La educación, víctima colateral de la pandemia

A un mes escaso del final de curso la consigna que preside el mundo educativo oscila entre el “Sólo sé que no sé nada” de Séneca y el “Qué sabe nadie” de Raphael. El pasado 4 de marzo, solo diez días antes de que se decretase el estado de alarma que confinaba la población en sus domicilios, el gobierno español aprobaba el proyecto de la nueva ley de educación, la Lomloe (Ley Orgánica de Modificación de la LOE), la octava desde la restauración democrática. Esta nueva ley ponía fin a la breve y errática vida de su antecesora, la polémica Ley Wert y, de algún modo, estaba destinada a seguir un destino parecido ya que, al no contar con más apoyos que las fuerzas políticas que apoyan al gobierno y tener asegurado el férreo rechazo de la oposición, su final estaba garantizado cuando esta última alcanzase al poder, tal y como ha sucedido con todas las leyes educativas hasta el momento.

Obviamente, la Lomloe no pudo comenzar su tramitación parlamentaria y pasó al cajón de los asuntos pendientes arrasada por la crisis del Covid19. Ahora la prioridad de las autoridades educativas es tratar de organizar tras el verano un inicio de curso lo menos caótico posible y en eso todavía no se vislumbra mucha claridad de ideas. Pero si malo es que el gobierno no tenga claro, o al menos se empeñe en que así lo parezca, el futuro educativo inmediato, peor es todavía que la oposición no haya dedicado un solo comentario, mucho menos una sola idea, sobre el asunto. En medio de la pelea a garrotazos en la que esta sumida nuestra política a imitación del famoso cuadro de Goya, resulta ingenuo pensar en la posibilidad de que nuestros representantes políticos se sienten para buscar una salida a las generaciones que actualmente se encuentran perdidas en nuestras aulas, huérfanas de todo plan educativo que ponga un poco de luz en el sombrío futuro que le amenaza.

La falta de definición de un plan inmediato para el retorno a las aulas podría achacarse a la propia indefinición sanitaria sobre la evolución del Covid19 y su contagio, pero la ausencia de un plan, y sobre todo de una clara voluntad, de reformar radical y profundamente nuestro sistema de enseñanza para ser capaces de ofrecer a nuestros niños una salida educativa en el nuevo mundo que surgirá tras la crisis sanitaria y económica, solo es atribuible a una flagrante falta de voluntad política y una inexplicable cortedad de miras. Si hace unos meses el mundo educativo clamaba por la urgencia de la creación de un nuevo sistema educativo adaptado a las necesidades de la era tecnológica del siglo XXI, hoy esa urgencia se ha convertido en alarma. O se impone una cultura del diálogo y se prioriza la educación como valor y herramienta para salvar el futuro o corremos el riesgo de sumirnos en una época de oscurantismo.

Sincronía, una sola Humanidad, por un Pacto de Estado en Educación https://www.sincronia.org/camp/pacto-por-la-educacion/

Mary Cassatt, la figura emblemática del impresionismo que pintó la vida de las mujeres del siglo XIX

Mary Stevenson Cassatt vino a paar al mundo el 22 de mayo de 1844 en lo que entonces era Allegheny City, Pensilvania, convertido ahora en Pittsburgh. Su padre era un acaudalado hombre de negocios y su madre pertenecía a una familia de banqeros. Abos formaban parte de la clase alta norteamericana, heredera de los primeros colonos holandeses e ingleses. Mary recibió una educación esmerada que incluyó estancias en Europa, dobde visitó ciudades como Londres, París y Berlín y aprendió alemán, francés y tuvo sus primeras lecciones de dibujo y música. Durante la Exposición Universal de París de 1855 tuvo la oportunidad de conocer a Ingres, Delacroix, Corot y Courbet y de intimar con Degas y Pissarro, quienes más tarde serían sus colegas y mentores.

