo, seminarios, proyectos de formación en centros y posibilita que se mejore la formación del profesorado. Este aspecto todavía se puede y debe mejorar. El profesorado está adaptándose continuamente a los cambios legislativos, pero debe también formarse permanentemente para dar respuesta a la diversidad del alumnado y a las nuevas demandas. Los distintos niveles de formación e implicación en proyectos innovadores perjudica seriamente el trabajo diario en los centros. Hay conceptos pedagógicos en la legislación que tardan muchos tiempo en llevarse a la práctica docente. Durante esto últimos años se han cambiado, por ejemplo, las escalas de evaluación, desde la nota hasta progresa adecuadamente, luego vuelta a la nota y eso despista a los padres.

Estamos hablando de conseguir un 100 % de alumnos que obtienen la titulación lo que sería óptimo y deseable, sin embargo se habla de los alumnos/as que no consiguen titular, como fracaso escolar.
Primero: Un alumno/a de 15/16 años no puede ser un fracasado, terminología negativa que se debe desterrar y cambiarla por bajo rendimiento educativo, analizar sus causas y proponer itinerarios que posibiliten que esos alumnos mejoren su rendimiento.
Segundo: A lo mejor no recibió todos los apoyos que él necesitaba, programas adaptados, refuerzos en materias instrumentales, trabajo en sus competencias emocionales.
El profesorado actual es muy bueno en su asignatura, pero falta formación pedagógica, adaptación a los nuevos tiempos tecnológicos, y adaptación a la diversidad y necesidades educativas especiales.

¿Hace años que se habla de perdida de autoridad por parte de profesorado? ¿Qué sería necesario para recuperar el respeto necesario?
Auctoritas’ es la cualidad por la cual una persona se hacía merecedora del respecto de sus alumnos/as, por su empatía, democracia, participación… Autoridad viene dada desde lo externo, por temor a las consecuencia de los actos. Lo ideal es el respeto, bidireccional, alumnos/as profesores/as. Tenemos unas generaciones de lo mejor formadas, con tres y cuatro idiomas, competentes en el mundo digital, democráticas, y además completan su formación con música, deportes etc. La autoridad en sentido clásico ya no sirve para las nuevas generaciones con capacidad para acceder a mucha información a través de la red y permanentemente comunicados a través de las redes sociales, con pensamiento crítico. El papel del profesor con autoridad por ser el que sabe está obsoleto, ahora se necesita una autoridad basada en las habilidades sociales y emocionales, en el manejo de la conducta, capaz de motivar para que el alumno se interese por aprender. Un reto, sin duda.

¿Cuales son los retos educativos del nuevo siglo? ¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías?
Todavía tenemos resistencia a un cambio metodológico, a la incorporación de las TIC, como instrumento didáctico, nuevos modelos de intervención socio-emocional en los centros (Vaello Orts), trabajo cooperativo, adaptación a las distintas inteligencias, capacidades y motivaciones, etc. Para la eliminación de los libros de texto, sustituido por los libros electrónicos, o por material elaborado por el profesorado hacen falta recursos y tiempo.

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“Hay que dejar de tratar la enseñanza como si fuese una competición deportiva”

autor no quiero ir a escuelaManuel Moles, autor del libro “No quiero ir a la escuela” y profesor de secundaria.

¿Cuál es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y otro similares?

El momento actual del sistema educativo español, o más concretamente, el momento previo a que la crisis hiciese presa en él, es el mejor de este sistema en toda su historia del estado español. En recursos y en calidad de los mismos.
Los informes PISA nos proporcionan una información interesante y hasta cierto punto útil. Entrar en una competición pueril a ver quien obtiene mejor puntuación y arrastrar a ella a todo el sistema educativo, alumnos y familias incluido, es un total absurdo. El informe PISA no refleja las diferencias entre los diferentes sistemas educativos. Sus resultados vienen marcados por las diferencias culturales, sociales y de hábitos de los distintos territorios. En nuestro caso, el clima, por ejemplo, tiene más influencia en los resultados que el número de horas de clase o los planteamientos pedagógicos utilizados.
Entonces, la pregunta es, ¿debemos cambiar nuestros hábitos sólo para conseguir mejorar nuestra posición en los informes PISA? ¿Dejar de ir de excursión, de jugar a fútbol, de salir en bici, y encerrarnos en casa a leer y bajar las persianas para ocultar el sol que luce en el exterior? Ésta es una decisión que no corresponde ni a las autoridades educativas ni económicas tomar.

