Lecturas infantiles veraniegas (II) LA NIÑA QUE PARÓ EL TRÁFICO

Niña tráficoSiguiendo con nuestras sugerencias de lecturas veraniegas para los más pequeños, hoy hablamos de la historia de una niña que detiene de pronto su bicicleta en medio de la calle, creando un monumental atasco de tráfico con la consiguiente irritación de los adultos que reaccionan con un coro de gritos y bocinazos que atraen la atención de los agentes de policía y de la prensa, que se acerca a observar con un helicóptero. Así comienza La niña que paró el tráfico, un cuento infantil recomendado para niños entre 5 y 6 años, del escritor Fabrício Valério y la ilustradora Bruna Assis, que indaga en la inocencia infantil y la posibilidad de buscar un mundo más sereno, menos crispado, más humano.

Se trata de un relato que quiere llamar la atención sobre el estrés que la sociedad actual proyecta sobre los más pequeños y hace una llamada a no perder la esperanza de que un día las calles vuelvan a ser un lugar para la convivencia de las personas, en el que los seres humanos que tengan preferencia sobre las máquinas y que vuelvan a recuperar también lo que fueron antaño, un lugar de juegos para los niños. El libro está recomendado para lectores principiantes y es perfecto para realizar lecturas compartidas entre amigos en los lugares de vacaciones y también invita a la participación de toda la familia.

La idea surgió cuando el escritor y periodista brasileño Fabrício Valério, al que le horroriza conducir y es un convencido usuario del transporte público, respondió a un reto que le planteó su mujer sobre la mejor forma de defender su reivindicación de los paseos a pie, leyendo, pensando y conversando, frente a la urgencia de los traslados en vehículos. La ilustradora Bruna Assis también es periodista especializada en ilustración creativa y técnicas de comunicación visual.

La niña que paró el tráfico ha sido editado por La Casita Roja en 2020 y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad dentro de su Campaña por un Nuevo Modelo Educativo.

 

Lecturas infantiles veraniegas (I) DESCUBRO Y COMPRENDO: EL CUERPO HUMANO

9782733867891Comenzamos una serie de sugerencias para fomentar la lectura entre los niños de distintas edades durante el período de vacaciones y empezamos por esta celebre obra de la escritora y pedagoga Mathilde Paris.

Aprender a conocer algo tan simple y tan complejo a la vez como es el propio cuerpo, es el objetivo de este divertido libro dirigido a los más pequeños, entre los 3 y los 6 años de edad, con ilustraciones que permiten una fácil interpretación de la información y unos textos perfectamente asumibles para quienes comienzan a manejar los rudimentos de la lectura.

Se trata de una obra revisada y aprobada por profesores y especialistas en educación infantil para garantizar que cumple su función de estimular el aprendizaje a través del juego y dar respuesta a las preguntas más elementales que les surgen a los niños en relacción con su propia naturaleza física. El libro, publicado inicialmente en Francia, ha sido traducido a los idiomas más importantes del mundo y se ha convertido en un clásico de la educación infantil temprana.

DESCUBRO Y COMPRENDO: EL CUERPO HUMANO ha sido publicado por la editorial PHILIPPE AUZOU y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad como complemento a su Campaña para un Nuevo Modelo Educativo.

El fin del estado de alarma deja al descubierto el desamparo y la indefensión de las mujeres maltratadas durante el confinamiento

1585829760028violenciamachista2El fin del estado de alarma ha puesto sobre la mesa la dura realidad de la violencia de género: más de 9.000 detenidos, 1,2 millones de sanciones, más de 245.000 contactos con víctimas, entre visitas, vigilancias y contactos telefónicos, y más de 70.000 controles de autores de delitos de malos tratos, según los datos proporcionados directamente por la Policía Nacional. Estos datos revelan que la violencia de género y el maltrato doméstico siguen siendo una lacra nacional que se recrudece en las situaciones de crisis y que muchas mujeres se ven obligadas a convivir con sus maltratadores por motivos de dependencia económica, social y familiar.

El escenario en que se produce este agravamiento de la violencia es complejo y difícil de detectar, ya que la reclusión forzada con sus maltratadores ha impedido que muchas mujeres denunciasen los abusos, lo que hace temer que las cifras reales puedan ser todavía superiores a las manejadas por las autoridades. Al principio del confinamiento el descenso de denuncias fue del 50%, mientras que se registró un fuerte incremento de llamadas a los teléfonos de ayuda ante la violencia machista, que ha llegado al 88%. Es preciso recordar que las denuncias por violencia de género que se presentan sólo son la punta del iceberg de este problema. Por debajo de ese nivel queda invisible un 70% y 80% de violencia doméstica oculta.

