“Basta un docente afectuoso y preocupado por su quehacer profesional y ya aprendió algo que le sirve con sus alumnos”

Foto carnet Marcela Garrido - copiaMarcela Garrido Díaz es Educadora de Párvulos y Magíster en Educación de la Universidad Central de Chile. Su amplia experiencia en supervisión de prácticas iniciales, intermedias y profesionales, la ha llevado a contribuir a la calidad pedagógica a través de su libro “Neurociencias y educación: Guía práctica para padres y docentes”. Actualmente se dedica a la investigación y la docencia superior en Santiago de Chile.

 

¿Como y porqué se planteó el proyecto de escribir el libro Neurociencias y educación? ¿Qué quería transmitir con él?

Estando en clases, con alumnos de Pedagogía, una alumna me dice: “Profesora, ya sé como funciona el cerebro, los neurotransmisores y la sinapsis. ¿Qué hago con ese conocimiento y 33 alumnos en la sala?”. Ese es el origen del libro.Fui a conocidas librerías y preguntar ¿tiene algún libro de neurociencias y educación? Y no, había libros de Medicina y había libros de Educación, pero en ese momento no había ninguna publicación de ambas juntas.

Dado que es un libro dirigido a tanto a padres como a profesores profesores… ¿como le explicaría a un padre cualquiera, a un profano, que es la neurociencia?

Diría que es el conjunto de ciencias que se dedica al estudio del cerebro y que incluye la química, la biología, la electricidad, la sicología, entre otras. Sin embargo, por ejemplo no toma de la química la definición de perclorito o la fórmula del agua oxigenada, sino toma lo que le sirve respecto a la sinapsis química (con secreción de neurotransmisores) que es diferente a la sinapsis eléctrica y eso es todo.

“El docente debe reencantarse todos los días. Debe estudiar y hacerse responsable, pues la mayor cantidad de hechos en los espacios educativos dependen exclusivamente de él”

¿Como puede ayudar la neurociencia a la educación?

La neurociencia toma de las distintas ciencias lo que le sirve de ellas y que es adecuado para aplicar en el aula. Desde esta perspectiva, el docente se vale de la neurociencia para su quehacer profesional. Se puede hacer o dejar de hacer algo sencillamente, porque desde el estudio del cerebro en el aula, es adecuado o no. Por ejemplo, desde la neurociencia, los docentes debemos generar apego seguro, pues el docente es una de las figuras que puede hacerlo, sobre todo en ambientes más vulnerables. Una de las hormonas que crea apego seguro, es la oxitocina (funciona como neurotransmisor) presente en el enamoramiento, en el amamantamiento y en general en todo proceso que vincula a dos personas. La oxitocina hace que, de adultos confiemos en el otro, que esperemos nuestro turno, que podamos manejar nuestra ansiedad cuando dependemos de otra persona y que nos vinculemos adecuadamente. Se genera mirando a los ojos, tocando a las personas, riendo juntos, haciendo pequeñas muestras de cariño, abrazando a las personas que son tus afectos, entre otras. Los niños en orfanatos que son acariciados por cuidadoras amorosas, tienen mayor tasa de adoptabilidad que los niños que no. Hay muchos estudios al respecto. Sin embargo, en Chile, está prohibido tocar a los niños. A uno que llora, no podemos tomarlo en brazos. No podemos consolar abrazando a nuestros alumnos. Tampoco podemos hablarles poniendo una mano en su hombro. Desde esta mirada generamos un trato distante, despersonalizado y no asignando importancia a las emociones. En general nos quejamos de una sociedad cada vez más deshumanizada…. Nos humanizamos con oxitocina…. No podemos generar oxitocina, porque arriesgamos demanda…. Círculo vicioso.Creo que ese es el gran valor de la neurociencia así como lo veo. Que los docentes debemos saber cómo afectan los neurotransmisores el comportamiento de nuestros niños y cómo tenemos que usar esa información en los espacios educativos.

¿El sistema educativo preparado para introducir en los centros escolares novedades como la neuroeducación?

¡Sí, claro! Mi mirada es que la neurociencia no es nada nuevo, sino que es un ordenamiento de algunos temas y por otra parte, es hacerse cargo no de ciencias completas, sino de aquella parte que se relaciona con el cerebro en los espacios educativos. Basta un docente afectuoso y preocupado por su quehacer profesional y ya aprendió algo que le sirve con sus alumnos.

Libro Neurociencias Marcela Garrido¿Como se estructura el libro? ¿Es una especie de manual didáctico?

Mi libro se estructura en cuatro grandes capítulos, y al final tiene ejemplos de cómo reaccionar frente a demandas diarias en la casa y en el aula, pero sólo a manera de ejemplo y no es un manual.

