Ilustres olvidadas: Nísia Floresta, la profesora y poeta pionera en la defensa de los derechos de las mujeres, los indígenas y los esclavos en Brasil

Dionísia Gonçalves Pinto vino a parar al mundo el 12 de octubre de 1810 en la casa del hacendado portugués Dionísio Gonçalves Pinto y de la brasileña Antônia Clara Freire. Recibió una esmerada educación y desde muy joven se interesó por las letras y el periodismo literario usando el pseudónimo de Nísia Floresta Brasileira: Nísia por el diminutivo de Dionísia, Floresta por el nombre del localidad natal y Brasileira como símbolo de un patriotismo del que siempre hizo gala a pesar de haber residido una parte importante de su vida en Europa.

A los 18 años su vida dió un vuelco vertiginoso al ser asesinado su padre y verse prácticamente impelida a contraer matrimonio. Tres años después. dando muestras de un caracter independiente poco usual entre las mujeres de su época y su clase social, comenzó a dar rienda suelta a sus avanzadas ideas sobre la situación de la mujer, publicándolas en un periódico de Pernambuco. Poco después enviudó y se traslado con su madre y su hija a la ciudad de Rio Grande do Sul donde dirigió un colegio para niñas hasta que estalló un movimiento insurgente republicano conocido como La Guerra de los Farrapos y se vio obligada a trasladarse a Río de Janeiro, donde fundó y dirigió los colegios Brasil y Augusto, que pronto destacaron por su elevado nivel de educativo.

En 1849 su hija sufrió un grave accidente y los médicos le aconsejaron llevársela a Europa, donde la medicina estaba más avanzada. Se instaló en París, donde comenzó a publicar una selección de artículos sobre la emancipación femenina, titulados Opúsculo Humanitario, que le granjearon las simpatías y el respeto del filósofo que sentó las bases de la sociología, Auguste Comte, en cuyo entierro Nísia fue una de las cuatro mujeres que acompañó el cortejo fúnebre al Cementerio Père Lachaise.

En 1872 regresa a Brasil y se involucra en la campaña para abolir la esclavitud liderada por el intelectual y político Joaquim Nabuco. En 1875 regresó a París donde falleció diez años después, dejando como herencia una extensa obra literaria con libros como Direitos das mulheres e injustiça dos homens, en el que defendía los derechos de las mujeres a la instrucción y al trabajo, o Conselhos a minha filha, en el condenaba la formación educacional tradicional femenina.

Sincronía, una sola Humanidad

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