¿Cuál es el principal problema de la educación en nuestro país?

Claramente, no tener claro qué queremos conseguir, qué queremos hacer con esta educación. El objetivo de la educación, en un estado de derecho como el nuestro, es obvio: ayudar a las personas a ser lo más libres posible. Es decir, el de siempre, la libertad de todas las personas. Cualquier otro objetivo se supedita a éste. Y para poder ser libre es necesario saber.
La dificultad la tenemos en la diversidad de interpretaciones de en qué consiste la libertad y de los caminos a seguir para conseguirla. Más concretamente, ya que hablamos de educación, cuales son los conocimientos que nos van a hacer libres y cual la mejor forma de adquirirlos. Por otro lado, se pretende que la escuela acabe con todos los problemas de la sociedad. Y esto es una responsabilidad muy grande, que está más allá de sus posibilidades.

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?

Por dejar de tratarla como si se tratase de una competición deportiva. Por dejar de un lado las clasificaciones y los resultados y centrarnos en la felicidad y la satisfacción de los alumnos. Son precisamente los alumnos los que deben percibir que la enseñanza es un beneficio directo para ellos, percepción que actualmente no está demasiado clara.

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Hoy por hoy es posible ese consenso?

Sólo se puede obtener un consenso si se respetan las sensibilidades de todo el colectivo, y para ello hay que trabajar un acuerdo muy flexible y adaptable, con espacio para todas las interpretaciones. Sin embargo, no parece ser este el camino escogido.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática ¿Cómo afecta eso a la calidad de la enseñanza?

Tener siete leyes en tan poco tiempo es casi como no tener ninguna. Y es una muestra de la politización de la educación, o de la intrusión de los distintos estamentos sociales en este ámbito. Una intrusión que llega a violar los límites familiares y personales.

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?

El papel de los padres en el desarrollo de los hijos es crucial. Son los que mejor conocen a sus hijos, los que comparten una realidad social y una herencia genética con ellos, los que, cuando éstos abandonen el sistema educativo, tendrán que seguir haciéndose cargo de ellos, los que sufrirán sus fracasos y disfrutarán sus éxitos, los que en último término, mejor y más adecuadamente pueden ayudarles. El resultado académico (por fijarnos sólo en una variable) depende más de la postura pedagógica de los padres que del tipo de escuela a la que el niño asista o de la metodología educativa que en ella se imparta.
La educación no se transmite (a no ser que estemos hablando de ‘buenos modales’, concepto que a veces se confunde con ‘buena educación’), sino que es construida por el niño en relación con su entorno. Con lo cual, todos los elementos que forman parte del entorno del niño ‘educan’, contribuyen a su educación. La escuela es un recurso pedagógico extraordinariamente poderoso, que actualmente se utiliza de forma indiscriminada, administrando a todos los niños y niñas la misma ‘dosis’ de tratamiento, con independencia de su situación particular, de sus intereses, de sus necesidades y de la realidad de su entorno. A todos ellos, de lunes a viernes, de 9 a 5, los mismos horarios y las mismas asignaturas…

¿Cómo han afectado los recortes en educación a la calidad de la enseñanza?

A causa de estos recortes, el debate educativo ha abandonado los discursos pedagógicos para girar prácticamente de forma exclusiva alrededor de aspectos puramente materiales.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿Son víctimas del sistema?

De la propia educación el único responsable es uno mismo. Y es responsabilidad de cada uno actuar si aquello que está recibiendo no concuerda con sus necesidades o expectativas. En el caso de nuestros hijos e hijas, ellos no disponen aún de herramientas suficientes como para valorar y actuar frente a un entorno educativo inadecuado y necesitan de nuestra ayuda y probablemente de nuestra representación. Y es nuestra responsabilidad decir ‘No, esto no le sirve a mis hijos. No lo quiero’. Sin este feedback, adoptando una postura de resignación ante lo inevitable, los educadores poco pueden hacer para cambiar las cosas.

Hace años que se habla de pérdida de autoridad por parte de profesorado ¿Qué sería necesario para recuperar el respeto necesario?

