La educación, víctima de la política

Escuela franquista (antigua) - copiaLa educación de nuestros niños es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos. Hoy, Día Internacional de la Educación, parafraseamos la frase de Charles de Gaulle, porque es lo que mejor define la triste actualidad de nuestro panorama educativo, caracterizado por el desencuentro político, el cruce de acusaciones y descalificaciones, la ausencia de voluntad de mejora administrativa y el olvido de los profesionales cuando más falta hacen. Por usar otra frase estereotipada, el Día Internacional de la Educación, no hay nada que celebrar.

La enseñanza se ha convertido en un campo de batalla en el que los partidos políticos se enzarzan en polémicas y escándalos para tratar de lograr un beneficio político. Sus iniciativas no van dirigidas a buscar una solución al progresivo deterioro de un sistema educativo anclado en el modelo surgido en el siglo XIX y que hoy por es incapaz de hacer frente con garantías a los retos que plantea la sociedad del siglo XXI y su revolución digital. Muy al contrario, las propuestas educativas se centran en la imposición de modelos sociales, morales, religiosos y económicos que faciliten la obtención de réditos electorales.

Propuestas como el pin parental o la falsa polémica sobre libre elección educativa, no son meras ocurrencias que llena titulares e incendian las redes sociales, sino que son cortinas de humo que desvían la atención de los graves problemas de fondo que atenazan nuestro sistema pedagógico. La estéril batalla dialéctica entre nuestros representantes políticos, con el añadido de la falta de una falta de argumentos pareja a su falta de educación, es uno de los peores síntomas de nuestro panorama educativo.

La turbamulta de descalificaciones apaga el eco de las escasa voces que plantea dejar en paz la escuela y los profesionales que en ella trabajan. Los educadores de este país se dejan día a día la piel en la primera línea de la enseñanza, tratando de sacar el máximo provecho de un modelo que día más envejecido y, en lugar de apoyo, lo único que reciben de quienes dirigen las instituciones, es trabas, cortapisas e intromisiones que limitan su trabajo y lastran su eficacia. Ha llegado la hora de poner en primer término los intereses educativos por encima de los intereses políticos. Es el momento de que los políticos se tomen en serio la enseñanza, se sienten, dialoguen entre ellos y con los los profesionales implicados y alcancen un pacto educativo. Sí, un Pacto de Estado en Educación, así, con mayúsculas… cada día más difícil y cada día más indispensable.

Sincronía, una sola Humanidad

“Mírame a los ojos”, testimonio de una catalana musulmana contra el estereotipo racista

Mirame a los ojos«Si yo me miro en mi propio espejo, soy Míriam Hatibi, de Barcelona, ilerdense, española, catalana, marroquí y musulmana. Si me miro en el espejo de los demás, soy Míriam, inmigrante de segunda generación, como si la condición de inmigrante se pudiera heredar». Con este definitorio mensaje explica Míriam Hatibi el objetivo y contenido de su libro Mírame a los ojos, que lleva por revelador subtítulo No es tan difícil entendernos. Se trata de una obra de carácter autobiográfico en la que la autora, una catalana hija de padres marroquíes, narra en primera persona su experiencia el descubrimiento de «ser diferente» y la construcción de una identidad plural, desmontando tópicos y estereotipos sobre la diversidad, con tanta inteligencia como agudeza, y reflexiona sobre los conceptos de integración y asimilación, tolerancia y convivencia, que en ocasiones, de tan manidos, han perdido su significado real.

En un momento histórico en el que las posturas xenófobas, cuando no racistas, parecen cobrar un protagonismo social tan extendido como peligroso, es muy importante incidir en este tipo de mensajes que no sólo llaman al diálogo y la convivencia, sino que nos permiten asomarnos a experiencias personales de quienes son víctimas de prejuicios y mentiras. Hatibi realiza una inteligente defensa de una sociedad abierta, basada en el intercambio cultural y el respeto. Se trata de una apuesta por la convivencia frente al discurso del odio y la ignorancia, con mensajes tan rotundos y directos como este: «Suelo decir que si fuera un hombre blanco disfrutaría de mucho más tiempo libre porque no tendría que estar justificándome constantemente. Pero también sé que si no hablo, hablarán por mí, y cuando hablan por mí, ya he visto cómo va la cosa. Por eso decido tomar la palabra.»

Míriam Hatibi, nacida en Barcelona en 1993, es una analista de datos en una agencia de comunicación, estudió en la Universidad Pompeu Fabra y además es portavoz de la Fundación Ibn Battuta. Reivindica la falta de representación de las mujeres, sobre todo de las hijas de inmigrantes y aboga por unos medios de comunicación que no traten a las mujer musulmanas mujeres musulmanas de una forma estereotipada, con razonamientos claros y meridianos: «Quiero para mis hijos un mundo que apueste por la convivencia, la diversidad, la pluralidad y el diálogo, sin que nadie tenga que dar explicaciones por sus apellidos o creencias».

 Mírame a los ojos ha sido publicado por la editorial Plaza & Janés y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad

Ernestine Rose, pionera del feminismo, el antiesclavismo y la libertad de opinión.