Es muy probable que en los próximos meses sigan aflorando nuevos casos de violencia y sus conscuencias en forma de separaciones traumáticas, amenazas y acoso. Ante esta situación es necesario que la sociedad no permanezca impasible ya que la vida, la salud y la integridad de muchas mujeres depende de la reacción del resto de la comunidad ante los casos de abuso y maltrato. El silencio es una forma de complicidad con el maltrato y el crimen. Y si eres una víctima del maltrato recuerda que el teléfono 016 para denunciar los casos de violencia, no deja rastro en la fáctura

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Ilustres olvidadas: Mary McCarthy, la intelectual norteamericana de pensamiento crítico y actitud independiente

13341_1El 21 de junio de 1912 venía al mundo Mary Therese McCarthy en Seattle, Washington, a la que la pandemia de 1918, conocida como ‘gripe española’, dejó huérfana junto a sus tres hermanos pequeños a la edad de seis años. En un principio fueron acogidos por un tío suyo, un fanático religioso que los trató con excesiva dureza, rayana en el maltrato, tal y como reseñó en su memorias la propia Mary, que en cuanto pudo se escapó para irse a vivir con sus abuelos maternos, quienes se encargaron de que tuviese una buena educación en la prestigiosa univesidad privada Vassar College, próxima a Nueva York. Allí conectó con las ideas progresistas de finales de los años 20 y a principios de los 30 comenzó a frecuentar los círculos izquierdistas neoyorquinos, en los que se caracterizó por su independencia de pensamiento al mostrarse muy crítica con el estalinismo soviético.

Esa misma actitud de lucidez crítica y contestataria la llevó en los años cuarenta y cincuenta a criticar al reacionario mccarthyismo y a sus secuelas de la caza de brujas, pero también a los izquierdistas más reacios a admitir la deriva dictatorial de la Unión Soviética. Desde las páginas de publicaciones de caracter izquierdista como The Nation, The New Republic o Harper’s Magazine, mantuvo siempre una actitud crítica hacia las élites de la cultura y el poder. Participó activamente en las campañas contra la guerra de Vietnam, a favor de los derechos civiles de los afroamericanos y contra los escándalos del presidente Nixon durante los años setenta. Curiosamente, mientras muchos de sus colegas más radicales, que la habían atacado en el pasado, se desviaron hacia la política conservadora después de la Segunda Guerra Mundial, Mary mantuvo su actitud contestaria denunciando la corrupción, el abuso de poder y la desigualdad dentro del sistema capitalista.

Esta actitud independiente a ultranza le proporcionó una reputación como escritora satírica y crítica, sobre todo a raíz de la publicación de su primera novela, The Company She Keeps, de 1942, que recibió la aclamación de la crítica y provocó un verdadero escándalo al representar el contradictorio ambiente social de los intelectuales de Nueva York de finales de los años 30 con una franqueza brutal. Eso la llevó a una confrontación permanente con la otra gran figura femenina de la literatura normeamericana por aquellos años, Lillian Hellman, brillante dramaturga​ y guionista de cine, compañera sentimental de Dashiell Hammett, albacea de la escritora Dorothy Parker y firme defensora de la política de la URSS durante los años de la Guerra Fría.

El éxito popular le llegó a Mary McCarthy en 1963, cuando su novela The Group entró en la lista de bests sellers del diario New York Times, donde permaneció durante casi dos años. Falleció en Nueva Rok en 1989, a las edad de 77 años, después de haber pertenecido a instituciones como la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras y lograr galardones como la Medalla Nacional de Literatura. Está considerada una de las más grandes escritoras e intelectuales estadounidenses del siglo XX.

Nuestro homenaje a este espíritu libre.

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“Niños sin etiquetas”, un libro para una nueva relación con nuestros hijos, sin limitaciones ni prejuicios

1540-1Demasiadas vesces, cuando nuestros hijos más nos necesitan, respondemos con una vaga generalización o un estereotipo que no les sirven de nada. Los viejos métodos educativos han caducado y las reflexiones al estilo de “yo a tu edad…” solo sirven para distanciar a los adultos de unos niños nacidos en el pleno desarrollo de la revolución digital, que se enfrentan a un mundo en el que abundan más las incertidumbres y las preguntas que las certezas y las respuestas, y cuyo futuro inmediato está marcado por las incertidumbres creadas por las consecuencias de la  pandemia del COVID19.

Los psicólogos Concepción Roger y Alberto Soler Sarrió proponen un cambio inmediato de estrategia, tanto en el modelo de relación intergeneracional de las familias y como en el modelo de educación. Y lo hacen a través de su libro Niños sin etiquetas, en el que proponen elminar la simplificación que supone el absuso de calificativos simples como simpático, conflictivo, perezoso, activo, aventurero, comilón, pesimista, alegre, impulsivo, inconsciente, nervioso, trabajador, holgazán, etc. Tal y como explican los autores, usamos esas etiquetas con alegría, las ponemos y nos las ponen, pero demasiadas veces eso resulta perjudicial y solo sirve para encasillar a los menores sin solucinar el problema.

