Ilustres olvidadas: Nancy Wake, la heroína de la resistencia contra los nazis más buscada por la Gestapo

Nancy Grace Augusta Wake, llamada a tener una agitada y aventurera vida, vino al mundo el 30 de agosto de 1912 en el paradisíaco lugar de Wellington, Nueva Zelanda. A los dos años se mudó a Sídney, Australia, junto a sus padres y sus cinco hermanos. Su padre les abandonó pronto y su su madre, Ella Wake, tuvo que sacar adelante a su numerosa prole en solitario. A los 16 años se escapó de casa para trabajar como enfermera y tras recibir una herencia de 200 libras de una tía, se fue a conocer Nueva York y después a Londres, donde decidió convertirse en periodista. Durante los años 30 se instaló en París y se convirtió en la corresponsal europea de la cadena de periódicos Hearst Corporation. Ese trabajo la convirtió en testigo privilegiado del ascenso al poder de Adolf Hitler y sus nefastas consecuencias.

En 1939 se casó con Henri Edmond Fiocca, un millonario industrial francés, y se instaló en Marsella, donde la sorprendió la invasión de los nazis. Desde el primer momento se unió a la Resistencia Francesa como mensajera y miembro de la red de fugas de prisioneros, judios perseguidos y pilotos aliados abatidos, montada por el capitán Ian Garrow. La Gestapo, que la apodó el «Ratón blanco», pronto la tuvo en el punto de mira, pinchando su teléfono, interceptado su correo y poniéndola en busca y captura como la enemiga pública número uno de los alemanes. En 1943 la policía nazi ofreció 5 millones de francos como recompensa para quien revelase su paradero. Nancy decidió huir pero su marido fue capturado, torturado y ejecutado por la Gestapo, algo de lo que ella no se enteró hasta una vez terminada la guerra.

Cuando por fin logró llegar a Londrez tras muchas y peligrosas peripecias, Nancy Wake, como era conocida por todos, se unió a la Dirección de Operaciones Especiales y en abril 1944 regresó a la Francia ocupada, saltando en paracaídas, para convertirse en enlace entre el maquis francés y los servicios de inteligencia aliados. Participó en ataques armados y operaciones de sabotaje. También coordinó la resistencia en los preparativos del desembarco de Normandía y lideró un grupo de 7.000 maquis que lucharon contra 22.000 soldados de las SS, a los que causaron 1.400 bajas.

Tras la guerra, sus heroicas acciones de combate la hicieron merecedora de los máximos honores de los ejercitos aliados, como la George Medal británica,​ la Medalla de la Libertad de Estados Unidos, la Médaille de la Résistance francesa y la Croix de Guerre en tres ocasiones. Se convirtió en espía de las fuerzas británicas en el este de Europa y se casó en 1957 con John Melvin Forward, un expiloto de combate australiano. También se dedicó a la política y en 1949 se presentó como candidata del Partido Liberal australiano en las elecciones federales de Australia, pero sin lograr buenos resultados, lo que la llevó a retirarse a Port Macquarie, una ciudad en la costa norte de Nueva Gales del Sur.

En 1985 publicó su autobiografía, titulada The White Mouse (El Ratón blanco), y el libro se convirtió en un best seller traducido a varios idiomas. El retraso de su país en concederle los honores que el resto del mundo le había rendido por su papel durante la guerra, la llevó a una tirante relación con el gobierno australiano, que en 2004 la nombró Compañero de la Orden de Australia. Falleció el 7 de agosto de 2011, a los 98 años de edad. Sirvan estas líneas como nuestro sincero homenaje.

