Día Mundial de los Docentes, una celebración cargada de deudas con un colectivo infravalorado

Honrar la profesión docente en el mundo, ese es el objetivo deL día mundial que este año pretende homenajear a los docentes bajo el tema “Docentes: liderar en situaciones de crisis, reinventar el futuro”. Pocos lemas más acertados y menos respaldados por los dirigentes políticos y la sociedad en general. Muy lejos de países como Finlandia, Corea del Sur o Singapur, los países donde la profesión de maestro es una de las más valoradas y respetadas, en España los docentes viven su día mundial sin nada que celebrar, inmersos en la pesadilla de las medidas anticovid, cargando con todo el peso de la lucha contra la pandemia en los colegios y en unas condiciones de precariedad que ponen en riesgo su salud y su equilibrio emocional.

Al habitual olvido y ninguneo al que los somete una clase política más preocupada por los réditos electorales y políticos de sus medidas educativas, que jamás cuentan con la opinión de los profesores, se suma un creciente menosprecio por parte de una sociedad que ni entiende ni valora su importancia en el desarrollo cultural y personal de sus hijos. En nuestro país la profesión de docente está a la cola de las 20 mejor valoradas, por detrás de las de médico especialista, arquitecto, piloto de aviación, ingeniero, farmacéutico, notario, juez, asesor financiero o bombero, entre otras. Curiosamente, ninguna de las personas que desarrollan esos trabajos podrían haberse convertido en profesionales si no hubiesen existido los maestros.

Más allá del hecho comprobado de que una sociedad es más desarrollada cuanto mejor valorados y tratados están sus docentes, y de la constatación de que cada euro que se invierte en educación revierte en un beneficio social entre seis y ocho veces más, nuestro profesorado sigue anclado en una situación de precariedad laboral que amenaza con hacer saltar por los aires el sistema si la pandemia del Covid19 se prolonga demasiado en el tiempo. Y por si fuera poco, se les está comenzando a imponer una especie de ley del silencio. En comunidades autónomas como Madrid y Aragón se han distribuido circulares oficiales a los profesores para que sus entrevitas o declaraciones a la prensa sean sometidas previamente al escrutinio de la administración. Lo que se conoce como censura previa pura y dura.

Hoy, como todos los días, nuestro más firme apoyo a los docentes

Sincronía, una sola Humanidad

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