La renovación del modelo educativo y la transformación del concepto del trabajo, principios fundamentales en la consecución de la justicia social

Urgando en basuraEn España casi una cuarta parte de la población, un 23,4%, está en riesgo de pobreza severa o exclusión social y más de 8 millones de personas están por debajo de lo que se considera el umbral de la pobreza, o sea, personas que viven en hogares con una renta inferior al 60% de la renta mediana equivalente, según EAPN (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social), que recoge datos del observatorio europeo Eurostat.

Casi un tercio de esa población en riesgo pertenece a personas de entre 45 y 64 años, lo que significa que sus oportunidades de incorporarse al mercado laboral en condiciones de dignidad y competitividad son cada vez más escasas, mientras que casi un 35 por ciento tienen entre 16 y 29 años, lo que nos dibuja un panorama de una población que inicia su ciclo vital en unas condiciones de precariedad que en muchos casos será muy difícil de superar. La suma de estos dos datos no da una sociedad con un elevadísimo índice de fracaso en sus niveles de equidad económica y justicia social.

Si a eso le sumamos que la brecha entre ricos y pobres aumenta de día en día, tanto a nivel nacional como mundial, que las condiciones de discriminación de la mujer se mantienen en niveles intolerables para este momento histórico y que lacras sociales como el racismo, el machismo o la aporofobia no sólo no disminuyen respecto a décadas anteriores, sino que repuntan, con agresividad en muchos casos, lo que tenemos en definitiva es algo muy parecido a una sociedad fracasada, que debe plantearse muy seriamente sus acciones de futuro en torno a la renovación de dos parámetros fundamentales vinculados a la revolución digital del siglo XXI: la renovación del concepto de trabajo bajo el prisma de la robotización laboral y el cambio en el sistema educativo que permita a las nuevas generaciones afrontar retos de futuro que hoy ni siquiera somos capaces de imaginar.

Sincronía, una sola Humanidad

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Mark Twain, el escritor que iluminó los sueños de los niños con un alegato antirracista basado en el humor inteligente y el espíritu aventurero

mark-twain-at-a-writing-desk-640467439-5af62ba36bf0690036acb9f4El 18 de febrero de 1885, se publican por primera vez Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain, quién había venido al mundo en noviembre de 1835 en el pueblo de Florida, Misuri, como Samuel Langhorne Clemens, el verdadero nombre del padre literario de Tom Sawyer, uno de los personajes clave de la literatura infantil y juvenil. Samuel era el penúltimo de siete hermanos y uno de los pocos que sobrevivió, ya que cuatro fallecieron por accidente o enfermedad antes de llegar a la edad adulta. También su padre murió cuando el futuro escritor tenía solo 11 años, por lo que tuvo que abandonar los estudios y ponerse a trabajar para ayudar a sostener a su familia. Sin embargo, su afición a la lectura le llevó al mundo del periodismo y empezó a trabajar como aprendiz de impresor en un diario local. Pronto se lanzó a una vida errante marcada por su ansia de saber, que satisfizo formándose a sí mismo en las bibliotecas públicas a las que acudía por las tardes, igual que haría años más tarde otro grande de la literatura juvenil: Jack London.

Durante un tiempo trabajó en los barcos que surcaban el río Mississippi, convertido en piloto fluvial hasta que comenzó la Guerra Civil Norteamericana. De ahí saco parte de la experiencia para narrar las aventuras de su famoso personaje. Tras una breve experiencia bélica se trasladó al norte del país, lejos de la guerra, donde se convirtió en  minero con escasa fortuna  y comenzó a escribir relatos humorísticos con bastante éxito. En 1865 alcanzó la notoriedad como escritor con el cuento humorístico La célebre rana saltadora del distrito de Calaveras. Tras una década recorriendo el mundo y relacionándose con la élite de la cultura y la ciencia mundial, en 1876 publicó Las aventuras de Tom Sawyer, las aventuras de un niño pobre de un pueblo de Mississippi con dos compañeros de correrías, uno blanco y de clase acomodada y otro negro, descendiente de esclavos.

