Ilustres olvidadas: Amparo López Jean. Profesora y pionera gallega en la lucha por los derechos de las mujeres

thumb_600_amparolopez_02Cuando en 1942 las tropas nazis invadieron la llamada Francia Libre con capital en Vichy, una mujer de 65 años, Amparo López Jean, vencida por la desesperanza y la amargura, comenzaba su definitivo declive físico y mental que la llevaría a la muerte el 12 de noviembre de ese mismo año, tras una azarosa vida de lucha en todos los frentes contra la injusticia y a favor del derecho a la educación.

Había nacido en Culleredo, un pueblo de A Coruña, el 30 de octubre de 1885, hija de una maestra de origen francés y un abogado liberal que le inculcaron desde pequeña el amor por la libertad, la práctica del deporte y el uso del idioma gallego, prácticas entonces mal vistas en la clase social ilustrada a la que pertenecían.

Amparo se convirtió en la primera mujer bachiller de A Coruña y comenzó a dar clases en la misma escuela que su madre. Se unión sentimentalmente, sin casarse, lo que era un escándalo en esa época,​ con el escritor, periodista y político, César Alvajar, conocido por su firme ideario republicano, y tuvieron cuatro hijos a los que instruyó con los más modernos métodos educativos. Durante la República César Alvajar fue nombrado gobernador civil y tras el golpe de estado de los sublevados franquistas la familia tuvo que huir e Madrid, aunque dos hijos, Ana María y Javier, se vieron atrapados en la zona sublevada. Amparo siguió siempre dando clases y luchando por el derecho a la escolarización de todos los niños y niñas, sin distinción de clase ni sexo, lo que fue su obsesión vital.

Al acabar la guerra civil Amparo y su esposo lograron escapar a Francia y, tras pasar una temporada separados en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, se instalaron en Calvados, Normandía, donde trabajaron en una fábrica de toallas. Cuando los alemanes invadieron Francia, huyeron a la zona “liberada” de Vichy, donde falleció cuando vio que los nazis se adueñaban también de aquel territorio. Según su propia hija Teresa, «murió de morriña». Hace cinco años, los maestros gallegos comenzaron a rescatar su memoria como una de las pioneros por el derecho a la libertad educativa y la igualdad femenina.

Sincronía, una sola Humanidad

Nuestro homenaje y respeto en el aniversario de su nacimiento

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