El respeto no es algo que se otorgue por decreto (a no ser que estemos hablando de miedo, que es diferente). Se consigue en el día a día. Por este motivo, la pérdida de autoridad y de respeto no es más otro síntoma de la deriva y de la falta de objetivos claros de lo que estamos haciendo con nuestros hijos.

¿Cuáles son los retos educativos del nuevo siglo? ¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías?

El nuevo siglo empieza con un reto tan antiguo como la civilización, pero que ahora coge un nuevo significado. Estamos ante un verdadero desafío respecto a la libertad humana, en el cual, el propio concepto se ve alterado y deformado, en gran parte a causa de este desarrollo tecnológico. Las nuevas tecnologías (y las no tan nuevas) se están incorporando en nuestra sociedad de forma un tanto tumultuosa, pero su efecto es claro y bien visible. Nos proporcionan cada vez más libertad y a la vez nos privan de ella. Nos liberan de la necesidad de memorizar, de la necesidad de aprender idiomas, de tener que realizar esfuerzos, incluso reducen la necesidad de tener que trabajar (desde hace tiempo, las máquinas comienzan a encargarse ello). Pero a la vez, destruyen empleo, que es y ha sido durante estos últimos 200 años nuestra principal fuente de sustento, se utilizan para el control y seguimiento de las personas o para predecir nuestro comportamiento. Es la articulación e integración de este gran tsunami innovador y de cambios y, sobre todo, exprimir al máximo esta oportunidad única en la historia de la humanidad el reto que debemos afrontar en los próximos años o décadas, y en nuestra mano está prepararnos para ello

Sincronía, una sola Humanidad

Campaña por un Pacto de Estado en Educación

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“Aprender a aprender es el reto más significativo de nuestro siglo”

Foto Ampa PocitoCristóbal Aragón Sicilia, Pres. del Ampa El Pocito, del IES La Fuensanta, de Córdoba

¿Cuál es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y otro similares?

Como padre con hijas dentro de la enseñanza española creo que se va notando el parón o frenazo a los pequeños avances producidos a principios de este siglo XXI en cuanto a educación.
Los informes y estadísticas pueden ser muy manipulables y contradictorios, pero si hay algo en lo que no podemos tener ningún tipo de dudas es en el preocupante número de alumnos que no consiguen terminar los estudios obligatorios en nuestro país. FRACASO ESCOLAR en mayúsculas. Por tanto, entiendo que sería un grave error mirar a otro lado ante estos informes y no hacer nada para mejorar, sobre todo en aspectos importantes de la enseñanza como el aprendizaje en competencias y aumentar la inversión en educación y formación de profesorado.

¿Cuál es el principal problema de la educación en nuestro país?
Creo que el principal problema es la falta de un pacto de estado para generar una enseñanza pública de calidad, aportando medios para que sea efectiva. Todas estas leyes que ha habido durante estos años han ido dando vaivenes al sistema educativo de un lado a otro, que no favorecen una reforma real.
También repercute de forma negativa la falta de una base docente que sienta suya la profesión y esté implicada en la mejora de la misma. Traslados y destinos provisionales de las plazas de funcionarios o vacantes temporales hacen que los docentes no se impliquen con los centros.

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?
Una mejora formativa de los titulados en las universidades, con una mayor práctica formativa y aumento del conocimiento de las TICs para la educación por parte del profesorado es algo imprescindible.
Dotar de docentes formados permanentemente y comprometidos con la educación, cualificados y una dotación económica mayor en los presupuestos, acordes con los países de nuestro entorno.

¿Cuáles son los principales retos educativos del nuevo siglo?
Aprender a aprender es el reto más significativo de nuestro siglo, las tecnologías cambian en muy poco tiempo. Lo que aprendemos hoy se queda obsoleto mañana, por ese motivo los estudiantes deben estar preparados para estos cambios. El aprendizaje a lo largo de la vida es hoy más actual y necesario que nunca.

¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías al ámbito escolar?
Las “nuevas tecnologías” no han sido incorporadas adecuadamente en el ámbito escolar, los libros de texto hoy día, son absolutamente prescindibles y sin embargo aún forman una parte inamovible del sistema educativo. Ha habido un gasto muy importante en dotar de herramientas tecnológicas las aulas, con una gran versatilidad y que sólo se usan como sus herramientas predecesoras (como por ejemplo la pizarra digital y el ordenador).
En cuanto a las relaciones con las familias, las nuevas tecnologías pueden ser un gran aliado, sin embargo a pesar de los esfuerzos de algunas autonomías (por ejemplo plataforma Séneca en Andalucía), no se consiguen los resultados esperados ya que no existe una predisposición por parte de los docentes y un desconocimiento por las familias.

