“Solo se habla de los niños cuando hay casos de maltrato o de fallecimiento”

20843963_2170849282941019_9148122131064684544_nOlvido Macias es periodista y escritora, vinculada a Onda Cero y con un largo curriculum que va desde Antena Radio al Miami Herald, pasando por la Cadena SER, Antena 3 TV o Diario de las Américas, entre otros. Su último libro es Hogares compartidos, sobre las familias de acogida. Como profesional de la comunicación considera que hay pocas noticias o secciones que recojan “ese maravilloso y complicado mundo” de la infancia. 

 

¿Qué pretendías contar con el libro Hogares compartidos?
Conocer la realidad de unos niños que para la mayoría de nosotros es desconocida. Son menores tutelados por la Administración y que pasan su vida en residencias o en familias de acogida. Precisamente, por el interés de un grupo de este tipo de familias surgió el libro. El Director de la Familia y el Menor de la Comunidad de Madrid, Alberto San Juan, me habló de unos padres que estaban muy interesados en contar su experiencia y así nació Hogares Compartidos. Se trata de vidas de niños que han sufrido graves problemas en sus familias de origen, hasta el punto de serles retirada la potestad . En otros casos, mantienen reuniones periódicas con sus padres y oscilan entre dos realidades muy distintas: la de sus progenitores y la de su familia de acogida. Desgraciadamente, solo se habla de esta figura cuando entran en conflicto ambas familias y entonces, salta la noticia. Por eso, mucha gente tiene miedo a acoger “porque le quitan al niño”. Hay que tener claro que este no es el camino fácil a la adopción aunque a la larga se pueda dar.

¿Las familias de acogida son una solución eficaz para los niños en riesgo de exclusión social?
Depende. Hay situaciones en las que ese riesgo de exclusión puede ser enmendado con atención a la familia de origen, pero si fallan esas medidas de apoyo entonces, si, la familia de acogida es la mejor solución por encima de la tutelada en centros. Hay una frase muy gráfica de un gran experto en psicología evolutiva, Urie Bronfenbrenner que dice que “ todo niño necesita que alguien esté loco por él”. Es decir, que le quiera, que se preocupe por él, que le pregunte qué tal en el cole, que sea su referencia. En los centros de menores, es verdad, que los niños tienen cubiertas sus necesidades físicas y son bien atendidos por el personal, pero los trabajadores tienen turnos, son muchos niños. Recuerdo que una de las chicas cuyo testimonio está en el libro, ya mayor de edad, cuenta que se enfadó mucho cuando se enteró que los cuidadores de su residencia cobraban por atenderla.

¿Qué menores son susceptibles de poder ser acogidos? ¿Cuáles son los casos más comunes?
En principio me gustaría explicar que hay tres tipos de acogida: de urgencia, temporal y permanente. Estas dos últimas suelen solaparse. La primera la forman unos padres “zapadores”, que están en primera línea, a los que suena el teléfono en cualquier momento para avisarles de que llega un bebé a casa. Estos pequeños suelen estar como máximo seis meses y después o regresan con su familia de origen o pasan a adopción, pero será hijo de otra pareja. Las otras dos acogidas son el grueso de esta figura y la forman niños de todas las edades. Por lo tanto, todos pueden ser acogidos salvo que su conducta sea extremadamente grave. Los casos más comunes de niños acogidos son los de entre seis y quince años aproximadamente.

¿Hablamos siempre de niños españoles, o se incluye acogida de menores refugiados?
Hay niños españoles, pero también niños, hijos de inmigrantes generalmente con situación irregular en nuestro país. Menores refugiados si por ello se entiende a los hijos de asilados, no. Bien es verdad, que desde hace unos años, los pequeños proceden de familias extranjeras desestructuradas. De hecho, hay un importante número de niños foráneos cuya situación es la de “apátrida” y que afortunadamente, se empieza a solucionar. Se trata de chicos, sobre todo rumanos, cuyo país de origen no reconoce a España como su tutor , pero tampoco hace nada para resolver su situación. Estos niños en acogida no pueden realizar cosas tan usuales como federarse nacionalmente para realizar un deporte, para ir de excursión con el colegio o para tener una cartilla sanitaria. Como digo, afortunadamente se empieza a ver la luz en este camino. La Comunidad de Madrid ha logrado hace un mes, dar luz verde para que nueve niños logren la nacionalidad española. Un ejemplo que deben seguir las demás autonomías porque el tiempo de los niños no es el de la Administración y la niñez se va en un soplo. Necesitan soluciones a corto plazo.