A pesar de la oposición de su familia a que se convirtiese en pinto profesional, sobre todo por su inclinación a las ideas feministas, nada comunes en aquella época y al comportamiento bohemio de algunos de sus compañeros varones, a los 15 años Cassatt comenzó a estudiar pintura en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts. Pero la impaciencia con la lentitud y el método de aprendizaje de la Academia, que entre otras cosas impedia el uso de modelos físicos y solo usaba moldes o naturales muertas, decidió estudiar por su cuenta, algo en lo que también influyó decisivamente la actitud condescendiente y despreciativa de los hombres en la Academia.

En 1866 logró trasladarse a Paris compañada por su madre y comenzó a estudiar con el respetado profesor Jean-Léon Gérôme, ya que por entonces las mujeres aún no podían asistir a la École des Beaux-Arts, como Mary pretendía. Comenzó a realizar asiduamente copias en el Museo del Louvre y en 1866 se unió a una clase de pintura impartida por Charles Joshua Chaplin, un notable artista de género. Dos años despúes Cassatt comenzó a estudiar con Thomas Couture, cuyos temas eran, en su mayoría, románticos y urbanos, y con el que, durante los viajes al campo comenzó a dibujar dibujar la vida cotidiana, sobre todo a campesinas ocupadas en sus actividades diarias. En 1868 una de sus pinturas, A Mandoline Player, fue aceptada por primera vez por el jurado de selección para el Salón de París.

A finales del verano de 1870 regresó a los Estados Unidos donde Mary logró colocar dos de sus pinturas en una galería en Nueva York, encontrando muchos admiradores pero sin conseguir venderlas, lo que unido a la oposición de su padre a su vocación, la llevó a plantearse abandonar la pintura. Tras una breve estancia en Chicago, donde perdió algunos cuadros durante el gran incendio de 1871, recibió un encargo del arzobispo de Pittsburgh que le procuró dinero suficiente para regresar a Europa en 1871. En Italia alcanzó por fin el éxito con su cuadro wo Women Throwing Flowers During Carnival. Tras un largo viaje por Madrid y Sevilla, donde pintó algunas obras basadas en diferentes temáticas españolas, entre ellas Spanish Dancer Wearing a Lace Mantilla, por fin se instaló en París, convirténdose en una figura muy crítica con el arte tradicional lo que la llevó a contactar con , Edgar Degas la invitó a mostrar sus obras a los impresionistas, un grupo de artistas que habían comenzado a exponer de forma independiente en 1874 con mucha notoriedad.

Mary se unió a su causa con entusiasmo, participando en la exposición impresionista de 1879. En 1886, Cassatt presentó dos cuadros para la primera exposición impres ionista en los EE.UU., organizado por Paul Durand-Ruel y se convirtió en una de las figuras más destacadas de ese momiviemto en su país. A partir de ese momento Cassatt y Degas colaboraron durante mucho tiempo compartiendo la cúspide del impresionismo hasta que el feminismo militante de Mary el antifeministo furibundo de Degás dieron al traste con su relación artística. Mary falleció en junio de 1926 convertida en la pintora que mejor retrató a las mujres de su tiempo.

Sincronía, una sola Humanidad

La vuelta al cole en septiembre, una enorme incógnita que exige un cambio sustancial en el sistema educativo.

ninos-colegio-alemania-covid-U15442415157HoH-620x349@abc¿Turnos de mañana y tarde para recibir clases presenciales en materias troncales mientras el resto de las asignaturas se imparten on line? ¿Mascarillas en el patio pero no en el aula, siguiendo el modelo alemán? ¿Niños separados en clase y en el patio por distancias rígidas o incluso por mamparas? ¿Eliminación de los materiales escolares de uso común y compartido? ¿Supresión de la realización de los trabajos colectivos en grupo? Ante la vuelta al colegio en el próximo curso, con una crisis sanitaria que, en el mejor de los casos, estará en su fase de inicio de recuperación y con un mínimo número de contagios, nadie parece tener un plan de actuación concreto, ni aquí, ni en la mayoría del resto de Europa.

