¿Frustrará la política la posibilidad de un pacto en Educación?

joven-solo-ante-pizarraEl alborozo con que ha recibido el Ministerio de Educación los resultados del informe TIMSS 2015, anunciando a bombo y platillo que nuestra enseñanza mejora a ojos vista, y achacando esa mejora a las supuestas excelencias de la LOMCE, no hace augurar ningún buen futuro para el Pacto de Estado en Educación que PP, PSOE y Ciudadanos acordaban iniciar solo 24 horas antes y que corre el resigo de quedarse en un apaño político.

Las noticias sobre los primeros tanteos del pacto hablan de ‘cesiones’ del Ministerio a las Comunidades Autónomas en el replanteamiento de la LOMCE, de ‘presiones’ de los obispos para que se blinde la enseñanza de la religión ante un posible pacto, de ‘marcha atrás’ en las revalidas, de un acuerdo ‘que dure para 10 o 15 años, que dé seguridad y certeza’, según el ministro o de ‘diferencias’ entre los partidos – y eso que sólo son tres – a la hora de pactar un texto conjunto de petición de creación de una Subcomisión para empezar a negociar. No parecen los mejores mimbres para tejer un gran pacto, y menos cuando se aprovecha el más mínimo informe halagüeño sobre nuestra educación para sacar pecho partidista.

Si además enfocamos bien los datos, quizá tampoco sea para tirar tantos cohetes. El informe TIMSS 2015 se basa en las pruebas que realizan 580.000 alumnos de primaria de 57 países, con nueve y 10 años de edad y revela que los alumnos españoles mejoran en matemáticas y ciencias. Por primera vez estamos por encima de la nota media de los países analizados, pero por debajo de la media de la OCDE y con más alumnos rezagados y menos excelentes que la media europea. Es la botella medio llena o medio vacía, cuando lo importante no es la cantidad, sino la calidad.

No se trata de qué educación queremos, sino de que educación necesitamos. Hay que decidir como salimos de la crisis institucional que vive la escuela, que se hace con los aspectos organizativos como los exámenes, los horarios o las competencias del centro escolar y las administraciones públicas. Pero es imprescindible ir más allá y plantearse como estructuramos y ponemos en práctica la educación por proyectos, como adaptamos nuestro sistema de enseñanza a la irrupción de las tecnologías de la información, como enseñamos a los niños a pensar en la era de la revolución del conocimiento, cual debe ser el nuevo papel del profesor en esta nueva situación, en qué debe consistir exactamente la educación para la diversidad, qué reformas se deben hacer en la formación del profesorado o cómo enseñar a los alumnos las destrezas necesaria para hacer frente a retos que hoy desconocemos, por poner solo algunos puntos de los puntos del debate que en estos momentos mantiene la comunidad educativa en todo el mundo.

Si queremos colocar la Educación en el lugar prioritario que requiere, es necesario ir más allá de una negociación política sobre el corto plazo, de acordar una serie de reformas que nos puedan sacar de un atasco momentáneo para seguir avanzando a trompicones. Los retos del siglo XXI son tales que es necesario dar un paso de gigante en la evolución del sistema educativo y romper con una tradición pedagógica anclada en la acumulación de conocimientos para ir a un sistema que enseñe a pensar y solventar problemas. Por eso, ahora más que nunca, seguimos abogando por un Pacto de Estado en Educación sábado en el diálogo y el intercambio de conocimientos entre todas las partes implicadas – profesionales, padres, administración, expertos y partidos políticos – que sirva de base a un gran gran consenso nacional que siente las bases de un nuevo sistema educativo, estable, flexible y duradero.

Sincronía, una sola Humanidad

Dia Universal del Niño: la solidaridad, una asignatura pendiente en nuestras escuelas

ninos-tiran-de-cuerda-p¿Por qué no enseñamos a los niños a ser solidarios desde el colegio? Sumergidos como estamos en pleno debate sobre la imperiosa necesidad de un cambio educativo, escuchamos a diario propuestas e ideas para mejorar la educación de nuestros niños: desde la adaptación a la revolución de las llamadas nuevas teconologías, el cambio en los planes de estudio, la adaptación de los horarios a una nueva realidad social, la revisión del papel del profesorado, la educación para la diversidad o la plena introducción en el sistema de la educación emocional. ¿Pero y la enseñanza de la solidaridad?

