Primo Levi: la memoria del Holocausto

primo-leviPrimo Levi nació en Turín el 31 de julio de 1919. Se graduó en Química en la Universidad de Turín en 1941, pero su origen judío le impide encontrar trabajo en la Italia fascista de Mussolini, lo que le obliga a trabajar clandestinamente en una mina. Trata de unirse a la resistencia antifascista pero es detenido y entregado a los nazis alemanes que le internaron en el campo de concentración de Monowice (Monowitz), subalterno del de Auschwitz, de donde logró salir con vida para convertirse en escritor y dedicarse a dar testimonio sobre dicho Holocausto, Su obra Si esto es un hombre, en la que narra sus experiencias en el campo de exterminio, está considerada como una de las más importantes del siglo XX. Levi murió, aparentemente por suicidio, el 11 de abril de 1987, dejando tras de su una importante obra literaria de reflexión sobre la brutalidad del fascismo y el autoritarismo, y muchas dudas sobre las causas de su muerte. Todavía hoy se desconoce si fue realmente un suicidio.

Este es nuestro homenaje en el aniversario de su nacimiento

Sincronía, una sola Humanidad

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La trata de seres humanos, una lacra mundial que nos degrada a todos

world_tip_day_leaflet_cooperacion_espanolaTal y como denuncia Naciones Unidas, la trata de personas es un problema mundial y uno de los delitos más vergonzosos que existen, ya que priva de su dignidad a millones de personas en todo el mundo. Los tratantes engañan a mujeres, hombres y niños de todos los rincones del planeta y los someten diariamente a situaciones de explotación. Si bien la forma más conocida de trata de personas es la explotación sexual, cientos de miles de víctimas también son objeto de trata con fines de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil o extracción de órganos.

Los datos son abrumadores y hablan por si solos

Casi 21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. En esa cifra se incluye también a las víctimas de trata para la explotación laboral y sexual.

Un 30 por ciento de las víctimas de la trata son niños, y un 70 por ciento son mujeres y niñas.

La trata de personas afecta prácticamente a todos los países, ya sea como punto de origen, tránsito o destino, y se ha informado de que en 137 Estados se ha explotado a víctimas de por lo menos 127 países

Es uno de los negocios ilícitos más lucrativos en Europa, donde los grupos criminales obtienen unos beneficios de 3 mil millones de dólares al año, siendo éste un negocio considerable que se abastece de la población mundial más marginalizada.

En Europa, unas 140,000 mujeres se encuentran atrapadas en una situación de violencia y degradación por motivos de explotación sexual, y una de cada siete mujeres prostituidas han sido esclavizadas en la prostitución a consecuencia de la trata de personas.

De manera global, una de cada cinco víctimas son niños, aunque en las regiones y subregiones más pobres, como en África y el Gran Mekong, conforman la mayoría de las personas traficadas.

Las mujeres (y niñas) equivalen a dos tercios de las víctimas de la trata de personas en el mundo.

Sincronía, una sola Humanidad, contra la injusticia y el abuso, vengan de donde vengan y adopten la forma que adopten.

Ilustres olvidadas: Jeanne Baret, la primera mujer que dio la vuelta al mundo y descubrió 3.000 nuevas especies vegetales

Historia_196241634_29794382_626x1000Jeanne Baret nació en la ciudad francesa de La Comelle el 27 de julio de 1740 y pasó los primeros años de su vida en la granja de su padre. Cuando éste murió se convirtió en la institutriz del hijo de un viudo, el Doctor Philibert Commerson quién, seducido por la inteligencia y la lucidez mental de Jeanne, le dio clases de botánica y le confió la preparación de los herbarios. Cuando Commerson fue nombrado botánico del rey, tuvo que emprender un viaje a las Tierras Australes. Jeanne estaba dispuesta a todo para acompañarle y seguir su vocación botánica, y como la ley prohibía a las mujeres embarcar en naves de la Marine Royale, se alistó disfrazada de hombre, bajo la personalidad de Jean Baré, ayudante de Commerson.

Durante tres años de travesía Jeanne trabajó camuflada de hombre, hasta que finalmente fue descubierta y obligada a desembarcar en la Isla Mauricio junto a Commerson, quién moriría allí en 1773. Durante su viaje alrededor del mundo, la pareja de botánicos recogió más de 6.000 muestras de especies vegetales de los lugares que visitaron: Brasil, el estrecho de Magallanes, Tahití, y las islas de Madagascar, y Mauricio. Sola y sin recursos, Jeanne abrió un cabaret en Port Louis, donde conoció a un oficial naval francés, Jean Dubernat, con quien se casó en 1774 y regresó a Francia, completando así la vuelta al mundo.