En países como Dinamarca y Noruega, que ya han comenzado el regreso a las aulas gracias a sus bajos niveles de contagio del coronavirus, apuestan por una escrupulosas medidas higiénicas con lavados de manos permanentes y desinfecciones constantes de espacios comunes. Esas medidas se aplican gracias a que allí cuentan con la presencia de dos educadores (o al menos dos adultos responsables) por cada 15 niños, algo que parece imposible de aplicar en un país como el nuestro, con clases saturadas y plantillas exiguas afectadas todavía por los recortes de la crisis de 2008. De momento, en Francia, el responsable del principal sindicato francés de profesores ya ha calificado la mayoría de estas medidas como “misión imposible”.

Otra medida sobre la que se trabaja, sobre todo en el norte de Europa, es la eliminación de todos los materiales comunes de trabajo, juegos interactivos y elementos compartidos por los alumnos, lo que afecta de forma especial a la práctica de trabajos escolares en grupo, una de las herramientas más eficaces de los modernos sistemas de enseñanza. También se apuesta por trabajar con grupos reducidos de alumnos que tengan siempre los mismo componentes para que, en caso de detectarse un contagio, el grupo pueda ser aislado y no afecta al resto de los escolares, una medida que limita drásticamente la imprescindible interacción que facilita uno de los principales objetivos de la escuela: la socialización del niño y el aprendizaje de la convivencia.

Mientras que la práctica forzosamente improvisada de la educación on line ha destapado las graves carencias de un sistema educativo falto de materiales y presupuestos que eviten la brecha educativa entre los alumnos más desfavorecidos y sus compañeros con más recursos económicos familiares, las medidas de aislamiento que se barajan para la próxima vuelta a las aulas plantean una serie de interrogantes sobre el esquema educativo del futuro u el riesgo de una falta de humanización del mismo. En esta crisis sanitaria los niños han sido sometidos a unas rígidas reglas de aislamiento y confinamiento pensadas para los adultos. Ha llegado el momento de ponerlos a ellos en el centro de atención y diseñar un cambio radical en el sistema educativo que implique colocar la enseñanza como la máxima prioridad nacional, junto a la salud, y dotarla de recursos económicos y personales suficientes para garantizar su desarrollo personal e intelectual. Nos va el futuro en ello.

Sincronía, una sola Humanidad. Ahora más que nunca, por un gran Pacto de Estado en Educación.

Día Mundial de Internet 2020: el futuro ya está aquí y el Covid19 nos revela sus grandezas y miserias

sid2019_alternativoEl fermento de internet surgió en 1969 cuando se creó el primer enlace entre las universidades de UCLA y Stanford mediate una línea telefónica conmutada. Hace sólo 30 años se dio el paso definitivo en la meteórica expansión de la red gracias a un grupo de físicos encabezado por Tim Berners-Lee que creó el lenguaje HTML y construyó el primer servidor y el primer cliente Web, el World Wide Web (WWW). Hoy más de 4.540 millones de habitantes del planeta son usuarios habituales de Internet, a los que hay que añadir los más de 1.856 millones de usuarios de redes sociales y los más de 6.572 millones de clientes de líneas de telefonía móvil. Eso nos da una idea de un mundo cada día más interconectado a una tecnología que marca el ritmo de nuestras vidas cotidianas: desde los procesos económicos, a la salud o la educación.

En 2005 la Asociación de Usuarios de Internet y la Internet Society impulsaron la celebración del Día de Internet con el objetivo de dar a conocer las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para mejorar el nivel de vida de los pueblos y de sus habitantes. 15 años después las posibilidades que ofrece la red de tecnología digital siguen creciendo y se han convertido en la mayor revolución tecnológica experimentada por la humanidad desde los albores de la Revolución Industrial. Los cambios provocados por la generalización de internet cimentan una revolución del conocimiento que abarca todos los campos de nuestra vida, comenzando por la educación, siguiendo con la sanidad y pasando por la producción industrial y agrícola, las comunicaciones, el transporte y cualquier otra área del desarrollo humano.