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Hoy por hoy es posible ese consenso?
Creo que es importante y necesario tener un pacto educativo y lograr un consenso entre las diferentes posturas políticas. Es muy complicado llegar a acuerdos cuando las posturas ante la forma de ver la educación es tan distante, aunque eso no quiere decir que no sea posible.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática ¿Cómo afecta eso a la calidad de la enseñanza?
Los cambios aunque representen mejoras siempre conlleva un periodo de adaptación y en algunos casos un rechazo al mismo. Tener siete leyes educativas no ha sido nada ventajoso para el sistema educativo español, ni para los estudiantes ni para los docentes, ya que esto repercute negativamente en la calidad de la enseñanza

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?
Los padres deben acompañar y colaborar en el proceso educativo de los hijos, de la mano de los educadores de la escuela. Deben estar junto al equipo educativo, sin entrometerse ni enfrentarse. Para ello es imprescindible que desde los centros educativos se facilite la participación de las familias y exista una comunicación más fluida, no sólo el boletín de notas o los partes y faltas específicos durante el curso, sino un dialogo sincero y contínuo para que exista una mayor entendimiento.
Por supuesto la escuela es un lugar donde se enseñan contenidos, currículo, materias…pero también es donde se educa a los futuros ciudadanos y ciudadanas. Al igual que las familias la escuela educa en valores, no sólo en enseñanzas de las diferentes materias didácticas.

¿Cómo han afectado los recortes en educación a la calidad de la enseñanza?
Creo que han afectado como en todas las actividades públicas, pero de alguna manera se resiente, o al menos esa es mi percepción, de manera más visible la crispación del profesorado por estos recortes, tanto económicos como de personal.  Esto hace que la calidad de la enseñanza se deteriore de forma alarmante, ya que aumenta el ratio de alumnos por aula, no se renueva al personal por jubilación y los equipos directivos deben hacer filigranas a la hora de compensar bajas del profesorado.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿Son víctimas del sistema?
En toda la sociedad recae parte de responsabilidad y por supuesto los educadores aquí tienen una gran porción del pastel. Docentes con vocación son más necesarios que nunca, para poder hacer frente a los retos que la sociedad plantea y no caer en el victimismo ni la crispación.

Hace años que se habla de pérdida de autoridad por parte de profesorado ¿Qué sería necesario para recuperar el respeto necesario?
El respeto de los profesores está ahí, en clase hay chavales que arman escándalo con el profesor que saben que pueden hacerlo y sin embargo aquel profesorado que se hace respetar no tiene ese problema. En clase salvo contadas ocasiones son respetados, otra cuestión sería la autoridad por parte de las familias que si hay una sensación de que se critica cualquier actuación del profesorado con la consiguiente pérdida de autoridad. En estos casos un mayor entendimiento y acercamiento de las familias al centro podría ser una buena medida para concienciar a las familias en un mayor respeto del profesorado. Indudablemente el respeto debe ser ganado, no impuesto.

Sincronía, una sola Humanidad.

CAMPAÑA POR UN PACTO DE ESTADO EN EDUCACIÓN

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“El actual sistema educativo no tiene sentido”

Foto EstherEsther Fernández Molero,
Maestra de educación infantil en escuelas públicas de gestión indirecta de la Comunidad de Madrid.

Esther lleva más de 15 años implicada en diferentes acciones voluntarias en relación con el mundo de la infancia. Es madre de dos hijos y está firmemente convencida de que debemos cambiar la forma en la que miramos al niño.

¿Cual es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y similares?

Está claro que algo está fallando. Recuerdo perfectamente a Ken Robinson en una de sus charlas de TED Education diciendo: “Si no hay aprendizaje, no hay educación”.  Es tan sencillo como esto, nos debemos plantear porqué tenemos tanto porcentaje de fracaso escolar e incluso de abandono. El sistema tal y como está planteado no está funcionando, la educación no está funcionando. Éste debería ser el verdadero termómetro de un sistema educativo y no solamente los resultados de un informe que, en mi opinión, deja muchos otros aspectos sin “evaluar”.

