Tenemos que cambiar el concepto de amor actual, porque quien bien te quiere no te hará llorar

foto marina marroquí - copia - copiaMarina Marroquí es una superviviente de la violencia machista, convertida en activista contra el abuso, el maltrato y el machismo desde su faceta de educadora social y ha volcado toda su experiencia en el libro Eso no es amor, una excelente guía de prevención y detección precoz de la violencia de género en adolescentes.

¿Cómo y cuando surge el proyecto de escribir el libro “Esto no es amor”?
El libro Eso no es amor, surge de los talleres que ya venía realizando para la prevención de la violencia de género en adolescentes, un taller que hasta la fecha ha pasado por más de 65000 adolescentes, me encuentro muchas más problemáticas y necesidades que los adolescentes requieren. Por eso decidí realizar el libro, con todas esas cuestiones que encuentro que a los adolescentes les preocupa, el buen desarrollo de autoestima, el bullying, la diversidad sexual, la violencia de género… Y lo cierto es que tras ver uno de mis talleres en televisión, el editor de planeta Jordi Berché se puso en contacto conmigo, porque era el tipo de libro que estaba buscando hacer, y aunque me dio mucho vértigo, hay oportunidades que no puedes dejar escapar.

¿A quién va dirigido y que mensaje central quieres transmitir con él?
En un principio va dirigido a jóvenes a partir de 12 años, y el objetivo es un poco el mismo que el de los talleres, que despiertes esa mentalidad critica de la sociedad que te educa y te rodea, que sepas que ciertos mensajes que aprendemos son peligrosos y hace que mucha gente sufra, pero desde el sentido del humor, en el idioma que ellos utilizan. La educación necesita incluir la enseñanza de ciertos valores que la sociedad está requiriendo, y los grandes problemas sociales, el machismo, el racismo, la homofobia, el bullying… tiene el mismo origen, una persona se cree superior a otra. Soy educadora social, aún no me puedo cambiar las leyes educativas, pero si puedo realizar la guía didáctica de la asignatura que yo haría, y el resultado es Eso no es amor.

portada_eso-no-es-amor_marina-marroqui-esclapez_201703301837El libro cuestiona la idea de los mito del amor romántico ¿llevamos siglos fomentando el machismo en la literatura?
Ese amor romántico, que más bien es maltrato romántico, nos rodea en toda nuestra cultura actual, literatura, cine, televisión, música, publicidad.. y es importante romper con ese ideal de amor, centrado en que ellos deben ser fuertes, valientes y salvarnos y nosotras tenemos que amar sin condiciones, pase lo que pase, porque nos enseñas que el amor todo lo puede. Tenemos que cambiar el concepto de amor actual, porque quien bien te quiere no te hará llorar, y el amor tienen que dejar de valer la pena, para empezar a valer la alegría.

Siguiendo ese razonamiento ¿qué opinión te merece el mensaje de las actuales películas para adolescentes o los programas televisivos? ¿seguimos repitiendo los mismos esquemas con nuevos envoltorios?
Si, es la misma historia machista, de que él es el chulo, que parece un chulo y te trata como un chulo, pero crees que en el fondo lo ha pasado muy mal, y se ha hecho una coraza para protegerse de la sociedad, y somos las mujeres las que tenemos que curar esas heridas y soñar con que al final sería dulce, cariñoso y tierno… Nadie nos enseña, que si parece un chulo, te trata como un chulo, y te habla como un chulo, lo más probable es que sea un chulo. Todas estas películas, como crepúsculo, a tres metros sobre el cielo, cincuenta sombras de grey, te idealizan los inicios de una relación de violencia de género, y lo normalizan, con el peligro de que nuestras jóvenes no puedan identificar las primeras señales de maltrato, y no puedan escapar a tiempo de una relación de violencia de género. Por eso es imprescindible cambiar estos mensajes, para evitar que se siga aprendiendo un tipo de amor tan peligroso.

Desde esa perspectiva ¿esa influencia de los medios de comunicación y la industria del ocio juvenil se puede contrarrestar desde los centros educativos? ¿se está haciendo lo adecuado en las escuelas y los institutos?
Los centros educativos deberían ser un oasis de cultura y valores, debería ser el responsable junto a las familias de trasmitir los valores igualitarios que necesitan esta generación, y muchos los son, el problema es que no puede depender de la voluntariedad de los centros. Se necesita mejorar la ley educativa en este sentido e incluir una asignatura de educación social, y que la igualdad sea transversal. Pero lo cierto es que los profesores siguen saliendo de las universidades sin una formación real en materia de igualdad y violencia de género. Esto podrá cambiar realmente cuando los profesionales estén cualificados para cambiarlo.

Es indudable que el movimiento feminista vive un movimiento de auge y en el 8M se vio una presencia masiva de jóvenes e incluso adolescentes… ¿es el feminismo una de las ideologías transversales imperantes?
El feminismo es justicia social, es un movimiento necesario para encontrar la igualdad real, y cada vez más encuentro chicas y chicos a partir de 12 años que se reconocen como feministas y quieren luchar por esa igualdad real. Pero lo cierto, es que ojalá pero no creo que sea la ideología imperante, creo que esa ideología imperante transversal sigue siendo el machismo, y por eso hay que seguir trabajando.

