Adios a Jesús Neira, símbolo de la lucha contra la violencia machista y de su perversión mediática

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Hace siete años un profesor universitario estuvo a punto de perder la vida por defender a una mujer agredida por su pareja. Se llamaba Jesús Neira y su gesto le arruinó completamente la vida. Nunca se recuperó de los golpes que recibió y mientras su nombre se asociaba definitivamente a la lucha contra la violencia machista y recibía homenajes, se acabó enfangando en los lodos de la telebasura y la prensa sensacionalista con declaraciones salidas de tono y enfrentamientos públicos con los protagonistas de aquel suceso, víctima incluida. Fue una de las más desastrosas exhibiciones de las peores práctics de los medios de comunicación en relación con la llamada violencia de género.

Neira falleció en los últimos días de agosto a causa de un derrame cerebral que sufrió en 2010 y que le llevó al olvido mientras la causa que en su día defendió, la lucha contra la violencia machista, se iba enraizando en la sociedad al tiempo que aumentaba la alarma social por el goteo de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas. La muerte de Neira compartió espacio en numerosos periódicos con la noticia del gesto de dos jóvenes madrileños que impidieron que un hombre siguiese golpeando a su mujer con palo de metal. Aunque en principio el agresor se les enfrentó, por fortuna los dos chavales no siguieron la triste suerte de Neira y salieron bien librados de un gesto que, aunque en esencia sea normal, las circunstancias han convertido en heroico. Una heroicidad que en el caso del profesor universitario le supuso la ruina.

Aunque los gestos mediáticos puedan servir para llamar la atención sobre un problema, en el caso de la violencia machista la heroicidad solitaria debe dar paso a la solidaridad cotidiana con las víctimas y la tolerancia cero con los agresores… y sobre todo, educar a nuestros niños en el respeto, la tolerancia y el amor por la vida, porque en este asunto cobra todo sentido el viejo refrán “más vale prevenir que lamentar”.  Neira fue un ejemplo de como una lacra social, la violencia de género, se puede convertir en un espectáculo morboso, pero su magnífico y condecorado gesto contribuyó a demonizar la violencia doméstica.

Sirva este pequeño homenaje para enviar un mensaje a todas esas mujeres que sufren a diario el terror del maltrato y la humillación: no estáis solas.

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Una recomendación para padres con Pequeños Tiranos

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“Como lograr que tus hijos pasen de ser niños desobedientes a adolescentes responsables”. Con esta declaración de intenciones a modo de subtítulo, no hacen falta muchas más explicaciones para saber de que va este libro que analiza el porque de algunas de las conductas negativas que exhiben cada vez más los niños y los adolescentes de nuestra sociedad, como la agresividad, la manipulación, la falta de responsabilidad, la falta de autocontrol, el egoísmo o la escasa tolerancia a la frustración.

En este libro, la psicóloga Alicia Banderas usa su amplia experiencia en el programa de televisión «Escuela de padres… en apuros» y hace un análisis del comportamiento de éstos y su repercusión en la educación de sus hijos. Ilustrado con numerosos casos prácticos tratados por la autora. La obra busca ofrecer ofrece al lector las claves del problema, las técnicas y las estrategias de la psicología para aplicarlas de forma sencilla y efectiva en sus entornos personales. La obra se centra de forma taxativa en el papel de los padres y la importancia del núcleo familiar, ya que, en palabras de la autora: “Los niños tienen que ir a la escuela educados desde casa, la educación es en casa porque es ahí donde les transmites a tus hijos los valores que tú quieres”.

Un interesante libro que te recomendamos desde Sincronía, una sola Humanidad

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La gallina ciega que caminaba hacia el abismo

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No queremos, no podemos y, sobre todo, no sabemos como acabar con la brutal masacre que se está produciendo a las puertas de casa. Cientos de vidas tragadas por el mar, miles de náufragos salvados a veces en rescates desesperados en los que se juegan la vida marineros, pescadores, militares, policías y miembros de las ONG, prácticamente solos y escasos de medios para auxiliar a quienes huyen de una realidad cotidiana de torturas, violaciones, y hambrunas; de un horror tangible como el que decapitó hace días al arqueólogo de 82 años Valed Asaad, que cometió el horroroso crimen de estudiar y preservar la cultura de la humanidad. Pero a pesar de los adjetivos horrorizados de los noticiarios y de las voces solidarias que claman por una solución urgente y humanitaria, estos refugiados pierden la calificación de desesperadas víctimas nada más desembarcar o cruzar la frontera, para convertirse en un problema, en una patata caliente que nadie quiere y que todos tratan de traspasarle al vecino.

