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Una obra de ficción para luchar contra una pesadilla muy real: el abuso a menores.

9788472906808El abuso sexual infantil afecta uno de cada cinco menores en nuestro país y 8 de cada 10 casos se producen en el entorno familiar o en los círculos de confianza del niño. Esta realidad, repetida como un mantra por quienes trabajamos a diario en la eliminación de esta lacra social, cuenta cada día con más herramientas para el conocimiento y la prevención del problema.

Una de las últimas es una obra de ficción que hunde sus raíces en la realidad cotidiana. Se trata del libro Palabras prohibidas, de la psicóloga Carmen De Manuel que narra la historia de un padre que tras morir deja una confesión en la que cuenta su hija Irene, también de profesión psicóloga, los abusos que cometió con su sobrina Adelita, de la que Irene solo sabe que hacer años que está recluida en un psiquiátrico.

Su explícita presentación editorial resume a la perfección el contenido y los objetivos del libro: “Palabras prohibidas no es sólo una novela de entretenimiento, es fundamentalmente una novela psicológica donde se describen los sufrimientos más profundos y descarnados del ser humano. Dirigida a un amplio abanico de lectores que va desde el habitual consumidor de novelas a un grupo de profesionales (psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, enfermeros, maestros, educadores…) sin olvidar al amplio número de ciudadanos adultos que aún llevan en su alma la huella que les dejó al abuso sufrido en su infancia y que encontrarán entre estas páginas un espejo en el que reflejarse”.

Palabras prohibidas fue editado en por la editorial Bellatera y es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad, dentro de su campaña Protejamos a nuestros niños del Abuso Sexual.

La necesidad de asumir la realidad de la transexualidad en la infancia

514h0ptwhml-_sx327_bo1204203200_La noticia de que Valencia se sumaba a otras comunidades como País Vasco, Navarra, Andalucía, Madrid o Cataluña, en la puesta un marcha de un protocolo escolar contra la marginación de la transexualidad, ha puesto de nuevo en evidencia una realidad habitualmente oculta. No se trata de una laguna de nuestro sistema educativo, sino un fracaso de nuestra sociedad, que todavía necesita habilitar protocolos para hacer frente a una situación que debería estar asumida con total normalidad. El hecho de que una medida  así provoque polémica, revela un problema que trasciende el marco escolar.

Para ayudar a acercarse a esta realidad, el escritor y antropólogo Juan Gavilán, ha publicado el libro, Infancia y transexualidad, en el que ha recoigido una amplia serie de historias de niños transexuales españoles y extranjeros relatadas por sus madres durante conversaciones privadas, mediante correos electrónicos o publicadas en medios de comunicación. Mediante toda una serie de vivencias de primera mano, el autor destaca la necesidad de acercarse al tema de la transexualidad en la infancia desde un punto de vista sociológico y cultural.

 La obra es muy crítica con el discurso tradicional que trata la transexualidad como una “patología, disforia o incongruencia de género” y mla aborda como una realidad “biológica, social y cultural” para “dar a conocer el fenómeno en su verdadera dimensión”.

Sincronía, una sola Humanidad

Por un Pacto de Estado en Educación

La lacra asesina del machismo no entiende de clases sociales

machismo-ante-el-maltratador-tolerancia-ceroUn periodista de élite, un trabajador de una empresa de automóviles, el copropietario de un bar y un inmigrante centroeuropeo, han demostrado en menos de una semana que la violencia machista no entiende de clases sociales, situaciones económicas o procedencias geográficas. Dos maridos, un ex novio fugaz y una antigua pareja, han asesinado a cuatro mujeres sin otra causa que la sinrazón de los celos, el orgullo herido del macho rechazado y el sentido de propiedad que convierte a la mujer en un objeto.

Cada día se presentan en nuestro país una media de 426 denuncias por maltrato y violencia machista, lo que indica no solo la impresionante dimensión del problema, sino el aumento de la conciencia de que es necesario denunciar al maltratador, desenmascarar al acosador y actuar radicalmente contra el silencio cómplice. Que aumenten las denuncias no es necesariamente un síntoma de que el problema vaya a peor, sino de que cada vez le plantamos más cara al machismo… aunque nunca es suficiente.