La incidencia de la enseñanza en el respeto a los demás y espíritu de colaboración en las escuelas es la base para crear un futro mejor, una sociedad más justa y más colaborativa, en la que el esfuerzo común y el trabajo en equipo primen sobre la competitividad a ultranza y sean valores imprescindibles para crear un futuro mejor para todos. Pero poco o nada de todo ello figura en la mayoría de las propuestas pedagógicas, centradas la mayoría de las veces en una mera adaptación a los nuevos tiempos de un sistema heredado de los tiempos de la revolución industrial.Como si todo se redujese en pasar de la pizarra a la pantalla digital

No se trata de introduccir nuevas asignaturas, ni de dedicar unas cuantas horas a explicar la existencia de entidades solidarias, sino de llevar ese concepto al propio funcionamiento escolar: desde la puesta en marcha de proyectos en los que los niños desarrollen su empatía con los más desfavorecidos, hasta la introducción de dinámicas de trabajo basadas en potenciar los comportamientos solidarios y la colaboración como un valor fundamental.

Quizá algo tan simple como incluir en el curriculum escolar la exigencia de cumplir un mínimo de horas de trabajo en entidades sociales a la hora de evaluar sudesarrollo al final de curso, sería una buena forma de mejorar la formación personal y profesional de nuestros escolares. Quizá los colegios podrían empezar por contemplar la introducción en la genda escolar de visitas a centros donde se ayuda a las personas excluidas, o ONG’s donde puedan conocer de primera mano el trabajo de quienes profesionalmente dedican su vida a mejorar la de los demás. Quizá, en definitiva, ha llegado la hora de explicarles a los niños que sus deberes para con los demás, son tan importantes como la defensa de sus propios derechos.

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Por un Pacto de Estado en Educación

Bango, el documental que visibiliza a los invisibles

bm-3_670Brazzaville, la capital de la República del Congo, un país con una tasa de pobreza del 46,5 %, oculta en el interior de sus barrios más pobres a miles de jóvenes condenados a la marginación y al olvido. Bango es un proyecto que los rescata de ese olvido…. y quizá de esa marginación. José Ramón Bas puso en marcha el proyecto en el año 2011, cuando comenzó a colaborar con la Fundación Almayuda en las ciudades de Kinshasa y Brazzaville, donde realizó una serie de talleres para llevar el aprendizaje de la fotografía a chavales de las zonas más deprimidas.

El documental se centra en uno de los centros que la fundación tiene Brazzaville, el Espace Jarrot. Con la ayuda de la fotógrafa suiza Cinzia Giovanettoni, colocó cinco cámaras de vídeo en manos de los jóvenes del centro y les dio libertad para grabar lo que prefirieran y realizaran sus propias historias. En paralelo, Bas y Giovanettoni registraron el trabajo de un equipo de chavales que trabajaba en la transformación y rehabilitación del edificio que acoge el centro. El resultado es una obra optimisma y esperanzada que huye del victimísmo sin renunciar a la denuncia.

El documental fue patrocinado por Fundación Almayuda y también contó con la colaboración con material del Centro internacional de fotografía Efti, Montana Colors, Boa Musica (Kase.O y Shariff) y Lucas Garcia, que compuso la música.

Es una recomendación de Sincronía, una sola Humanidad

Enlace a Fundación Almayuda

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El auge de los robots ¿nos mandará al paro… o nos arreglará la vida?

libro-robotsMartin Ford es un empresario de tecnología de última generación en Silicon Valley y un acreditado autor de libros sobre robótica e inteligencia artificial, que pronostica que, a medida que la tecnología acentúe su desarrollo acelerado y las máquinas comiencen a encargarse de ellas mismas, se necesitarán menos personas para realizar las tareas cotidianas. La inteligencia artificial está ya en camino de volver obsoletos muchos empleos: asistentes jurídicos, periodistas, oficinistas e inclusive programadores, están a punto de ser reemplazados por robots y software inteligente.