¿Cual es el principal problema de la educación en nuestro país?

En mi opinión el principal problema es que estamos instalados en un sistema educativo que se concibió en una sociedad, la industrial, en la que había que “capacitar a los ciudadanos” para que se incorporasen de una sociedad rural a las cadenas de producción de una nueva sociedad industrial. En su momento esa fue una realidad social que no tiene nada que ver con la que actualmente tenemos, pero ahí seguimos instaurados, y eso ya no puede funcionar. Nuestros niños y jóvenes viven en un contexto totalmente diferente al que existió cuando se creó el sistema educativo que aún mantenemos… no tiene sentido.

¿Por donde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?

Lo ideal sería que las leyes educativas estuviesen pensadas y desarrolladas por maestros implicados en la educación real, en la que se vive en los centros y en las aulas, que la educación no fuese una moneda de cambio con la que los políticos de turno pudiesen jugar a su antojo. Hay países como Finlandia en los que “está terminantemente prohibido” cambiar las leyes educativas a ninguno de los partidos en el poder. Además, considero fundamental hacer un giro total en cuanto a la concepción de la educación, la infancia y el niño como concepto general. La infancia tiene una gran importancia en el desarrollo de la personalidad de un individuo, esta etapa son los cimientos del desarrollo neuronal del niño. Cualquier cosa no vale, hay que apostar por una educación de calidad. Se debería entender la educación como un “proyecto común en el que la sociedad acompañe a los niños en su proceso de crecimiento y aprendizaje”. Un proyecto de responsabilidad compartida entre todos los agentes que influyen en la educación de los que serán los ciudadanos del futuro, esos que conformarán nuestra sociedad.
Está en nuestras manos hacer de nuestros niños ciudadanos críticos, que se planteen las cosas, que quieran cambiar aquellas que no funcionan o no les convencen y que tengan la creatividad y la capacidad para encontrar soluciones y poder realizar esos cambios. Si le damos la oportunidad a los niños de asentar los cimientos de su vida con una educación de calidad, habrá muchas más posibilidades de que la sociedad tienda a cambiar para convertirse en una sociedad más crítica, con capacidad de reflexión y capaz de promover los cambios necesarios en pro del bienestar común.

¿Hasta que punto es importante lograr un consenso educativo? 

Es fundamental. La educación es un derecho de los ciudadanos, debería ser intocable. Si se llegase a un consenso educativo en el que realmente se encontrasen las pautas a seguir para una reforma de calidad en la enseñanza en la que el centro sea el alumno, deberíamos blindarlo para así poder llevar a cabo un proyecto conjunto en el que todos remásemos en la misma dirección. Mientras esto no sea posible, mucho me temo que la educación, como muchos otros derechos, va a seguir siendo un juguete más que mover de un lado para otro en función de los intereses de unos pocos.

¿Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición ? ¿Como afecta eso a la calidad de la enseñanza?

Las leyes de educación cambian continuamente dando como resultado un ir i venir de teorías sobre lo que es importante en educación dejando completamente de lado lo que de verdad importa como es tener al alumno como eje principal de los aprendizajes. No digo que en algún momento hayamos estado cerca, pero la realidad es que con estas leyes educativas fundamentalmente lo que se pretende es “crear” productos a gusto del consumidor (padres) o según las necesidades del mercado (sociedad), habría que plantearse si realmente el sistema educativo que tenemos es el que el sistema quiere que tengamos… ciudadanos adiestrados que no tengan la capacidad de ser críticos y cuestionarse si las cosas son susceptibles de mejora.

¿Cual debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?

El papel de los padres en el proceso educativo es fundamental. El modelo principal de valores, pautas de conducta, intereses etc, es la familia. El niño se encuentra en el centro de un triángulo formado por la escuela , la familia y la comunidad en la que vive, los padres deben realizar un esfuerzo conjunto con el resto de los agentes implicados en la educación de los niños ya que todos tienen el mismo objetivo. La escuela es un lugar en el que se educa, la palabra enseñar en mi opinión va unida al papel de “adulto que todo lo sabe” como un mero transmisor de conocimientos en el que el alumno tiene un papel pasivo. En la escuela el alumno debería tener un papel activo en sus aprendizajes teniendo a su lado a un adulto que le acompañe en ese proceso y le ayude a desarrollar al máximo sus capacidades. La educación no solamente depende del maestro, ni de la escuela como ya he comentado anteriormente… es un proyecto de todos.

