Ilustres olvidadas: Sarah Orne Jewett, solidaria, feminista y ecologista. Una mujer adelantada a su tiempo

Sarah-Orne-Jewett1Sarah Orne Jewett nació el 3 de septiembre de 1849 en el seno de una familia acomodada de Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Su padre era médico y ella lo acompañaba en muchas de sus visitas en las zonas rurales, lo que la puso en contacto con un amplio abanico social que incluía a familias desfavorecidas, Lo que impulsó sus sentimientos solidarios, y también con una naturaleza abrupta y feraz, lo que la acercó a un temprano ecologismo, cuando tal cosa todavía no se había inventado. A los 19 años publicó su primera narración en la revista literaria de Boston Atlantic Monthly, lo que la puso en contacto con los ambientes intelectuales de la época.

Desde un principio sus obras destacan por abordar temas absolutamente novedosos para le época, como A Country Doctor, novela publicada en 1884, protagonizada por una muchacha que se enfrenta a todos los convencionalismos y rechaza casarse para convertirse en médico, o La tierra de los abetos puntiagudos, publicada en 1896, en la que retrata con crudeza las duras condiciones de vida de los habitantes de los pueblos pesqueros a través de los ojos de una escritora solitaria e independiente que se decide a vivir sola en plena naturaleza. Muchas escritoras y pioneras feministas norteamericanas destacaron que estas obras habían influido poderosamente en su pensamiento.

Sarah Orne Jewett mantuvo una vida sentimental muy a contracorriente para su tiempo. Nunca contrajo matrimonio y mantuvo una relación abierta y singular con James Thomas Fields, editor del Atlantic Monthly y su esposa, la escritora Annie Fields, con quien Sarah vivió el resto de su vida tras quedarse viuda. Era lo que entonces se conocía como un «matrimonio de Boston» y que en muchos casos servía para amparar y ocultar a las parejas de lesbianas. Sarah Jewett y Annie Fields convirtieron su hogar en un importante centro intelectual para pensadores y escritores de ambos sexos hasta que un desdichado accidente la postró en un estado de invalidez que acabaría costándole la vida siete años después. Su figura fue cayendo poco a poco en el olvido hasta que fue reivindicada por escritoras posteriores.

Sirvan estas líneas como nuestro sincero homenaje en el aniversario de su nacimiento

Sincronía, una sola Humanidad

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