portada_hogares_compartidos_webSe buscan familias para más de 13.000 niños ¿Cuál son los principales problemas que entraña la figura de la familia de acogida?
El principal problema y para el que se preparan es concienciarse de que la acogida es temporal aunque su entrega a los niños es total, “ son seres excepcionales”. Luego surgen dificultades derivadas del cambio de técnicos que llevan la historia del niño, la necesidad de especialistas para los obstáculos que van surgiendo: psicólogos, logopedas, etc. Son gastos que asume la propia familia y que deberían cubrir totalmente, todas las autonomías. La diferencia entre las ayudas entre comunidades es tremenda y la compensación económica por cuidar a estos pequeños es mínima: una media de 300 euros al mes. El último problema al que deben enfrentarse los padres de acogida es “ el luto” por el niño. Es decir, el desgarro que produce el que un menor deje el hogar para regresar con su familia de origen o ser dado en adopción. Hay que estar muy preparado para afrontar ese momento.

¿Cuáles son los requisitos básicos que debe cumplir una familia que quiera acoger a menores?
Superar un cursillo de formación y un estudio psico-social para lograr el certificado de idoneidad que dan las comunidades autónomas, el mismo requisito que las familias que desean adoptar. Ese certificado tiene en consideración los ingresos familiares, la estabilidad, etc.

¿Porqué hay un conocimiento tan escaso sobre este tema de la acogida?
Porque es una figura nueva. Hasta no hace muchos años, todos los niños con familias desestructuradas pasaban a las residencias tuteladas, una especie de orfanato donde los niños se criaban como podían. Creo recordar que fue a finales de los años ochenta del siglo pasado cuando comenzó a ponerse en marcha la acogida familiar. La necesidad de más infraestructuras para atender a los niños fuera de los centros y el hecho de que las parejas pensaran, que los menores acogidos no serían nunca sus hijos de verdad, le han dado mala fama. Los estudios científicos más recientes que demuestran que la crianza de un niño debe ser en familia ha hecho mucho bien también por esta figura.

Recoger 27 testimonios de familias de acogida es un trabajo arduo ¿cuáles fueron las partes más difíciles de este proyecto de Hogares Compartidos?
La verdad es que ha sido difícil, vamos como una oposición. Yo partía de la base de que este mundo era desconocido para mí y quería explicarlo de forma didáctica. Es un mundo complejo por eso, decidí dividir los capítulos según el tipo de familia y el tiempo que llevaban acogiendo: familia extensa, que es la biológica, generalmente abuelas viudas y familias ajenas, el resto: primerizas, muy veteranas y por último, el testimonio de jóvenes que pasaron por centros o por familias . Lo más difícil ha sido compartir con esas personas, con esos jóvenes, sentimientos y recuerdos, unos felices, pero la mayoría duros, muy duros y servir de espejo, dejar traslucir con veracidad esas intensas emociones.

Tu anterior libro, Vidas Unidas, trataba sobre la adopción… ¿de donde te viene este especial interés por el mundo de la infancia?
Debe ser porque soy madre adoptiva de dos de mis cuatro hijos. Vidas Unidas fue un compromiso personal para conocer cómo iban evolucionando nuestros niños de adopción, sobre todo internacional porque España es muy nueva en esta materia. Recogía el testimonio de padres con chicos de diferentes edades y con dificultades y alegrías diferentes también. Fue muy gratificante. En el caso de Hogares Compartidos el compromiso es más activo, apoyo sin resquicios la acogida familiar, su fomento y en esa batalla estamos. Estas familias deben trabajar unidas para hacer presión ante la Administración que muchas veces se relaja porque los niños están bien atendidos. A finales de mes, en Madrid, hay un importante congreso de la Asociación Estatal de Familias Numerosas, ASEAF, donde se darán cita padres, expertos y autoridades, esa es la clave: el debate y también, hacer “los deberes”, claro.

Como profesional de la comunicación, ¿crees que la atención que se presta a la infancia es la adecuada en nuestros medios?
Generalmente no. Solo se habla de los niños cuando hay casos de maltrato o de fallecimiento. Hay pocas noticias o secciones que recojan ese maravilloso y complicado mundo.

¿Consideras que la actual programación infantil televisiva sirva adecuadamente a la transmisión de modelos sociales a los niños?
No es fácil responder a esta pregunta. Hay algunos programas didácticos, pero no tanto por ejemplo, como Barrio Sésamo, una enciclopedia de vida. A mí me disgusta mucho que los niños vean series como los Simpsons o Bob Esponja que son para adultos aunque sean dibujos animados. De ahí se pasa a series excesivamente cursis para niñas o bastante agresivas para niños. La verdad, la infancia importa poco a la televisión.

Esta entrevista se publicó originalmente en la página sincronia.org

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s