A su vuelta de Isla Mauricio, Jeanne trajo las muestras botánicas de Commerson, 30 cajas que contenían algo más de 5.000 especies, incluyendo 3.000 descritas como nuevas. Recibió su parte de la herencia de Commerson, y el rey Luis XVI reconoció sus méritos como asistente del botánico y la definió como “mujer extraordinaria”, dejándole una renta vitalicia. A pesar de sus contribuciones científicas, la historia la mantuvo durante siglos apartada de todo reconocimiento por su labor y sólo era recordada como amante de Commerson, hasta que en 2010 la escritora Glynis Ridley publicó el libro El descubrimiento de Jeanne Baret.

Este es nuestro sencillo pero sentido Homenaje
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Siempre se criminaliza a la víctima. Parece ser que una mujer violada tiene una marca y no tiene derecho a rehacer su vida.

Charo BolivarCharo Bolívar, autora del libro Tatuaje, nació en Jaén en 1965. Es escritora y documentalista y es una apasionada de la historia, la literatura y los gatos, tal y coo confiesa ella misma. Es autora también del libro de relatos Cuentos a Cuatro Manos. En su obra Tatuaje ha querido dar voz a un país que languideció durante más de 40 años bajo una dictadura moral y sentimental que se cebó ferozmente con las mujeres.

El mundo de los abusos a menores es opaco y habitualmente silenciado ¿Qué te llevó a levantar la voz, dar la cara y escribir Tatuaje?
Me convenció mi terapeuta que ya llevaba unos años tratándome. Me dijo que escribiera porque es una de las mejores terapias que existen. Yo quise escribir un cuento para mí y poco a poco fue transformándose en una novela de más de 200 páginas. Y decidí publicarla porque de alguna manera quise explicarle a mi familia y amigos qué me ocurrió en la infancia ya que nadie lo sabía. El libro gustó, particularmente a las mujeres. Muchas de ellas me confesaron en privado que también habían pasado por abusos en la infancia.

¿Por qué ese título?
El título es el de una canción que cantaba mi madre cuando era una niña, me gustaba mucho escucharla cantar y a la vez pensé en que yo misma llevaba un tatuaje invisible en mi piel como consecuencia de la violación.

¿Es un libro autobiográfico? ¿Qué cuentas en él, básicamente?
La primera parte es totalmente real y autobiográfica, vivía en un barrio muy pobre de Jaén y allí la vida era más que dura. Los hombres pegaban a las mujeres, las mujeres maltrataban a sus hijos y los niños torturaban animales, es una cadena de la que es difícil salir. En la segunda parte, después de ocurrir la violación (que no relato con pelos y señales porque sé de sobras que a nadie le gusta leer algo así) entro en un mundo que podría explicar como el de una niña autista. Una niña ha sido violada y nadie se ha dado cuenta, por lo que ella misma deja de ver a la gente que la rodea, se hunde en un lugar donde solo existen dos cosas que la hacen feliz, los libros y los animales. Todo lo demás deja de existir. Y en la tercera parte, es como un viaje al infierno dantesco, para descubrir y recuperar su identidad. Cosa que tampoco se consigue nunca del todo en la vida real. Por eso es una novela.

portada GRANDE - copia¿Qué es lo más duro a la hora de escribir una historia así?
Para mí y lo que más me costó fue el desenlace, cuando tengo que enfrentarme a mí misma y buscar respuestas y además encontrarlas. Ese punto me llevó a dos intentos de suicidio en el verano de 2015. En esta parte me reto a mí misma para curar a mi niña interior, que permanece herida y a la que nadie, ni siquiera yo, le hacía caso.

Somos una civilización hipócrita, sonreímos a la gente que está traumatizada y en cuanto gira la espalda nos sale aquello de “pues algo habrá hecho”.

