Carmen Conde, poeta militante por la libertad y pionera académica de la lengua española

Carmen-Conde-mejorCarmen Conde Abellán nació en Cartagena el 15 de agosto de 1907 pero a los seis años, se trasladó con su familia a Melilla, donde vivió hasta 1920 y desde donde se marchó a Murcia para trabajar como Auxiliar de la Sala de Delineación de la Sociedad Española de Construcción Naval, algo realmente ins¡usual en una mujer de aquellos tiempos. A los 17 años publicó su primera colaboración en un periódico de Cartagena y a los 19 empezó a estudiar Magisterio en la Escuela normal de Maestras de Murcia. Se convirtió en una articulista de solvencia y una prometedora poeta, bajo la influencia de Juan Ramón Jiménez y Gabriel Miró.

En 1931 se casó con otro poeta, Antonio Oliver, y ambos participaron en la puesta en marcha de la primera Universidad Popular de Cartagena. Trabajó también como maestra en la Escuela Nacional de Párvulos de El Retén y en 1933, se trasladó a Madrid, domde su única hija nació muerta, un hecho que la afectaría profundamente que aparecerá intermitentemente en su obra poética. En 1936, mientras estudiaba en la Universidad de Valencia, Conde conoció a Amanda Junquera, esposa del catedrático de Historia, Cayetano Alcázar Molina, con la que mantuvo una relación amorosa que marcará tanto la vida como la obra de la poeta, en una batalla interior que Carmen Conde libró hasta el final de sus días, a decir de sus biógrafos.

Al estallar la Guerra Civil, Oliver se unió al ejército republicano al frente de la Emisora Radio Frente Popular e impartió clases a adultas analfabetas en la Casa de la Mujer se Murcia. Al acabar la guerra, su esposo vivió recluido en Murcia en casa de su hermana y Conde vivió escondida en el domicilio de los Junquera en Madrid durante un año, escribiendo el poema en prosa El arcángel, inédito hasta los años 60. En 1940, se instaló en El Escorial con Amanda Junquera, donde escribió gran parte de su obra. Durante los años de la posguerra se vio obligada a escribir utilizando los seudónimos de Magdalena Noguera y Florentina del Mar, entre otros.

Fue juzgada por haber permanecido fiel la República, con fallo de sobreseimiento provisional en 1944 aunque con una nueva denuncia en 1949. A pesar de ello, desarrolló una intensa actividad. Se encargó de la asesoría literaria de la Editorial Alhambra, colaboró en la Sección Bibliográfica del CSIC y en la Sección de Publicaciones de la Universidad Central de Madrid. Con el poemario Ansia de la gracia, cuyo tema central es el erotismo y que fue publicado en 1945, Carmen Conde entró en el mundo editorial, ya que hasta entonces había hecho ediciones de pocos ejemplares.

A partir de ahí su calidad literaria le supuso el inevitable reconocimiento del mundo académico y editorial y en 1978, en plena transición a la democracia, fue elegida la primera mujer académica de número de la Real Academia de la Lengua, ocupando el sillón “K”. Murió en 1996 dejando como herencia una obra literaria que la coloca entre los miembros más destacados de la famosa Generación del 27.

En el 111 anievrario de su nacimiento, desde Sincronía, una sola Humanidad, queremos rendirle nuestro más sincero homenaje.

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Día Internacional de la Juventud: el día de todos los que, con independencia de su edad, tratan cada día de construir un mundo mejor

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En el mundo hay 1800 millones de jóvenes entre los 10 y 24 años de edad, la población juvenil más grande de la historia, pero 1 de cada 10 vive en zonas de conflicto, 24 millones de ellos no asisten a la escuela, más de 350 mil están condenados a ser niños soldado y diez millones son esclavizados. Por eso la ONU busca promover el papel de los jóvenes como socios esenciales en los procesos de cambio y crear una oportunidad para generar conciencia sobre los desafíos y problemas a los que estos se enfrentan.

Pero la juventud es mucho más que una cuestión de años, es una forma de ver la vida con un espíritu abierto, rebelde, transgresor y constructivo. por eso el día 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, es también el día de todos los que, con independencia de su edad, tratan cada día de construir un mundo mejor.

Sincronía, una sola Humanidad.

“El mercado, los medios y el marketing tan solo ven en nuestros hijos consumidores potenciales y los tratan como tales, enviando mensajes irresponsables, empujándoles a consumir todo y más.”

