La historia de Jan. Una pelicula de superación y coraje

Historia janJan es un niño de seis años que protagoniza de un emotivo y ejemplar documental en el que se interpreta a si mismo y que el 28 de abril se estrenó en la sección oficial del Festival de Cine de Málaga.

Este pequeño actor es síndrome de down y el documental cuenta su corta vida, que es un ejemplo de superación que ha sido narrado desde el día de su nacimiento por su padre, Bernardo Moll, el director de la cinta.

Se trata de un documental tan emotivo como duro, que no ahorra al espectador ningún detalle del sufrimiento ni se zambulle en la más mínima dosis de morbo ni recurre a la sensibilería.

Para su presentación la película ha contado con el respaldo de un importante número de actores y personajes del mundo de la cultura. Un ejemplo de la capacidad de superación y coraje por parte de una familia y de la capacidad de vencer el miedo propio y el rechazo social.

Una película que os recomendamos desde Sincronía, una sola Humanidad

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La Nueva Educación. Los desafíos de un maestro

LIBRO CESAR BONA.jpg“Cada niño es un universo. Todos los niños son extraordinarios y no basta con llenarles la cabeza de datos, sino que hay que facilitarles herramientas como conocimiento, empatía, sensibilidad y resiliencia para que puedan salir fortalecidos de las situaciones adversas. Deben saber que si se proponen algo y luchan por ello, pueden conseguirlo, y que de ellos depende que el mundo sea un lugar mejor.” Así resumen César Bona el espíritu de su libro, en al que bucea en las claves cotidianas del cambio educativo.

César Bona, es un profesor español que figura  los cincuenta mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores.

Su experiencia cotidiana les ha llevado al campo de la reflexión teórica para resaltar la capital importancia de que el estamento educativo se adapta a las cambiantes realidades de los nuevos tiempos y poner el acento en la personalidad individual de los alumnos, con una receta tal simple como complicada: “motivarles, estimular su creatividad y aguijonear su curiosidad; porque los niños no son solo los adultos del mañana: son habitantes del presente.

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POR UN PACTO DE ESTADO EN EDUCACIÓN

Día de la Tierra. Cuenta atrás para la última oportunidad

planeta-tierraEl Día de la Tierra se celebra en la  países el 22 de abril desde 1970. Su promotor, el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la superpoblación, la producción de contaminación y la conservación de la biodiversidad.

Sin embargo, 46 años después, el planeta pasa por el peor momento de su historia. El cambo climático es un hecho que amenaza con convertir en irreversible el calentamiento, con la consiguiente desertización y degradación ambienta; la contaminación alcanza niveles insoportables en grandes áreas del planeta y la escasez de agua causa de muertes de cientos de miles de personas cada año.

Las tres próximas décadas serán decisivas para detener este proceso.
Conservar el planeta es nuestra única oportunidad de sobrevivir como especie.

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El naufragio de Europa

NaufragioCuenta la leyenda que Europa era una belleza de Tiro, una ciudad del actual Líbano, a la que Zeus engañó disfrazado de toro blanco para raptarla y convertirla en la reina de Creta. Si la mitología no hubiese pasado de moda, hoy la leyenda contaría que andando los años esa joven y seductora mujer se ha convertido en una vieja arrugada y temerosa, en una harpía sin sentimientos, que intenta maquillar su decrepitud ignorando la muerte y desolación que la rodea.

El Mediterráneo, el mar que baña Creta y Tiro, las dos ciudades originarias de Europa, se ha convertido en un cementerio de muertos anónimos, de desesperados que tratan de alcanzar la, para ellos, seductora Europa. Más de 3.200 personas han muerto ahogadas en sus aguas desde que hace un año, en el naufragio de Lampedusa, murieron ahogadas más de 800 personas a 120 millas de las costas italianas

La indignación y el horror saltaron por unos pocos días a los titulares de la prensa y el presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, resumió en una frase el llamado ‘sentir general’: “Ya no valen las palabras, hay que actuar”. Lo malo es que ahí se quedó la cosa. Ni Rajoy ni ninguno de sus colegas europeos movieron un dedo. Otros muertos sustituyeron a aquellos ahogados, las tragedias humanas se sucedieron y la oleada de refugiados creció al mismo ritmo que la vergüenza de una Europa incapaz de aplicar el espíritu que un día la convirtió en la cuna de las libertades y los derechos fundamentales.

