Un país empobrecido

Marketing mendicanteSomos cada vez más pobres. Así de rotundo es el resultado de la Encuesta de Condiciones de Vida publicada este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), un organismo que no es precisamente una ONG de barrio. A pesar de que “Las estadísticas, si las torturas bien, acabarán diciéndote lo que les pidas”, según una frase atribuida a un experto internacional en educación, parece que esta vez no hay mucho espacio a la interpretación optimista de las cifras. Más del 27 por ciento de la población española está en riesgo de exclusión social, pero para uno de cada cinco ciudadanos no hay tal riesgo porque son, lisa y llanamente, pobres.

La cosa es bastante más que preocupante y va a dejar profundas secuelas en una parte importante de la población durante bastante tiempo, porque según este informe tres de cada diez menores sufren pobreza infantil y viven en hogares que no llegan a fin de mes y en los que unas vacaciones empiezan a ser un sueño imposible.

A veces, la adversidad colectiva se desborda en una tragedia personal, como en el caso de la mujer que se intentó quemar a lo bonzo en Cádiz en un desesperado intento de evitar el desalojo de su familia de la vivienda municipal en la que vivían hasta ahora. Pero habitualmente, los parados, los pobres y los excluidos, son tratados como meras estadísticas, y eso cuando aparecen de tanto en tanto en los medios de comunicación gracias a informes como el del INE.

Y esta insistencia en esconder la miseria debajo de la alfombra y este empecinamiento en negar la precariedad que se está apoderando de nuestra sociedad, son lo que nos puede convertir en un país realmente empobrecido. Nos estamos acostumbrando al pobre de la esquina, sin darnos cuenta de que él somos también nosotros. Exigir nuestros derechos, hacer valer nuestra capacidad de respuesta, optar por el diálogo frente a la confrontación, ser capaces de tomar la iniciativa solidaria y recuperar una sociedad de valores frente a una sociedad de ambiciones, es la salida que tenemos más a mano, la única que en este momento parece posible.

Sincronía, una sola Humanidad

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“Aprender a aprender es el reto más significativo de nuestro siglo”

Foto Ampa PocitoCristóbal Aragón Sicilia, Pres. del Ampa El Pocito, del IES La Fuensanta, de Córdoba

¿Cuál es la situación de la enseñanza española? ¿Está tan mal como indican el informe PISA y otro similares?

Como padre con hijas dentro de la enseñanza española creo que se va notando el parón o frenazo a los pequeños avances producidos a principios de este siglo XXI en cuanto a educación.
Los informes y estadísticas pueden ser muy manipulables y contradictorios, pero si hay algo en lo que no podemos tener ningún tipo de dudas es en el preocupante número de alumnos que no consiguen terminar los estudios obligatorios en nuestro país. FRACASO ESCOLAR en mayúsculas. Por tanto, entiendo que sería un grave error mirar a otro lado ante estos informes y no hacer nada para mejorar, sobre todo en aspectos importantes de la enseñanza como el aprendizaje en competencias y aumentar la inversión en educación y formación de profesorado.

¿Cuál es el principal problema de la educación en nuestro país?
Creo que el principal problema es la falta de un pacto de estado para generar una enseñanza pública de calidad, aportando medios para que sea efectiva. Todas estas leyes que ha habido durante estos años han ido dando vaivenes al sistema educativo de un lado a otro, que no favorecen una reforma real.
También repercute de forma negativa la falta de una base docente que sienta suya la profesión y esté implicada en la mejora de la misma. Traslados y destinos provisionales de las plazas de funcionarios o vacantes temporales hacen que los docentes no se impliquen con los centros.

¿Por dónde pasan las soluciones para mejorar nuestra enseñanza?
Una mejora formativa de los titulados en las universidades, con una mayor práctica formativa y aumento del conocimiento de las TICs para la educación por parte del profesorado es algo imprescindible.
Dotar de docentes formados permanentemente y comprometidos con la educación, cualificados y una dotación económica mayor en los presupuestos, acordes con los países de nuestro entorno.

¿Cuáles son los principales retos educativos del nuevo siglo?
Aprender a aprender es el reto más significativo de nuestro siglo, las tecnologías cambian en muy poco tiempo. Lo que aprendemos hoy se queda obsoleto mañana, por ese motivo los estudiantes deben estar preparados para estos cambios. El aprendizaje a lo largo de la vida es hoy más actual y necesario que nunca.