Alberto Pellai y Barbara Tamborini - copiaBarbara Tamborini es psicopedagoga y autora de varios libros sobre la edad evolutiva. Alberto Pellai es médico y psicoterapeuta de la edad evolutiva y autor de numerosos bestsellers para padres, educadores y jóvenes. Ambos han aportado su experiencia conjunta para escribir La edad del tsunami. Cómo sobrevivir a un hijo preadolescente, un libro publicado por Ediciones Paidós, en el que dan las pistas para entender a una nueva generación de preadolescentes, nativos digitales, con unas experiencias vitales que no se parecen en nada a las de sus padres.

¿Cómo nace el proyecto de La edad del tsunami?
Somos padres de cuatro hijos, y cuando nuestro primogénito pasó a preadolescente, vimos entrar en casa un verdadero tsunami. Nos entrenó para manejar bien esta fase de la vida y lo que aprendimos con él lo pusimos en práctica con nuestros otros hijos. Actualmente Pietro, el tercero de ellos, está en plena preadolescencia. Y el próximo año le tocará a la última nacida, Caterina, que está a punto de cumplir 10 años.

¿Qué os proponéis transmitir con este libro?
Aunque ambos tenemos competencia profesional en el campo psicoeducativo, hemos palpado lo exigente que es ser padres cuando un niño ingresa a la preadolescencia. Y también nos hemos dado cuenta de esto como profesionales: nunca como en los últimos cinco años, los psicoterapeutas nos confrontamos con padres de preadolescentes que piden ayuda porque han descubierto que sus hijos entraron prematuramente en el territorio de los comportamientos de riesgo: tabaco, alcohol, sexualidad precoz y promiscua. Por no mencionar el riesgo asociado con la vida online de los preadolescentes, que quizás representa hoy la mayor emergencia educativa para quienes experimentan esta fase de crecimiento: pornografía en línea (que es una epidemia entre los más pequeños de la que los padres tienen que ser conscientes), sexting (contracción de sex y texting), juegos de azar, captación en línea, sexualización temprana. Con este libro queremos ayudar a aquellos que viven o trabajan junto a un preadolescente, a que reflexionen sobre su rol, sus responsabilidades y funciones educativas, y deseamos proporcionar consejos prácticos y concretos para manejar más fácilmente la relación educativa con quienes están pasando por la era del tsunami.

“En el mundo global todo preadolescente pasa más tiempo frente a una pantalla y en línea que en la escuela.”

¿Está dirigido exclusivamente a los padres o es útil también para maestros y profesionales en contacto con jóvenes?
En Italia, el libro ha tenido un gran éxito, con 50.000 copias vendidas y 12 reimpresiones, y esto es porque fue apreciado no solo por los padres de preadolescentes, sino por todas las personas que tienen un rol educativo con aquellos que están en esta etapa de su crecimiento. En particular, el libro ha sido ampliamente leído por profesores de la secundaria y educadores deportivos, boy scouts y aquellos que llevan a cabo una actividad educativa extracurricular con preadolescentes.

portada_la-edad-del-tsunami_alberto-pellai_201803271543Decís que la paciencia no es suficiente, ¿cuáles son las claves esenciales para entender a un preadolescente?
En nuestro libro hemos dado gran importancia a lo que las neurociencias han descubierto en los últimos 20 años con respecto al funcionamiento mental durante la preadolescencia. En el libro, por lo tanto, frente a un niño en crisis o particularmente desafiante, proponemos a los padres que entren en su mente e intenten imaginar lo que está sucediendo en el mundo de sus emociones y sus pensamientos. Pero proporcionamos herramientas para hacerlo de una manera científica, no de manera improvisada. Saber lo que le está sucediendo a un niño es la mejor manera de responder de manera concreta y apropiada a sus necesidades reales.

¿Da la sociedad a los adolescentes la importancia que merecen o los trata como alguien que atraviesa una fase disparatada?
No estamos preparados para los desafíos evolutivos y educativos que caracterizan a la preadolescencia, que de todas las fases del ciclo evolutivo ha sido siempre la más descuidada, misteriosa y menos estudiada. Basta con entrar en las librerías para darse cuenta. Hay muchísimos libros sobre la primera y la segunda infancia y muchísimos libros sobre la adolescencia. Sin embargo, no hay casi nada acerca de la preadolescencia, que es una edad con características muy específicas, que requieren una atención educativa muy diferente de la dirigida a niños o adolescentes.