Eso sucedió en los tiempos de la dura segregación racial en el sur de los Estados Unidos, donde los negros habían dejado de ser esclavos para convertirse en personas sin derechos, ciudadanos de segunda a los que se les restringía, o directamente se les negaba, el acceso a la educación, el voto y el trabajo y la vivienda en condiciones dignas. A través de Tom Sawyer y sus dos amigos, protagonistas también de una segunda novela, Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain supo retratar esa injusticia a través del sentido del humor y en el marco de las aventuras infantiles, consiguiendo más eco y repercusión que todos los sesudos alegatos de los intelectuales antirracistas. A esas obras siguieron joyas de la literatura juvenil como El príncipe y el mendigo o Un yanqui en la corte del Rey Arturo, en las que retrataba los absurdos convencionalismos del mundo adulto usando una mirada sarcástica y divertida.

A pesar de sus éxitos literarios, Twain nunca tuvo habilidad para los negocios y la mala administración de sus considerables ganancias, unida a una sucesión de desgracias familiares, le llevó en su últimos años de vida a la precariedad y la depresión, aunque nunca perdió del todo su inteligente sentido del humor, como demostró cuando un periódico publicó la esquela con su fallecimiento y él la desmintió enviando una nota en la que afirmaba: “Las noticias sobre mi muerte han sido enormemente exageradas”. Sirvan estas líneas como homenaje a su obra y su persona.

Sincronía, una sola Humanidad. Por un Pacto de Estado en Educación.

Aumenta el número de niños soldado ante el silencio y el olvido de gobiernos y medios de comunicación occidentales

niños-soldadoDesde hace más de una década revistas, periódicos y blogs repetimos una cifra estática: 350 mil niños y niñas están condenados en todo el mundo a servir como carne de cañón, a ser niños soldado. Y lo hacemos sin variar un ápice la cifra a pesar de que ésta, lejos de bajar, ha ido aumentando año tras año. La falta de datos fiables, unida al desinterés de los grandes medios de comunicación y el silencio de los gobiernos de mundo desarrollado, están condenando al limbo a centenares de niñas y niños obligados a matar y a morir, a servir como esclavas y esclavos sexuales y a exponer su vida a diario, sometidos a los peores maltratos y humillaciones, en los distintos conflictos armados de África, Asia y Lationoamérica.

En un artículo publicado recientemente en el diario El País, Chema Caballero, coordinador de la ONG DYES y figura de referencia en la lucha contra el uso de niños soldado, afirmaba: “Hasta no hace mucho, en África la mayoría de los menores eran secuestrados por los grupos armados que luego debían utilizar la violencia y la manipulación para convertirlos en soldados. Hoy, son muchos los que se unen voluntariamente a las facciones que toman parte en los combates, sobre todo en los conflictos de larga duración. Huyen de la pobreza, del hambre, de la falta de oportunidades educativas o laborales. Muchos han crecido en medio a la violencia y no conocen otra forma de vida, por lo que es normal que terminen empuñando un arma. Es dudoso, cuando no existen otras alternativas para estos menores, que podamos hablar de alistamiento voluntario. Si no deja de ser la única opción, salida, que tienen delante, ¿cómo pueden optar por algo distinto, por la paz?”.

La pregunta de Chema caballero debería ser un aldabonazo en nuestras conciencias y sin embargo, seguimos viviendo de espaldas a esta tragedia. Los medios de comunicación del llamado mundo desarrollado apenas prestan atención a la realidad de las niñas y niños soldado y cuando lo hacen le dedican una atención puntual (como el caso de las niñas secuestradas por Boko Haram) y los conflictos armados en los que son obligados  participar se presentan, tal y como sostiene en su artículo Chema Caballero: “como disputas religiosas o étnicas, pero eso es mentira, todas responden a razones económicas o de control geoestratégico”.  Esta forma de tratarlos distancia a nuestra sociedad del problema y nos desvincula de él, haciéndonos creer que no tenemos ninguna responsabilidad, cuando en realidad es todo lo contrario: son los intereses económicos y estratégicos de nuestras sociedades occidentales los que impulsan y sostienen esas guerras.

