La crisis encadena a sus verdugos a las mujeres maltratadas

violenciagenero61El número de denuncias por maltrato ha descendido durante el año pasado con respecto a 2012, lo que no es precisamente una buena noticia porque no significa que el problema esté en vías de solución, sino que las mujeres maltratadas no se atreven a denunciar su caso. La prueba más sangrante, valga la expresión, es que de las 54 mujeres asesinadas por sus parejas y ex parejas el año pasado, sólo once habían presentado denuncias por malos tratos. La ignorancia sobre la ayuda y protección que pueden recibir, un falso complejo de culpa y la crisis económica son las principales causas de este descenso de denuncias, según ha revelado el último informe del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género.

De todos estos factores quizá el más preocupante sea el atribuido a la crisis, porque es precisamente el que la Administración y la sociedad pueden solventar si realmente se lo proponen. La mayoría de las mujeres no se pueden ir de casa para poner tierra de por medio con su maltratador por motivos neta y simplemente económicos. En un buen número de casos, el control al que los maltratadores someten a sus parejas las mantiene confinadas en casa sin trabajar, lo que supone que durante muchos años están alejadas del mercado laboral. Cuando por fin la mujer logra salir de la prisión en la que se había convertido su hogar, se encuentra con que los años de alejamiento del mercado laboral la confinan a los últimos puestos de una ya de por sí larguísima cola del paro.

Si a eso se le añade que los recortes han reducido las plazas de las casas de acogida, que se encuentran prácticamente saturadas, y que muchos de los ex maridos maltratadores no tienen trabajo y no pueden pagar la pensión estipulada por la justicia, nos encontramos con un círculo vicioso convertido en trampa infernal en la que muchas mujeres se ven atrapadas, obligadas a soportar los malos tratos y las humillaciones por la sencilla razón de que ni ellas ni sus hijos tienen a dónde ir ni nadie que las apoye.

Por eso es fundamental que, además de dar muestras de indignación y repulsa, nuestra sociedad reaccione de forma solidaria apoyando los proyectos que buscan una salida laboral que permita a las mujeres supervivientes del maltrato integrarse en la sociedad como personas independientes, porque la independencia es el primer y más importante paso para la tan ansiada libertad. Acabar con el maltrato y apoyar a las mujeres supervivientes es una responsabilidad de todos.

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