La escuela y la universidad ya no serán lo que eran

qs-ranking-iEl modo de entender la educación ha cambiado y la escuela también debe hacerlo. En la era de la revolución del conocimiento y la irrupción de la Inteligencia Artificial, no podemos seguir educando a nuestros hijos como en el siglo XIX. El aula debe ser una espacio abierto en el que la memorización sea sustituida por la comprensión y las clases donde el alumno es un sujeto pasivo deben ser convertidas en experiencias compartidas y participativas. Además, ante el vertiginoso y continuo cambio en el entorno tecnológico, social ye económico, los retos serán cambiantes, por lo que la formación tendrá que ser permanente y continuada, es decir, el estudio no acabará con el ciclo universitario, sino que se prolongará a lo largo de la vida.

Esas son algunas de las conclusiones a las que han llegado los expertos y pedagogos reunidos hace un par de semanas en Madrid, en el marco del enlightED, un encuentro de expertos mundiales que busca dar una respuesta a los retos que plantea la educación en el siglo XXI. Expertos como el lingüista y filósofo norteamericano Josep E. Aoun consideran que la educación es el único método válido para combatir la pobreza, pero que en el futuro inmediato (y en muchos casos ya en el presente) la posesión de una titulación universitaria o técnica ya no garantizará un puesto de trabajo digno, lo que obligará a una superación constante por parte de los trabajadores. Eso obliga al estudiante a adquirir una metodología que vaya más allá de la mera adquisición de conocimientos y sirva sobre todo para aprender a aprender.

La continúa superación de retos forzará en breve plazo a un cambio radical en el esquema educativo en el que aprender a pensar será más importante que aprender datos y técnicas concretas para solventar problemas inmediatos, ya que estos problemas serán cambiantes y lo aprendido ayer no servirá para mañana. Eso obligará a una apertura de las aulas hacia el exterior, a una mayor interacción entre alumnos y profesores y una mayor necesidad de conexión permanente a bases de datos fiables. Es probable que las asignaturas desaparezcan en la manera que ahora las conocemos y que las materias de aprendizaje se mezclen e interactúen. Pero no todo está en la red y será necesario enseñar a los niños a adquirir conocimientos también a través de la experiencia y la interacción con sus compañeros, a ejercer el trabajo en equipo como fuente de conocimiento.

Estas y otras similares son las recetas de la educación para el siglo XXI. parece que las lineas teóricas del cambio empiezan a estar claras, ahora solo falta bajar el terreno real y aplicarlas, o como se suele decir en lenguaje castizo: ponerle el cascabel al gato. Para eso es necesario expresar mayoritariamente la voluntad de cambiar el sistema educativo y abrir un proceso de diálogo que nos lleve a ese cambio, superando las diferencias concretas y los problemas políticos e ideológicos… y eso se llama pacto social y político por un nuevo sistema educativo. Es la hora: nos jugamos el futuro.

Sincronía, una sola Humanidad. Por un Pacto Social y de Estado en Educación.

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