Ilustres olvidadas: Angela Carter, una escritora fundamental en el género de la fantasía y la ciencia ficción tan genial como poco reconocida

Angela carterAngela Olive Stalker vino al mundo entre el estampido de las bombas de la aviación nazi en Eastbourne, Sussex, el 7 de mayo de 1940. A causa de los bombardeos fue evacuada al norte, al condado de Yorkshire, con su abuela materna hasta que al final de la guerra regresó con su familia en Londres. A causa de los desequilibrios provocados por estas experiencias durante su adolescencia tuvo graves problemas de anorexia que logró superar gracias a que se refugió en la lectura de los grandes clásicos británicos e irlandeses, como William Shakespeare, Samuel Taylor Coleridge, John Keats, Charles Dickens, Lewis Carroll o Bram Stoker, En ellos cimentó su dominio de la literatura fantástica y de ciencia ficción, el cuento infantil, la novela de tintes románticos y psicoanálisis.

A los 19 años se convirtió en periodista y un año después contrajo matrimonio con Paul Carter, de quién adoptó su nombre literario, prácticamente lo único que heredaría de él, ya que en 1968, tras obtener el Premio Somerset Maugham por su novela Several Perceptions, le abandonó para librarse de las ataduras de la rígida vida familiar y viajar a Japón, donde vivió varios años ejerciendo los más variados oficios, desde corresponsal de prensa a camarera en un bar, una experiencia que recogió en su obra Nothing Sacred: Selected Writings, publicada en 1982, diez años después de haber regresado a Inglaterra.

A partir de 1972, el año de su regreso, escribió sus obras más conocidas, como El doctor Hoffmann y las infernales máquinas del deseo, Fuegos de artificio, La pasión de la Nueva Eva, y La cámara sangrienta y otros cuentos. Se convirtió en una de las más brillantes narradoras de los años 79 y 80, con abundantes reconocimientos de varias universidades del Reino Unido, Estados Unidos y Australia. Murió en 1992 y a pesar de ser una de las principales autoras de la literatura fantástica y el postmodernismo anglosajón, su figura nunca ha sido suficientemente reconocida. Dos de sus obras se convirtieron en películas (En compañía de lobos, en 1984 y La juguetería mágica, en 1987) y varias de sus novelas han sido publicadas en nuestro país por editorial Minotauro.

Sirvan estas líneas como nuestro homenaje en el día de su nacimiento.

Sincronía, una sola Humanidad

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