Historias Robadas. Recordando a los niños robados durante décadas en España

Historias robadasLa noticia de la desaparición de 12 niños de un albergue privado en México, nos ha hecho recordar las miles de desapariciones de niños españoles durante varias décadas, niños que han sido arrebatados a sus padres para entregarlos a familias ajenas. Sus casos han sido sepultados por la urgencia de la actualidad y han sido relegados al olvido mediático. Son esas historias las que cuenta Historias Robadas, un libro de Enrique J. Vila Torres, que narra de forma estremecedora hechos ocurridos en la vida real y a los que el letrado ha tenido acceso a través de los clientes que buscan ayuda en su bufete.

A través de su experiencia personal calcula que en España hay alrededor de 300.000 falsos adoptados. Aborda diferentes perspectivas del problema de los bebés robados. Así pues, da voz tanto a los “desalmados: médicos, enfermeras, encargados, religiosas” que llevaban a cabo sin escrúpulos estos hechos, como a las víctimas tanto a familiares como a los propios niños robados.

Historias Robadas fue publicada por Temas de Hoy en 2011. Antena 3 estrenó en su día una miniserie con el mismo título y basada en la obra de Vila Torres.

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Sangre y miseria tras el móvil

movilesEntre polémicas huelguistas y anecdotario político, Barcelona ha vuelto a convertirse un año más en la capital mundial de los móviles, ese aparato que se ha convertido en la herramienta de la revolución del futuro a costa de sangre, sudor y lágrimas de los más pobres, para variar. Mientras los millones fluyen entre las grandes compañías y en algunas ciudades la gente hace cola para comprarse el penúltimo modelo de alta tecnología, millones de personas sobreviven explotados en minas y montañas de basura tecnológica.

En 1989, el mismo año en que Motorola lanzaba el MicroTac, considerado el primer móvil ligero de la historia, Ruanda y Uganda ocuparon militarmente parte del territorio congoleño para hacerse con el negocio de la explotación del coltán. Comenzó así una larga guerra de catorce años terminó formalmente en julio de 2003. Conocida también como Guerra Mundial Africana, Gran Guerra de África o la Guerra del coltán, provocó la muerte de aproximadamente 3,8 millones de personas, la mayoría de ellas por hambre y enfermedades prevenibles y curables. Esta trágica cifra convirtió a esta guerra en el conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial, y eso sin contar los millones de desplazados y refugiados en los países vecinos.

El coltán es el material imprescindible para la fabricación y miniaturización de condensadores para teléfonos móviles, ordenadores, pantallas, sistemas GPS, satélites o armas teledirigidas. Pero la explotación de este mineral se realiza en condiciones tan penosas  que se estima que por cada kilo de coltán han muerto entre dos y tres niños. Los principales yacimientos de coltán se encuentran en la República Democrática del Congo (80% de las reservas mundiales). En un lugar plagado de injusticias, la más cruel es la que obliga a los niños mineros del este de la República Democrática del Congo a dejar la escuela para escarbar en las minas artesanales que proliferan en las provincias de Katanga y los Kivus.

Gestionada con criterios de aprovechamiento, los desechos generados por los móviles también pueden ser una fuente de riqueza. Se calcula que 100.000 teléfonos móviles pueden contener unos 2,4 kilos de oro, equivalentes a 130.000 dólares, más de 900 kilos de cobre, valorados en 100.000 dólares, y 25 kilos de plata igual a 27.300 dólares. La inmensa mayoría de los materiales son reutilizables y podrían generar beneficios. Pero la política de de abaratamiento de costes para usar y tirar, generando un consumo ligado a la moda y a la innovación, lleva a muchas compañías a vender sus stocks de basura electrónica a países en desarrollo, donde el reciclaje se realiza en condiciones de explotación.

A pesar de que el tráfico de basura tecnológica está prohibido, se envían a países de Asia y África millones de toneladas de basura al año, camuflada entre equipos nuevos o seminuevos, cuya exportación sí está permitida. A causa de la acumulación y eliminación descontrolada de este tipo de basura, que contiene metales como el plomo, el níquel o el cadmio (en niveles superiores en más de 50% a lo aceptable) parte de la población de los países destinatarios sufre problemas de salud. En países como Ghana, Mali, Pakistán o Bangladesh, se están instalando enormes vertederos que se han convertido en una fuente de recursos para la población más desfavorecida, especialmente los niños.

Las propuestas más sensatas, para atajar este problema, pero también las más utópicas curiosamente, pasan por la racionalización del consumo: reducción de desechos, artículos más duraderos, compatibilidad entre soportes y la universalización de elementos básicos como cargadores y otros complementos.