ErnestineRoseErnestine Louise Polowsky nació en el seno de una acaudalada familia judía de Polonia el 13 de enero de 1810 y recibió una educación religiosa tan estricta que por su innato espíritu rebelde la condujo al ateísmo desde su primera juventud. En este temprano rechazo a la religión también influyó el carácter autoritario de su padre que trató de imponerle un matrimonio con uno de sus amigos, mucho mayor que Ernestine, que a la sazón, contaba sólo con 16 años, a pesar de lo cual la joven no se amilanó y recurrió a la justicia, algo bastante inusitado por aquel entonces.

Los jueces ampararon su derecho a no acatar un matrimonio impuesto, pero cuando regresó a su casa se encontró con que su padre, ya viudo por entonces, se había casado con una joven también de 16 años, lo que llevó a Ernestine a abandonar definitivamente el hogar paterno y lanzarse a recorrer mundo rompiendo todos los lazos con su pasado.

Se instala en Berlín y sobrevive trabajando en lo que puede hasta que logra llegar a Londres en una situación de práctica indigencia. En la capital británica entabla amistad con Robert Owen, el solista utópico, quién se encarga de su formación intelectual, convirtiéndose en una pionera del feminismo y la defensa de los derechos humanos en general. Tras casarse con William Ella Rose, un comerciante de ideas libertarias, en 1836 se instala en Nueva York bajo el nombre de Ernestine Louise Rose, que conservará durante toda su vida. En Estados Unidos, a la causa del feminismo y el ateísmo, suma el abolicionismo antiesclavista y se convierte en una escritora y oradora de gran prestigio.

En 1869 se convierte en una de las fundadoras de la primera organización sufragista que reivindica el voto de las mujeres en Estados Unidos, la National Woman Suffrage Association, participando activamente en campañas reivindicativas, hasta que su mala salud la aparta de la actividad pública. Finalmente regresó a Inglaterra, donde siguió escribiendo desde su domicilio, donde la enfermedad la tenía postrada, hasta su muerte en 1892, 26 años antes de que el parlamento británico aprobase el voto femenino y 28 de que lo hiciese el de los Estados Unidos.

Sincronía, una sola Humanidad

Ilustres olvidadas: Kathrine Switzer, la pionera de la maratón

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El 19 de abril de 1967, Kathrine Switzer, una periodista y escritora, rompió una barrera que a estas alturas resultaría absurda: la de la prohibición de que las mujeres corriesen las maratones populares. Aunque ella y algunas mujeres más, como Bobbi Gib, que participó en la maratón del año anterior, ya habían corrido extraoficialmente sin dorsal, en 1967 se inscribió en la maratón de Boston con el nombre de KV Switzer, con el dorsal 261 y cruzó la meta 4 horas y 20 minutos después.

Aunque pueda parecer un hecho anecdótico, la osadía de Switzer tuvo un eco mediático que abrió el camino a la normalización de la práctica deportiva para las mujeres. Pero no fue fácil: uno de los directores de la carrera, Jock Semple, trató de impedir por todos los medios que llegara a la meta y la persiguió gritando “¡Sal de mi carrera y devuélveme el dorsal!”. Lo cierto es que la participación de Switzer podía suponer la pérdida de los permisos para celebrar el maratón si alguien decidía denunciarlo, cosa bastante probable en aquellos tiempos.

La atleta pudo completar el recorrido gracias a la escolta que le proporcionaron su novio y unos cuantos corredores que protegieron su marcha. A pesar de ello, durante la carrera Switzer fue perseguida para evitar que siguiera adelante y al final fue descalificada cuando cruzó la meta. Siete años después ganó la maratón de Nueva York de 1974 y quedó segunda en la maratón de Boston de 1975. Para entonces, miles de mujeres competían ya en igualdad con los hombres.

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DE MAYOR QUIERO SER… FELIZ. Cuentos para potenciar la autoestima y la positividad en los niños

de-mayor-quiero-serfelizLa escritora Anna Morato García quería transmitir a sus hijos el saber y los valores que a ella le habían transmitido sus padres y que han sido su guía elemental para moverse por la vida. El resultado fueron seis cuentos dirigidos a los mas pequeños, que hablan sobre todo de las emociones y como aprender a gestionarlas para mejorar nuestra capacidad de ser felices. tanto aceptar nuestras limitaciones como conocer nuestras puntos fuertes y mejorar las relaciones de los niños con su entorno, son dos de las claves de este libro que busca educar las emociones desde la positividad.

Porque ser feliz no solo es estar contento cuando las cosas van bien, tal y como reza la nota de difusión de la editorial, la obra trata temas tan importantes como el poder de las palabras, el valor de las cosas, la actitud frente a los otros, la confianza en uno mismo, la autoestima y la gestión de la frustración, explicados de forma amena y comprensible para todos, en seis entrañables cuentos para conseguir que los niños aprendan a ser felices desde pequeños.

Las ilustraciones que acompañan al texto ayudan a explicar de manera visual para los niños conceptos complicados como la empatía o la negociación en conflictos, ponerse en lugar del otro, tratar de entender los propios limites y aceptar los ajenos. Se trata en definitiva de transmitir un mensaje positivo y a preparara los niños para los retos del futuro.

DE MAYOR QUIERO SER… FELIZ ha sido publicado por la Editorial Beascoa en 2019 y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad dentro de su campaña para un nuevo modelo educativo.