“El consentimiento”, el libro que denuncia la tolerancia intelectual y los fallos del sistema en los casos de abusos a menores

Vanessa Springora mantuvo en 1986 una relación sexual, que duró más de un año, con un hombre 36 años mayor que ella, que por entonces tenía solo 14. Esta relación fue alentada por su madre y silenciada por su padre, que aunque estuvo en contra, no hizo nada por evitarla. No sólo estaba al tanto la familia, también los amigos y vecinos conocían esta relación desigual y callaron o no fueron más allá de los comentarios en círculos reducidos. Los médicos y policías que tuvieron conocimiento de la situación, tampoco salen mucho mejor parados y, en el mejor de los casos, actuaron con una tibieza que roza la complicidad. Y todo eso porque fue una relación en la que no se ejerció violencia física, sino violencia intelectual, precisamente en un ambiente de artistas e intelecutales que hizo la vista gorda y consideró que una adolescente de catorce años estaba capacitada para “consentir” la presión de un adulto muy superior a ella mental y personalmente.

El adulto en cuestión es el escritor Gabriel Matzneff, un intelectual admirado que, lejos de ocultar su afición por las relaciones sexuales con menores de edad, niñas y niños de de 14, 13 e incluso 11 años, las publicaba en sus libros y en sus memorias, con títulos tan evidentes como Les moins de seize ans (Los menores de 16 años), reeditada en el año 2005 por la prestigiosa editorial Gallimard. Ahora Vanessa Springora ha contado como vivió esa desequilibrada y anormal relación en su libro Le consentement (El consentimiento), en el que denuncia el silencio que la envolvió, la soledad en la que su entorno, formado por la élite de la cultura francesa, la abandonó a su suerte. Y algo peor, como el abusador era aplaudido por sus conquistas y ella fue, y sigue siendo, juzgada como la culpable de ensuciar una impecable reputación intelectual.

Pero Springora no solo levanta la voz y el dedo acusador contra las élites que ahora se muestran sorprendidas y horrorizadas, sino también contra un sistema en el que todo falló a la hora de proteger a unos niños y niñas conducidos a unas relaciones sexuales en las que no tuvieron ninguna capacidad de decisión. Acusa a un sistema que no se atrevió a denunciar a los poderosos, afirmando que “Fallaron todas las instituciones, falló el sistema escolar, el policial, el hospitalario. Eso lo que resulta increíble ante un militante de la pederastia que ha publicado textos en ese sentido en los que lo glorifica”

El consentimiento ha sido publicado por la editorial Lumen y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad, dentro de su campaña Protejamos a nuestros niños del abuso sexual infantil

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