Sincronía, una sola Humanidad

 

 

 

“Construyendo acuerdos: Teoría y práctica de la negociación”. Un libro especialmente recomendado a quiénes están organizando la vuelta al cole

Nos pasamos la vida negociándolo todo. Desde ámbitos tan evidentes como nuestro trabajo y salario, a aspectos más intangibles como los cotidianos acuerdos interpersonales entre vecinos, amigos, familiares, etc. La negociación es una herramienta muy poderosa que nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos, tanto en el aspecto profesional como en el personal. No todos nacemos con capacidad negociadora, pero se puede aprender a manejar y mejorar con los necesarios conocimientos teóricos y prácticos. De eso va precisamente este libro: Construyendo acuerdos: Teoría y práctica de la negociación.

El autor, Enrique Lorenzo Lago, con un largo curriculum universitario y empresarial en el arte de llegar a acuerdos, narra desde la experiencia personal una serie de ejemplos prácticos con los que ofrece pautas teóricas de negociación probadas y que pueden ser utilizadas en cualquier situación. Se trata en definitiva de un manual para ayudar a desarrollar una habilidad imprescindible y en preocupante retroceso como valor educativo. Desde Sincronía.org queremos recomendar este libro a todos los representantes del gobierno central y las autonomías que ayer casi lograron un acuerto unánime para la vuelta al cole de los estudiantes.

Les animamos a seguir así, hablando y negociando…. incluso hasta alcanzar un Pacto de Estado en Educación que establezca las bases de un nuevo sistema educativo.

Construyendo acuerdos: Teoría y práctica de la negociación ha sido publicado por la Editorial Díaz de Santos y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad.

A vueltas con la vuelta al cole: mascarillas, dudas y protocolos

Ante la inminente vuelta de los escolares a las aulas sigue cundiendo el desconcierto y aumenta la desconfianza entre los profesionales de la enseñanza y los padres y madres del alumnado. Las fechas de apertura de curso todavía no son definitivas y tampoco se sabe cual será el nivel que tendrán la enseñanza presencial y la on line. Mientras algunas comunidades autónomas se han comprometido a que la actividad escolar sea totalmente presencial, otras aún no han decidido nada concreto al respecto.

En la próxima semana las comunidades deben ir concretando sus planes para el retorno a las aulas sobre un texto preliminar que el Ministerio dio a las comunidades sobre las medidas a adoptar para el inicio de curso, tras el acuerdo alcanzado en junio sobre el tema. Pero ese texto es básicamente una hoja de ruta que deja demasiadas lagunas e incógnitas por despejar. A finales de esta semana deberían producirse avances en el tema, tras le reunión del jueves entre gobierno central y comunidades.

Por el momento las medidas pivotan en torno al uso de las mascarillas, la realización de controles de temperatura y la elaboración de un protocolo sanitario en prevención de que se detecten casos de positivos. Los objetivos que se persiguen son la creación de entornos seguros y facilitar la detección precoz de casos y su gestión. Más allá de los principios básicos de prevención en cuanto a limitación de contactos, higiene de manos, limpieza, desinfección y ventilación del centro, poco se ha avanzado en medidas fundamentales como la redución de alumnos por aula, el establecimiento de grupos cerrados, el control y redistribución de horarios y la presencia de personal sanitario en los colegios.

Mientras países como Finlandia o Dinamarca, con moderados niveles de contagio, apuestan por le enseñanza presencial en grupos reducios y controlados, en Corea la opción es la enseñanza digital a distancia mientras que en la mayoría de los países europeos se está intentando alternar las dos opciones. Los próximos días son cruciales. Nos encontramos ante una amergencia educativa sin precedentes: 1.000 millones de alumnos en todo el mundo viven en países cuyas escuelas permanecen cerradas. Es el futuro lo que está en juego.

Sincronía, una sola Humanidad. Por un verdadero cambio educativo para el siglo XXI

“Matar a un ruiseñor”, la novela que mejor defiende la diferencia y el respeto a los demás, convertida en un cómic

«Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno gana raras veces, pero alguna vez gana». Esta célebre frase de Atticus Finch, uno de los protagonistas de Matar a un ruiseñor, define perfectamente el espíritu de la novela que publicó en 1960 Harper Lee, una joven sureña de Alabama de 34 años A pesar de las escasas expectativas de la propia editorial, el libro, títulado en inglés: To Kill a Mockingbird, tuvo enorme un éxito de ventas, ganó el premio Pulitzer y se convirtió en un clásico de la literatura estadounidense y universal.