La pandemia mundial del Covid19 ha venido a colocar en el foco de atención el papel fundamental que juega en nuestras vidas la red de internet, no solo facilitando herranientas que permiten superar el confinamiento con menos niveles de estrés y permitiendo mantener unos niveles de actividad económica y laboral impensables sin ella, sino también facilitando que el proceso educativo de los niños no se haya visto completamente interrumpido y, lo que es todavía más importante, permitiendo un inmediato flujo de información entre todos aquellos que desde el sector científico y sanitario luchan contra esta pandemia.

Sin embargo, también se han puesto de relieve algunas graves carencias y vicios de la red, como la peligrosa proliferación de bulos y noticias falsas, las campañas de intoxicación y desinformación, los acosos y abusos por canales virtuales y la existencia de una brecha tecnológica que hace más vulnerable a la población más desfavorecida y la relega a una peligrosa e injusta situación de exclusión educativa, económica y social. Estas son las nuevas lacras que acompañan a esta revolución tecnológica y que debemos poner en el punto de mira para combatirlas si queremos que internet sea verdaderamente una herramienta que permita construir un mundo mejor.

Sincronía, una sola Humanidad

Ilustres olvidadas: Helena Lange, pionera de la pedagogía femenina en Europa y figura destacada del primer feminismo alemán

Helena LangueHelena Lange nació el 9 de abril de 1848 en Oldemburgo, en el estado alemán federado de Baja Sajonia, en el seno de una familia de clase media. A los seis años quedó huérfana de madre y dedicó todos sus esfuerzos a estudiar para convertirse en profesora, algo que logró a los 23 años, cuando comenzó a trabajar como institutriz. Cinco años después se convirtió en la directora de una escuela privada para chicas en Berlín en la que se formaban futuras maestras. En 1887 publicó el escrito La escuela superior femenina y sus directrices, más conocido como el Gelbe Broschüre (folleto amarillo), en el que criticaba duramente la situación de la educación femenina en su país.

Sólo tres años después fundó la Allgemeiner Deutscher Lehrerinnenverein (Asociación General Alemana de Profesoras), gracias a la que e 1896 se permitió a seis mujeres jóvenes en Berlín, el acceso al llamado examen de madurez que daba derecho a formar parte del profesorado del sistema educativo alemán. Entre 1894 y 1905 presidió la Federación de Asociaciones Alemanas de Mujeres y la de la Asociación General Alemana de Profesoras. Su vida personal fue objeto de duros ataques debido a su relación sentimental con Gertrud Bäumer, que fue un apoyo decisivo en su labor pedagógica y de reivindicación de los derechos de la mujer. Juntas escribieron en 1901 el Handbuch der Frauenbewegung (Manual del movimiento feminista) y editaron la revista Die Frau (La mujer), una publicación fundamental para el desarrollo del feminismo no sñólo en Alemania, sino también el resto de Europa.

Entre sus logros destaca también la fundación de varias escuelas e institutos en las que las oportunidades eran las mismas para las chicas que para los chicos. Durante toda su vida estuvo involucrada en la lucha por la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral y educativo para las mujeres, y se la considera una de las representantes más destacadas del ala moderada de los primeros tiempos del movimiento feminista, con una filosofía marcada por el marcado por el diferencialismo, que señalaba la diferencia entre los géneros y apostaba por corregir con la influencia femenina el desarrollo equivocado de un mundo dirigido por los hombres. En 1918 se convirtió en una de las fundadoras del Partido Democrático Alemán y en 1919 presidió el Parlamento de Hamburgo. Sus últimos años estuvieron marcados por la amargura que le supuso contemplar la germinación del nazismo. Murió en 1930 en Berlín, a los 82 años de edad.

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