¡Abusones!

abusones_blogSi hay una figura odiada desde que eres pequeño es la del abusón. Nuestra vida está plagada de abusones de patio de colegio, de campamento de verano, de instituto, de colegio mayor o de parque de barrio. Eran el poder de la fuerza contra el sentido común. Se dedicaban a machacar a los demás simplemente porque podían hacerlo. Y los demás recibíamos o escurríamos el bulto como podíamos, simplemente porque no podíamos evitarlo. O, al menos, no podíamos evitarlo nosotros solos.

Quizá por una innata tendencia a la temeridad suicida, algunos nos convertimos en odiadores de abusones y no dejábamos una injusticia sin respuesta, aunque ésta se limitase siempre a un sordo “¡abusones!”, así con admiraciones, pero dicho como para adentro, no fuera a caernos un guantazo a nosotros.

Cuando se hacen mayores, los abusones se convierten en abusadores, una especie mucho más peligrosa. En el hogar se convierten en maltratadores de sus parejas, en la calle y en casa son pederastas, en el fútbol ultras violentos, en el trabajo jefes déspotas y compañeros expertos en mobbing y, en general, en personas que hacen la vida imposible a los demás en un desesperado intento de hacer la suya un poco más fácil.

La historia está plagada de grandes abusones, de sátrapas sanguinarios con millones de vidas en su conciencia, de dictadores de un intelecto mediocre y una mala leche impresionante, de presuntos demócratas que han expoliado a sus ciudadanos amparándose en leyes injustas. Y todos han caído por el mismo método por el que caía el abusón en el patio del colegio, el parque del barrio o el campamento de verano: cuando todos los demás decían “¡basta, hasta aquí hemos llegado!”.

¿Por qué entonces no aplicamos la misma medida en el abuso cotidiano? ¿Por qué no decimos colectivamente “basta ya” al maltrato a las mujeres? ¿Por qué no decimos todos “hasta aquí hemos llegado” en los abusos infantiles? ¿Por qué no exigimos que dejen de una vez de fabricar armas para que las usen niños? ¿Quizá porque no somos nosotros los destinatarios directos del abuso y la violencia?

Si nos mantenemos indiferentes a los abusos, si creemos que la cosa no va con nosotros o que podemos librarnos con una protesta a media voz, llegará un día en que los abusones la tomen con nosotros y no tendremos a qué o quién recurrir. El día que aprendamos a decir que no, el día que eduquemos a nuestros niños para que se rebelen contra los abusones, habremos comenzado a cambiar el mundo. Y ese día podría ser hoy. ¿Por qué esperar a mañana?

 

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