Son las armas que fabricamos nosotros las que manejan los niños soldados y son el producto de esos conflictos olvidados lo que engorda las cuentas de nuestras grandes corporaciones, como en el caso de la llamada guerra del coltán, el material necesario para fabricar los móviles y que prácticamente solo se produce en el Congo. Por eso nosotros seguimos empeñados, no sólo en denunciar esta situación, sino en invitar a nuestra sociedad a actuar en el plano más próximo, forzando a nuestro gobierno a que restrinja la venta de armas a países que puedan desviarlas para ser usadas por menores. Por eso hace ya tiempo que hemos puesto en marcha nuestra campaña NI UN ARMA ESPAÑOLA EN MANOS DE NIÑOS SOLDADO.

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Enlace al artículo roiginal de Chema Caballero

Clara Campoamor, la impulsora del voto femenino en España que comenzó como modistilla y acabó como diputada

CLARA-CAMPOAMOREl 12 de febrero de 1888 la costurera Pilar Rodríguez Martínez daba a luz en Madrid a una niña llamada Clara Campoamor Rodríguez, hija también de Manuel Campoamor Martínez, contable en un periódico, que murió diez años después, lo que provocó que Clara tuviese que abandonar el colegio y comenzar a trabajar como modista, dependienta de comercio y telefonista, para ayudar a sostener a su madre y sus dos hermanas menores. En 1909 aprobó unas oposiciones como auxiliar femenina de segunda clase del cuerpo auxiliar de Telégrafos del Ministerio de la Gobernación y trabajó en diversos destinos a lo largo de la geografía española.

Tras presentarse a diversas oposiciones y convertirse en profesora de taquigrafía y mecanografía, traductora de francés y colaboradora de varios periódicos, a los 32 años decidió reanudar sus estudios, obteniendo el título de bachillerato para más tarde matricularse en la Facultad de Derecho, donde se licenció en 1924, convirté4ndose en una de las pocas abogadas españolas de la época. Luchadora infatigable, un año después se convirtió en la segunda mujer en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid, un mes después que lo hiciese su eterna compañera y rival, Victoria Kent, con quién sostendría una histórica polémica sobre la conveniencia de que las mujeres españolas accediesen al voto durante la Segunda República Española.

La historia forma parte de la gran crónica del feminismo español, aunque quizá todavía demasiados ciudadanos y ciudadanas la sigan ignorando en sus términos exactos. Clara Campoamor se convirtió en una firma luchadora por los derechos de la mujer durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera mientras desarrollaba una brillante carrera como jurista, casi en paralelo con la de Victoria Kent. Con la llegada de la república, Campoamor se convierte en Diputada por el Partido Radical y Kent por el Partido Republicano Radical Socialista. Hay que precisar que por entonces las incongruencias del sistema político permitían que una mujer pudiese ser elegida pero no electora, o sea, podía llegar a ser presidenta pero no tenía derecho a voto.

El 1 de octubre de 1931 se produjo en el Congreso de los Diputados el debate final sobre la aprobación del sufragio universal femenino, en el que se produjo el histórico enfrentamiento dialéctico entre las dos grandes figuras del feminismo español. Clara Campoamor defendió el derecho al voto, apoyada por la mayoría del partido Socialista, una parte importante de la derecha, Esquerra Republicana de Cataluña y otros grupos republicanos menores. Victoria Kent defendió el no al sufragio femenino con el apoyo de Acción Republicana, el Partido Radical Socialista y propio Partido Radical, quienes consideraban, al igual que la propia Victoria Kent, que la mayor parte de la población femenina estaba demasiado influida por la iglesia católica y que sus votos irían a parar a la derecha más conservadora, algo en lo que la historia inmediatamente posterior les dio la razón.

Pero dejando a parte las ucronías históricas de lo que pudo ser y no fue, el caso es que aquel día ganó la postura de Clara Campoamor, que en las siguientes elecciones no volvería a ser elegida diputada, igual que le sucedió a su rival, Victoria Kent. Campoamor dejó reflejada toda su lucha parlamentaria en favor del voto femenino en dos obras, Mi pecado mortal y El voto femenino y yo, publicadas durante los últimos tiempos de la Segunda República. Al estallar la Guerra Civil se exilió y en 1937 publicó en París el libro La revolución española vista por una republicana, donde se muestra crítica con el comportamiento de los republicanos en los momentos iniciales del conflicto.