Desde Sincronía, una sola Humanidad, os recomendamos este documental: “Coltán. Comercio sangriento”.

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Profesores: ¿solos ante el peligro?

EL-DRAMA-DE-LAS-AULAS-VACIASLa coincidencia en el tiempo de titulares sobre investigaciones o juicios a monitores y profesores por abusos sexuales en un colegio de Barcelona, otra causa por abusos abierta a un profesor de Las Palmas y el juicio a tres profesoras de Cáceres acusadas de tolerancia pasiva en un caso de bullying, han creado un velo de inquietud en torno a nuestras escuelas. En ocasiones, el tratamiento periodístico no ha estado exento de cierto alarmismo que en ocasiones se ha inclinado hacia el sensacionalismo, y eso ha creado alguna polémica sobre la actitud de los profesores en las aulas. En el caso de los abusos sexuales de Barcelona la polémica se centra en la sospecha de silencio cómplice por parte de la escuela y en la defensa del colegio que en principio hizo un grupo de padres. Solo cabe solidarizarse con el drama y exigir las más duras responsabilidades.

El caso de Cáceres es más enrevesado y se presta más a la polémica, tanto por lo que afecta a la integridad de tres profesionales, como por sus consecuencias anímicas en la confianza de los padres respecto a la seguridad de sus hijos en el entorno escolar. La Audiencia extremeña considera que las tres profesoras acusadas tuvieron conocimiento de un caso de acoso escolar y no actuaron, o al menos no actuaron debidamente, que aquí es donde está el matiz importante. Según el auto, tuvieron conocimiento “de la existencia de una situación objetivada y mantenida de acoso escolar”, pero su conducta fue de “pasividad” y “Nada hicieron por esclarecer los antecedentes y motivos del incidente”. El niño acosado acabó abandonando el colegio y sus cuatro acosadores fueron condenados por un delito contra la integridad moral. La Audiencia reconoce que el colegio actuó pero que los esfuerzos del colegio se centraron sobre el acosado, “dando lugar a una mayor victimización del mismo”. “No se realizaron diligencias encaminadas a la identificación de los autores”, prosigue el texto judicial, “ni se contó a otros profesores”. En definitiva, un caso de esos que hay que conocer a fondo, antes de ponerse a juzgar de oídas.

Era inevitable que surgiesen los comentarios cruzados e incluso se disparasen las contundentes opiniones linchadores, a las que tanto somos dados en esta sociedad que asiste atónita, a un aluvión de malas noticias sobre nuestros colegios, en los que uno de cada 10 alumnos asegura que ha sufrido acoso escolar, el 30% señalan que han recibido golpes físicos y uno de cada tres admite haber agredido a otro estudiante, según un informe de Save the Children sobre ‘bullying’ en España, con entrevistas a 21.487 alumnos de secundaria y datos contundentes sobre la gravedad del acoso escolar.

En estos días en los que todo el mundo pone a Finlandia como el ejemplo a imitar en el modelo educativo, es imprescindible recordar que uno de los pilares fundamentales que sostienen su primer puesto mundial en educación es la valoración social de maestros y profesores.

En España, la crisis y los recortes han sido la última puñalada para un colectivo tradicionalmente más criticado que apoyado. En unos momentos cruciales para nuestro sistema educativo y con unas aulas más complejas de manejar que nunca en nuestra historia, los profesionales de le enseñanza han visto como sus medios se reducían drásticamente con recortes en los presupuestos de Educación, reducción del número de profesores, congelaciones salariales y precariedades varias que han colocado a nuestro sistema educativo en un momento alarmante.

Si queremos que el patio del colegio sea un sitio donde los niños aprendan la convivencia a través del diálogo y el respeto, y que nuestras aulas sean un lugar en el que adquirir conocimientos no sea una congoja, es necesario hacer un plan que integre las medidas de sensibilización, control e intervención para padres y alumnos, con un reforzamiento de la figura del profesor, que es quien trabaja en primera línea y quien debería de contar con el apoyo suficiente en tiempo y medios para poder dedicar más atención a lo que sucede en cada rincón de unas escuelas sobrecargadas y faltas de presupuesto. Un colectivo que tiene en sus manos parte del futuro de nuestros hijos, merece nuestro respeto, nuestro apoyo y nuestra crítica razonada, pero nada justifica la violencia y desafección que padece.

La escuela está en un momento crucial y es indispensable que todos los sectores se impliquen en un debate que marque las líneas generales de nuestro sistema educativo para las próximas décadas y el sector que mejor conoce los problemas y más acertadamente puede apuntar cuales son las posibles soluciones, es el de los profesionales de la enseñanza. En torno al respeto a su profesión, alrededor de la nueva dimensión que en el futuro inmediato tenga la figura del maestro, es donde debe comenzar la ruptura de la espiral de degradación que vive la escuela pública. Depende de todos exigir más medios y mejor formación para quienes educan a nuestros hijos, y así poder exigirles también la responsabilidad adecuada.