Quedan todavía huecos en el sistema legal, como el que obliga a los hijos de los maltratadores a tener el consentimiento del verdugo de sus madres (y suyo en la mayoría de los casos) para poder recibir atención psicológica. También habría que revisar las causas última de que se denieguen cuatro de cada diez solicitudes de protección solicitadas por mujeres denunciantes de maltrato, e investigar seriamente en que medida los recortes económicos han influido en la capacidad de atención y protección de las maltratadas.

Pero a pesar de esta retahíla de horrores cotidianos, hay un punto de luz esperanzada: hace tan sólo un par de décadas estos asesinatos hubiesen sido publicados como hechos desconectados, “crímenes pasionales” sin más proyección social que la inmediata. Hoy generan repulsas institucionales, rechazos vecinales, condenadas sociales y minutos de silencio solidarios, que a muchos parecerán gestos inútiles, pero, como todos los gestos positivos que se hacen colectivos, suponen un gran avance y una base para la esperanza de que un día acabemos con está lacra asesina llamada machismo.

Sincronía, una sola Humanidad

Siempre con las víctimas y al lado de las supervivientes de la violencia de género.

Habrá muchas cosas que no creo que un robot pueda realizar y muchas que no se le deban permitir

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Entrevista a Luis E. Moreno,
Doctor en Ingeniería Industrial

La revista Alternativas Económicas recoge en su número de octubre un estudio de la Universidad de Oxford según el cual, un 47% de las 702 ocupaciones humanas analizadas en Estados Unidos tiene un elevado riesgo de ser automatizadas en muy breve plazo. 

No sé quien escribe este informe de la Universidad de Oxford, pero como comentario general no se automatizan todos los procesos, ya que en general el proceso de automatización es caro y sólo se hace cuando la ganancia de calidad o productividad lo requiere. En la manufactura industrial desde hace mucho tiempo se viene produciendo un aumento de la automatización. En otras áreas este proceso está siendo más lento. En general se puede decir que aquellos países con mejores niveles de automatización tienen mayores niveles de riqueza y de empleo (Japón, Corea, Alemania, … ). Se habla en exceso de las potenciales amenazas del aumento de los niveles de automatización y robotización pero la historia ha demostrado que la introducción de nuevas tecnologías crea mucho más empleo del que destruye. Históricamente cada cambio tecnológico ha sido denostado o aceptado con cierto nivel de hostilidad, pero a largo plazo han demostrado su impacto positivo en la riqueza y el empleo, empezando por la automatización del proceso de impresión de libros (la imprenta), la introducción de la máquina de vapor, la introducción de la electricidad y las máquinas eléctricas, la producción de coches en serie, la introducción de maquinaria en el campo, etc.

¿Esas cifras son extrapolables a España?

No creo que la cifra que se indica sea extrapolable a España. En España la industria está en buenos niveles de automatización y por eso ha podido mantener el nivel de empleo en muchos de los sectores (como el automóvil por ejemplo). En la última crisis, la destrucción de empleo más importante se ha producido principalmente en el sector de construcción, que es uno de los menos automatizados. La automatización abrirá sectores industriales inexistentes hasta hace poco, como la fabricación de móviles cuyos componentes electrónicos posiblemente no se podrían fabricar sin la ayuda de robots dado el nivel de miniaturización.

¿Es inminente la irrupción de los robots en nuestras vidas cotidianas?

Respecto a la irrupción de los robots en nuestras vidas cotidianas, mi opinión es que va a ser mucho más lento y gradual de lo que la opinión general cree. Los robots con un potencial mayor de aparecer en nuestra vida cotidiana son los robots sociales (robots móviles sin capacidad de manipulación, pero con capacidad de interacción social, como por ejemplo Pepper) pero, por ahora, y salvo por la novedad no parece que su uso este muy justificado. Estos robots sociales son todavía robots muy repetitivos y predecibles, y una vez pasada la novedad tienden a aburrir. Los robos de servicio (sin capacidades de manipulación como el robot aspirador Roomba) están siendo ya usados en algunos hogares y aunque son comparativamente caros, su uso crecerá. Los vehículos autónomos (automóviles robotizados con los de Tesla) también aumentarán, pero son caros y su uso crecerá lentamente. Los robots con capacidad de manipulación y los robots humanoides, por el contrario, están lejos aún de ser usados en la vida cotidiana.