La historia transcurre durante la Gran Depresión en el pueblo ficticio de Maycomb, Alabama, donde viven la narradora, una niña de seis años, Scout Finch, su hermano mayor Jem y su padre Atticus, un abogado encargado de la defensa de un hombre de raza negra acusado de violar a una joven mujer blanca y al que la mayoría del pueblo pretende linchar. Mientras, Scout, Jem y Dill viven su propia historia de intrigas y sospechas con un personaje local, su vecino «Boo» Radley, un hombre extraño y huraño al que todos evitan.

Es una historia de iniciación de unos niños que aprenden a ver el mundo con otros ojos, y la historia del padre ideal: Atticus Finch, un hombre tranquilo, valiente e insobornable que defiende hasta el final la idea de que ser diferente no significa indefectiblemente ser culpable. A pesar de tratar sobre temas tan duros y polémicos como la violación y la desigualdad racial, la novela es mundialmente es alabada por usar un realato calido, no agresivo e incluso con dosis de humor.

Esta adaptación a novela gráfica, ilustrada por Fred Fordham, captura a la perfeción la esencia del libro y permite el acercamiento a este gran clásico a una nueva generación, a través de una medio con un lenguaje tan actual como el de la novela gráfica.

Matar a un ruiseñor (la novela gráfica), ha sido editado por Random Comics y es un consejo de Sincronía, una sola Humanidad

El dinero: la clave de la seguridad en la vuelta al cole

“El plan es que no hay plan; como no tienen dinero para aplicar medidas de seguridad reales, duraremos cuatro días en el aula y el resto lo pasaremos conectados en casa”. Quién se muestra así de rotundo sobre la situación de la enseñanza en la inminente vuelta de los alumnos a los colegios es Ramón Font, portavoz del sindicato de maestros USTEC, mayoritario en primaria, que se opone, igual que muchos otros sindicatos y colectivos de enseñanza, al protocolo que ha planteado el gobeirno autonómico, en este caso de Cataluña, para el retorno escolar tras la pandemia.

En general, padres, profesores comparten inquietud y dudas para el regreso a unas aulas que no se están preparadas para iniciar de forma segura el curso presencial a falta de instrucciones precisas, garantías para la salud y pautas claras sobre los protocolos de actuación cuando vayan surgiendo casos positivos. Mientras las comunidades autónomas tratan de endosarle la responsabilidad al gobierno central, este se atrinchera en una declaración de intenciones sobre el esfuerzo por obtener la mayor normalidad posible en la vuelta al cole, sin precisar que medidas se van a adoptar para este retorno, más allá de las genéricas de limitar el número de alumnos por clase, ventilación y seguimiento de los posible contagios.

De hecho, al igual que está sucediendo en el resto de Europa, las medidas de islamiento, creación de grupos reducidos, menos ratio de alumnos por profesor, mayor alternancia a la hora del patio, etc., pasan todas por un incremento de pantillas, entre cuidadores, enfermeras y docentes. El problema es que nadie parece dispesto a asumir ese gasto. Sólo en Cataluña harían falta 40.000 maestros más y una ampliación de aulas que ni siquiera se ha planteado, según el propio Ramón Font: “Es que ni se han planteado ampliar aulas con barracones, no quieren gastar ni un euro”.

Mientras cada día son más las voces que piden plantear una huelga del personal docente, que además ve como va a reacaer sobre ellos la responsabilidad directa de decidir sobre el día a día de la pandemia en los colegios, mientras entre las familias crece la preocupación por la conciliación laboral de los padres, ya que argumentan que si los ñiños se tienen que confinar o compartir desde el hogar tareas de enseñanza on line, hay muchas familias que no se pueden permitir dejar de trabajar esas horas necesarias. Faltan menos de tres semanas y la vuelta al cole sigue marcada por la incertidumbre.