Tras un largo exilio en Argentina y Suiza, murió en 1972 sin llegar a ver como cinco años después las mujeres españolas acudían a las urnas para restaurar la democracia ejerciendo el derecho al voto al que ella había dedicado toda su vida. Sirvan estas líneas para expresar nuestro más rendido homenaje a una mujer que luchó desde el peldaño más bajo de la sociedad, reivindicándose siempre a través del esfuerzo personal y el acceso a la educación y la cultura.

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“La escuela que quiero”. El manual de Mar Romera para ayudar a crear la escuela del futuro

portada_la-escuela-que-quiero_mar-romera_201811291006En busca del sentido común: pedagogía de altura contada desde el suelo. El subtitulo del nuevo libro de Mar Romera, una de las pedagogas más prestigiosas de nuestro país, es un perfecto resumen de su contenido. La obra es un manual práctico para profesionales de la educación y padres y madres de alumnos que busquen la mejora de la calidad de la enseñanza. El libro surge en un momento crucial para el sistema educativo español, en pleno debate social sobre el futuro de nuestra educación, un futuro políticamente lastrado en este momento por la falta de una intención real de los partidos políticos para llegar a un pacto educativo.

Tal y como se afirma en su nota de presentación, escoger el tipo de escuela que queremos para nuestros niñas y niños es seguramente una de las tareas más complicadas a la que nos enfrentamos como sociedad. Para ello Mar Romera realizar un recorrido desde el recuerdo del modelo de nuestra educación hasta al presente, e incluso el futuro educativo. Tal y como afirmaba la autora en una entrevista concedida a nuestra plataforma sincronía.org: “Es el momento de someter el sistema a evaluación, pero no al alumnado. Estamos en el siglo del hemisferio derecho del cerebro, el siglo pasado se encargó de amueblar bien el izquierdo. Ahora le toca a la emoción y la imaginación; a crear contenidos y no a reproducirlos”.

En este libro, el segundo de una serie que comenzó con La familia, la primera escuela de emociones, Mar Romera nos habla también de la sociedad que queremos y necesitamos construir, de la importancia del conocimiento de los docentes, las familias y también de la propia mirada de los niños y niñas los principales protagonistas de esta etapa crucial en el cambio del sistema educativo a un nuevo modelo adaptado a las nuevas necesidades del siglo XXI y la sociedad tecnológica del conocimiento.

En la entrevista publicada por sincronia.org, Romera introduce algunas de las claves fundamentales de ese cambio pedagógico: “Deberíamos construir un sistema educativo que ayude a aprender a tomar decisiones, a adaptarse al cambio, que les enseñe a fracasar, a trabajar en equipo”. Y en ese nuevo sistema, la escuela debe transformarse completamente en aras de la diversidad: ” Debe ser una escuela para todos y para todas. Una escuela heterogénea donde la diferencia sea un recurso. El alumnado no aprende lo que le enseñamos, nos aprende a nosotros. Y nosotros los adultos debemos saber que menos es más, que el desarrollo sin juego es imposible, que el amor a la infancia, el respeto y la cordura en el trato son condiciones imprescindibles para sentarnos a hablar”.

La escuela que quiero ha sido publicado por  Destino a principios del 2019 y es un consejo de Sincronía, una sola Humanidad dentro de su Campaña Por un Pacto Social y de Estado en Educación.

Lee la entrevista completa con Mar Romera en nuestra web  http://www.sincronia.org/voces/mar-romera/

Lo mejor sería crear un nuevo sistema educativo. Mi experiencia me dice que las reformas no fueron más que “parches”

foto carnet - copiaMarisol López Janeiro es profesora de Enseñanza Secundaria con 26 años de experiencia en el mundo educativo y su interés pedagógico se centra sobre todo en aquello que tenga relación con la convivencia, la motivación del aprendizaje de una lengua extranjera, el francés, y las nuevas tecnologías. Considera, entre otras cosas,  que la educación no debe ser un argumento político y que las reformas educativas se cocinan desde los despachos sin tener en cuenta a los implicados.

 

Desde tu experiencia personal, ¿Cómo valoras la situación general de la enseñanza en nuestro país?
No soy muy optimista con respecto al camino que sigue nuestro sistema educativo. Bien es verdad, que, si echo la mirada hacia atrás, recuerdo que mis profesores y profesoras se quejaban de lo mismo que yo: la desmotivación del alumnado y el empobrecimiento de su nivel de conocimientos.