¿Vivimos una época de sobreprotección de la infancia y la adolescencia?
Hoy la sobreprotección es un riesgo frecuente. Tememos tanto al mundo exterior que tendemos a mantener a nuestros hijos en casa el mayor tiempo posible, limitando sus experiencias sociales y de autonomía. ¿Habéis notado que los preadolescentes ya no montan en bicicleta, mientras que todos tienen un Smartphone? La bicicleta ya no se usa porque los padres tememos que se lastimen, que tengan accidentes. En cambio, nos sentimos cómodos cuando nuestros niños preadolescentes pasan la tarde en la seguridad de su habitación, jugando a videojuegos o navegando en la red con Smartphones, tabletas y computadoras. Entonces, se lanzan a la vida online, donde no hay reglas, donde no hay supervisión adulta, y donde los riesgos para su vida emocional y su desarrollo social son infinitos.

¿Existe una brecha que separa a los adolescentes, nacidos en plena era digital, de sus progenitores?
Los niños saben bien cómo manejar las nuevas tecnologías desde un punto de vista práctico y funcional. Saben cómo activar y administrar todas las funciones técnicas, pero no pueden prever los efectos desde una óptica emocional y comportamental, y, por consecuencia, durante la preadolescencia tenemos muchos problemas asociados a los comportamientos de riesgo de la vida online de los más pequeños. Los juegos de azar, el sexting, la pornografía, la captación en línea: son todos problemas que los padres de hoy en día nunca han vivido durante su vida adolescente, y que deben conocer para proteger el crecimiento de sus hijos nativos digitales. Hemos tratado estos temas en el libro anterior a La era del tsunami, titulado Tutto troppo presto [Todo demasiado pronto] que tuvo un gran éxito en Italia y que se ha convertido en un manual de referencia para los padres que están criando niños nativos digitales y no conocen los riesgos a los que están expuestos.

La edad evolutiva es un área muy vulnerable del ciclo vital y los adultos debemos repensar nuestro proyecto educativo

¿En qué medida la tecnología influye en los preadolescente?
La vida en línea de nuestros niños preadolescentes es cada vez más intensa y penetrante, e invade toda su vida real. Para muchos niños, no existen límites cualitativos y cuantitativos con respecto a lo que hacen con sus propias tecnologías: la cantidad de horas pasadas cada día en los videojuegos, la navegación recurrente en webs para adultos, a veces incluso usando dinero para apostar (aunque están prohibidos para los menores, los juegos de azar online son fácilmente accesibles y carecen de restricciones especiales). Es como si el adulto descubriera que frente al poder atractivo y aditivo de la tecnología, su autoridad y su función pueden hacer poco o nada. La web se impone con todo su poder y deja a los adultos de referencia en segundo plano. Solo la escuela lucha todavía para definir reglas, límites y fronteras que considera fundamentales para salvaguardar el crecimiento.

¿Hasta qué punto los medios de comunicación y la industria del ocio juvenil son importantes para la población adolescente? ¿Cómo influyen?
En el mundo global, todo preadolescente pasa más tiempo frente a una pantalla y en línea que en la escuela. Niños y adolescentes se someten a enormes procesos de condicionamiento social, que tienen lugar en una especie de plan de estudios paralelo (el de los medios de comunicación, de hecho) que respalda el currículo escolar y la acción educativa de la familia. A partir de este currículo paralelo, manejado exclusivamente por el mercado y los medios, los jóvenes extraen elementos importantes para construir su propia identidad, sus propios modelos de salud, bienestar, comportamiento social, representación del mundo del trabajo, del consumo y de la sociedad en general. Para ayudar a aquellos que están creciendo, frente a la potencia dominante que los medios de comunicación y del marketing estratégico de las multinacionales tienen en la vida de nuestros hijos, es fundamental adquirir un pensamiento crítico y una nueva conciencia a través de nuestra capacidad de filtración y decodificación de aquello que se transmite desde la pantalla o que se presenta en las miles de páginas web, aplicaciones y redes sociales que los preadolescentes frecuentan regularmente.

