Una vergonzosa lacra social

campaña abuso sexual interior page campañasUn tribunal compuesto por gente sabia y versada en leyes ha absuelto a un hombre de 60 años de un delito de abusos sexuales y ha anulado la sentencia anterior, que le condenaba a cinco años de cárcel por mantener relaciones sexuales con una menor de 11. Resulta que el docto tribunal ha decidido anular la sentencia porque la niña, que ahora tiene 14 años, afirma que está enamorada de su presunto, por imperativo legal, abusador.

En estos casos uno debe andarse con pies de plomo y no establecer juicios precipitados… paralelos, que les llaman algunos. Pero me permito mostrar mi escepticismo sobre la justicia de esta medida, por no decir mi indignación supina, porque resulta que este doloroso insulto a la inteligencia no lo ha perpetrado un consejo de ancianos en una remota aldea africana, ni en un rincón de la selva asiática olvidado de la mano de los dioses y la justicia. No, esto ha pasado en un tribunal de Italia, la cuna del derecho romano, a 1.800 kilómetros por carretera desde la frontera española.

Los hechos en cuestión, o sea los abusos sexuales, se produjeron en un pueblo de Calabria, llamado Catanzaro, cuando un empleado de los servicios sociales de la comunidad se hizo cargo del caso de una niña de 11 años, que pertenecía a una familia en riesgo de exclusión social, o sea, pobre de solemnidad, que se decía antes. La relación entre ambos se hizo tan estrecha que los padres comenzaron a sospechar que había algo raro. Lo raro lo descubrió la policía, que pilló in fraganti al empleado manteniendo relaciones sexuales con la menor que ahora, con una evidente desnortación, trata de exculpar a su agresor.

Pensaréis que he olvidado poner los nombres o las iniciales de esta triste historia. No, no se me ha olvidado, porque creo que no tienen la más mínima importancia. Es más, quizá podamos, si nos atrevemos, ponerle nombres conocidos, porque casos de abusos sexuales tenemos aquí en casa para dar y tomar. Hay informes que hablan de que uno de cada cinco menores sufre abusos sexuales, pero que sólo se conoce el dos por ciento de los casos. La cifra es escalofriante y se agrava con el hecho de que la mayoría de estos abusos se producen en un entorno familiar o de confianza, como en el caso que hoy tratamos. Y además, en muchos de esos casos también se argumenta que los menores parece que “consienten” y “están de acuerdo”, cuando están, lisa y llanamente, aterrorizados.

Y esto no es una desgracia caída del cielo, sino una vergonzosa lacra social que podemos combatir.

Manuel López Poy

Responsable de Campañas

Protejamos a nuestros niños del abuso sexual: http://www.sincronia.org/camp/abuso-sexual/ 

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