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Ilustres olvidadas: Tina Modotti, la fotógrafa revolucionaria que retrató el alma del pueblo mexicano

tina-modotti-en-su-juventudAssunta Adelaide Luigia Modotti Mondini abrió los ojos por primera vez en Údine, una ciudad de las montañas alpinas italianas. La grandeza de los paisajes era el contrapunto a la miseria en la que se crió Tina Modotti, como sería conocida a lo largo de su vida. A los 12 años tuvo que abandonar la escuela para ponerse a trabajar en una fábrica textil y decidió buscar una oportunidad de futuro en los lejanos Estados Unidos. A los 17 años llegó a San Francisco donde comenzó a frecuentar ambientes bohemios y dos años después se casó con el poeta Roubaix de L’Abrie Richey.  Sus inquietos pasos la encaminaron a Hollywood, donde tras unos escarceos con el mundo de la interpretación, se zambulló en la fotografía a través del famoso fotógrafo Edward Weston, para quién trabajó como modelo y de quién se convirtió en alumna.

En poco timpo se convirtió en una reconocida artista que pasó de la sublimación de la estética a retratar realidades más tangibles con profundo mensaje, a medida que aumentaba su compromiso social y político. A finales de los años 20 se estableció en México, donde realizaría la mayor parte de su obra artística, con cientos de retratos de l pueblo méxicano, y donde dio el paso al activismo revolucionario al ingresar en el Partido Comunista Mexicano en 1927. Se integró en el círculo de intelectuales revolucionarios como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y Blanca Luz Brum, entre otros. En 1928, mientras formaba aparte del comité en apoyo a los anarquistas norteamericanos Sacco y Vanzetti, conoció a Julio Antonio Mella, dirigente estudiantil cubano y miembro del Partido Comunista, con el que acabaría discrepando abiertamente. Este enfrentamiento llevó a Mella a aproximarse a Trosky, que acabaría siendo asesinado en su casa de México diez años después de Mella, que fue abatido a tiros en enero de 1929.

Tina fue detenida porque la policía creía que conocía al asesino e incluso que era su cómplice. El turbio asesinato, con mucho trasfondo político, nunca se llegó a aclarar y Modotti fue expulsada del país. Tras un periplo de rechazos en varios países europeos acabó en Moscú, donde se dedicó a organizar misiones de ayuda para refugiados políticos. Eso la llevó en 1934 a España donde la alcanzaría la guerra civil. Se integró en las Brigadas Internacionales con el nombre de María, y protagonizó numerosas operaciones de socorro a los niños de las zonas castigadas por los combates. En 1939 fue ella la que se convirtió en refugiada y regresó a México usando el nombre de María, para continuar su actividad política. En 1940, el presidente Lázaro Cárdenas anuló definitivamente su orden de expulsión y Tina murió dos años después de un ataque cardíaco en el interior de un taxi.

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Ocurrencias, mitos, realidades e incertidumbres de la vuelta al cole

vuelta-cole.jpg-kRqC--1200x630@abcA prácticamente un mes de que se produzca, el retorno a las aulas en el curso 2020-21 amenaza caos. Las comunidades autónomas siguen sin concretar las medidas que se adoptarán para evitar el contagio mientras desde el Ministerio de Educación se aferran al mito de la normalidad anormal y mantiene que el curso debe empezar en las fechas habituales y seguir las pautas temporales normales, pero sin asomo de planes, métodos y medidas que se adoptarán para lograrlo, especialmente sin mencionar siquiera una estimación de los fondos económicos necesarios para llevarla a cabo, empezando por la ampliación de las plantillas que permitiría ayudar a mantener las medidas de seguridad y el aumento de profesorado que permitiría reducir grupos.