¿Podríamos decir que la sociedad occidental está pasando por una fase de crisis de valores éticos en relación a la juventud, o la situación ha sido similar en todas las generaciones?
Como escribió Zygmunt Bauman, vivimos en una sociedad líquida que ha perdido referencias y valores. El liberalismo económico sobre el cual se fundó la economía de mercado a escala global, no ha tenido interés alguno en proteger a los menores, salvaguardando solo el beneficio económico. Esta es la razón por la que hoy la edad evolutiva representa un área particularmente vulnerable del ciclo vital, y nosotros, como adultos, debemos repensar nuestro proyecto educativo con el fin de proporcionar el apoyo y la ayuda al crecimiento que nuestros hijos necesitan hoy de forma extraordinaria.

¿Cuán importante es el trabajo de la escuela y de los profesores?
Desde esta perspectiva, la escuela es el mejor y más importante aliado de la familia en el proyecto educativo dirigido a los preadolescentes. Los padres y maestros son los únicos, en esta sociedad dominada por los intereses del mercado, que ven a los menores como sujetos en formación que necesitan atención y responsabilidad educativa. El mercado, los medios y el marketing tan solo ven en nuestros hijos consumidores potenciales y los tratan como tales, enviando mensajes irresponsables que los empujan a consumir todo y más. Piense en cómo el alcohol se ha convertido en una emergencia entre los más jóvenes y cómo la misma cultura dominante ha “limpiado” el cannabis, definiéndolo como un producto “ligero y sin consecuencias” para nuestra salud. Por el contrario, las neurociencias han resaltado los riesgos específicos que estas sustancias tienen sobre el desarrollo neurobiológico de los más jóvenes.

Sincronia, una sola Humanidad

 

Primo Levi: la memoria del Holocausto

primo-leviPrimo Levi nació en Turín el 31 de julio de 1919. Se graduó en Química en la Universidad de Turín en 1941, pero su origen judío le impide encontrar trabajo en la Italia fascista de Mussolini, lo que le obliga a trabajar clandestinamente en una mina. Trata de unirse a la resistencia antifascista pero es detenido y entregado a los nazis alemanes que le internaron en el campo de concentración de Monowice (Monowitz), subalterno del de Auschwitz, de donde logró salir con vida para convertirse en escritor y dedicarse a dar testimonio sobre dicho Holocausto, Su obra Si esto es un hombre, en la que narra sus experiencias en el campo de exterminio, está considerada como una de las más importantes del siglo XX. Levi murió, aparentemente por suicidio, el 11 de abril de 1987, dejando tras de su una importante obra literaria de reflexión sobre la brutalidad del fascismo y el autoritarismo, y muchas dudas sobre las causas de su muerte. Todavía hoy se desconoce si fue realmente un suicidio.

Este es nuestro homenaje en el aniversario de su nacimiento

Sincronía, una sola Humanidad

La trata de seres humanos, una lacra mundial que nos degrada a todos

world_tip_day_leaflet_cooperacion_espanolaTal y como denuncia Naciones Unidas, la trata de personas es un problema mundial y uno de los delitos más vergonzosos que existen, ya que priva de su dignidad a millones de personas en todo el mundo. Los tratantes engañan a mujeres, hombres y niños de todos los rincones del planeta y los someten diariamente a situaciones de explotación. Si bien la forma más conocida de trata de personas es la explotación sexual, cientos de miles de víctimas también son objeto de trata con fines de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil o extracción de órganos.

Los datos son abrumadores y hablan por si solos

Casi 21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. En esa cifra se incluye también a las víctimas de trata para la explotación laboral y sexual.

Un 30 por ciento de las víctimas de la trata son niños, y un 70 por ciento son mujeres y niñas.

La trata de personas afecta prácticamente a todos los países, ya sea como punto de origen, tránsito o destino, y se ha informado de que en 137 Estados se ha explotado a víctimas de por lo menos 127 países

Es uno de los negocios ilícitos más lucrativos en Europa, donde los grupos criminales obtienen unos beneficios de 3 mil millones de dólares al año, siendo éste un negocio considerable que se abastece de la población mundial más marginalizada.

En Europa, unas 140,000 mujeres se encuentran atrapadas en una situación de violencia y degradación por motivos de explotación sexual, y una de cada siete mujeres prostituidas han sido esclavizadas en la prostitución a consecuencia de la trata de personas.

De manera global, una de cada cinco víctimas son niños, aunque en las regiones y subregiones más pobres, como en África y el Gran Mekong, conforman la mayoría de las personas traficadas.