¿Estamos ante una oportunidad histórica para la extensión de los derechos de la mujer o por el contrario hay una seria amenaza de involución?
Toda acción tiene una reacción, el machismo ha permitido que los hombres machistas tengan unos privilegios y una vida totalmente cómoda, además muy rentable porque teniendo una mujer, de regalo el machismo te da una, criada, una niñera, una prostituta, y en el peor de los casos hasta un saco de boxeo. La realidad es que esta cuarta ola feminista, está dando grandes pasos hacia la libertad de las mujeres, donde ellos dicen que ahora las mujeres “aguantamos pocos” es que ya no queremos ser las mujeres caladas que aguantábamos TODO, queremos simplemente ser seres humanos de pleno derecho, queremos dedicarnos a lo que queramos, ser felices, incluso tener ocio, los hobies que para los hombres, siempre ha sido un derecho necesario para su salud (desde tomar una cerveza con los amigos, jugar al padel, fútbol sala, golf…) para las mujeres ha sido una conquista muy difícil, que muchas siguen sin tener.
La democracia nos vendió una falsa igualdad, nos dijo que eramos iguales, que podíamos estudiar lo que queramos, trabajar donde queramos y ser como queramos, el problema es que cuando lo hemos hecho, nos hemos encontrado con un techo que no nos dejaba subir. Y ahora no pedimos por favor nuestro espacio y nuestros derechos, lo exigimos y eso tiene una respuesta del machismo más rancio que se niega a evolucionar, pero creo que esta adquisición de derechos, ya no tiene vuelta a atrás.

Como superviviente de la violencia de género ¿qué opinión te merecen las corrientes de opinión que cuestionan dicha violencia y especialmente la ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género?
Hay una frase de un cantautor Patxi Andión, que dice “el dolor lo callan quienes lo hicieron” y creo que resume el argumento de estos negacionistas de la violencia de género. El infierno de la violencia de género siempre ha estado escondida en el hogar, hasta actualmente, la mayoría de veces que te enteras, es cuando la mujer es asesinada, y conseguir crear un entorno seguro para que la mujer consiga salir, pedir ayuda, y preparar a la sociedad para ayudarla es un camino difícil, pero el que pretende a LIVG, cada año han aumentado las denuncias, muchas más mujeres salimos vivas de la violencia de género, e incluso rompemos el silencio para contar nuestro infierno y ayudar a otras mujeres, y cuando una mujer maltratada sale viva y habla el maltratador pierde su poder. Esta ley ha conseguido grandes avances en la prevención, y la protección de las victimas, queda por supuesto mucho por hacer, pero lo que es innegable, es lo que la sociedad ha avanzado en estos años, ya no es algo privado ,donde es mejor no meternos, es un problema de todos, y quizás sea eso lo que ellos quieren evitar.

Tras la sentencia a la manada de Pamplona y otras decisiones judiciales similares hay un creciente escepticismo sobre la justicia en relación con las actitudes machistas ¿tenemos un problema judicial en ese sentido?
El sistema judicial se nutre del mismo machismo que hay en la sociedad, y lo cierto es que no hay más que pasar unos días en la mayoría de juzgados, en juicios sobre violencia de género, o agresiones sexuales, para ver día tras día como tienen que ser las mujeres, las que demuestren una y otra vez su situación, son cuestionadas, y juzgadas por “no haber salido” “no haberse dado cuenta”, “no haberse defendido”. La sentencia de la Manada ha sido un gran triunfo, nos ha enseñado que la justicia aún puede ser justa con las mujeres, pero en el tribunal supremo. La triste realidad es que en violencia de género y violencia sexual, casi el 90% de los casos son absueltos. A la justicia le falta formación y profesionales para hacer justicia para las mujeres.

¿En líneas generales seguimos siendo una sociedad tolerante con el machismo?
El gran triunfo del machismo es que es invisible, que esta tan normalizado, que hasta que no pones la lupa y ves lo absurdo que resulta, ni siquiera lo identificas. Todo somos machistas simplemente porque es a cultura que nos ha educado, lo tenemos interiorizado, y para mi precisamente eso es el feminismo, identificar ese machismo y poco a poco y sacándotelo para conseguir que esta sociedad sea justa con todos. Pero actualmente somos inmensamente tolerantes con el machismo.

Has sufrido en propia carne el abuso y la violencia sexual… ¿Qué mensaje le trasmites a las jóvenes que sufren una situación similar sin atreverse a denunciarlo?
La inmensa mayoría de mujeres que sufrimos violencia de género o violencia sexual, seguimos sin denunciarlo. Si conseguimos salir vivas, solo queremos tirar para adelante y pasar página, yo también lo intente, pero lo cierto es que no funciona. Ese dolor se queda dentro, y te persigue, nunca te deja ser feliz. No denunciar es de lo único que me arrepiento en mi vida, por dos motivos, el primero es porque todo lo que me hizo le salió gratis, se lo perdone, una vez saque la cuenta de cuantos años, hubiera tenido que ir a la cárcel por todo lo que me hizo (contabilizando cada agresión, cada violación… por separado) y según el código penal tendría que haber ido a la cárcel 1580 años.
En la justicia actual estas penas para maltratadores son impensables, pero lo cierto es que si me violo 300 veces, yo he tenido que superar 300 violaciones, y la denuncia es un paso importante para la recuperación, porque tú te defendiste. Y la segunda razón es para evitar que le pase a otra, denunciando, avisas al resto de que es un maltratador, y con suerte la siguiente pueda escapar antes de que sea demasiado tarde. Así que sobre todo lo que aconsejo es que se apoyen en la familia, que lo cuenten, que no se avergüencen, porque ellas no tienen nada de que avergonzarse, y que luchen mucho para volver a ser felices, que busquen ayuda profesional, y no se resignen a vivir con miedo, con ansiedad, con pesadillas… que volver a ser plenamente feliz es posible.

Sincronía, una sola Humanidad

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