FIN DE CURSO CON SUSPENSO

Aula vacíaSe acaba el curso como el Rosario de la Aurora, o sea, entre broncas y enfrentamientos, nos vamos al verano con un suspenso bajo el brazo y el próximo curso no augura buenas noticias. La llamada Ley Wert nace ya con fecha de caducidad dado el nulo respaldo que ha cosechado entre formaciones políticas y sociales distintas al partido en el poder. Antes o después, en cuanto una nueva formación política acceda al gobierno es prácticamente seguro que la nueva ley de Educación pasará a ser historia. Y será la número ocho en menos de treinta años.

Es más, lo más probable es que no acabe de aplicarse nunca en su integridad, ni siquiera bajo el mandato de sus creadores, a la luz de los últimos datos conocidos. Según el ministro, la LOMCE entrará en vigor el próximo curso, pero de entrada ocho comunidades autónomas, tres de ellas gobernadas por el Partido Popular, han anunciado ya que mantendrán los mismos libros y materiales escolares que el curso que se acaba. O sea, la LOMCE se aplicará con los libros de la LOE porque no hay dinero para nuevos libros, cosa que tampoco le hace ninguna gracia a las editoriales que temen una demanda mucho menor.

Además quedan pendientes seis recursos de inconstitucionalidad contra la ley del ministro Wert, que cuenta con la oposición abierta la mayoría del profesorado, colectivos de pedagogos y representantes de padres y madres de alumnos, por no hablar de los partidos de la oposición parlamentaria. Después de un largo curso plagado de protestas, reivindicaciones y desencanto, el desencuentro entre los distintos sectores políticos, sociales y profesionales entorno a la educación y la alarmante situación del sistema tras años de crisis y recortes, exige una urgente recapitulación y un giro en nuestra visión de la educación de nuestros hijos.

Como sociedad y como país, este curso hemos vuelto a suspender la asignatura de Educación. Lo malo es que este examen lo vamos a suspender todos si no damos un golpe de timón, si no somos capaces de darle a la Educación la importancia capital que tiene y sentar las bases de un diálogo social para alcanzar un gran Pacto de Estado en Educación.

POR UN PACTO DE ESTADO EN EDUCACIÓN
(firma y difunde esta campaña)

http://www.sincronia.org/camp/pacto-por-la-educacion/

SPOT DE LA CAMPAÑA

https://www.youtube.com/watch?v=AC59Hnk5gEA

“Hay que dejar de tratar la enseñanza como si fuese una competición deportiva”

autor no quiero ir a escuelaManuel Moles, autor del libro “No quiero ir a la escuela” y profesor de secundaria.

¿Cuál es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y otro similares?

El momento actual del sistema educativo español, o más concretamente, el momento previo a que la crisis hiciese presa en él, es el mejor de este sistema en toda su historia del estado español. En recursos y en calidad de los mismos.
Los informes PISA nos proporcionan una información interesante y hasta cierto punto útil. Entrar en una competición pueril a ver quien obtiene mejor puntuación y arrastrar a ella a todo el sistema educativo, alumnos y familias incluido, es un total absurdo. El informe PISA no refleja las diferencias entre los diferentes sistemas educativos. Sus resultados vienen marcados por las diferencias culturales, sociales y de hábitos de los distintos territorios. En nuestro caso, el clima, por ejemplo, tiene más influencia en los resultados que el número de horas de clase o los planteamientos pedagógicos utilizados.
Entonces, la pregunta es, ¿debemos cambiar nuestros hábitos sólo para conseguir mejorar nuestra posición en los informes PISA? ¿Dejar de ir de excursión, de jugar a fútbol, de salir en bici, y encerrarnos en casa a leer y bajar las persianas para ocultar el sol que luce en el exterior? Ésta es una decisión que no corresponde ni a las autoridades educativas ni económicas tomar.

¿Cuál es el principal problema de la educación en nuestro país?

Claramente, no tener claro qué queremos conseguir, qué queremos hacer con esta educación. El objetivo de la educación, en un estado de derecho como el nuestro, es obvio: ayudar a las personas a ser lo más libres posible. Es decir, el de siempre, la libertad de todas las personas. Cualquier otro objetivo se supedita a éste. Y para poder ser libre es necesario saber.
La dificultad la tenemos en la diversidad de interpretaciones de en qué consiste la libertad y de los caminos a seguir para conseguirla. Más concretamente, ya que hablamos de educación, cuales son los conocimientos que nos van a hacer libres y cual la mejor forma de adquirirlos. Por otro lado, se pretende que la escuela acabe con todos los problemas de la sociedad. Y esto es una responsabilidad muy grande, que está más allá de sus posibilidades.

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?