Las mujeres (y niñas) equivalen a dos tercios de las víctimas de la trata de personas en el mundo.

Sincronía, una sola Humanidad, contra la injusticia y el abuso, vengan de donde vengan y adopten la forma que adopten.

Ilustres olvidadas: Jeanne Baret, la primera mujer que dio la vuelta al mundo y descubrió 3.000 nuevas especies vegetales

Historia_196241634_29794382_626x1000Jeanne Baret nació en la ciudad francesa de La Comelle el 27 de julio de 1740 y pasó los primeros años de su vida en la granja de su padre. Cuando éste murió se convirtió en la institutriz del hijo de un viudo, el Doctor Philibert Commerson quién, seducido por la inteligencia y la lucidez mental de Jeanne, le dio clases de botánica y le confió la preparación de los herbarios. Cuando Commerson fue nombrado botánico del rey, tuvo que emprender un viaje a las Tierras Australes. Jeanne estaba dispuesta a todo para acompañarle y seguir su vocación botánica, y como la ley prohibía a las mujeres embarcar en naves de la Marine Royale, se alistó disfrazada de hombre, bajo la personalidad de Jean Baré, ayudante de Commerson.

Durante tres años de travesía Jeanne trabajó camuflada de hombre, hasta que finalmente fue descubierta y obligada a desembarcar en la Isla Mauricio junto a Commerson, quién moriría allí en 1773. Durante su viaje alrededor del mundo, la pareja de botánicos recogió más de 6.000 muestras de especies vegetales de los lugares que visitaron: Brasil, el estrecho de Magallanes, Tahití, y las islas de Madagascar, y Mauricio. Sola y sin recursos, Jeanne abrió un cabaret en Port Louis, donde conoció a un oficial naval francés, Jean Dubernat, con quien se casó en 1774 y regresó a Francia, completando así la vuelta al mundo.

A su vuelta de Isla Mauricio, Jeanne trajo las muestras botánicas de Commerson, 30 cajas que contenían algo más de 5.000 especies, incluyendo 3.000 descritas como nuevas. Recibió su parte de la herencia de Commerson, y el rey Luis XVI reconoció sus méritos como asistente del botánico y la definió como “mujer extraordinaria”, dejándole una renta vitalicia. A pesar de sus contribuciones científicas, la historia la mantuvo durante siglos apartada de todo reconocimiento por su labor y sólo era recordada como amante de Commerson, hasta que en 2010 la escritora Glynis Ridley publicó el libro El descubrimiento de Jeanne Baret.

Este es nuestro sencillo pero sentido Homenaje
Sincronía, una sola Humanidad

Siempre se criminaliza a la víctima. Parece ser que una mujer violada tiene una marca y no tiene derecho a rehacer su vida.

Charo BolivarCharo Bolívar, autora del libro Tatuaje, nació en Jaén en 1965. Es escritora y documentalista y es una apasionada de la historia, la literatura y los gatos, tal y coo confiesa ella misma. Es autora también del libro de relatos Cuentos a Cuatro Manos. En su obra Tatuaje ha querido dar voz a un país que languideció durante más de 40 años bajo una dictadura moral y sentimental que se cebó ferozmente con las mujeres.

El mundo de los abusos a menores es opaco y habitualmente silenciado ¿Qué te llevó a levantar la voz, dar la cara y escribir Tatuaje?
Me convenció mi terapeuta que ya llevaba unos años tratándome. Me dijo que escribiera porque es una de las mejores terapias que existen. Yo quise escribir un cuento para mí y poco a poco fue transformándose en una novela de más de 200 páginas. Y decidí publicarla porque de alguna manera quise explicarle a mi familia y amigos qué me ocurrió en la infancia ya que nadie lo sabía. El libro gustó, particularmente a las mujeres. Muchas de ellas me confesaron en privado que también habían pasado por abusos en la infancia.

¿Por qué ese título?
El título es el de una canción que cantaba mi madre cuando era una niña, me gustaba mucho escucharla cantar y a la vez pensé en que yo misma llevaba un tatuaje invisible en mi piel como consecuencia de la violación.