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Cuadernos con mensajes contra el “bullying” para llevar el debate a las aulas

e33d5721630121.56305c2f3cb37La sensibilización de nuestra sociedad y la preocupación por buscar formas de atajarlo van, afortunadamente, paralelas y aumentan día a día. Prueba de ello es la iniciativa de la marca de artículos escolares Ángel Estrada, en conjunto con Libres de Bullying Asociación Civil, quiere llevar el debate acerca del “bullying” en los colegios directamente a las aulas.

Para materializarlo, han lanzado una campaña de concienciación bajo el eslogan “Hagamos un buen trato”, que incluye cuadernos que incluyen en el diseño mensajes en contra de esta práctica de violencia entre los propios chicos.

Como parte de la campaña, la compañía ha llevado a cabo una serie de charlas y talleres gratuitos para docentes y alumnos de escuelas primarias a cargo de la Licenciada María Zysman, Directora de “Libres de Bullying” y especialista en el tema.

En primera instancia se desarrollaron un total de siete talleres en escuelas públicas de la provincia de La Rioja donde Ángel Estrada tiene su Planta Productiva. Las mismas, continuarán en la localidad de Carlos Spegazzini, donde la firma tiene su Centro de Distribución, y seguirán a medida que se confirmen nuevas localidades.

Si la sociedad toma la iniciativa, podemos crear entre todos un nuevo marco educativo.

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Abusos a menores: titulares, alarma y alerta social

souhoufCuando aún no se han aplacado la inquietud e indignación producidas por el caso de abusos a menores en un colegio de Barcelona, en el que hay cinco monitores o profesores denunciados, salta a la palestra de los titulares el comienzo del juicio en la Audiencia de Las Palmas a un entrenador de un equipo de fútbol alevín. Y en el revuelo generado se ha vuelto a confundir la alarma social con la alerta social.

A pesar de considerar que la transparencia informativa en estos casos es imprescindible, uno no deja de tener la sensación de que en las noticias prima el escándalo, cuando no abiertamente el morbo, sobre las causas estructurales que permiten la existencia de los abusos en el entorno escolar, sea en el número y grado que sea. De hecho, en el caso del entrenador de La Palmas al que le piden 73 años de cárcel por varios delitos de abusos, exhibicionismo y corrupción de menores, la crónica de detalles sobre las practicas que el acusado realizaba con sus alumnos, es cuando menos, gratuita, y cuando más, amarillista.

En una sociedad como la nuestra, los medios de comunicación tienen un responsabilidad extra en los casos de abuso y maltrato de cualquier tipo y eliminar de la noticia concreciones sobre los comportamientos del abusador, ayudaría al sosiego de los abusados, sus familias, sus amigos e incluso sus vecinos. La transparencia informativa y la información preventivas, tan imprescindible una como la otra, no están reñidas con la sensatez y la honestidad.

Los castigos, por muy ejemplares, justos y necesarios que sean, no nos acercan a la solución del problema, y como la mayoría de las soluciones, está en el mismo sitio: la escuela. Es urgente mejorar nuestro sistema educativo, convertir nuestros colegios en lugares seguros, lugares donde el aprendizaje de la vida no esté sometido al más mínimo tipo de abuso, sitios donde se inculquen los modelos de convivencia y respeto. Y eso se consigue con medios, elevando la formación de los profesores, convirtiendo la educación en una prioridad nacional, construyendo la escuela del siglo XXI.

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A cambio de nada: cine de adolescencias reales

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Es una historia de adolescentes contada sin artificios, una ‘rara avis’ en nuestro cine que tuvo su reconocimiento en la última gala de los Premios Goya cuando su director recibió un premio al mejor director novel. Sin ejemplificaciones gratuitas, mostrando una realidad absolutamente verosímil, que puede que no nos guste, pero es la que no debemos obviar si pretendemos cambiar el futuro, el negro futuro, de muchos de nuestros adolescentes.

“Darío, un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi, su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres y se escapa de casa, huyendo de su infierno familiar. Comienza a trabajar en el taller de Caralimpia, un viejo delincuente con envoltura de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida… Darío conoce a Antonia, una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarrro y junto a ella descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia en un verano que les cambiará la vida”…

Esa es la sinopsis oficial de la película de Daniel Gúzman. Una película que se acerca al mundo adolescente, a la realidad social y generacional, pero sin despreciar el entretenimiento y el humor. Un película que te aconsejamos desde Sincronía, una sola Humanidad.