Según las estimaciones más utilizadas oficialmente, uno de cada cinco menores españoles sufre abusos sexuales. ¿Como es posible que una cifra tan aterradora no sitúe este problema entre las principales preocupaciones de los españoles?
Como mujer y en España puedo decir que nadie nos hace caso si denunciamos una violación. Sólo hay que ver el caso de La Manada. Se necesita mucha educación en las escuelas y en los hogares desde pequeños. Cada día vemos en los diarios y televisiones violadores que no llegan ni a cumplir su condena y como la víctima se convierte en reo. En las escuelas no se tratan estos temas porque hay muchos padres que no quieren que sus hijos sepan que existe. Y es precisamente lo que da alas a los abusadores y violadores. Se esconden en las sombras de los cerebros de mucha gente. Las abusadas somos silenciadas por la sociedad.

Se calcula también que ocho de cada diez casos se producen en el círculo familiar y entornos de confianza. ¿Es esa una de las causas por las que el problema permanece semioculto?
En mi caso fue un vecino, aprovechando que era una noche de verano y todas las puertas estaban abiertas y los mayores pasaban el calor como podían en las calles sentados en sus sillas de enea y hablando. Entre los recuerdos que siempre he tenido está el de cómo me susurraba al oído que no le explicara a nadie lo que había pasado. Yo tenía seis años, soy la menor de siete hermanos, una familia con muchos problemas y una madre y un padre que se pasaban el día trabajando demasiado para escuchar lo que yo pudiese decir. Los hermanos campaban a sus anchas por las calles y yo, de repente, me volví una niña con mucho miedo y que nunca más pudo dormir tranquila por si volvía a entrar alguien en mi habitación. Y a veces he pensado que, si les hubiese dicho algo, seguro que ellos me hubiesen hecho callar con la excusa de que tenía demasiada imaginación y me lo inventaba. Así funcionaba y funciona el mundo.

¿Qué puede llevar a una familia, especialmente a una madre, a cerrar los ojos y callar ante el abuso infantil?
Como madre yo no lo entiendo. Pero creo que es un problema social. Tengo una familiar a la que violaron cuando iba a trabajar y los padres callaron por aquello de “qué iba a decir la gente”. Parece ser que una mujer violada tiene una lacra (o un Tatuaje) y no tiene derecho a rehacer su vida. También hay como una norma social que les empuja a repetir una y otra vez que olvides el pasado, que vivas el presente y no guardes rencor. Las mujeres abusado o violadas nunca podemos olvidar, porque el trauma se queda oculto en un rinconcito del cerebro y cuando menos te lo esperas da un salto y se te pone delante y te desafía. Entonces comienzan las crisis de ansiedad, la depresión, las ideas de suicidio…

¿Somos una sociedad enferma, o una sociedad hipócrita?
Las dos cosas. Una vez leí en Wikipedia algo que se titulaba “La cultura de la violación” y me puse de los nervios. ¿Cultura y violación? Madre mía, una cosa es incompatible con la otra. Por otro lado, la hipocresía está por todos lados. Somos una civilización hipócrita, sonreímos a la gente que está traumatizada y en cuanto gira la espalda nos sale aquello de “pues algo habrá hecho”. Siempre se criminaliza a la víctima. Y si las escuelas y las familias, como he dicho antes, no empiezan a cambiar esto nunca evolucionaremos hacia los derechos fundamentales de las mujeres frente a sus agresores sexuales.

¿Qué parte de responsabilidad colectiva tenemos como sociedad en la persistencia del abuso?
El de criminalizar a la víctima, sin duda. Yo he escuchado muchas veces en el entorno familiar y social aquello de “pues qué quiere si va así vestida” “si sale de noche ya sabe lo que le puede pasar”. Claro que esto lo dicen mayoritariamente los hombres. Vivimos en una sociedad patriarcal, los hombres que tienen una cierta edad y vivieron la dictadura son los que dictan las leyes. Y nadie dice ni hace nada. Hay que entender, como decía Gandhi, que si una ley es injusta hay que rebelarse. La sociedad entera, todos juntos tenemos que entender que hay que luchar por que las niñas no pierdan su infancia, que es el tesoro más bonito que tienen.

Encerramos a los niños y niñas en una burbuja y no nos damos cuenta que de esa manera les estamos haciendo daño, porque si no saben lo que está pasando en muchos hogares tampoco pueden denunciarlo.

