Lucy y su grito ancestral contra la violencia machista

recuadro-morado

Hace cuarenta y dos años y un día, un equipo de paleo-antropólogos encontraba en Etiopía el esqueleto fósil de un ejemplar adulto de australopithecus que nos conectaba directamente con un pasado de 3,2 millones de años, cuando el ser humano se irguió sobre sus piernas y comenzó a poblar el planeta. Este famosísimo esqueleto fue bautizado como Lucy por la canción que en aquel momento estaba escuchando el equipo de excavación: «Lucy in the sky with diamonds», de los Beatles. Pero el nombre femenino no era casual. Lucy era una hembra de unos veinte años de edad y poco más de un metro de altura, que caminaba sobre sus patas posteriores y que había parido varios hijos. Si alguna vez ha habido algo parecido a Eva, se llama Lucy.

La casualidad ha hecho coincidir en dos días sucesivos este hallazgo histórico, el 24 de noviembre de 1974, con la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de este mismo mes, y el balance de esos tres y pico millones de años, tras un largo proceso evolutivo hacia la “civilización”, es cuando menos, muy triste. Una de cada tres mujeres del mundo ha sufrido violencia física o sexual y más de cuatro millones son víctimas de explotación sexual. 133 millones de niñas y mujeres han sufrido mutilación genital. En Europa, la zona más “civilizada” del planeta, una de cada dos mujeres ha sufrido acoso sexual. En España más de 800 mujeres han muerto a manos de sus parejas en los últimos doce años.

Son solo una mínima parte de las cifras de ese maltrato diario que comienza con un insulto, un grito, una falta de respeto y que, en demasiadas ocasiones, acaba en el asesinato, es un cáncer que corroe nuestra sociedad. y que lastra nuestro futuro, que nos mantiene atados a la caverna. Somos capaces de amedrentarnos con el peligro medioambiental, nos solidarizamos con las víctimas de las catástrofes naturales y nos sobresaltamos a diario con las víctimas de la guerra y el terrorismo, pero convivimos a diario con la violencia ejercida contra las mujeres. En el mundo de la revolución informática, en un planeta empequeñecido por la fluidez de la comunicación, la mujer sigue siendo considerada como animal de cría, como una propiedad. El cumplimiento de un presunto “deber conyugal” sigue siendo una excusa para la violación dentro del matrimonio y en muchos países incluso es legal.

La tibieza ante la violencia machista es un complicidad que condena al terror cotidiano a miles de mujeres. La humillación, el desprecio, la discriminación, el ultraje, la coacción y el atropello, son las taras que hay que eliminar empezando por el principio, por la escuela. Cuantos antes comencemos, antes podremos considerarnos realmente “civilizados”. Se lo debemos a todas las Lucys.

Sincronía, una sola Humanidad

Conócenos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s