Cuando etiquetamos a un niño, las expectativas que tenemos acerca de su conducta influyen en la misma, tanto si esta es positiva como si es negativa. A partir de esa idea, el libro se plantea como una guía de crianza con ideas, consejos y múltiples ejemplos para que nuestros hijos puedan crecer siendo niños, disfrutando de cada etapa de sus vidas en un entorno que les permita desarrollarse y recibir de sus padres todo lo que necesiten para ser felices. Poner una etiqueta a un niño es muy fácil, pero quitarla es muy difícil. Por eso los autores proponen un recorrido por las etiquetas que usamos más habitualmente para calificar a los niños y nos muestran cómo podemos educarlos sin caer en esa trampa.

Niños sin etiquetas acaba de ser publicado a principios de este mes de junio por la editorial Paidos y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad dentro de su Campaña por un Nuevo Modelo Educativo.

Ana María Zeno, la doctora argentina pionera en la promoción de la educación sexual y los métodos contraceptivos

Ana Maria ZenoAna María Zeno de Luque vino al mundo el 7 de junio de 1922 en Rosario, Argentina, en el seno de una acomodada familia en la que lo que más se valoraba eran la ciencia y el arte. Su padre y su tío, Artemio y Lelio Zeno, fueron dos ilustres cirujanos precursores de la cirugía cardiovascular y en su domicilio se solían reunir las figuras más destacadas del arte y la cultura rosarina. A los 26 años Ana María se convirtió en una de las escasas mujeres que conseguían el diploma de medicina por la Universidad Nacional del Litoral, una de las más prestigiosas del país, doctorándose brillantemente en 1968.

En los años 70, mientras que ginecólogos y obstetras de todo el mundo mantenían agrias y controvertidas discusiones acerca de la anticoncepción, Ana María se convirtió en una pionera defensora de esta práctica, colaborando a romper un tabú cultural de la sociedad, especialmente en los países latinoamericanos. Frente el aluvión de críticas que recibía, la doctora Zeno respondía siempre con contundencia: «Tanto la religión como la ley deberían aggiornarse, incorporar nuevos conceptos para que la gente sea más responsable sexualmente, y evitar abortos».

Su actividad divugadora la llevó a publicar frecuentemente en columnas de opinión y en cartas de lectores de periódicos locales y nacionales, defendiendo el derecho a la planificación familiar. Ante la falta de cobertura sanitaria que proporcionase atentción a quienes buscaban métodos fiables de contracepción, abrió junto a su marido, el psiquiatra N. Luque, un consultorio que funcionó en su propio domicilio familiar. En 1978, colaboró decisivamente en la fundación de la «Asociación Rosarina de Educación Sexual» y se convirtió en precursora en los temas reproductivos de la mujer.

En un momento histórico en el que se conocía poco de las prácticas anticonceptivas y había una deficiente, o incluso nula, educación sexual, Ana María se dedicó a formar a orientadores y profesionales en la materia. Como ginecóloga fomentó la creación de espacios para atender a adolescentes con problemáticas sexuales en los hospitales, proclamando tanto en su vida profesional como personal, la importancia de hablar acerca de esos temas y de poner en marcha políticas que promoviesen activamente la salud sexual y reproductiva.

Durante la dictadura miltar que entre 1976 y 1983 sumió en el terror a la Argentina, la doctora Zarco sufrió la dolorosa pérdida de una hija, convertida en una de las más de 20.000 personas asesinadas y desaparecidas durante la sangrienta represión que sufrió el país. En 2005 fue reconocida por el Gobierno Municipal de Rosario, como «Médica distinguida» y un año depués fue galardonada por la Fundación Roberto A. Rovere, con la máxima distinción a la labor trascendental de la Mujer en la Sociedad Contemporánea. A los 87 años, dos antes de su fallecimiento, recibió el homenaje Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo por su colaboración en la integración social de las mujeres más desfavorecidas.

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Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión: protejamos a la infancia en todo el mundo

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En todo el mundo, los conflictos se prolongan cada vez más, causan mayores matanzas y se cobran más vidas entre los más jóvenes, según UNICEF, que sostiene también que los niños de docenas de zonas en conflicto armado son el blanco de asesinatos, mutilaciones y desplazamientos forzosos en un número de países afectados por conflictos que nunca ha sido tan alto desde la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

Los niños son víctimas del reclutamiento como soldados, el homicidio, la violencia sexual, el secuestro, los ataques contra escuelas y hospitales, así como la ausencia de ayuda humanitaria. Para luchar contra esta lacra mundial, hace veinte años la Asamblea General aprobó la Resolución sobre los Derechos del Niño, que marcó un hito en los esfuerzos por mejorar la protección de los niños en situaciones de conflicto.

Dos dácadas después 250 millones de niños viven en países y zonas afectadas por conflictos bélicos, lo que obliga a seguir uchando para extremar su protección contra los ataques de extremistas violentos y promover el derecho internacional humanitario, los derechos humanos y garantizar la rendición de cuentas. Basta un dato para darnos una brutal dimensión del problema: más de 100.000 bebés mueren cada año a causa de las guerras.

El número total de víctimas de la violencia, la enfermadad y la miseria provocadas por la guerra supera los 800.000 si se incluye a todos los niños menores de cinco años, según la organización Save The Children. Por nuestra dignidad de seres humanos, debemos evitarlo.

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