¿Como han afectado los recortes en educación a la calidad de la enseñanza?

Creo que de muchas formas pero fundamentalmente en dos aspectos: hay menos recursos humanos y materiales. Los segundos se pueden suplir con mucha creatividad pero los primeros son fundamentales. No podemos tener una buena calidad educativa si no le damos verdadera importancia a los maestros. El papel del maestro es fundamental, y que su figura sea reconocida tanto a nivel político como social, es básico para mantener una buena calidad, para que estos maestros tengan la posibilidad de formarse continuamente, de innovar, de replantearse procesos y metodología para adaptar los procesos educativos a los cambios sociales. Además, que se retiren ayudas económicas a estudiantes repercute en el acceso equitativo a la educación, ya no hay igualdad de condiciones para todos nuestros niño y jóvenes en lo que a la educación se refiere.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿Son víctimas del sistema?

Los educadores y los maestros tenemos gran parte de poder en nuestras manos. No nos podemos escudar en que el sistema no permite ciertos cambios ya que en nuestro entorno cada centro, cada educador puede tener una propia identidad educativa. Es cierto que llevarlo a cabo es realmente difícil si no existen los medios y el apoyo necesario que te ayude a comenzar movimientos más grandes. Si nos consideramos víctimas nunca vamos a hacer nada por comenzar un cambio, hay muchos profesionales muy implicados y convencidos que otra forma de educar es posible. Todo es una cuestión de actitud.

Hace años que se habla de perdida de autoridad del profesorado ¿Qué sería necesario para recuperar el respeto?

Creo que es un tema de conciencia social. Estamos viviendo en los últimos años varias crisis y una de ellas es la de los valores. Socialmente vivimos inmersos en el fenómeno de la individualización. Solo nos importa lo que nos pase a nosotros, sin tener muy en cuenta lo que le pase al de al lado y esto se generaliza a nuestras relaciones sociales y emocionales. En la educación se han vivido situaciones en las que se entendía a los centros educativos como comercios de los que los padres debían recibir un producto perfecto, en algunas ocasiones casi nos veían como el enemigo. Hay que entender que los maestros y los centros educativos somos un pilar más pero no los únicos responsables de este proceso. En todo este tiempo personalmente pienso que la figura del maestro se ha desvalorizado socialmente y algunos profesionales a demás se lo han creído de verdad. Sería necesario recuperar la importancia y el respeto que se le da al profesorado como profesionales formados y preparados que acompañan a nuestros jóvenes en su desarrollo, siendo para muchos de ellos un modelo a seguir.

¿Cuales son los retos educativos del nuevo siglo? ¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías?

Las nuevas tecnología están muy bien, son un recurso más al alcance de la mano pero no sirven de nada si no ponemos en enfoque en entender y sacar el máximo partido del individuo que las maneja. En mi opinión el reto está en educar en base a las inteligencias múltiples, en creer en el potencial de cada uno de los individuos y ayudarle a desarrollarlo al máximo de sus capacidades, en individualizar los aprendizajes y evitar las estandarizaciones, dejar de evaluar con números y comprender que cada persona tiene una capacidad diferente y eso no le hace mejor ni peor que el de al lado. Vivimos en un entramado de diferentes perfiles sociales en el que todos nos necesitamos a todos ,sino esto no funciona.

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“El informe Pisa no evalúa la realidad de la enseñanza española”

Eva Antequera,

Jefa de estudios y maestra de educación especial

del Colegio Sant Jordi de Montmeló.

¿Cuál es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y otro similares?

El informe PISA sitúa en un nivel bajo la enseñanza española respecto a otros países europeos. Es cierto, que la evolución de la enseñanza ha pasado de priorizar un aprendizaje memorístico a un aprendizaje significativo y fuCamera 360ncional, en el que la información no se almacena en la cabeza si no que se aprende a utilizar los recursos personales, materiales y técnicos para conseguir información, respetando los procesos madurativos y personales de cada individuo. El informe PISA mide el grado de conocimiento de los alumnos, no su nivel competencial. Por lo tanto, no evalúa la realidad de la enseñanza española. Por otro lado, compara los resultados con otros países europeos en los que sus gobiernos priorizan la educación como una inversión de futuro, aportando los recursos personales y económicos necesarios para una formación de calidad para sus futuros ciudadanos.