El libro se publicó por primera vez en el año 2013 ¿Desde entonces a hoy hemos avanzado a nivel global en la aplicación de la neurociencia a la educación?

Todos los días se avanza. Cada día hay nuevos enfoques y nuevas aplicaciones, aunque, en lo personal, sólo hace falta docentes autorregulados que tomen lo que la ciencia les da y lo adapten a sus realidades

Lo cierto es que se habla de la neuroeducación como una especie de panacea de todos los males educativos ¿hasta que punto esto se acerca a la verdad y hasta que punto se generan expectativas excesivas?

Diría que “los males educativos” nacen en las malas prácticas docentes. No es lo mismo un profesor con 15 años de experiencia, que un profesor con experiencia de un año, repetida 15 veces. El docente debe reencantarse todos los días. Debe estudiar y hacerse responsable, pues la mayor cantidad de hechos en los espacios educativos dependen exclusivamente de él y me refiero a juegos adecuados, a parar conductas reprochables, a mantener ideales altos, etc. Así también, las figuras de poder deben defender siempre al docente. Hay muchos neurotransmisores involucrados cuando un docente es apuntado de cualquier manera y no siente el apoyo de sus jefaturas. Por otra parte, hay que entender que no por asistir a un Seminario o capacitación con el rimbombante nombre de “neurociencias” te hace de inmediato un mejor profesional, sino que es un acontecer diario que trabaja con el cerebro, con la emoción y con los distintos momentos de los niños.

“Creo que los docentes en general le tenemos miedo a la modernidad digital, y a las nuevas tecnologías.”

¿En que se puede concretar la aplicación de la neurociencia en las aulas? ¿Podría ponernos algunos ejemplos prácticos?

Por ejemplo si le hablo a un niño con la cara sonriente, el niño me escuchará mejor, que si le hablo con la cara enojada. La cara enojada hace que salte un neurotransmisor llamado cortisol, que impide aprendizajes significativos, porque se relaciona con el estrés. Otro ejemplo es el uso de la palabra “no”. El docente debe transformar todos los “no” en “si” y terminar sus frases con una pregunta, pues la pregunta (si está bien formulada) apunta a locus interno, de la siguiente manera: en vez de decir “no se come en la sala”, debe decir: “siempre puedes comer, pero en las horas que corresponde ¿puedes aguantar hasta el recreo? Un último ejemplo es el niño que llora desconsoladamente. Si le digo que se calle, que está molestando a los demás, es bien distinto que si apelo al neurotransmisor oxitocina y le ofrezco consuelo, con un abrazo y le digo “alguna vez yo me sentí así y lloré mucho. Pero me lavé la cara y se me pasó, porque después pensé en otra cosa. ¿Quieres que te acompañe a lavarte la carita?

¿El actual sistema educativo está preparado para afrontar los retos educativos del siglo XXI y su revolución digital?

Diría que no. Diría que somos pocos los profesores, que decimos “saquen sus celulares, conéctense al WIFI, júntense en grupos de cuatro personas y busquen la definición de apego seguro de Ainsworth”. Creo que los docentes en general le tenemos miedo a la modernidad digital, y a las nuevas tecnologías.

¿Cómo y hasta que punto se pueden modular y prever las conductas escolares?

¿Cómo? De muchas maneras diferentes. ¿Hasta qué punto? Hasta el final. Siempre se puede modular, desde el cariño, desde la vinculación sana, desde los neurotransmisores, y la neurociencia toda. Y respecto a prever conductas, diría que hemos fallado los profesionales que estamos capacitados para hacer investigación educacional y no la hemos hecho. No tenemos modelos ni estudios conductuales serios por comunas, región o país. Las Tesis por lo general no hacen estudios comparativos. Si bien se hace modulación y se prevé a veces determinadas conductas, por lo general toman modelos extranjeros y se basan en estudios hechos en realidades distintas a las nuestras.

¿Es la neuroeducación la respuesta al futuro educativo?

No lo sé. La respuesta desde mi mirada, tiene relación con padres amorosos y docentes afectuosos, que manejen los muchos argumentos que da la neurociencia para justificar su proceder. Un docente bien preparado, debería ser capaz de abrazar a un niño que llora y consolarlo, con el argumento que la oxitocina generada le permitirá a ese niño confiar “en el otro”, cuando sea adulto. No nos olvidemos que los profesores entramos a nuestras escuelas y lo primero que aprendemos es “el niño aprende jugando”. En años supervisando prácticas, no he visto educadoras que jueguen con los párvulos. Con esto quiero decir que, las respuestas no están en una u otra corriente o teoría, sino exclusivamente en la persona que estudia pedagogía. Y debemos hacernos cargo de aquello.

Sincronía, una sola Humanidad. Campaña por un Pacto de Estado en Educación

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