Ilustres olvidadas: Charlotte Perkins Gilman, la precursora del estudio del papel de la mujer en la economía que rompió con los rígidos moldes sociales

Perkins_image_small_Courtesy_Schlesinger_Library_Radcliffe_Institute_Harvard_University-1Charlotte Anna Perkins fue, junto a su hermano Thomas Adie, la única hija superviviente del matrimonio formado por Mary A. Fitch Westcott y Frederic Beecher Perkins, tan afortunados en lo económico como desgraciados en lo familiar, ya que la mitad de su progenie falleció a edad muy temprana. Charlotte nació en el domicilio familiar de Hartford, Connecticut, el 3 de julio de 1860. Se crió en un entorno culto e ilustrado, ya que su padre era bibliotecario, su tía Catharine Beecher una conocida educadora femenina desde el más rancio conservadurismo, su tía Isabella Beecher Hooker una destacada sufragista y su otra tía, Harriet Beecher Stowe, fue la escritora abolicionista y autora de la famosa novela La cabaña del tío Tom.

Pero el ejemplo de superación y liberación femenina le vino sobre todo de su madre, una mujer perteneciente a la burguesía conservadora de Rhode Island, que de repente se vio obligada a ponerse al frente de su hogar tras el abandono de éste por parte de su marido. Mientras su madre buscaba trabajo con el que poder mantener la familia, Charlotte va de una casa de familiares a otra, entre ellas las de sus cultas tías paternas, y pasa por un sin fin de colegios distintos hasta que cumple 15 años, momento en el que según propia confesión, conoció la felicidad perfecta a través la relación con su amiga Martha Luther, de quién se enamora platónicamente, algo que define como: ” Era amor, pero no sexo (…) No sólo nos apreciábamos mucho, sino que nos divertiamos deliciosamente juntas”.

A los dieciocho años consigue matricularse en la Escuela de Diseño de Rhode Island, donde se gradúa en 1883. Para pagarse sus estudios Charlotte da clases particulares, vende acuarelas y tarjetas de felicitación y realiza diseños publicitarios. En 1881, durante unas vacaciones, Martha conoce a Charles A. Lane con quién se casa a los pocos meses y se traslada Massachusetts, donde el matrimonio tendrá dos hijos. Para Charlotte el impacto emocional es brutal y trata de reahacerse siguiendo las pautas tradicionales y casándose con Charles Walter Stetson, un joven artista con quién en 1885 tiene una hija, Katharine Beecher Stetson, tras cuyo nacimiento sufre una profunda depresión que la lleva a recurrir al neurólogo Silas Weir Mitchell, un pionero en la prescrición de las curas de descanso que le desaconsejó todo trabajo intelectual o cualquier otra ocupación más allá del papel doméstico y familiar, algo que no solo se reveló ineficaz sino que agravó su depresión.

Pero en el verano de 1888, Charlotte se marcha Rhode Island junto a su hija Katharine y decide cortar por lo sano. Se divorcia, algo insólito para la época, y se marcha a California donde comienza a escribir y a desarrollar un activismo social y una actividad intelectual que la lleva a formar parte de varias organizaciones feministas y reformistas como la Woman’s Alliance, la Pacific Coast Woman’s Press Association, el Economic Club, la Parents Association y el State Council of Women. En 1892 publicó su primera obra, The Yellow Wallpaper, inspirada en su propia superación de la enfermedad mental y la opresión familiar, que se convierte en una pieza de culto del incipiente feminismo norteamericano. Al año siguiente publica su primer volumen de poesía, In This Our World, y comienza a dar conferencias por todo el país.

Entre 1894–1895 editó el semanal literario The Impress, y en 1989 publica Women and Economics (La mujer y la economía), una obra en la que revisaba el papel tradicional de la mujer y su influencia en la economía norteamericana, cuyo contenido será ampliado en su siguiente libro, The Home: Its Work and Influence (El Hogar: el trabajo y su influencia), que le proporciona un enorme reconocimiento internacional. Durante los últimos años de su vida continuará dando conferencias reivindicando la independencia económica de las mujeres. y en 1925 acaba de escribir su autobiografía, The Living of Charlotte Perkins Gilman, que se publicará después de su muerte, que se producirá el 17 de agosto de 1935 al suicidarse con una sobredosis de cloroformo para no tener que seguir sufriendo los atroces dolores del cáncer que la quejaba desde hacía tiempo.

Sirvan estas líneas como nuestro homenaje.Sincronía, una sola Humanidad

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