Tarajal: transformar el dolor en Justicia. Un documental contra el olvido

Tarajal documental

El documental Tarajal: transformar el dolor en Justicia, realizado por el Colectivo Caminando Fronteras, conmemora el segundo aniversario de la tragedia de Ceuta, en la que 15 inmigrantes murieron ahogados tras una polémica actuación de la Guardia Civil. El documental recoge los desgarradores testimonios de ocho de las 15 familias de los emigrantes que perdieron la vida intentado cruzar la frontera.

Se trata de un homenaje a esos 15 jóvenes y a sus familias que como reza el título del documental, decidieron transformar su terrible dolor individual en una búsqueda colectiva de la justicia, a través de la creación de una organización que se llama AFVT (Asociación de Familias de las Víctimas de Tarajal). Es una de las primeras iniciativas de organización de familias de víctimas que se hace en el África Subsahariana

La película se presentó el sábado 6 de febrero a las 19:00 en el edificio CentroCentro. Plaza de Cibeles.

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Cientos de millones de mujeres no tienen nada que celebrar

El-Violeta-05105 años han pasado desde que se celebrase el primer Día Internacional de la Mujer Trabajadora y, a pesar de los inmensos avances conseguidos en este siglo y pico, la situación sigue siendo para echarse a llorar. El movimiento pro igualdad de derechos ha sido uno de los pilares de la construcción de las democracias del siglo XXI, pero para millones de mujeres en todo el mundo, el 8 de marzo sigue sin haber nada que celebrar.

En el llamado Tercer Mundo, las mujeres representan entre el 60 y el 90 por ciento de la fuerza laboral pero, en el mejor de los casos, con contratos temporales y de corta duración, salarios de miseria, horas extras que no se cobran; salario bajo, condiciones sanitarias insalubres, sin bajas de maternidad maternidad, ni derechos sindicales y expuestas permanentemente al acoso sexual de sus jefes que les exigen relaciones sexuales para conseguir o mantener el puesto de trabajo, según una denuncia efectuada por Oxfam.

En los países llamados Desarrollados, la brecha salarial entre géneros sigue siendo una insultante realidad, especialmente cuando son las mujeres las que están accediendo desde hace años a los mayores niveles de formación profesional y académica. Un reciente informe de la Cámara de Comercio de Barcelona alertaba del incremento imparable de la precariedad entre el colectivo de madres trabajadoras al frente de un hogar que no pueden sacar adelante sin recurrir a entidades sociales solidarias, a pesar de tener un puesto de trabajo.

Pero la verdadera lacra mundial, el cordón umbilical que une al machismo cavernario con la involución social, es la violencia y el abuso contra las mujeres, generalizado en todo el planeta y que en las últimas dos décadas se ha recrudecido por la presión de las mafias y los movimientos integristas de todo tipo, color y religión.

Un simple vistazo a las cifras que maneja la ONU nos dan la escalofriante dimensión del problema: una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en el mundo el 98% de los 4,5 millones de víctimas de explotación sexual son mujeres y niñas, 230 millones de mujeres han sido obligadas a casarse antes de los 15 años, 2.600 millones de mujeres y niñas viven en países donde la violación en el matrimonio no está explícitamente penalizada y 133 millones viven en la actualidad se han visto sometidas a la mutilación genial femenina.

Por si alguien ha caído en la tentación de pensar que estas cifras son exclusivas de países pobres, o más bien empobrecidos, les dejo solo un par de apuntes: En la Unión Europea, “del 45% al 55% de las mujeres han sufrido acoso sexual desde los 15 años y, sólo en nuestro país, el negocio de la explotación sexual mueve cinco millones de euros al día. Evidentemente, con un día de reivindicación al año, no tenemos ni para empezar. Contra el abuso, la violencia y la agresión sexual, el combate es cotidiano.

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Spotlight.Un Oscar contra la pederastia

002_pSpotlight significa proyector, reflector, foco, y esa es precisamente la virtud de esta película, haber colocado el foco mundial de atención sobre una lacra social demasiado silenciada: la pederastia. En poco más de dos horas la película narra la historia del encubrimiento de pederastia clerical que hizo el cardenal Bernard Law en la diócesis de Boston. Spotlight, tambien es el nombre de una sección del diario Boston Globe, en el que un equipo dirigido por Walter Robinson estuvo siguiendo durante meses los datos que obtuvieron sobre sacerdotes de la diócesis de Boston que habían abusado sexualmente de infantes y adolescentes.
Esa investigación periodística, que destapó a más de 200 curas depredadores sexuales de menores en Boston, es la que narra el film de Tom McCarthy premiada con el Oscar a la mejor película, que está sacudiendo estructuras internas en la Iglesia católica. Para abordar tan espinoso asunto, el director ha optado por un enfoque dinámico, analítico, con las dosis justas de emoción y sin concesiones al morbo. El film ha servido para llamar la atención sobre uno de los mayores problemas de la lucha contra la pederastia: la falta de información, la ocultación y el encubrimiento.

Una película que nosotros recomendamos y además os invitamos a conocer nuestra Campaña contra los abusos sexuales a menores.

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Madre, trabajadora y pobre: un riesgo en alza

Aitor-Lara-Save-the-Children_EDIIMA20150702_0710_4En los últimos diez años el riesgo de pobreza entre las mujeres que trabajan ha crecido un 4,2 por ciento, mientras que el de los hombres ha crecido en un 0,4. Eso es lo que dice un informe de la Cámara de Comercio de Barcelona, repleto de datos que reflejan la profundidad e injusticia de la brecha salarial entre ambos sexos. Pero los datos nos cuentas muchas cosas que a los legos se nos escapan y por eso lo mejor es ir a las conclusiones… y éstas son para echarse a temblar: la nueva pobreza femenina se está cebando en mujeres discriminadas en el trabajo, a pesar de una preparación igual o superior al resto de sus compañeros y, de forma especial, después de la maternidad.

Si a estos datos les unimos los que hace unos meses publicada la ONG Save the Children, sobre el crecimiento de las familias monoparentales, nos habla de cerca de dos millones de familias, en su inmensa mayoría (más de un millón y medio) encabezadas por mujeres solas, divorciadas, solteras o viudas, que están condenadas a la precariedad laboral y a la pobreza endémica para poder sacar adelante a sus hijos. La mayoría además tienen más de cuarenta años y muy pocas posibilidades de reencauzar su vida laboral y personal, las ayudas a este colectivo social han ido mermando hasta casi la desaparición y cada día son más las que se ven obligadas a acudir a instituciones solidarias para alimentar y vestir a sus hijos, tal y como señalan Cáritas y Cruz Roja.

Las consecuencias las pagaremos todos, porque estamos propiciando una generación de niños criados en la precariedad vital, con unos problemas educativos y formativos muy importantes. Nos estamos acostumbrando a convivir con falta de medios en los comedores de nuestros colegios, en los centros de atención a la infancia, en las instituciones sanitarias y eso nos convierte día a día en una sociedad fracasada. Si nos permitimos desperdiciar a cientos de miles de mujeres con talento, capacidad de trabajo e iniciativa personal, estamos socavando nuestras posibilidades de futuro.

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