Todos somos inmigrantes

Congo Guinea Ebola   AGUI101La historia de la humanidad es ni más ni menos que la de una gran y permanente emigración desde que nos bajamos de un árbol, más que probablemente en África, y acabamos colonizando hasta el último rincón del planeta. Y lejos de aprender a entendernos, este eterno viaje ha servido sobre todo para que, en lugar de despejar caminos, nos hayamos especializado en levantar barreras de fronteras como una excusa perfecta para matarnos entre nosotros.

Nos hemos acostumbrado a que la mismas playas en las que pasamos las vacaciones tumbados al sol se conviertan en la cabeza de puente de miles de desesperados que se dejan la piel y la dignidad tratando de llegar a un paraíso que a nosotros está muy lejos de parecérnoslo pero que estamos dispuestos a defender como exclusivo con uñas y dientes. En esta dinámica de enfrentamiento norte-sur en el que hemos convertido la política y la economía mundiales, hemos perdido bastante el norte, valga la redundancia. Somos capaces de olvidar perfectamente que en cualquier momento podemos pasar a ser el sur, con todo lo que ello implica.

Hace unos meses los líderes y militantes de la Liga Norte, un partido al que le sobran tics xenófobos, comprobaron en carne propia esta facilidad de reversible de la insolidaridad y que la mayor proximidad no trae una mejor vecindad, como podemos comprobar todos los días y como demostraron con sus votos los ciudadanos de Ticino, el cantón suizo de habla italiana que son los que han votado en mayor número contra la entrada en su país de sus vecinos italianos del sur… unos vecinos que tampoco quieren su casa sus vecinos del sur… y así sucesivamente, hasta llegar al sur del sur, donde hemos arrinconado la miseria, la desolación y la muerte.

El espectáculo de un misionero que hasta hace una semana se dedicaba a pelar en África contra el ébola, viajando por las calles de Madrid escoltado por un despliegue policial y sanitario que serviría para financiar un par de hospitales de campaña en el centro de la epidemia ha vuelto a poner sobre la mesa la insensata y suicida estupidez de nuestra política hacia el continente del que un lejano día partimos todos. Haciendo gala de una ignorancia peligrosa hemos importado un virus mortal para salvar la vida de un ser humano en lugar de evitar la muerte de miles eliminando el mal de raíz… y además lo hemos hecho haciendo un alarde de discriminación y prepotencia, olvidando además que, en cualquier momento, el norte puede ser el sur y que aquí somos todos unos emigrantes de paso.

M.L.P.

Sincronía, una sola Humanidad

http://www.sincronia.org/

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