¿Es un libro autobiográfico? ¿Qué cuentas en él, básicamente?
La primera parte es totalmente real y autobiográfica, vivía en un barrio muy pobre de Jaén y allí la vida era más que dura. Los hombres pegaban a las mujeres, las mujeres maltrataban a sus hijos y los niños torturaban animales, es una cadena de la que es difícil salir. En la segunda parte, después de ocurrir la violación (que no relato con pelos y señales porque sé de sobras que a nadie le gusta leer algo así) entro en un mundo que podría explicar como el de una niña autista. Una niña ha sido violada y nadie se ha dado cuenta, por lo que ella misma deja de ver a la gente que la rodea, se hunde en un lugar donde solo existen dos cosas que la hacen feliz, los libros y los animales. Todo lo demás deja de existir. Y en la tercera parte, es como un viaje al infierno dantesco, para descubrir y recuperar su identidad. Cosa que tampoco se consigue nunca del todo en la vida real. Por eso es una novela.

portada GRANDE - copia¿Qué es lo más duro a la hora de escribir una historia así?
Para mí y lo que más me costó fue el desenlace, cuando tengo que enfrentarme a mí misma y buscar respuestas y además encontrarlas. Ese punto me llevó a dos intentos de suicidio en el verano de 2015. En esta parte me reto a mí misma para curar a mi niña interior, que permanece herida y a la que nadie, ni siquiera yo, le hacía caso.

Somos una civilización hipócrita, sonreímos a la gente que está traumatizada y en cuanto gira la espalda nos sale aquello de “pues algo habrá hecho”.

Según las estimaciones más utilizadas oficialmente, uno de cada cinco menores españoles sufre abusos sexuales. ¿Como es posible que una cifra tan aterradora no sitúe este problema entre las principales preocupaciones de los españoles?
Como mujer y en España puedo decir que nadie nos hace caso si denunciamos una violación. Sólo hay que ver el caso de La Manada. Se necesita mucha educación en las escuelas y en los hogares desde pequeños. Cada día vemos en los diarios y televisiones violadores que no llegan ni a cumplir su condena y como la víctima se convierte en reo. En las escuelas no se tratan estos temas porque hay muchos padres que no quieren que sus hijos sepan que existe. Y es precisamente lo que da alas a los abusadores y violadores. Se esconden en las sombras de los cerebros de mucha gente. Las abusadas somos silenciadas por la sociedad.

Se calcula también que ocho de cada diez casos se producen en el círculo familiar y entornos de confianza. ¿Es esa una de las causas por las que el problema permanece semioculto?
En mi caso fue un vecino, aprovechando que era una noche de verano y todas las puertas estaban abiertas y los mayores pasaban el calor como podían en las calles sentados en sus sillas de enea y hablando. Entre los recuerdos que siempre he tenido está el de cómo me susurraba al oído que no le explicara a nadie lo que había pasado. Yo tenía seis años, soy la menor de siete hermanos, una familia con muchos problemas y una madre y un padre que se pasaban el día trabajando demasiado para escuchar lo que yo pudiese decir. Los hermanos campaban a sus anchas por las calles y yo, de repente, me volví una niña con mucho miedo y que nunca más pudo dormir tranquila por si volvía a entrar alguien en mi habitación. Y a veces he pensado que, si les hubiese dicho algo, seguro que ellos me hubiesen hecho callar con la excusa de que tenía demasiada imaginación y me lo inventaba. Así funcionaba y funciona el mundo.

¿Qué puede llevar a una familia, especialmente a una madre, a cerrar los ojos y callar ante el abuso infantil?
Como madre yo no lo entiendo. Pero creo que es un problema social. Tengo una familiar a la que violaron cuando iba a trabajar y los padres callaron por aquello de “qué iba a decir la gente”. Parece ser que una mujer violada tiene una lacra (o un Tatuaje) y no tiene derecho a rehacer su vida. También hay como una norma social que les empuja a repetir una y otra vez que olvides el pasado, que vivas el presente y no guardes rencor. Las mujeres abusado o violadas nunca podemos olvidar, porque el trauma se queda oculto en un rinconcito del cerebro y cuando menos te lo esperas da un salto y se te pone delante y te desafía. Entonces comienzan las crisis de ansiedad, la depresión, las ideas de suicidio…

¿Somos una sociedad enferma, o una sociedad hipócrita?
Las dos cosas. Una vez leí en Wikipedia algo que se titulaba “La cultura de la violación” y me puse de los nervios. ¿Cultura y violación? Madre mía, una cosa es incompatible con la otra. Por otro lado, la hipocresía está por todos lados. Somos una civilización hipócrita, sonreímos a la gente que está traumatizada y en cuanto gira la espalda nos sale aquello de “pues algo habrá hecho”. Siempre se criminaliza a la víctima. Y si las escuelas y las familias, como he dicho antes, no empiezan a cambiar esto nunca evolucionaremos hacia los derechos fundamentales de las mujeres frente a sus agresores sexuales.