Hoy la tragedia llama otra vez a la puerta de las primeras páginas. Según la denuncia de un diplomático somalí en Egipto, 400 emigrantes y refugiados procedentes de Somalia, Etiopía y Eritrea han desaparecido en el mar frente a las costas egipcias cuando trataban de llegar a Italia. Lo peor es que esta vez ni siquiera hay palabras grandilocuentes. Los políticos europeos están demasiado ocupados en mantener en pie un artificio de sociedad moderna y desarrollada que comienza a hacer aguas por todas partes. Las mafias de traficantes de personas campan a sus anchas y lo único que Europa hace bien es mirar hacia otro lado, cuando no enfangarse en la mezquindad de engañarse a si misma.

Porque, además de ciega, sorda e insolidaria, Europa, esa vieja harpía, también es roñosa. Según las ONG que trabajan con refugiados, los países ricos inflan sus cifras de ayuda al desarrollo con el gasto de la acogida de refugiados. Oficialmente el año pasado aumentaron sus fondos de Ayuda Oficial al Desarrollo un 6,9%. Pero ese incremento no se ha notado en los países pobres en la misma magnitud porque gran parte de ese dinero ha sido invertido en su propia casa, en la acogida de refugiados, que por cierto, es una mínima parte de la que es necesaria y de la que hace casi un año la otrora Bella Europa se comprometió a realizar. Ahora, la Vieja Europa, prefiere devolver a los refugiados al infierno del que huyen y seguir mirándose en un espejo que la engaña cada día.

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El video de las niñas secuestradas por Boko Haram nos recuerda a que hay más de 300 mil niños y niñas en manos de grupos armados en todo el mundo

La organización yihadista Boko Haram ha enviado al Gobierno de Nigeria un vídeo en el que aparecen 15 niñas, en apariencia pertenecientes todas ellas al grupo de 276 secuestradas en una escuela de Chibok, en el norte el país, el 14 de abril del 2014, hace exactamente dos años.

La aparición de este vergonzante y tremendo documento nos recuerda que cientos de miles de niños y niñas siguen siendo usados como carne de cañón en decenas de conflictos armados en todo el mundo.

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Conoce nuestra campaña NI UN ARMA ESPAÑOLA EN MANOS DE NIÑOS SOLDADO

Aylan sigue muriendo cada día a las puertas de nuestra casa

Alan_Kurdi_Graffiti¿Se acuerdan de Aylan? Sí, efectivamente, aquel niño de tres años con una camiseta roja y un pantaloncito azul, ahogado en una playa turca cuando intentaba refugiarse en Europa

Fue hace siete meses y seguro que casi todos seguimos teniendo la imagen en la mente, si nos lo recuerdan, claro. Pues hoy hemos sabido que desde ese día otros 357 niños, más de uno diario, han muerto ahogados entre Grecia y Turquía, eso que sepamos. Es terrible la diferencia entre el desasosiego generalizado ante aquella muerte y la ignorancia casi absoluta de las otras. La llamada crisis de los refugiados es de tales dimensiones que nos hace perder de vista las insoportables tragedias personales y el tiempo las convierte en soportables, a nuestro pesar.

Es más, si Aylan no hubiese muerto hace siete meses hoy estaría helándose de frío en un miserable campamento de refugiados, o de vuelta a Turquía, camino de nuevo hacia el horror de la guerra, o incluso peor, podría ser uno de los 10.000 niños refugiados que han desaparecido en Europa desde el comienzo del conflicto, muchos de los cuales han acabado en manos de las mafias esclavistas y las redes de prostitución. Ese fue también otro día de sobresalto. De pronto todos nos horrorizamos al saber que en nuestra propia casa estaban esclavizando a niños que llegaban buscando protección y a los que habíamos ignorado por completo. Fue el 31 de enero, hace poco más de dos meses, y ya nadie se acuerda de eso, como nadie se acordará dentro de dos meses de que niños que sobrevivieron al terremoto de Nepal han sido vendidos en Gran Bretaña para trabajar como esclavos en el servicio doméstico.

Nunca habíamos recibido tanta información sobre lo que sucede a nuestro alrededor y nunca habíamos sido tan indiferentes. Quizá la repetición de las noticias nos lleve a la banalización de los hechos que cuentan, o quizá sea todo lo contrario y en realidad sabemos muy poco de lo que está sucediendo, del día a día de los refugiados, de la verdadera causa de ese miedo que les lleva a abandonarlo todo y jugarse la vida para venir a una Europa que los mira temerosa, asustada de perder parte de su bienestar y dispuesta a suicidarse perdiendo sus valores elementales. Quizá este artículo se quede en un prédica en el desierto del cabreo y el hartazgo, pero si no hacemos algo y pronto, nos convertiremos en una sociedad fracasada, incapaz siquiera de cuidar y proteger a los niños.

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