El ministro británico de Exteriores ha verbalizado sin tapujos lo que lo que muchos callan por pudor y la mayoría intenta ignorar para no asumir la vergüenza: la inmigración africana supone un riesgo para los estándares de vida de los países europeos. Philip Hammond lo ha dicho alto y claro: “Ahora la situación no es sostenible porque Europa no puede protegerse a sí misma, preservar su nivel de vida y sus estructuras sociales si tiene que absorber a millones de migrantes de África”. Para Hammond, la solución al problema pasa por “ser capaces de retornar a aquellos que no tienen derecho de reclamar asilo a sus países de origen”. Menos educadamente, esto viene a ser lo que explican los xenófobos ultraderechistas a pedradas y golpes, muchas veces bajo la mirada cómplice de muchos ejemplares ciudadanos de la vieja Europa que encarnan ese “no queremos”

Lo que ocurre es que detener y hacer retroceder la oleada migratoria hasta sus orígenes es más fácil de decir que de hacer. No podemos hacerlo, primero por un elemental sentido humanitario que nos debe impedir devolver la víctima al patíbulo del que ha huido, y además, porque todos los métodos de aislamiento y deportación empleados hasta el momento han demostrado su absoluta ineficacia, por no hablar de su brutal injusticia. A estas alturas, si hay algo claro es que ni los muros, ni las alambradas, ni las porras, ni los gases lacrimógenos logran detener esa avalancha de miedo y desesperación. Y a pesar de esta evidencia, lo de levantar muros físicos y trincheras mentales es lo que más se lleva este verano. Donald Trump, quiere levantar una muralla en la frontera sur, la que le separa de los cientos de miles de americanos de un poco más al sur. La misma idea se les ha ocurrido en Hungría, en Bulgaria, en la frontera greco-turca, en nuestras fronteras africanas e incluso en la civilizada Gran Bretaña (esta vez en versión túnel militarizado, con tanquetas y todo).

Pero el fracaso de todas estas medidas y la ineficacia de los sistemas de acogida, demuestra también nuestra incapacidad para adaptarnos a una realidad, la de los miles de desheredados sin nada que perder que están dispuestos a todo para hacerse un hueco en nuestra atemorizada sociedad, la única que les puede garantizar la supervivencia con más o menos dignidad. Esa incapacidad de ver la inevitable realidad es la que nos convierte en la gallina ciega que niega a los inmigrantes derechos elementales como la sanidad, que los encierra en campos segregados, que los arrincona en en los barrios del paro y la precariedad y que clama horrorizada cuando estalla su ira. Si no somos capaces de darnos cuenta de que en este barco tenemos que viajar todos, de que o nos salvamos todos o estamos condenados al naufragio como sociedad, seremos como la gallina ciega que camina hacia el abismo.

M.L.P.

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La nueva Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia establece medidas para proteger a los niños de la violencia de género

maltrato menorEl pasado 18 de agosto entró en vigor la nueva Ley de Protección de la Infancia. La nueva normativa afecta directamente al sistema de adopciones, la regulación de los centros de menores, el papel de los niños en los procedimientos judiciales y su protección frente a la violencia de género ejercida contra sus madres. Tras un verano especialmente virulento en éste terreno, la protección de los menores víctimas de violencia de género ha sido uno de los aspectos más reseñados de esta nueva ley que establece medidas cautelares de protección del menor,y la suspensión del régimen de visitas, estancia, relación o comunicación con el inculpado. Otras novedades consisten en que al agresor se le suspenderá el abono de la pensión de viudedad desde el momento en que sea imputado, algo que ahora podía suceder, y que los menores tendrán acceso a la pensión de orfandad completa.

Conoce el texto legal https://www.boe.es/boe/dias/2015/07/29/pdfs/BOE-A-2015-8470.pdf Sincronía, una sola Humanidad http://www.sincronia.org/

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Machismo asesino de doble filo

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La caza del monstruo ha finalizado, el rompecabezas del último crimen está resuelto… pero el verdadero criminal sigue habitando entre nosotros. El crimen de Cuenca, de nefastas reminiscencias sonoras, ha vuelto a estremecer de horror la siesta veraniega. Esta vez la etiqueta de violencia machista ha sido colocada con prontitud, mientras las noticias desgranan detalles de una salvajada para la que nadie encuentra explicación.

Al final conoceremos prácticamente todos los detalles del cuando, el quién y, con carga de morbo, el como. Pero seguiremos prácticamente a ciegas sobre la eterna pregunta del millón: el porqué.
No somos quién para dar discursos gratuitos sobre maldad intrínseca del ser humano o la influencia de los entornos sociales en los comportamientos delictivos, pero sí que tenemos la certeza de que el camino por el que avanzamos no es el adecuado y que habría que indagar en los entresijos de la sociedad que estamos construyendo. ¿Banalizamos la violencia?, ¿justificamos el machismo?, ¿elogiamos la mentira?, ¿fomentamos el odio?, ¿ensalzamos la ignorancia? Una ojeada a la actualidad, una mirada atenta a nuestro alrededor, nos hace temer que sí, aunque resulte doloroso para nuestra sensibilidad colectiva.

