Los acosadores te hacen creer que no tienes valor, que eres inferior, y esa idea se incrusta en la mente de una manera horrible

FotoAinaraAinara Conesa se estrenó como escritora en 2017, a los 32 años, con “Yo también sufrí acoso escolar”, un libro de autoayuda destinado a las víctimas de acoso en el que cuenta su propia historia de bullying vivida en el colegio. Publicada por UNO Editorial. la obra pretende proporcionar a los menores acosados, la ayuda que la autora no pudo encontrar en su día.

 

 

¿Qué buscabas exactamente cuando comenzaste a escribir Yo también sufrí acoso escolar?
Yo sufrí acoso escolar entre los ocho y los dieciséis años. Después me cambié de colegio y pararon las agresiones, pero mi personalidad y mi autoestima quedaron tan dañadas que en el nuevo colegio seguía actuando de la misma manera insegura y desconfiada, aislándome de la gente. Al paso del tiempo no sólo no mejoró mi autoestima, sino que cada vez se iba agravando porque me afectaba en todos los ámbitos de la vida, desde las relaciones sociales y sentimentales, hasta las profesionales. A raíz de todos los problemas que se me originaban a causa de las secuelas del acoso, empecé a leer libros de autoayuda, sobre acoso escolar, autoestima y miedo. En parte me ayudaron a comprender preguntas que durante años rondaban por mi mente y nunca obtenían respuesta. Sin embargo no encontraba en ellos la guía para superar el gran trauma que me había ocasionado el acoso escolar. Fue por este motivo por el que años después me surgió la idea de escribir un libro contando mi historia, un libro de autoayuda para personas que hubieran sufrido acoso escolar y no lograran superar esas secuelas que quedan en la personalidad. Escribí el libro que me hubiera gustado encontrar a mí.

¿Ha sido una experiencia dura revivir esa etapa de tu vida?
Ha habido momentos muy duros en los que no he podido contener las lágrimas. Sin embargo ha sido necesario revivirlo para ver las cosas desde otra perspectiva más amplia, poniéndome en el lugar tanto del acosador, como de los testigos, de mis padres y del colegio. Esto me ha hecho reflexionar, y darme cuenta de que tenía que perdonar las acciones de éstos, y dejar marchar un rencor, que lo único que hacía era causarme dolor a mi misma. Escribir el libro ha tenido un efecto terapéutico para mí. No sólo he logrado eliminar el rencor, sino que además he desbloqueado barreras emocionales que yo no comprendía, exteriorizando de una forma sana las emociones que me dejaron huella, y que muchas veces son las causantes de los bloqueos y los trastornos del presente. Por otro lado me ha hecho recordar a personas que fueron importantes para mí a lo largo de mi vida, a valorar detalles que en su día no supe apreciar, y sobre todo a sentirme agradecida por haber formado parte de mi vida, haya sido para bien o para mal, porque de todas las experiencias se pueden sacar cosas positivas y aprender mucho de ellas.

¿Las secuelas del acoso escolar dejan huella permanente o hay alguna forma de superarlo totalmente?
Dejan una huella profunda muy difícil de superar. Una vez finalizado el acoso no solo queda el mal recuerdo, sino que la personalidad queda totalmente destrozada; baja autoestima, miedo, inseguridad, culpa, depresiones constantes e incluso pueden generarse trastornos de tipo social. Cuanto más tiempo dura la etapa del acoso, más difícil será superarlo, ya que hemos estado más tiempo interiorizando estas emociones. Sin embargo, si se trabaja de forma constante cada parte dañada de nuestra personalidad se puede lograr superar este trauma, pero es un proceso lento que hay que trabajarlo diariamente.

¿En que medida ha marcado tu vida haber sido víctima de acoso escolar?
Me afectó en todos los ámbitos de la vida, desde las relaciones sociales y sentimentales hasta las profesionales. Sufrir acoso escolar durante tanto tiempo afecta mayormente a la autoestima. Durante todo el tiempo que dura el acoso, los acosadores te hacen creer que no tienes valor, que eres diferente, un ser inferior a los demás. Y esta idea se incrusta en nuestra mente de una manera tan horrible, que después cuesta mucho cambiarla y tenemos que aprender a querernos a nosotros mismos. La autoestima baja que arrastramos nos afecta a cada segundo. Nos cuesta entablar conversaciones, hasta el punto de simplemente preguntar a un desconocido por la dirección de una calle, o contestar a una llamada telefónica. Estas acciones para cualquier persona no suponen ningún problema, pero para quienes hemos sufrido acoso escolar pueden llegar a ser situaciones de extrema ansiedad. En las relaciones de pareja, la baja autoestima nos hace personas inseguras, dependientes y celosas, creyendo que nuestra pareja se dará cuenta de lo poco que valemos y nos cambiará por alguien mejor en cualquier momento. En los empleos también nos afecta la baja autoestima, tanto en la actividad que realizamos, como en las relaciones con los compañeros o superiores, que pueden llegar a aprovecharse de nuestra incapacidad para decir no, para cargarnos de trabajo o mandarnos tareas de menor prestigio. Todas estas dificultades a las que nos enfrentamos a diario, “nos confirman” las creencias erróneas que nos inculcaron en el colegio, cayendo en constantes depresiones y con importantes problemas en el control de las emociones, entrando así en un bucle del que cada vez es más difícil salir.

