La reforma educativa o el cuento de nunca acabar

Escuela franquista (antigua) - copiaUn “Bachillerato flexible” para que los alumnos que suspenden más de dos asignaturas no repitan y lo cursen en tres años. Esa ha sido la penúltima propuesta del Ministerio de Educación expuesta en el Congreso de los Diputados dentro del anteproyecto de reforma de la LOMCE. El objetivo es rebajar la tasa de los alumnos que repiten curso en nuestro país, que en estos momentos está muy por encima de la media europea, con 35% frente al 12%, y ya ha provocado un debate de esos en los que el ruido es mayor que las nueces, o sea, en los que prima la filiación política por encima de las necesidades y perspectivas educativas.

Más allá de la presunta eficacia o ineficacia de la medida, el anuncio revela la nula disposición de los representantes de los partidos políticos para alcanzar el tan cacareado (y prometido por unos y otros) Pacto de Estado en Educación. La archi anunciada derogación de la LOMCE (impulsada por el PSOE en 2013) se pospone y por el momento la cosa se va a quedar en un lavado de cara de la LOE (creada por el PSOE en 2006). Con unas elecciones legislativas en el horizonte próximo ni siquiera existe una m´ñinima garantía de que estos cambios provisionales se puedan convertir en algo más definitivo y no haya que empezar de cero, una vez, más tras un nuevo cambio en el gobierno y el parlamente.

Pero con todo, lo peor es que estos últimos cambios del nuevo ejecutivo del PSOE no han contemplado prácticamente ninguna de las propuestas recogidas en el “Documento de Bases para una Ley de Educación” que se elaboró en base a las recomendaciones y acuerdos a los que llegó la comunidad educativa por consenso tras un largo debate. Vamos camino de las ocho leyes educativas desde la recuperación del régimen democrático en 1977, con un permanente cambio de dirección y planes de estudio según el color político del gobierno de turno, y nada indica que la cosa vaya a cambiar dada la escasa capacidad de diálogo demostrada hasta el momento por nuestros representantes políticos.

En la recta final de la segunda década del siglo XXI nuestro sistema educativo sigue anclado en el pasado y seguimos debatiendo las formas sin profundizar en el fondo de la cuestión: la adaptación necesaria y urgente de nuestra educación a los retos de la sociedad tecnológica del nuevo siglo, caracterizado sobre todo por la revolución del conocimiento. Cada vez es más urgente establecer un diálogo en profundidad entre expertos, padres y educadores que siente las bases de un nuevo sistema educativo flexible pero duradero… y exigir a nuestros representantes políticos el imprescindible consenso para ponerlo en marcha.

Sincronía, una sola Humanidad, por un Pacto de Estado en Educación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s