Final de otra legislatura, suma y sigue de las oportunidades perdidas en el Pacto de Estado en Educación

Escuela franquista (antigua) - copiaEste martes 5 de marzo han quedado disueltas las Cortes Españolas. Se acaba una nueva legislatura, una de las más agitadas de nuestra historia reciente, en la que las posibilidades del ansiado y cacareado Pacto de Estado por la Educación han quedado una vez más reducidas a cenizas. Con la clase política enfrascada en un combate de presing-catch político cada día más férreo, apenas ha habido espacio y ocasión para se formulasen, no ya propuestas, sino intenciones de abordar el urgente e imprescindible cambio del sistema educativo español. La agenda política del último año solo ha anotado en la casilla educativa un nuevo fracaso de la opción del diálogo y el mantenimiento de la actual ley, la LOMCE, en un limbo próximo al derribo e inmerso en la inoperancia.

Se abre ahora otra vez la Caja de Pandora electoral, con una campaña que se anuncia bronca y desabrida, en la que, en el mejor de los casos, la reforma educativa se convertirá en una herramienta electoralista que los partidos mencionarán de pasada y sin entrara en el detalle. Vista la situación política es muy poco probable que de estas elecciones salga un parlamento con la imprescindible capacidad de diálogo y el necesario espíritu de pacto para bordar de una vez el cambio en el sistema educativo que desde hace décadas reclaman padres, educadores y expertos en pedagogía.

Nos adentramos en la segunda década del siglo XXI con un sistema educativo heredado, con meros cambios estáticos y formales, de finales del siglo XIX. Nuestros estudiantes y profesores se ven obligados a afrontar la revolución tecnológica de la nueva era del conocimiento, con las herramientas de la revolución industrial de la era del maquinismo. Mientras la humanidad se asoma al vertiginoso futuro en el que las materias de estudio, los retos y los trabajos sufrirán cambios que ahora mismo somos incapaces de imaginar, la batalla política sigue enfrascada en los detalles, peleando por los beneficios de una educación convertida en negocio y en herramienta ideológica.

Sea cual sea el resultado de las próximas elecciones, es muy poco probable que se produzcan los pasos necesarios para acabar con la dinámica de que a cada cambio de partido en el gobierno, se produce una nueva ley electoral que vuelve a sumir en el desconcierto a los alumnos y los profesores, en un toma y daca inacabable. Mientras, la sociedad civil sigue reclamando el Pacto Educativo entre todos los estamentos sociales y políticos que ponga fin a estos vaivenes políticos y siente las bases de un nuevo sistema educativo nuevo, flexible, estable y duradero, que nos permita afrontar con garantías los retos del siglo XXI.

Desde Sincronía, una sola Humanidad seguiremos reclamando incansablemente ese Pacto Social y de Estado en Educación.

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