Dejar de escribir a mano, una falsa visión del fanatismo tecnológico

imDes27058_1_10-0-380x210 un par de años los agoreros del futurismo tecnológico se rasgaban las vestiduras con una presunta noticia que anunciaba el final de la caligrafía: Finlandia, el país con el mejor sistema educativo del mundo, estaba a punto de eliminar en los colegios la escritura manual. Después de los inevitables, y en este caso redundantes, ríos de tinta, la que cosa quedó en un mero bulo. No, el futuro tecnológico no pasaba por la eliminación de la escritura manual, sino por la potenciación de la escritura mecanográfica con teclados, frente a la tradicional escritura caligráfica, que en el caso finlandés tiene dos modalidades escolares: la caligráfica simple (para nosotros la tradicional, que a partir de entonces sería optativa) y la caligráfica con letra de imprenta (que seguiría siendo obligatoria). Como vemos, nada que permitiese vaticinar el fin de los tiempos.

Desde entonces la polémica ha acompañado e un debate tan estéril como infundado: el del final de la escritura manual provocado por el imperio de los teclados. Para los fanáticos tecnológicos, los niños del futuro aprenderán a escribir en un teclado virtual y no sabrán hacer la o con un canuto, literalmente. Sin embargo, los expertos en pedagogía, aún reconociendo que el futuro es digital y que en su vida cotidiana será poco probable ver a un niño (o un adulto) con un lápiz o un bolígrafo en la mano) el manejo de la caligrafía no se extinguirá por completo debido fundamentalmente a que escribir a mano sirve para desarrollar la capacidad de procesar la información.

Según un estudio realizado en el año 2015 por las universidades de Stavanger, en Noruega, y del Mediterráneo de Marsella, la escritura manual facilita el aprendizaje en los niños, mejorando la expresión y la capacidad para componer ideas complejas. Además, evita distracciones, estimula la creatividad y desarrolla un pensamiento crítico, mientras que en los adultos mantiene la mente activa y retrasa el proceso de envejecimiento. En definitiva, la caligrafía pasará de ser una herramienta de uso cotidiano, para ser un aprendizaje especializado, similar al del lenguaje musical y las habilidades con el dibujo y la pintura. Volviendo al principio del artículo, quizá el camino lo marque el sistema educativo finlandés, que ha convertido el aprendizaje caligráfico en una habilidad cívica.

Sincronía, una sola Humanidad. Campaña por un Pacto Social y de Estado en Educación.

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