En esta tesitura, los equipos directivos de escuelas e institutos y el propio profesorado se han visto colocados, una vez más, en una tierra de nadie en la que se ven obligados a apechugar con un problema en el que se les entrega la capacidad de ejecución, pero no se les permite intervenir en el proceso de búsqueda de soluciones. Como vulgarmente se dice, están condenados a “comerse un marrón” de proporciones inusitadas… y por eso están empezando a plantarse y a decir que no, que no puede haber una vuelta al colegio con tantas dudas, con tantas incertidumbres y, sobre todo, con tan pocas seguridades. A estas alturas las medidas comunes en los colegios para casi todo el territorio español consistirán en ponerse bien la mascarilla, evitar que haya más de 30 o 35 estudiantes por cada 50 metros cuadrados, espaciar los ratos de patio para evitar aglomeraciones y nombrar a un responsable COVID-19 entre los profesores que establezca un protocolo sanitario.

Queda abierto un universo de interrogantes e inquietudes sobre cómo evitar el contagio, pero en el último párrafo queda claro quién será el primer responsable: un miembro del profesorado, obligado a adoptar medidas que probablemente excedan sus competencias profesionales, salvo que ahora abunden los maestros y maestras con conocimientos de virología y salud pública. Para acabar de arreglarlo, en plena canícula semiclandestina el debate sobre las medidas que hay que adoptar para un regreso a las aulas tan indispensable como arriesgado, se refugia en las redes sociales… que a veces parecen el paraíso de la ocurrencia y el perogrullo. El abanico es amplio: desde proponer media hora presencial en las aulas y pausas de 15 minutos para ventilarlas (idea de Martin Kriegel, experto en calidad ambiental en edificios), a comenzar a asumir la realidad del peligro, lo que en boca de Russell Viner, presidente de la Royal College of Paediatrics, es un poco más rudo: “Hay accidentes (…) Tomamos medidas para prevenirlos, pero no dejamos de conducir. El síndrome inflamatorio es mucho más raro que los accidentes de coche con niños. No debería impedir a los padres mandar a los niños al colegio”.

De momento, los equipos directivos y los profesores buscan como blindarse ante la posibilidad de ser considerados responsables ante posibles brotes de coronavirus, por un lado, mientras por el otro tratan de buscar respuestas al aluvión de contingencias que se les vendrá encima dentro de un mes, cuando tengan que apañárselas como puedan para mantener a salvo a los menores de este país, mientras tratan de proseguir con su educación. Y eso sin mencionar que puede caerles la bola extra de tener que poner en marcha una nueva ley educativa, la octava en democracia, que tiene los visos de durar lo mismo que las anteriores, lo que dure el gobierno que le puso en marcha… y así seguirá siendo mientras no se imponga la necesidad de Un pacto de Estado en Educación.

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Lecturas infantiles veraniegas (VI): “El lugar más bonito del mundo”, un esperanzado canto a la educación

lugar_mas_bonitoUn canto a la educación como verdadero motor para conseguir, entre todos, un mundo mejor. Ese es el espíritu que alimenta a El lugar más bonito del mundo, el emocionante libro de Ann Cameron, recomendado para niños de ocho años en adelante y que cuenta la historía de Juan, un niño con todo en contra y que logra salir adelante gracias su afán por aprender.

El valor de la amistad, el respeto o la solidaridad son exaltados en la historia del pequeño Juan, que vive en Guatemala y que después de ser abandonado por su madre se irá a vivir con su abuela, que tiene una familia muy numerosa y también muy pobre. Tendrá que trabajar con ella para poder sobrevivir, pero Juan sabe que la educación es la llave de la libertad personal y está empeñado en aprender a leer. Solo gracias a su incansable interés y su sed de conocimientos será finalmente admitido en la escuela.

Ann Cameron es una conocida profesora y escritora americana de la literatura infantil y juvenil y que traslada su pasión por los libros y la cultura a una realidad concreta con campañas de alfabetización y colaboración internacional en las zonas más esfavorecidas de Sudamérica.

