Corrupción y acción ciudadana

corrupcion1Transparencia Internacional es una ONG alemana de ámbito internacional que se dedica a estudiar la corrupción a escala mundial. En definitiva, lo que trata de establecer es quién corrompe y quién se deja corromper. Algo aparentemente simple y endemoniadamente complicado a la vez, porque TI no denuncia casos individuales de corrupción, sino que hurga en las entrañas de las distintas sociedades para intentar establecer los niveles y las causas de su corrupción, cosa que hay que reconocer que tiene mucho mérito y mucho trabajo.

Después de numerosas encuestas y análisis de trabajos de diversas instituciones públicas y privadas, establecen un Índice de la Percepción de la Corrupción. España se sitúa por debajo de Chipre y Portugal y por encima de Lituania y Eslovenia, por lo que se refiere a países europeos, y por detrás de Qatar o Botswana en el ranking mundial.

En nuestra casa, la sensación de que la corrupción es una plaga generalizada se debe en buena medida a que los medios de comunicación se dedican a airear escándalo tras escándalo, que se van acumulando en un limbo político y judicial, sin que nadie tome medida alguna al respecto. Dicho lisa y llanamente, mientras el olor a podredumbre aumenta, crece la idea de que los acusados de corrupción se van de rositas, con una multa o una dimisión como mucho y sólo en unos pocos casos.

Estamos en la cola de los países de la Unión Europea, cosa que quizá se explique por detalles tan simples como que, por ejemplo, en Polonia se han celebrado en el último año 3.000 juicios por corrupción y en España 80. No nos veíamos tan mal desde 1997, la época del caso Filesa y de los Fondos reservados, entre otros.

Lo peor de todo es que esta percepción de impunidad contrasta con la aparente resignación social, como si la corrupción fuese una plaga bíblica o una catástrofe natural inevitable. A este paso corremos el riesgo de acostumbrarnos a convivir con la corrupción, a pensar que no podemos hacer nada, que la justicia está siempre al lado de los poderosos y que el abuso de poder es ineludible. Y curiosamente, eso se está produciendo en la era de las redes sociales, de los twitters indignados, de los facebooks coléricos que claman al cielo por la honradez perdida.

Quizá ha llegado el momento de cambiar el cabreo individual por la protesta colectiva, de ir un paso más allá de la denuncia y pasar a la propuesta positiva, a la implicación social y personal en un cambio ciudadano. Nosotros estamos trabajando en ello.

SINCRONIA, UNA SOLA HUMANIDAD.

www.sincronia.org

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