¿Qué medidas inmediatas y básicas habría que adoptar para comenzar a enfrentarnos a esta lacra?
Primero escuchar a las víctimas, darles voz y comprensión. A día de hoy, ninguna editorial quiere publicar un libro donde se hable de abusos sexuales. Y pocas fuentes de información se atreven tampoco. Yo autopubliqué y regalé mi libro al instituto donde estudiaba mi hija y me ofrecía a dar alguna charla y nadie me ha contestado. Encerramos a los niños y niñas en una burbuja y no nos damos cuenta que de esa manera les estamos haciendo daño, porque si no saben lo que está pasando en muchos hogares tampoco pueden denunciarlo. Nos preocupamos si no van bien en los estudios, si tienen amigos o no, si pueden tener anorexia o bulimia o ambas cosas (una patología muy grave también) pero nunca se nos ocurrirá preguntarles si alguien les ha intimidado o les ha propuesto hacer algo que ellos no querían. Nunca les hablamos de sexo como algo que tiene que conllevar un placer mutuo y si uno de ellos no quiere hay que respetarlo. ¿Medidas? Comprensión y mucho diálogo padres y escuela. Como escribió Pitágoras: Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.

A los 15 años ya ganaste un premio literario ¿Hasta qué punto escribir ha ido una terapia para ti?
Ha sido el mayor escape de una realidad que no comprendía ni me gustaba. Yo pasaba todos mis ratos libres leyendo y escribiendo, cartas a mis amigas, poemas, relatos de aventuras donde mis amigas y yo éramos las protagonistas, me gustaba soñar con un mundo mejor. Y creo que todo el mundo tiene el don de poder hacerlo, aunque escriba mal, aunque crea que no sabe. No hace falta que una gran editorial se fije en ti, aconsejo escribir para una misma, para releer unos días después y reírte o asombrarte de lo que has creado o para romper el papel y tirarlo a la basura. Cuando escribes se ponen en marcha una serie de mecanismos de tu cerebro que desconoces realmente y, aunque suene anacrónico, la escritura a mano conecta mucho más los dos hemisferios del cerebro y te hace más creativa y te ayuda a sanar muchas patologías.

Hemos leído que preparas una segunda parte de Tatuaje ¿Puedes adelantarnos algo de esa nueva obra?
Yo nací en una ciudad andaluza y cuando tenía ocho años toda la familia emigramos a Badalona, una ciudad de Barcelona. Un barrio hecho de inmigrantes y quiero plantear desde la mirada de una niña cómo se vive algo tan inquietante como la inmigración y cómo afrontar el cambio de ciudad, de lengua y, sobre todo, sobre todo despedir a los tíos, a los abuelos, a los seres más queridos sabiendo que ya sólo los verás de vez en cuando en algún viaje de verano. Y entender por qué en Andalucía nos llamaban los catalanes y en Cataluña éramos los andaluces. Evidentemente el título, que no desvelaré, será el de alguna canción que cantaba mi madre cuando era pequeña.

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“Emocionario. Di lo que sientes”. Un libro para identificar emociones en niños… y en adultos.

00106532567275____1__1200x1200Emocionario describe, con sencillez, cuarenta y dos estados emocionales para aprender a identificarlos y, así, poder decir lo que realmente sentimos. Con textos de Cristina Núñez Pereira y Rafael R. Valcárcel e ilustraciones de 22 artistas diferentes, este libro ayuda a los niños y niñas a conocer sus emociones y a dialogar sobre sus sentimientos. De este modo, podrá gestionarlos adecuadamente y, así, sentir su vida con todo su potencial, sin detrimento de ninguna de sus capacidades.

Aunque la obra esta especialmente dirigida a niños entre tres y doce años, su lectura también es útil y recomendables para adultos, no solo para uso del reconocimiento de sus propias emociones, sino para su acercamiento al universo infantil. La obra tiene diversas modalidades de uso según la edad de sus lectores. Para niños de tres a seis años se recomienda que se comience sacando provecho a las ilustraciones de las emociones más sencillas (vergüenza, ternura, odio, aburrimiento, felicidad). El niño y el adulto pueden conversar sobre qué les ha sucedido a los personajes de las ilustraciones y sobre cómo se pueden sentir y por qué. También puede resultar adecuado explicar situaciones que se hayan vivido en las que esté implicada la emoción de que se trate en cada caso.

