¡A GRITOS!

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Denuncias, descalificaciones, imposiciones, despropósitos, protestas, manifestaciones, amenazas y algún que otro insulto, siempre más de los que sería deseable. Podría parecer el guión de un programa de televisión de prime time pero, desdichadamente, es un resumen apresurado de como ha comenzado este curso escolar.

La polémica Ley Wert, los recortes y la precariedad social han convertido la tradicional noticia de vuelta al cole, con sus datos sobre el tráfico, sus anécdotas y sus candorosas declaraciones infantiles, en una sucesión de noticias negativas sobre niños con problemas de nutrición, comedores escolares desbordados, falta de material escolar, aulas en malas condiciones, profesores sobrecargados, protestas por eliminación de asignaturas, guarderías y escuelas con presupuestos bajo mínimos y un largo y lamentable etcétera.

El nuevo curso escolar comienza en medio de un ambiente de crispación y caos que no augura nada bueno. No es precisamente el mejor marco para que nuestros niños se formen como futuros ciudadanos responsables y eso mina nuestro futuro. La democracia es un ejercicio de responsabilidad. De responsabilidad personal y de responsabilidad colectiva. Y estamos transmitiendo a las nuevas generaciones todo lo contrario, les estamos legando un modelo social irresponsable.

Nos desahogamos a gritos y nos ignoramos con diálogos de sordos. Desde los cargos públicos, los responsables políticos, los medios de comunicación y ocio y los propios entornos familiares estamos lazando un mensaje en el que el que más grita tiene razón, que los criterios se imponen y no es negocian y que la cultura no sirve de nada ante la aplastante fuerza del dinero. Nuestra escuela se ha convertido hace muchos años en un campo de batalla ideológico sin ningún ganador pero con una perdedor claro: nuestro sistema educativo. Los intentos de construir un diálogo social en torno al modelo pedagógico y las iniciativas, escasas, para construir un nuevo sistema mediante un Pacto de Estado entre todos los agentes implicados, han ido a parar al saco roto del silencio, han sucumbido al ruido que provoca el cansino “y tu más”.

La educación no es un juego y va siendo hora de que esa masa social, conocida demasiado a menudo con el vergonzante nombre de “mayoría silenciosa”, tome la voz y la palabra para exigir a todos nuestros representantes políticos que se pongan a trabajar junto al resto de la sociedad en la creación de un sistema educativo estable, duradero y democrático, o sea, para todos.

SINCRONIA.ORG

CAMPAÑA POR UN PACTO DE ESTADO EN EDUCACIÓN

http://www.sincronia.org/camp/pacto-por-la-educacion/

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