Por dejar de tratarla como si se tratase de una competición deportiva. Por dejar de un lado las clasificaciones y los resultados y centrarnos en la felicidad y la satisfacción de los alumnos. Son precisamente los alumnos los que deben percibir que la enseñanza es un beneficio directo para ellos, percepción que actualmente no está demasiado clara.

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Hoy por hoy es posible ese consenso?

Sólo se puede obtener un consenso si se respetan las sensibilidades de todo el colectivo, y para ello hay que trabajar un acuerdo muy flexible y adaptable, con espacio para todas las interpretaciones. Sin embargo, no parece ser este el camino escogido.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática ¿Cómo afecta eso a la calidad de la enseñanza?

Tener siete leyes en tan poco tiempo es casi como no tener ninguna. Y es una muestra de la politización de la educación, o de la intrusión de los distintos estamentos sociales en este ámbito. Una intrusión que llega a violar los límites familiares y personales.

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?

El papel de los padres en el desarrollo de los hijos es crucial. Son los que mejor conocen a sus hijos, los que comparten una realidad social y una herencia genética con ellos, los que, cuando éstos abandonen el sistema educativo, tendrán que seguir haciéndose cargo de ellos, los que sufrirán sus fracasos y disfrutarán sus éxitos, los que en último término, mejor y más adecuadamente pueden ayudarles. El resultado académico (por fijarnos sólo en una variable) depende más de la postura pedagógica de los padres que del tipo de escuela a la que el niño asista o de la metodología educativa que en ella se imparta.
La educación no se transmite (a no ser que estemos hablando de ‘buenos modales’, concepto que a veces se confunde con ‘buena educación’), sino que es construida por el niño en relación con su entorno. Con lo cual, todos los elementos que forman parte del entorno del niño ‘educan’, contribuyen a su educación. La escuela es un recurso pedagógico extraordinariamente poderoso, que actualmente se utiliza de forma indiscriminada, administrando a todos los niños y niñas la misma ‘dosis’ de tratamiento, con independencia de su situación particular, de sus intereses, de sus necesidades y de la realidad de su entorno. A todos ellos, de lunes a viernes, de 9 a 5, los mismos horarios y las mismas asignaturas…

¿Cómo han afectado los recortes en educación a la calidad de la enseñanza?

A causa de estos recortes, el debate educativo ha abandonado los discursos pedagógicos para girar prácticamente de forma exclusiva alrededor de aspectos puramente materiales.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿Son víctimas del sistema?

De la propia educación el único responsable es uno mismo. Y es responsabilidad de cada uno actuar si aquello que está recibiendo no concuerda con sus necesidades o expectativas. En el caso de nuestros hijos e hijas, ellos no disponen aún de herramientas suficientes como para valorar y actuar frente a un entorno educativo inadecuado y necesitan de nuestra ayuda y probablemente de nuestra representación. Y es nuestra responsabilidad decir ‘No, esto no le sirve a mis hijos. No lo quiero’. Sin este feedback, adoptando una postura de resignación ante lo inevitable, los educadores poco pueden hacer para cambiar las cosas.

Hace años que se habla de pérdida de autoridad por parte de profesorado ¿Qué sería necesario para recuperar el respeto necesario?

El respeto no es algo que se otorgue por decreto (a no ser que estemos hablando de miedo, que es diferente). Se consigue en el día a día. Por este motivo, la pérdida de autoridad y de respeto no es más otro síntoma de la deriva y de la falta de objetivos claros de lo que estamos haciendo con nuestros hijos.

¿Cuáles son los retos educativos del nuevo siglo? ¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías?

El nuevo siglo empieza con un reto tan antiguo como la civilización, pero que ahora coge un nuevo significado. Estamos ante un verdadero desafío respecto a la libertad humana, en el cual, el propio concepto se ve alterado y deformado, en gran parte a causa de este desarrollo tecnológico. Las nuevas tecnologías (y las no tan nuevas) se están incorporando en nuestra sociedad de forma un tanto tumultuosa, pero su efecto es claro y bien visible. Nos proporcionan cada vez más libertad y a la vez nos privan de ella. Nos liberan de la necesidad de memorizar, de la necesidad de aprender idiomas, de tener que realizar esfuerzos, incluso reducen la necesidad de tener que trabajar (desde hace tiempo, las máquinas comienzan a encargarse ello). Pero a la vez, destruyen empleo, que es y ha sido durante estos últimos 200 años nuestra principal fuente de sustento, se utilizan para el control y seguimiento de las personas o para predecir nuestro comportamiento. Es la articulación e integración de este gran tsunami innovador y de cambios y, sobre todo, exprimir al máximo esta oportunidad única en la historia de la humanidad el reto que debemos afrontar en los próximos años o décadas, y en nuestra mano está prepararnos para ello

Sincronía, una sola Humanidad

Campaña por un Pacto de Estado en Educación

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http://www.sincronia.org/camp/pacto-por-la-educacion/