¿Cuáles son concretamente los puntos más problemáticos de nuestro sistema educativo?
Creo que el problema fundamental es la poca seriedad con la que se toman las decisiones sobre el propio cambio del sistema educativo. La educación no debe ser un argumento político y es lo que se está haciendo estos últimos años. Se utiliza como utensilio para las campañas electorales y el resultado es el que tenemos. Cada partido en el poder pretende imponer su sistema sin pensar realmente en si es el adecuado, en los medios y el tiempo del que va disponer para ponerlo en marcha y sobre todo en los implicados: alumnado y profesorado. Hay una falta de comunicación entre la administración y el profesorado evidente. Las reformas se cocinan desde los despachos sin tener en cuenta a los implicados.

¿Hacia qué modelo educativo deberíamos ir y que es lo más urgente por solucionar?
La sociedad cambia rápidamente y el sistema educativo va lento, no sigue el compás. Hay un desequilibrio en las dotaciones de los centros según sea un centro de Formación Profesional o un Instituto de Enseñanza Secundaria y también con respecto a su situación: en una ciudad hay más ofertas educativas y más medios que en las villas.

Tu estudiaste en Francia hasta la adolescencia ¿Crees que ese es el sistema a imitar, como se dice en muchos ámbitos? Y de ser así ¿en qué, concretamente?
Creo que el fallo de nuestro sistema nace precisamente por ser un plagio de otros sistemas educativos. Hay que tener en cuenta la idiosincrasia de cada lugar. Lo que nos distingue de otros países europeos es precisamente nuestra cultura y es lo que deberíamos mantener y fomentar. Esto no excluye que haya similitudes entre los países europeos, producto de la globalización, entre otras cosas. Siempre se habla de que el mejor sistema educativo es el finlandés pero en España, por ejemplo, no creo que fuera totalmente operativo. Pues si echamos un vistazo al artículo en la página : http://digibug.ugr.es/handle/10481/22302, vemos que toda la sociedad finlandesa está implicada mientras que en España ni siquiera participan los actores (profesorado, alumnado) en las reformas.

¿Está nuestro sistema educativo preparado para afrontar la revolución tecnológica en la que nos adentramos?
En mi opinión no está preparado por falta de medios, mala gestión y falta de planificación. Se pone en marcha, por ejemplo, un proyecto como E- Dixgal (Proyecto de educación digital de la Xunta de Galicia para la implantación el libro digital en los centros educativos. ), sin antes, preparar al profesorado y al alumnado. Los cursos dirigidos al profesorado para aprender el manejo de los programas para impartir las clases se efectúan simultáneamente al propio curso escolar, lo que significa que hay un grado de improvisación e inseguridad importante. El profesorado tiene buena voluntad y procura adaptarse a los cambios pero se ve desbordado e incluso, algunas veces, como una simple marioneta, sin voz ni voto. La movilidad y provisionalidad del claustro también afecta a la puesta en marcha de este tipo de programas o proyectos.

El educador enseña en donde buscar la información, cómo seleccionarla, siendo crítico y contrastándola, para después, saber utilizarla.

¿La actual formación del profesorado es la adecuada?
En algunos casos no es adecuada por la falta de coordinación de la administración. La preocupación del profesorado por estar al día es evidente, pero la rapidez de los cambios y la falta de planificación por parte de la administración acentúan, a veces, la necesidad de mejorar su formación.

¿Es necesario crear un nuevo sistema educativo o es suficiente reformar el actual?
Francamente pienso que lo mejor sería crear un nuevo sistema educativo. Mi experiencia me dice que las reformas no fueron más que “parches” que no solucionaron el problema sino que incluso lo incrementaron.

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Es posible ese consenso?
El consenso es fundamental para conseguir un sistema educativo de calidad. Pienso que con buena voluntad y seriedad, ese consenso es posible. Para ello, los enfoques y objetivos políticos deben cambiar. Creo que la sociedad debe ser consciente del problema existente y debe reclamar ese cambio ya.