El lugar más bonito del mundo ha sido publicado por la editorial Loqueleo y es una recomendación de Sincronía, una sola humanidad en su Campaña por un Nuevo Sistema Educativo.

Ilustres olvidadas: Maria Mitchell, sufragista, antiesclavista y pionera de la astronomía

portadilla-1-Maria-Mitchell-impartiendo-una-clase-práctica-de-astronomía-en-el-exterior-del-observatorio-de-Vassar-College.-Vassar-CollegeAfortunadamente para ella, Maria Mitchell vino a parar al mundo el 7 de agosto de 1818 en el seno de una familia de cuáqueros de Nantucket, Massachusetts. La suerte de la que hablamos se refiere al hecho de que esta confesión religiosa era una de las escasísimas comunidades que a principios del siglo XIX defendía que la educación debía ser igual para niños y niñas. Si a eso le añadimos que su familia estaba emparentada. aunque lejanamente, con Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos y un relevante cientifico famoso por la invención del pararayos, entre otras cosas, y que su padre era un ilustrado estudioso de la ciencia que poseía un observatorio y un labortaorío privados, no es tan inusitado que María acabase convertida en la primera mujer profesora de astronomía en Estados Unidos.

Por aquel entonces la localidad de Nantucket era un importate puerto ballenero y los cálculos astronómicos eran muy apreciados por los marinos, que aprendieron a respetar el trabajo de María, quién a la edad de 14 años comenzó a calibrar sus instrumentos de navegación con gran eficacia. A los 16 años la joven empezó a trabajar como asistente de los profesores de la escuela local donde había realizado sus primeros estudios y a los 18 se convirtió en la primera bibliotecaria del Ateneo de Nantucket. Allí asistió a todas charlas que daban algunos de los mejores científicos norteamericanos de su tiempo y aprovechó para profundizar en el estudio de las matemáticas avanzadas y la mecánica celeste.

Su costumbre de pasar las noches en el tejado de la casa familiar escrutando el firmamento con su telescopio la condujo en 1847, a los 29 años de edad, a su primer descubrimiento: un cometa que acabaría siendo denominado “Miss Mitchell’s Comet”, un reconocimiento por el que luchó arduamente con ayuda de su padre, quién buscó el apoyo de otros astrónomos que respaldaron su candidatura al premio que el rey de Dinamarca, Frederik VI, había creado para quién descubriese un nuevo cometa. Maria compitió por este galardón con el astrónomo italiano Francesco de Vico, que descubrió dos días más tarde el mismo cometa, pero que informó del hecho antes que ella. Su condición de mujer peso negativamente en esta competición, pero al final el entonces rey de Dinamarca, Federico VII, otorgó el premio a Mitchell.

El descubrimiento le consiguió la fama necesaria para impulsar su carrera. Se convirtió en la primera profesora de astronomía de Estados Unidos, la primera mujer que perteneció a la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en 1848 y a la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia en 1850. Viajó por Estados Unidos y Europa adquiriendo conocimientos y codeándose con los más importantes astrónomos, como Sir George Ary, que estableció el Meridiano de Greenwich. En 1865 fue contratada como profesora en el Vassar College, una recién inaugurada escuela para mujeres, y se convirtió en un modelo a imitar para sus alumnas, a las que animaba a no dejar de avanzar en sus estudios que el hecho de ser mujeres.

En la última etapa de su vida se convirtió en una activa militante del movimiento abolicionista e incluso dejó de vestir trajes de algodón en protesta contra la esclavitud en el Sur de los Estados Unidos. También se unió a la cusa de las mujeres sufragistas y fue una de las fundadoras de la Asociación Estadounidense para el Avance de las Mujeres, germen del feminismo estadounidense. En 1888, Mitchell enfermó del corazón y dejó las clases para trasladarse a casa de su hermana, donde sobrino le construyó un pequeño observatorio en el que pasó el último año de su vida contemplando las estrellas.

Sirvan estas líneas como nuestro homenaje a su figura.

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