Ilustres olvidadas: María de la O Lejárraga. Pionera feminista y renovadora del teatro bajo los apellidos de su marido.

Maria LejarragaMaría de la O Lejárraga García vino al mundo el 28 de diciembre de 1874 en San Millán de la Cogolla, La Rioja, en el seno de una acomodada familia que cuatro años después se trasladó a Madrid, donde su padre ejerció durante años su profesión de cirujano. En la capital María de la O se educó en los centros más avanzados de la época, como la Asociación para la Enseñanza de la Mujer donde tuvo el primer contacto con las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza. A los 17 años acabó la carrera de Comercio y se convirtió en profesora de inglés y en una forme defensora de las ideas progresistas educativas de la pre feminista Emilia Pardo Bazán.

En 1899 publicó su primera obra, Cuentos breves, que fue acogida con cierto escepticismo debido a su condición de mujer, lo que la llevó a publicar sus posteriores obras con los apellidos de su marido, Gregorio Martínez Sierra, con quién se casó en el año 1900. Ya como María Martínez Sierra participó en la fundación de la revista del modernismo poético Helios, donde escribieron insignes autores como Emilia Pardo Bazán, Antonio Machado, Jacinto Benavente o los hermanos Quintero. En 1908 dejó su labor docente para dedicarse de lleno a la literatura y su obra Canción de cuna, estrenada en 1911, recibió el premio de la Real Academia Española como la mejor obra de la temporada teatral.

En las dos primeras décadas del siglo XX siguió publicado con éxito obras de teatro, sustituyendo esporádicamente a su esposo en la dirección del Teatro Lara y viajando por todo el mundo, codeándose con lo más granado de la intelectualidad internacional. Desde que en 1914 publicó Cartas a las mujeres de España y, en 1917, Feminismo, feminidad, su figura comenzó a destacar en el feminismo internacional. En 1920 fue delegada de España en el VIII Congreso de la International Woman Suffrage Alliance donde colaboró en la redacción de una carta de derechos femeninos: reconocimiento de la igualdad política, administrativa y civil de los dos sexos. En 1926 participó en la fundación del Lyceum Club que presidió María de Maeztu, junto a Victoria Kent y Zenobia Camprubí, entre otras.

Durante la Segunda República Española ejerció una importante labor en la defensa de los derechos de la mujer y fue elegida diputada al Congreso por Granada. Tras la guerra civil permaneció en el exilio Francia, México y Argentina, donde finalmente falleció en 1974, después de tres décadas escribiendo sin demasiada fortuna y sobreviviendo gracias a trabajos editoriales. Durante lo últimos años de su vida peleó enconadamente por la defensa de los derechos de su obra escrita bajo pseudónimo con los apellidos de su marido. Su figura es clave para entender la historia de la literatura femenina española y la evolución de los derechos de la mujer.

Sincronía, una sola Humanidad. Nuestro homenaje en el aniversario de su nacimiento

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