Para niños de 7 a 9 años es aconsejable que los adultos y los niños compartan experiencias vinculadas a determinadas emociones contribuirá a establecer vínculos más fuertes y a que los miembros de la familia se conozcan mejor unos a otros. A algunos niños les asombra comprobar que sus padres también sienten miedo o inseguridad. Esto ayudará, además, a fortalecer la empatía de los niños y su capacidad para ponerse en el lugar del otro. Para lectores de 10 a 12 años, cuando los niños van experimentando cambios físicos y psíquicos impredecibles, sorprendentes e inesperados, este libro puede ser un gran aliado en la intimidad como lectura rutinaria: con la lectura diaria, se crea un tiempo y un espacio íntimos en los que reflexionar sobre las propias emociones y acostumbrarse a procesar lo vivido sin dejar que se enquiste.

Finalmente, muchos docentes y adultos con niños a su cargo, utilizan Emocionario para refrescar los matices entre unas emociones y otras y así conseguir que los niños adquieran un vocabulario que dé cuenta de su riqueza emocional.

Emocionario fue publicado porla Editorial Palabras Aladas y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad dentro de su campaña por un Pacto Social y de Estado en Educación.

La intención del feminismo es seguir avanzando hacia un mundo en el que ningún hombre mire a una mujer y vea un trozo de carne, ni se crea en posesión de su cuerpo y su deseo

Isabel Valdés copia“El caso de La Manada fue un último espoleo al sentimiento de hartura que teníamos las mujeres, que no viene de ayer”. Isabel Valdés, es autora del libro Violadas o muertas, publicado por Ediciones Península, y periodista de la sección de Sociedad del diario El País, donde coordina el espacio Mujeres y está especializada en feminismo, igualdad y violencia de género.

¿En qué momento te planteas la necesidad de hacer un libro como alegato al fenómeno de las manadas?

La verdad es que la idea no fue mía. Me llamaron la misma noche de la sentencia, la del jueves 26 de abril, y no pude decir otra cosa que un rotundo sí. Las circunstancias, el hartazgo y el momento hicieron que ni me lo pensara.

Hace un mes un grupo de individuos detenidos en Canarias por una violación se autodenominaban la nueva manada ¿Se está produciendo un efecto llamada sobre violaciones en grupo o simplemente se le pone nombre a algo que ya venía sucediendo?

No lo creo. Que un grupo lo haga no implica un efecto llamada, que es un fenómeno que se extiende mucho más allá de un ejemplo, o un par de ellos. Creo que lo que está sucediendo ahora son dos cosas: por un lado el fin del silencio, que lleva a las mujeres a denunciar lo que en otro tiempo callaron, y por otro la cobertura de los medios, mucho más amplia y profunda de lo que venía siendo hasta ahora. Aunque es cierto que el conocimiento de unos hechos puede llevar a repetir esos mismos hechos, creo que no podemos calificarlo de efecto llamada, crea una alarma inexistente que solo interesa a aquellos medios que se nutren del sensacionalismo.

¿La manada de los sanfermines marca un punto de inflexión en la lucha contra el abuso y la violación? ¿En qué sentido?

El caso de La Manada fue un último espoleo al sentimiento de hartura que teníamos las mujeres, que no viene de ayer. Llevamos tres siglos con una lucha que cada vez coge más carrerilla y se extiende más y mejor, en esa pelea a toda velocidad los últimos años han sido claves, sobre todo los últimos dos. Creo que la mediatización de este caso puso sobre la mesa una serie de circunstancias que o bien todas hemos vivido o somos susceptibles de vivir, y, una vez que eso se ve, ya no se puede mirar hacia otro lado. Nos echamos a la calle, protestamos, gritamos y exigimos, cada vez con más fuerza, más rápido y con más voces y asumimos de alguna forma un nivel más en esta batalla, uno en el que ya no cedemos ni un milímetro. Creo que esa convicción y esa masa (numérica) abrió del todo los ojos a la sociedad, en general, que se unió a nosotras; y creo que el 8 de marzo constató ese apoyo social a la lucha feminista.

Violadas o muertas¿Vivimos un aumento de agresiones a mujeres o un aumento de la visibilidad y la consiguiente respuesta?

Creo que tiene que ver más con lo segundo y todo ha sido fruto de un mismo hecho que ya he apuntado antes, el fin del silencio, se denuncia más porque hay una mayor concienciación, porque de alguna forma nuestros miedos y nuestras reservas están quedando atrás, porque estamos hartas, porque queremos cambiar las cosas, porque el feminismo ha hecho una lenta pero efectiva labor de educación… Y aún así, según las cifras de la ONU y la OMS un tercio de las mujeres ha sufrido en algún momento algún tipo de violencia sexual y los últimos datos de la Unión Europea apuntan a que solo se denuncia un 10%, aunque advierten que es imposible conocer con exactitud esa cifra.