¿Cuál es el principal problema de la educación en nuestro país?

En primer lugar, España ha sufrido un continuo cambio de leyes educativas en pocos años. Cada ley aportó novedades en contenidos, en organización, en metodología … todo ello bien planteado y justificado, y en momentos económicamente estables, hasta se formaba a los profesionales para sumergirlos en el nuevo sistema. Se olvidó que para aplicar una nueva ley educativa no sólo es necesario aprobarla legalmente, implica el trabajo, el cambio de estructura, la redacción de nuevos documentos, aprender nuevas estrategias por parte de los docentes, entre otras miles de cosas. Por otro lado, cada ley requiere unos costes económicos que crearan la base de la futura sociedad de nuestro país, según el partido político que gobierne en ese momento, por supuesto. Así tenemos leyes que regulan la atención a la diversidad, la inclusión en los centros ordinarios de alumnos con necesidades educativas especiales, la prioridad de la enseñanza de lenguas extranjeras… que implican la dotación de más personal en los centros y más recursos económicos, pero con el tiempo y los recortes nos hemos quedado con los alumnos y sin los recursos para poder atenderlos según sus necesidades, en deterioro no solo de éste tipo de alumnado si no repercutiendo en el resto de niños y niñas.

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?

Hay varios aspectos que favorecerían la mejora de la enseñanza: Formación universitaria de calidad: todos los docentes coincidimos que la mejor formación para realizar nuestro trabajo la adquirimos en la propia escuela, siempre que se haya tenido un buen modelo. Actualmente este aspecto ha mejorado en cuanto a la duración de la formación. La relación entre la familia y la escuela: la imagen de la escuela y de los maestros no es positiva. En esta profesión nos encontramos con un “público” que en algún momento de su vida pasó por una escuela adquiriendo sus propias experiencias, condicionando las opiniones o interpretaciones de las actuaciones de los docentes respecto a su hijo o hija. La confianza y el apoyo de las familias a los profesores y tutores de sus pequeños es básica para la motivación de estos frente al aprendizaje, esto no implica que un padre esté siempre de acuerdo que la actuación del docente. Los recursos personales en los centros docentes: se necesitan personas en los centros para ganar tiempo. Es decir, ser maestro de primaria implica que de la jornada laboral en el centro se disponga de 5 horas de trabajo personal a la semana, entre las que se incluye atender a las familias, programar las sesiones, coordinarse en ciclo, trabajar para mejorar la línea del centro, organizar las actuaciones semanales, buscar recursos para nuestros alumnos, formarse (cuando se permite hacerlo en horario de permanencia en el centro),etc. El resto de horas se dedican al aula atendiendo directamente a los alumnos. Yo no imagino a un cocinero dando de comer a sus comensales durante cinco horas teniendo solo una para comprar, cocinar y lavar los platos. En el momento que se dispone de más personas para atender a nuestros alumnos el profesorado tiene tiempo de coordinarse, hablar de pedagogía, formarse, compartir experiencias, compartir metodologías, innovar, programar, preparar actividades motivadoras… en resumen, tiempo para pensar y aplicar una enseñanza de calidad.

¿Cuáles son los principales retos educativos del nuevo siglo?

Las últimas tendencias educativas nos están volviendo a los inicios de la democracia. Se culpa a las nuevas pedagogías más constructivistas y significativas como poco productivas, sin ser ellas mismas las que no funcionaron si no el modo en el que se aplicaron. Últimamente se vuelve a dar importancia a los resultados de las pruebas de conocimientos, como el informe PISA. Se insiste en la introducción de las nuevas tecnologías, como herramienta para dar respuesta a la sociedad en la que vivimos. Hace dos días (literalmente) estábamos hablando de competencias básicas, es decir la formación de los pequeños en cuanto al uso y conocimiento de sus propios recursos y capacidades para resolver situaciones de la vida cotidiana. A los docentes nos preocupa e indigna que trabajando en esta línea se apliquen pruebas tipo PISA que no responden al actual sistema educativo. El actual gobierno apuesta por una nueva ley que anula toda la capacidad creativa de los más pequeños, creyendo que son simples botes que hay que llenar de contenidos. En cambio, nos encontramos en un momento social donde la creatividad es y será nuestra mayor herramienta de supervivencia. Las nuevas profesiones pasan por “inventarse” como ganarse uno la vida. Construir una sociedad implica pensar, aplicar un criterio propio y actuar , y eso solo se puede conseguir desarrollando la creatividad.

¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías al ámbito escolar?

La escuela siempre irá por detrás de las nuevas tecnologías. Las dotaciones de material y las formaciones de los docentes nunca estarán al nivel que se utilizan en la sociedad. Es importante diferenciar que los alumnos saben cómo funcionan las “maquinitas” pero la escuela tiene la responsabilidad de enseñar su uso. Eso implica que no solo hay que saber dónde encontrar la información, hay que saber extraerla, seleccionarla y saber qué hacer con ella.

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Hoy por hoy es posible ese consenso? El consenso educativo sería básico para la estabilidad educativa. El gobierno debería velar por una educación que fuera en beneficio del país, no de su partido político en concreto y de su campaña electoral. Es difícil imaginar en estos momentos que los distintos partidos políticos se sienten a consensuar una política educativa, en primer lugar porque los partidos no están luchando por un país mejor sino por su propio poder y las campañas se construyen en base a las críticas respecto a lo que hacen o no hacen los demás partidos. Las propias palabras “el partido de la oposición” lo dicen todo.

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?

La familia educa y la escuela forma. Aunque la teoría sea ésta, la familia y la escuela deben educar y formar, porque ambos conceptos van estrechamente relacionados. Es cierto, que para que la formación de un niño o niña sea integral es básica la corresponsabilidad de ambas. Como se ha dicho anteriormente, los padres y madres en algún momento de su vida han sido alumnos y tienen un conocimiento de cómo es un centro educativo por dentro, des del punto de vista de un alumno. A veces, esto es beneficioso y a veces no. Cuando un padre tuvo una mala experiencia, teniendo en cuenta que la educación en su momento era muy distinta, siempre verá el centro educativo y la opinión de los docentes como una amenaza o una crítica a su pequeño. Independientemente de las experiencias personales los padres debemos ser capaces de escuchar y aceptar las valoraciones que nos hagan los maestros de nuestros hijos. Posiblemente no los conocerán tanto como nosotros mismos pero hay que entender que también pasan muchas horas y “lidian” con todos ellos. Aceptando por otro lado, que la actuación de nuestros hijos es autónoma y aprenden a comportarse en los distintos sitios según se les exige, como hacemos todos los adultos. Hay que destacar que la familia y el centro tienen que ir bajo una misma directriz, eso no quiere decir que siempre se esté de acuerdo, pero es muy importante que el alumno-hijo sienta la presión coordinada por parte de los dos sectores, sin fisuras.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿Son víctimas del sistema?

Para responder a esta pregunta hay que introducir el concepto de “vocación” y seguir con el ejemplo de los restaurantes. En el primer restaurante un cocinero trabaja las horas contratadas y se va a casa sin pensar qué cocinará mañana porque ya lo tiene en el menú que creó cuando se abrió el restaurante. En el segundo, el cocinero trabaja sus horas pero le gusta innovar y en casa busca información para crear nuevos platos para el menú, pero como no tiene tiempo para hacerlos en sus horas de trabajo porque tiene muchos clientes cada día, sus nuevas ideas se quedan en una carpeta. En el tercer restaurante, un tercer cocinero trabaja sus horas, le gusta innovar y cocinar. Busca nuevos platos y los hace en casa o en el mismo restaurante, para ofrecérselos a sus compañeros al día siguiente y animarlos a introducirlos en el menú. Una vez al año se queda durante 60 horas seguidas o más en el restaurante para preparar varios nuevos menús para todo el año. Y todos ellos, cobrando lo mismo, por supuesto. ¿Sería justo? ¿Qué restaurante tendrá más éxito? En la escuela encontramos todo tipo de maestros y todo tipo de implicaciones. Nuestra “vocación” nos lleva a ir de colonias, a corregir, programar y preparar material fuera del horario laboral. El sistema nos conduce a funcionar como el primer y segundo cocinero, pero es nuestra responsabilidad y vocación que la escuela funcione con unos profesionales que se dedican en cuerpo y alma. El gobierno no lo pone fácil, recorta, elimina recursos y degrada el criterio pedagógico de los propios maestros. Por tanto, por supuesto que los docentes somos responsables y victimas a la vez. Y mi pregunta es: ¿Es justo?