Hoy solo podemos tratar de compartir el dolor de los que conocieron y quisieron a las víctimas, aunque siempre que un ser humano fallece por la violencia de otro, las víctimas somos todos. Pero además queremos combatir la idea de que los crímenes machistas son una plaga inevitable, queremos insistir en que la violencia machista es de doble filo y agrede tanto a las víctimas directas, las mujeres y los niños maltratados y asesinados, como al resto de la sociedad a la que el machismo arrastra hacia el fracaso más rotundo. Se ha dicho muchas veces, pero es necesario repetirlo hasta el cansancio: eliminar la violencia machista es una responsabilidad de todos. Podemos empezar dando la vuelta a un refrán: quién bien te quiere, no te hará llorar.

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Autoretrato de la generación selfie

Generacion Selfie

Independiente, curiosa, consciente de los riesgos y pragmática. Así se retrata a sí misma la llamada generación selfie’ en un estudio realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, que analiza la relación de nuestros jóvenes con las nuevas tecnologías y las redes sociales. Según las conclusiones extraídas de este estudio, la mitad han llegado a sentirse en más de una ocasión saturados por el uso de las nuevas tecnologías, hasta el punto de necesitar desconectarse de ellas. Además, el 90% niega ser dependiente en términos absolutos, más de la mitad cree que el acoso es mucho más frecuente de lo que se dice y el 49% utiliza la red para el juego ‘online’. El estudio ‘Jóvenes en la red: un selfie’ se ha elaborado a partir de una encuesta realizada a 800 jóvenes de entre 16 y 20 años.

A la luz de sus respuestas, los adolescentes son bastante conscientes de los peligros que entraña internet. El 56% considera que el acoso de los adultos a menores o entre compañeros de la misma edad es más frecuente de lo que se piensa y un 54% de los encuestados cree que es bastante frecuente el riesgo de enviar imágenes privadas y comprometidas sin consentimiento. En el lado opuesto, un 16% considera que se exagera demasiado respecto a los potenciales peligros de las nuevas tecnologías.

Gonzalo Calderón, director general del Centro Reina Sofía, respalda estas conclusiones: “Los jóvenes saben que las nuevas tecnologías y las redes sociales comportan unos riesgos, pero tienen también ventajas y asumen que disfrutar de esas ventajas compensa asumir los peligros”.

Enlace al estudio http://adolescenciayjuventud.org/es/publicaciones/monografias-y-estudios/item/jovenes-en-la-red-un-selfie

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Cuando el horror nos alcanza a todos

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En medio de un aluvión mundial de tragedias, ha venido a ser una atrocidad primitiva la que nos ha sacudido con horror en plena modorra estival. El bestial asesinato de dos niñas de 4 y 9 años a manos de su padre, durante su régimen de visitas, para no devolvérselas a la madre, ha conmocionado los oídos más encallecidos, quizá aclimatados a la tragedia de las cientos de muertes diarias de los inmigrantes, de los niños víctimas de bombardeos o el goteo incesante de accidentes y catástrofes más o menos naturales. Es la ruptura absoluta de nuestra condición de ser humano evolucionado la que nos aterra personalmente, la que nos conecta directamente con el corazón del brutal suceso.

El asesinato de Moraña tiene sus raíces en un machismo cavernario que se alimenta de miedo, egoísmo y, sobre todo, incultura. El sentimiento de posesión absoluta de otra persona por encima de toda norma, lógica y raciocinio, está tan extendido que podría llevar al diván del psiquiatra a medio país, quedándonos muy cortos. El respeto hacia los demás sólo se logra con la empatía, la emoción y la inteligencia, que son tres palabras bastante en desuso. Y eso hay que absorberlo de pequeños, sobre todo por vía familiar y también en gran medida por vía escolar, que es la única por donde podemos empezar a romper el circulo vicioso de la deficiencia educativa que padecemos como sociedad.

No analizaremos los detalles de esta atrocidad, que para detalles ya tenemos bastantes con los del festival del morbo que se desatará durante unos cuantos días, hasta la próxima tragedia espeluznante, en los medios de comunicación. Además, los detalles que nos afectan son comunes a miles de situaciones con las que convivimos a diario, como testigos o como protagonistas en mayor o menor medida. El parricidio como violencia machista llevada al extremo por el odio y la sinrazón, puede formar parte de la psicología personal, pero la acumulación de comportamientos machistas y violentos, física o verbalmente, en todos los entornos sociales, incluidos especialmente los medios de comunicación y los formadores de opinión, son un agujero negro en nuestra psicología colectiva, o sea, una vergüenza y una tara social.

Tras la sacudida del horror suele venir el silencio incrédulo que esconde una pregunta: ¿qué estamos haciendo mal para que lleguemos al extremo de que un hombre no respete la vida de sus propias hijas? Podemos empezar a cambiar las cosas en nuestros entornos cotidianos y sumar ideas y esfuerzos que cimienten un nuevo paradigma educativo que nos lleve a una sociedad de valores, o podemos acostumbrarnos a compartir el horror con la paella, que es lo que hemos venido haciendo hasta ahora. La transmisión del machismo y la violencia no es genética, pero si puede ser hereditaria. Depende de nosotros.

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Por un Pacto de Estado en Educación