Se denuncia más porque hay una mayor concienciación, porque de alguna forma nuestros miedos y nuestras reservas están quedando atrás, porque estamos hartas, porque queremos cambiar las cosas.

Una encuesta realizada el pasado mes de noviembre afirma que uno de cada cuatro jóvenes ve normal la violencia en una pareja ¿Tenemos un problema con la educación que estamos dando a nuestros jóvenes?

Sí, claramente. Por eso es tan urgente comenzar a incluir el feminismo en los programas educativos oficiales en todos los niveles, desde primaria hasta la universidad, y en las casas, y en las organizaciones, y en las empresas. El feminismo debería impregnarlo todo, tal y como lo ha hecho el machismo y el patriarcado durante siglos, es la única forma de contrarrestarlo, de conseguir un mundo igualitario y de acabar con las relaciones tóxicas, la violencia de género y la inequidad.

Esa misma encuesta revela que los adolescentes de ambos sexos no consideran los celos y el control de la pareja como algo negativo ¿Hasta que punto estamos fallando en la transmisión de valores y en qué medida los medios de comunicación y la industria del ocio son responsables?

Si fallamos en la transmisión de valores es porque, en general, esos valores todavía no están asentados en nuestro imaginario. Hay que cambiar eso y hay que cambiarlo ya, no se puede educar en unos valores que no se tienen, que no se asumen, en los que no se cree. Por lo general, todo el mundo a quien le preguntes si está de acuerdo en que hombres y mujeres han de tener los mismos derechos te contestará que sí, y sin embargo la realidad es otra. Lo pensamos pero no actuamos conforme a esa convicción, lo que significa que tenemos que seguir trabajando para que el feminismo no sea solo una idea sino algo factible, algo que acompañe a las decisiones personales, políticas, empresariales… Y sí, por supuesto que los medios como la industria del ocio y la publicidad tienen un papel importante en la educación machista y patriarcal, han sido históricamente colaboracionistas en el mito del amor romántico, en el sometimiento de las mujeres a los cánones de belleza, en la reafirmación de los roles de hombres y mujeres; pero los medios como la publicidad y la música y el cine no cambiarán mientras no cambiemos ese ideario, cada uno de nosotros, todos.

¿Que habría que cambiar en nuestras escuelas para eliminar el machismo?

En las escuelas hace falta un cambio profundo (como en el resto de ámbitos de la sociedad, en todos los rincones) que toca varios aspectos: la educación del profesorado en feminismo, también la de todos aquellos que tienen contacto con el alumno, no olvidemos que el patriarcado está inserto en nuestra sociedad, no es suficiente con incluir el feminismo solo en puntos determinados, debe permearlo todo. Los contenidos de los materiales deberían incluir a las mujeres que llevan siendo olvidadas siglos, el discurso de esos contenidos debe tener perspectiva de género, e, incluso, los espacios deberían estar enfocados a ser lugares que promovieran la igualdad. Los patios de los colegios siempre han estado organizados de la misma forma, la mayoría del espacio la ocupan los niños y sus balones y los huecos los ocupan las niñas hablando o jugando a otras cosas más “de niñas”, y es absurdo.

Volviendo al tema de las manadas. Pueden considerarse una reacción del machismo ante una crisis del patriarcado? O dicho más llanamente ¿El machista está amedrentado ante un nuevo despertar del feminismo y reacciona con violencia?

Sinceramente, no creo que La Manada se haya visto amenazada por un despertar del feminismo. Dudo mucho siquiera que sepan qué es el feminismo. En general, sin embargo, creo que sí, que hay cierto temor por parte del patriarcado a ver sus estructuras tambaleándose. Pero es algo inevitable.

Creo que están pasando dos cosas: el fin del silencio, que lleva a las mujeres a denunciar lo que en otro tiempo callaron, y la cobertura de los medios, más amplia y profunda de lo que hasta ahora.

¿La sentencia de la manada y su posterior puesta en libertad provisional pueden dar alas a los potenciales violadores?