¿Qué parte de responsabilidad colectiva tenemos como sociedad en la persistencia del abuso?
El de criminalizar a la víctima, sin duda. Yo he escuchado muchas veces en el entorno familiar y social aquello de “pues qué quiere si va así vestida” “si sale de noche ya sabe lo que le puede pasar”. Claro que esto lo dicen mayoritariamente los hombres. Vivimos en una sociedad patriarcal, los hombres que tienen una cierta edad y vivieron la dictadura son los que dictan las leyes. Y nadie dice ni hace nada. Hay que entender, como decía Gandhi, que si una ley es injusta hay que rebelarse. La sociedad entera, todos juntos tenemos que entender que hay que luchar por que las niñas no pierdan su infancia, que es el tesoro más bonito que tienen.

Encerramos a los niños y niñas en una burbuja y no nos damos cuenta que de esa manera les estamos haciendo daño, porque si no saben lo que está pasando en muchos hogares tampoco pueden denunciarlo.

¿Qué medidas inmediatas y básicas habría que adoptar para comenzar a enfrentarnos a esta lacra?
Primero escuchar a las víctimas, darles voz y comprensión. A día de hoy, ninguna editorial quiere publicar un libro donde se hable de abusos sexuales. Y pocas fuentes de información se atreven tampoco. Yo autopubliqué y regalé mi libro al instituto donde estudiaba mi hija y me ofrecía a dar alguna charla y nadie me ha contestado. Encerramos a los niños y niñas en una burbuja y no nos damos cuenta que de esa manera les estamos haciendo daño, porque si no saben lo que está pasando en muchos hogares tampoco pueden denunciarlo. Nos preocupamos si no van bien en los estudios, si tienen amigos o no, si pueden tener anorexia o bulimia o ambas cosas (una patología muy grave también) pero nunca se nos ocurrirá preguntarles si alguien les ha intimidado o les ha propuesto hacer algo que ellos no querían. Nunca les hablamos de sexo como algo que tiene que conllevar un placer mutuo y si uno de ellos no quiere hay que respetarlo. ¿Medidas? Comprensión y mucho diálogo padres y escuela. Como escribió Pitágoras: Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.

A los 15 años ya ganaste un premio literario ¿Hasta qué punto escribir ha ido una terapia para ti?
Ha sido el mayor escape de una realidad que no comprendía ni me gustaba. Yo pasaba todos mis ratos libres leyendo y escribiendo, cartas a mis amigas, poemas, relatos de aventuras donde mis amigas y yo éramos las protagonistas, me gustaba soñar con un mundo mejor. Y creo que todo el mundo tiene el don de poder hacerlo, aunque escriba mal, aunque crea que no sabe. No hace falta que una gran editorial se fije en ti, aconsejo escribir para una misma, para releer unos días después y reírte o asombrarte de lo que has creado o para romper el papel y tirarlo a la basura. Cuando escribes se ponen en marcha una serie de mecanismos de tu cerebro que desconoces realmente y, aunque suene anacrónico, la escritura a mano conecta mucho más los dos hemisferios del cerebro y te hace más creativa y te ayuda a sanar muchas patologías.

Hemos leído que preparas una segunda parte de Tatuaje ¿Puedes adelantarnos algo de esa nueva obra?
Yo nací en una ciudad andaluza y cuando tenía ocho años toda la familia emigramos a Badalona, una ciudad de Barcelona. Un barrio hecho de inmigrantes y quiero plantear desde la mirada de una niña cómo se vive algo tan inquietante como la inmigración y cómo afrontar el cambio de ciudad, de lengua y, sobre todo, sobre todo despedir a los tíos, a los abuelos, a los seres más queridos sabiendo que ya sólo los verás de vez en cuando en algún viaje de verano. Y entender por qué en Andalucía nos llamaban los catalanes y en Cataluña éramos los andaluces. Evidentemente el título, que no desvelaré, será el de alguna canción que cantaba mi madre cuando era pequeña.

Sincronía, una sola Humanidad