En El auge de los robots, Ford alerta de que el resultado podría ser un desempleo masivo y una mayor desigualdad, así como la implosión de la economía misma del consumidor. El auge de los robots es una lectura tan inquietante como indispensable para el que quiera tratar de entender  lo que significa la tecnología acelerada para su propio futuro y sobre todo el de sus hijos.

Aunque quizá pueda sonar a alarmismo de ciencia ficción, la presencia habitual de los robots en nuestra vida cotidiana está a la vuelta de la esquina. Javier Rodríguez, director general de Google España, afirma que en diez años iremos por la calle y veremos robots que nos saludarán y podrán hablar con nosotros. Pero sin ir tan lejos, la presencia de drones y autómatas industriales es una realidad cotidiana y asumida. Un estudio de la Universidad de Oxford afirma que  un 47% de las 702 ocupaciones analizadas en Estados Unidos tienen un levado riesgo de ser automatizadas en muy breve plazo.

¿Son una amenaza los robots, o una solución, como apuntan muchos científicos? ¿Nos mandarán al paro, o nos facilitarán la vida? La respuesta está en nuestras manos, en las del ser humano, que es al fin y al cabo quien construye y diseña las máquinas. Y para un gran reto intelectual como ese, lo mejor es irse informando. Nos va el futuro en ello.

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El auge de los robots fue publicado por Paidos Ibérica en 2016.

Donald Trump: la victoria del machismo cazurro

agvck9k“Las mujeres son, en esencia, objetos esteticamente agradables”. Más claro imposible. El nuevo presidente de los Estados Unidos considera a la mujer un mero objeto y lo defiende donde sea, incluído su libro  Trump 101. Sí, Donald Trump escribe libros, por difícil que resulte de creer. Podría parecer que es una más de las burradas fruto de la ignorancia que suelta el provocador millonario, pero en realidad encierran toda una estructura de ‘pensamiento’, si es que tal nombre merece.

Joyas como “La mejor parte de cualquier película es cuando hacen callar a las mujeres”, “Darle objetos de valor a tu mujer es un terrible error” y  “Da igual lo que los medios escriban mientras tengas junto a ti un trasero joven y bonito”, forman parte del ideario del nuevo presidente norteamericano (además de una larga lista de despropósitos sobre el racismo, el islam, el cambio climático, etc.)

¿Como es posible que la población de un país considere que la mejor persona para dirigirlos es un individuo cuyas frases sonrojan a la inteligencia y el sentido común? Pues porque en buena medida las suscriben, aunque quizá no se atrevan a decirlo en voz alta. ¿Y como es posible suscribir frases así en una sociedad desarrollada? Pues porque falla la base: la educación. Hemos perpetuado un sistema que fomenta el mero aprendizaje de conocimientos frente a la capacidad de pensar y resolver problemas. Hemos primado el tener sobre el ser y hemos creado una cultura de usar y tirar.

Hace  un par de meses publicábamos en esta página una entrevista con Adrián Astudillo, un joven estudiante en contra de la desaparición de la asignatura de filosofía, cuyo titular es lapidario: “El pensamiento crítico causa pavor entre los que ostentan el poder”. Y así nos va.

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Por un Pacto de Estado en Educación

7N: un clamor contra la violencia machista

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Hace un año el movimiento feminista se dio cita en las calles de Madrid para pedir que la violencia de género fuera convertida en una cuestión de Estado, en la primera marcha estatal contra la violencia machista. 365 días después, los asesinatos, las violaciones, los abusos, y los maltratos siguen siendo una lacra cotidiana y vergonzante de la sociedad española.

Por eso volvemos a levantar la voz para exigir el fin del machismo rampante y violento y nos sumamos a la petición de que se aumenten los recursos en la lucha contra la violencia de género, un Plan de Acción contra la Violencia Sexual y la ampliación de la ley contra la violencia de género a otras violencias fuera de la pareja o ex pareja, como el acoso sexual, los asesinatos de prostitutas o de mujeres precedidos de agresiones sexuales, la trata de mujeres y niñas, la mutilación genital o los matrimonios forzosos.