En la medida que estos hechos son reproducidos fielmente, podríamos decir que sí. Sin embargo vuelvo a mi respuesta anterior, creo que crear una alarma porque haya habido un grupo que se ha hecho llamar La Nueva Manada es irresponsable. Esa alarma no existe, pero, a pesar de ello, creo que las bases y la jurisprudencia que ya ha sentado y seguirá sentando este caso, son de alguna manera una declaración de intenciones. Y la intención del feminismo es la de seguir avanzando hacia un mundo en el que ningún hombre mire a una mujer y vea un trozo de carne, ni se crea en posesión de su cuerpo y su deseo. En cualquier caso, y lo repito mucho porque estoy convencida de ello, lo veo cada día, es que este caso ha levantado más ampollas y ha generado más conciencia que todo lo negativo que pueda desprenderse de él, como esa Nueva Manada o ese grupo de fans que tenía El Prenda.

Al margen de soluciones a largo plazo, de tipo educativo y social ¿Qué es necesario reformar urgentemente en nuestro sistema judicial para evitar este tipo de sentencias?

Bueno, lo educativo y lo social es lo más urgente, aunque por el momento veamos esos cambios a largo plazo, sería conveniente introducir cuanto antes las modificaciones oportunas para que esa interpretración patriarcal de las leyes que se sigue haciendo, desaparezca, y para incluir la perspectiva de género en todo el ámbito judicial, no solo con los magistrados. En otro orden, y de forma bastante rápida, ya se está haciendo una revisión de la ley que compete a este caso. El mundo avanza, y es un sinsentido que la justicia no lo haga junto a él.

El movimiento sufragista de principios del siglo XX coincide en el tiempo con los balbuceos de las revoluciones socialistas. Las segundas parecen haber sucumbido, al menos oficialmente, en los albores del siglo XXI… sin embargo las revolución de las mujeres parece más fuerte que nunca ¿a qué crees que se debe?

A que era inevitable que la mitad de la población se diera cuenta un día, a la vez, de que la otra mitad la mantenía bajo un manto de sumisión y opresión, más o menos sutil, que le impedía crecer en todos los aspectos, desde lo emocional a lo profesional. ¿De verdad esperaba este mundo, este siglo, esta década, que las mujeres siguieran acatando todo aquello que les era impuesto, a veces de forma velada? En el momento en el que la comunicación con casi cualquier punto del planeta es factible 24 horas al día, permite el intercambio de historias y el conocimiento de lo que ocurre al lado y a miles de kilómetros; después, la llegada de las redes sociales impulsó aún con más fuerza este mundo interconectado y entonces, cada vez con más frecuencia, nos vimos reflejadas en otras historias, y esas historias no respondían a un perfil concreto, éramos, somos, mujeres jóvenes, mayores, abuelas, adolescentes, actrices, limpiadoras, profesoras, periodistas, cantantes, juristas, médicas… Nos miramos en todos esos espejos y dijimos basta.

¿Veremos una verdadera revolución feminista mundial?

Esta pregunta (así formulado o con sus variaciones) siempre me emociona, porque estoy absolutamente convencida de que ya la estamos viviendo.

Sincronía, una sola Humanidad

Aniversario de Nelson Mandela: un día para construir un mundo mejor

nelsonmandelaEn noviembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 18 de julio Día Internacional de Nelson Mandela en reconocimiento a la contribución aportada por el ex Presidente de Sudáfrica a la cultura de la paz y la libertad. Cada año, por este fecha la ONU invita a las personas de todo el mundo a celebrar la jornada contribuyendo con pequeñas cosas en sus propias comunidades. Cada ser tiene la capacidad y la responsabilidad de forjar un mundo mejor, y el Día de Mandela es una buena ocasión para emprender ese cambio, para cambiar y propiciar el cambio.

Durante 67 años Nelson Mandela dedicó su vida al servicio de la humanidad, como abogado defensor de los derechos humanos, como preso de conciencia durante 27 años, trabajando infatigablemente por la paz, siempre desde los postulados de la resistencia pacífica, y finalmente como primer presidente elegido democráticamente de una Sudáfrica libre. Su lucha personal es un referente para toda la humanidad y es uno de las grandes figuras del siglo XX en la lucha por los derechos de las personas junto a Mahatma Gandhi y Martin Lurther King.

Nuestro más sentido homenaje en el aniversario de su Nacimiento
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