¿Hemos incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías al ámbito escolar?
Las “nuevas tecnologías” no han sido incorporadas adecuadamente en el ámbito escolar, los libros de texto hoy día, son absolutamente prescindibles y sin embargo aún forman una parte inamovible del sistema educativo. Ha habido un gasto muy importante en dotar de herramientas tecnológicas las aulas, con una gran versatilidad y que sólo se usan como sus herramientas predecesoras (como por ejemplo la pizarra digital y el ordenador).
En cuanto a las relaciones con las familias, las nuevas tecnologías pueden ser un gran aliado, sin embargo a pesar de los esfuerzos de algunas autonomías (por ejemplo plataforma Séneca en Andalucía), no se consiguen los resultados esperados ya que no existe una predisposición por parte de los docentes y un desconocimiento por las familias.

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Hoy por hoy es posible ese consenso?
Creo que es importante y necesario tener un pacto educativo y lograr un consenso entre las diferentes posturas políticas. Es muy complicado llegar a acuerdos cuando las posturas ante la forma de ver la educación es tan distante, aunque eso no quiere decir que no sea posible.

Hemos tenido siete leyes de educación desde la transición democrática ¿Cómo afecta eso a la calidad de la enseñanza?
Los cambios aunque representen mejoras siempre conlleva un periodo de adaptación y en algunos casos un rechazo al mismo. Tener siete leyes educativas no ha sido nada ventajoso para el sistema educativo español, ni para los estudiantes ni para los docentes, ya que esto repercute negativamente en la calidad de la enseñanza

¿Cuál debe ser el papel de los padres en el proceso educativo? ¿La escuela es un sitio donde se educa o donde se enseña?
Los padres deben acompañar y colaborar en el proceso educativo de los hijos, de la mano de los educadores de la escuela. Deben estar junto al equipo educativo, sin entrometerse ni enfrentarse. Para ello es imprescindible que desde los centros educativos se facilite la participación de las familias y exista una comunicación más fluida, no sólo el boletín de notas o los partes y faltas específicos durante el curso, sino un dialogo sincero y contínuo para que exista una mayor entendimiento.
Por supuesto la escuela es un lugar donde se enseñan contenidos, currículo, materias…pero también es donde se educa a los futuros ciudadanos y ciudadanas. Al igual que las familias la escuela educa en valores, no sólo en enseñanzas de las diferentes materias didácticas.

¿Cómo han afectado los recortes en educación a la calidad de la enseñanza?
Creo que han afectado como en todas las actividades públicas, pero de alguna manera se resiente, o al menos esa es mi percepción, de manera más visible la crispación del profesorado por estos recortes, tanto económicos como de personal.  Esto hace que la calidad de la enseñanza se deteriore de forma alarmante, ya que aumenta el ratio de alumnos por aula, no se renueva al personal por jubilación y los equipos directivos deben hacer filigranas a la hora de compensar bajas del profesorado.

¿Qué parte de responsabilidad recae en los educadores? ¿Son víctimas del sistema?
En toda la sociedad recae parte de responsabilidad y por supuesto los educadores aquí tienen una gran porción del pastel. Docentes con vocación son más necesarios que nunca, para poder hacer frente a los retos que la sociedad plantea y no caer en el victimismo ni la crispación.

Hace años que se habla de pérdida de autoridad por parte de profesorado ¿Qué sería necesario para recuperar el respeto necesario?
El respeto de los profesores está ahí, en clase hay chavales que arman escándalo con el profesor que saben que pueden hacerlo y sin embargo aquel profesorado que se hace respetar no tiene ese problema. En clase salvo contadas ocasiones son respetados, otra cuestión sería la autoridad por parte de las familias que si hay una sensación de que se critica cualquier actuación del profesorado con la consiguiente pérdida de autoridad. En estos casos un mayor entendimiento y acercamiento de las familias al centro podría ser una buena medida para concienciar a las familias en un mayor respeto del profesorado. Indudablemente el respeto debe ser ganado, no impuesto.

Sincronía, una sola Humanidad.

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