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Huelga de deberes: ¿hacia el final de un modelo?

nino-maquina-escribir¿Hay que eliminar los deberes escolares? ¿Son necesarios? ¿Son negativos? La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) ha convocado una huelga contra los deberes escolares para los fines de semana del mes de noviembre, con el objetivo de reivindicar la recuperación del tiempo libre de los alumnos y sus familias y, fundamentalmente, pedir su eliminación total. Será difícil medir su seguimiento, pero es la primera iniciativa de este tipo en nuestro país y la polémica es inevitable. Desde aquí queremos aportar unos cuantos datos y algunas reflexiones, para ayudar a entender la situación en su conjunto.

¿Es nuestro país especialmente propenso a la imposición de deberes? Según el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, parece que sí. Según sus datos, un estudiante español dedica seis horas y media a la semana a tareas fuera del horario escolar, frente a las cuatro horas y media del conjunto de países de la OCDE. En horas de trabajo en casa ocupamos el quinto puesto de una lista de 39 países elaborada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Por encima nuestro figuran Rusia, con cerca de nueve horas a la semana, Italia, con ocho, e Irlanda y Polonia, con más de siete. La lista la cierran la República Checa, Corea del Sur y Finlandia, el país con mejor nivel educativo del mundo, que no llegan a las tres horas semanales. Las cifras aumentan si hablamos de la enseñanza privada, ya que en todos los países excepto Italia la escuela privada tiene más deberes que la pública.

A pesar de la cantidad de análisis, propuestas y contrapropuestas, los expertos y profesionales de la educación no acaban de ponerse de acuerdo. La principal línea de argumentación en contra de las tareas en casa apunta hacia una mala organización del horario escolar y un aumento de la exclusión para las familias en peor situación socieconómica, que no pueden hacer frente a clases particulares o actividades extraescolares remuneradas. Para los detractores de esta práctica, los deberes no ayudan a los alumnos a entender las distintas asignaturas y solo sirven para repetir lo aprendido en clase y añadir un trabajo extra inútil. En definitiva, los detractores consideran que si el niño no ha conseguido aprender con el profesor, menos lo hará en casa solo o con ayuda de sus padres, que en ocasiones ni siquiera tienen los conocimientos suficientes para hacerlo.

A ello se suman argumentos que inciden directamente en el desarrollo personal de los escolares, como las agendas demasiado cargadas que impiden a los niños tener tiempo para jugar, para dedicar a sus propios asuntos y tener experiencias personales que les sirvan para avanzar y aprender a partir de los detalles que les plantea la vida cotidiana. En definitiva, en apoyo de la eliminación se argumenta el estrés que crean en los alumnos, las tensiones domésticas, la discriminación debido al nivel cultural de las familias y la ineficacia de un estudio forzado fuera de la tutela del profesorado. La propuesta general es darle la vuelta a la tortilla: que los niños enseñen en casa lo que han aprendido en el colegio y no que muestren en clase lo que han hecho en casa. Por el contrario, los defensores arguyen el refuerzo de los hábitos de trabajo, la asunción de responsabilidades por parte del alumnado y el aumento de la autonomía personal y la implicación familiar.

La solución a este debate no puede ser parcial ni centrada exclusivamente en la eliminación, mantenimiento o regulación de las tareas fuera del colegio. La respuesta tiene que estar vinculada a los imprescindibles cambios en todas las facetas del sistema educativo: los horarios, las asignaturas, los métodos de enseñanza, los sistemas de evaluación y, en definitiva, el propio concepto de escuela. El futuro de los deberes escolares está sometido, como el resto de cuestiones que es necesario renovar el ámbito pedagógico, a un cambio de paradigma educativo. Es la hora de sentarse a hablar y negociar un nuevo modelo.

Sincronía, una sola Humanidad

POR UN PACTO DE ESTADO EN EDUCACIÓN