¿Qué líneas generales debería abarcar un debate social sobre el futuro sistema educativo?
En mi opinión hay dos cosas fundamentales: primero reformar los currículos, haciéndolos más prácticos, actuales y asequibles y en segundo lugar, cambiar el sistema de Concurso-Oposición para acceder al sistema educativo.

¿Qué papel deben asumir los educadores en un nuevo sistema educativo adaptado a la sociedad digital del siglo XXI?
Los educadores deben dar los utensilios necesarios para el desarrollo tanto intelectual como personal del alumnado. El alumno o alumna tiene acceso a toda la información que desee. El educador enseña en donde buscar la información, cómo seleccionarla, siendo crítico y contrastándola, para después, saber utilizarla.

El consenso es fundamental para conseguir un sistema educativo de calidad. Pienso que con buena voluntad y seriedad, ese consenso es posible.

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo?
Los padres tienen un papel fundamental en el proceso educativo y deben implicarse totalmente. El éxito no es aprobar todo o sacar notas excelentes. El éxito se fundamenta en saber utilizar los conocimientos para ser una persona plena, feliz e independiente.

¿El entorno social: medios de comunicación, industria del ocio infantil y juvenil, etc., es importante en el proceso educativo? ¿Están esos sectores a la altura de las necesidades educativas de nuestra sociedad?
El entorno social es fundamental al mismo nivel que la familia; de hecho, el sistema finlandés se fundamenta en eso precisamente, implicando a todos los miembros de la sociedad en la educación. Hoy en día, estos sectores no están a la altura de las necesidades educativas. Estoy pensando en ciertos programas de televisión (programas de cotilleo, concursos absurdos) o en el ocio infantil y juvenil con video-juegos violentos y machistas por ejemplo. Estos programas o tipos de ocio son precisamente el reflejo de la sociedad en la que vivimos y no auguran nada bueno en beneficio de la educación.

Sincronía, una sola Humanidad. Por un Pacto Social y de Estado en Educación

“Examen de Conciencia”, el documental que da voz a las víctimas de abusos en el seno de la Iglesia Católica Española

examen-de-conciencia-el-documental-de-netflix-sobre-abusos-sexuales-011.200 sacerdotes sospechosos de pederastia, ese es el sobrecogedor dato que Examen de Conciencia, la serie documental de la plataforma Netflix dirigida por Albert Solé, pone sobre la mesa para denunciar años de abusos a menores silenciados en España por la Iglesia Católica. Según el director, el objetivo fundamental de este trabajo es dar a conocer a la sociedad española una realidad que afecta a miles de personas y que siempre se ha querido presentar por parte de las autoridades eclesiásticas como un problema que afecta solamente a “casos puntuales y aislados”.

La serie documental se estrenó el pasado 25 de enero y está teniendo un fuerte impacto que coincide con diversas acusaciones públicas de abusos a menores en el seno de la iglesia, como en el caso de la Abadía de Montserrat, cuyo principal responsable pidió el domingo 3 de febrero públicamente perdón por los abusos cometidos en dicha institución. La obra pone el foco en las víctimas, muchas de las cuales llevan décadas en el olvido y Solé reconoce que fue muy complicado localizarlas y, sobre todo, convencerlas para que diesen su testimonio, lo que para muchos supuso un verdadero trauma.

Según los autores del documental, a pesar de la ausencia de estadísticas oficiales sobre el tema, la información que han obtenido a los largo del tiempo que trabajaron en la serie les hace sospechar que podríamos estar ante decenas de miles de víctimas que llevan décadas en el más absoluto de los olvidos. Además de los testimonios de las víctimas, se recoge también el testimonio de algún abusador como Joaquim Benítez, el pederasta confeso de los Maristas de Barcelona.

La respuesta de la Iglesia la da el director de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Española, José Gabriel Vera, quien en su entrevista afirma que esta institución que no tiene un listado de los casos de abusos sexuales a menores producidos por sacerdotes en España y que, de existir, ese dato los casos lo tendrán la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, aunque matiza que no es seguro que exista una carpeta que específica dedicada a nuestro país, que en su opinión “todavía no existe la percepción de que esto sea una cosa mayoritaria”.

Sincronía, una sola Humanidad. Campaña “Protejamos a nuestros niños del abuso sexual”