¿Cual puede ser a medio plazo el efecto de los robots en el mundo laboral?

Aquellas industrias que se robotizan y automatizan suelen ser más a medio plazo más productivas que las que no lo hacen. No necesariamente la automatización/robotización de una planta genera desempleo. Las plantas de coches están fuertemente automatizadas desde hace tiempo y no han variado mucho su número de empleados desde hace años. El problema se plantea en aquellos sectores donde se automatiza por primera vez, pero si se hace de forma gradual el problema se minimiza.

En términos generales, lo que indican las cifras es que aquellos países más robotizados son los que tienen unas industrias más competitivas, venden más y mejores productos y como consecuencia tienen más riqueza y mayor nivel de empleo. Con lo que no parece muy probable el catastrofismo imperante respecto al efecto de la incorporación de los robots a los procesos productivos.
¿Cómo tendríamos que prepararnos para esta nueva competencia?

Mejorando nuestra formación. Las plantas automatizadas y los robots, hay que fabricarlos, programarlos, diseñarlos, construirlos y mantenerlos y esto implica nuevos puestos de trabajo pero que requieren mayores niveles de formación.

¿Los robots dotados de inteligencia artificial pueden llegar a realizar las mismas tareas que un humano? O, preguntado de otro modo ¿habrá alguna cosa que no puedan, o no deban, hacer?

Es una pregunta difícil de contestar. A fecha de hoy el 99,99% de los robots instalados en las industrias no podemos decir que tengan ningún grado de inteligencia. En los laboratorios y centros de investigación hay robots más avanzados, dotados de más sensores y con una cierta inteligencia, pero sus capacidades siguen siendo muy limitadas. La mayoría sólo son capaces de hacer tareas muy limitadas, en entornos muy controlados y tareas bastante simples. Y de lo que se hace en un laboratorio de robótica hasta que se incorpora al mercado pueden pasar entre veinte y treinta años.

Los seres humanos somos impresionantes en la capacidad de comprensión del entorno, de manejo de herramientas, de adaptabilidad, de aprendizaje, de creatividad, de improvisación, de empatía, en nuestra complejidad, en nuestra creatividad, etc. No creo que en mucho tiempo un robot pueda llegar a realizar las mismas tareas que puede realizar un ser humano. Habrá muchas cosas que no creo que un robot pueda realizar y habrá muchas que posiblemente no se le deban permitir realizar (las que afecten a otro ser humano negativamente).

¿Cómo afecta a nuestra educación la irrupción en nuestras vidas de la inteligencia artificial?

Hasta ahora ha afectado poco en educación. Posiblemente el miedo a la robótica, a la inteligencia artificial y en general a cualquier avance científico proviene de una escasa formación que origina una incomprensión de dichas tecnologías. La mayor parte de los miedos a la tecnología son comprensibles pero también injustificados en su mayoría.
¿Qué cambios cree que hay que introducir en el sistema educativo para adaptarnos a la llamada Revolución Digital?

Son necesarias muchas más matemáticas y física en los planes de estudio y una enseñanza que enseñe a usarlas como herramienta de planteamiento y resolución de problemas, no sólo los conceptos.

En líneas generales, ¿considera que nuestro sistema educativo está preparado para afrontar los retos del siglo XXI?

No, no está preparado. La enseñanza secundaria está completamente desligada de la Universidad, no debería de ser así. No hay estímulos para que los profesores innoven y asimilen lo que se va generando en los laboratorios. Hay buenos profesores, pero con frecuencia es un esfuerzo individual y no algo planificado.

¿Es descabellado imaginar un profesor robot a cargo de una clase de niños?

Aunque pueda sorprender el mayor peligro para un robot humanoide es un niño. Ya nos han roto algún robot. Curiosos, revoltosos, listos, intuitivos, inquietos, rápidos, ruidosos, probándolo todo, los niños requieren de unas características en los profesores/as que no veo alcanzables en mucho tiempo en un robot. En resumen, por ahora no veo próximo un “profesor robot” a cargo de una clase de niños.
Luis E. Moreno es Doctor en Ingeniería Industrial especialzado en Ingeniería Electrónica y Automática. Tiene 56 años y lleva 30 vinculado a la investigación y la docencia. Es profesor en Universidad Carlos III de Madrid y autor de varios estudios y artículos sobre automatismo y robótica.

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