La pedagogía tóxica: un nuevo nombre para una vieja realidad educativa a superar

1506af727bad5a1ffa4d22b8cd200937Fue el gurú británico de la nueva educación, Ken Robinson, quién mantiene una larga y dura batalla para reivindicar un sistema educativo que no encorsete el talento y se tome en serio la creatividad, el que ha comenzado a difundir el término de “educación tóxica” para referirse ala tradicional educación memorística de exámenes y disciplinas que se viene practicando desde los tiempos de la Revolución Industrial.

En nuestro país, María Acaso y Clara Megías, dos jóvenes profesoras universitarias, han recogido el testigo y han elaborado un método que pretende revolucionar la metodología empleada en las escuelas y crear un nuevo sistema que no mate la creatividad y despierte el deseo de los estudiantes por aprender. Art Thinking. Transformar la educación a través de las artes, es el nombre que ambas han aplicado a su proyecto que pronto verá la luz en forma de libro editado por Paidos y que propone esencialmente incorporar el arte en la educación para generar placer y de esa forma conseguir que el esfuerzo y la constancia aparezcan de forma automática.

Se trata de una nueva definición metodológica para un concepto que cada vez tiene más implantación en el debate sobre un nuevo modelo educativo: el que pretende despertar las emociones del alumno y fomentar sus ansias de aprendizaje. El Art Thinking se basa fundamentalmente en cuatro puntos: el pensamiento crítico y divergente, el placer como motivación del aprendizaje, la educación como producción cultural y el trabajo colaborativo.

A pesar de su favorable acogida, muchos profesionales y estudiosos de la educación echan de menos una profundización en factores como la cultura del esfuerzo, el espíritu de sacrificio, la fortaleza personal y la cultura del trabajo bien hecho, que aunque incluidas y contempladas en este nuevo concepto, quizá no sean exploradas en toda la extensión que debieran.

Sin duda, su concepto más rupturista es que al Art Thinking no le interesa demostrar hechos, no es una metodología basada en certezas, sino que pretende excitar la curiosidad como punto de partida para activar procesos de investigación. Algo que sin duda debería contemplar también valores tan indispensables como la resilencia, la capacidad de superación, la autodisciplina y la capacidad de resistencia personal; todos ellos tan indispensables como el fomento de la creatividad y la implicación del alumno.

Un interesante reflexión que aportamos el debate para un Pacto de Estado en Educación que genere un nuevo modelo educativo.

Sincronía, una sola Humanidad

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