Portada-final Ainara¿Tu libro es una denuncia de la situación o pretende ser una herramienta para ayudar a eliminar el bullying?
Ninguna de las dos. Esta orientado a personas que sufrieron acoso escolar en la niñez o adolescencia y ahora en la edad adulta siguen cargando con las secuelas y quieren superarlo pero no saben cómo hacerlo. Este libro es una guía para ayudarles a superar cada parte dañada, una motivación para no rendirse y dar un vuelco a sus vidas para dejar al fin este trauma en el pasado y deje de ser un impedimento para ser felices en la vida. Por otro lado también puede ayudar a personas que no hayan sufrido acoso escolar a entender lo que esto supone y a detectar los signos y comportamientos de quienes sí lo sufren o lo han sufrido y así poder ayudarles.

¿Qué es lo peor para una víctima de bullying: la agresión en si misma, el aislamiento, …?
Todo es horrible, pero en mi opinión lo peor es el sentimiento de no ser aceptado, de no ser querido, ni valorado, y por lo tanto la soledad que sentimos. Sentimos que sobramos en el mundo por no encajar en ninguna parte, y que si nos quitásemos del medio, a nadie le importaría, nadie nos echaría en falta. Ese pensamiento es lo más doloroso.

Cuando se empezó a hablar de bullying era frecuente escuchar expresiones como: eso siempre ha sucedido, son cosas de chavales… ¿Esa visión ha supuesto un problema y un retraso a la hora de afrontar el acoso escolar?
Esa parte fue muy dura, ya que cuando sufrimos acoso escolar, somos niños, y no tenemos la capacidad para entender lo que esta sucediendo y por qué, por lo que es un gran sufrimiento psicológico. Y si a esto le sumamos, que las personas en las que confiamos, las personas que deberían protegernos y cuidarnos no le dan importancia a algo que nos hace sufrir tanto, nos crea más confusión aún y nos vemos completamente solos en este infierno.

¿Nuestra sociedad es consciente del verdadero problema que supone el bullying?
Hace unos pocos años para nada. No se oía hablar del bullying en ningún sitio, por lo tanto al ser un tema invisible, no era algo que le preocupase a la sociedad. Ahora en la actualidad esta saliendo a la luz, y se están destapando muchos casos de acoso, por lo que se le esta empezando a dar más importancia, pero realmente quien no lo sufre no es del todo consciente de lo que sufre un niño o una niña que son acosados, y menos las secuelas que arrastra durante años o incluso la vida entera.

¿Qué influencia tienen en el acoso escolar algunos modelos sociales transmitidos por los medios de comunicación: violencia, competitividad a ultranza, etc.?
En mi opinión tienen mucha influencia. No es la causa de que exista acoso escolar, porque antes se veía menos violencia en la televisión, videojuegos etc… y el acoso escolar ha existido siempre. Pero sí es verdad que el hecho de que estemos acostumbrados a ver violencia en los medios de comunicación, hace que lo veamos como algo “normal”. Y puede pasar que haya niños que no distingan entre el bien y el mal, e imiten comportamientos que ve en estos medios.

¿Temas como el del acoso escolar deberían formar parte del debate para renovar nuestra educación?
Completamente. Yo creo es muy necesario renovar nuestra educación. No sólo educar a los niños en este asunto, sino también a padres y profesores. Hace falta concienciar a todos de la gravedad de lo que supone ser víctima de acoso escolar, saber diferenciar lo que es “cosa de críos” y lo que no. Mejorar la comunicación padres/hijos en cuanto a lo que ocurre en el colegio, poner medidas en los colegios por parte de los profesores al menor de indicio de acoso, la comunicación entre el colegio y los padres, la forma de actuar de los niños ante un caso de acoso, ya sea de la víctima, como de los testigos. Hay mucho trabajo que hacer, pero todos deben poner de su parte, sino es muy difícil que funcione.

¿Qué habría que cambiar en nuestros colegios para eliminar el acoso escolar?
Habría que cambiar tantas cosas… Realmente yo no sabría cómo eliminar el acoso escolar, pero viéndolo desde mi perspectiva (desde la perspectiva de la víctima), hay varios puntos importantes que deberían cambiar. Si alguien esta siendo acosado en clase, ya sea acoso físico o psíquico, el profesor o profesora debería de poner en marcha varias pautas, incluso si son simples burlas. “Castigar” al acosador, ya sea enviándole al director o directora o al orientador del colegio, para que reciba una charla educativa sobre el respeto, o incluso para descubrir el origen de su mal comportamiento e informar a los padres de lo sucedido, y de las consecuencias si siguen los malos comportamientos, así como ofrecerles orientación para corregir la conducta del hijo o hija. En cuanto a la víctima, ofrecerle ayuda para fomentar su autoestima, así como informar y orientar a los padres de ésta de la situación para que puedan apoyarle. Por otro lado también deberían de dar charlas al resto de la clase, a los testigos, ya sean activos o pasivos, para que éstos no apoyen al acosador y defiendan a la víctima.

¿Y fuera de los colegios?
Como hemos comentado antes la sociedad tiene influencia en el fenómeno del acoso escolar, pero no es la causante de que esto ocurra. La principal fuente viene del entorno familiar, tanto de la del acosador, como la de la víctima. Si el entorno es malo, afecta en el desarrollo de los niños, y les crea carencias o inseguridades. Los padres deben dar seguridad y confianza a los hijos, creando una buena comunicación entre ellos desde pequeños, para que éstos al menor problema sepan que pueden contar con ellos. Por el lado del acosador es más complicado, ya que generalmente vienen de familias desestructuradas, con falta de normas, carencias afectivas, problemas de alcohol o drogas en su entorno más cercano, o incluso maltrato físico o psíquico. Por eso es tan importante que crezcan en un entorno sano, porque de lo contrario descargan su rabia en otros que considera más débiles.

Es una entrevista de Sincronía, una sola Humanidad

 

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