Sospechas en los CIE

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La Dirección General de Policía anuncia mejoras en el CIE de la zona Franca de Barcelona, mientras la mayoría de la delegación de parlamentarios que la visitaron el 30 de enero observa serias deficiencias, tanto en el estado de las instalaciones como en el respeto a los derechos humanos para las personas recluidas en ellos.

Esta visita, las noticias sobre la investigación de la muerte de una inmigrante en el CIE de Aluche, en Madrid y la huelga de hambre de un interno en Barcelona, han vuelto a poner el foco de atención en estas dependencias en las que se recluye a los extranjeros sin documentación legal a la espera de ser deportados a sus países de origen.

El CIE de Zona Franca y el CIE de Aluche fueron señalados en su día por diversas ONG de derechos Humanos y por el Síndic de Greuges (el defensor del pueblo catalán) a causa de su opacidad y de las sospechas de vulneración de derechos humanos. Dichas denuncias llevaron a los jueces a obligar a abrir más el régimen de visitas para que abogados ya asistentes sociales pudiesen atender a los internos.

Hace apenas un año, un equipo del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura afirma haber detectado serias deficiencias en la garantía de los derechos humanos en los CIE. La investigación se realizó tras la denuncia de jueces y fiscales españoles que investigaban las denuncias por torturas y violación de los derechos humanos, a los que el Ministerio de Interior había negado reiteradamente el permiso para inspeccionar los centros, definidos en la ley como espacios no penitenciarios. En ellos se retiene, durante un periodo máximo de 60 días, a personas extranjeras que estén sometidas a expediente de expulsión.

A la espera de la aprobación por el Consejo de Estado de una nueva normativa de funcionamiento, la opacidad de estos centros y la falta de conocimiento sobre la situación de las personas que están recluidas en este tipo de dependencias, siguen generando sospechas entre quienes trabajan en la defensa de los derechos humanos en nuestro país, unas sospechas que resultan intolerables en un Estado de derecho.

Por esa razón Sincronía mantiene en marcha una campaña de recogida de firmas para exigir al Ministerio de Interior que se garanticen los derechos fundamentales de las personas recluidas en los CIE.

Sincronía, Una sola Humanidad

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http://www.sincronia.org/camp/1375/

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Pobreza infantil: indignación y vergüenza

Niño KidUno de cada tres niños españoles vive en riesgo de pobreza. Esta vez ha sido la ONG Save the Children la que ha elaborado un informe, ‘2.826.549 Razones’ se llama, que saca de debajo de la alfombra las cifras de la pobreza infantil. Los datos económicos son desoladores, crece la desigualdad, los servicios sociales están desbordados y los niños son cada vez más vulnerables. Pero más allá de la cruda estadística, el informe contiene detalles que congelan el alma del más optimista: una cuarta parte de las familias dice que sus hijos no pueden comer fruta ni verdura todos los días, casi la mitad no puede celebrar un cumpleaños y uno de cada cinco entrevistados admite que sus hijos no tienen más de un par de zapatos.

Durante dos días las tertulias de radio se han echado las manos a la cabeza, los periódicos han colocado titulares escalofriantes, las redes sociales se han incendiado de indignación y los informativos de televisión han conectado con algún colegio donde un profesorado cansado e impotente certifica que las cosas no están nada bien y peor que se pueden poner. Y luego los niños en situación de pobreza y malnutrición volverán al cajón de las “noticias guadiana”, esas que aparecen y desaparecen hasta que alguien, con otro informe desolador, nos las vuelva arrojar a la cara.

Pero a los niños que no comen a diario lo suficiente, a los niños que llevan ropa prestada, a los niños que no pueden tener el material adecuado para estudiar y a los niños que no pueden celebrar sus cumpleaños, no los podemos meter en un cajón. De nosotros depende no solo que tengan un futuro mejor, sino que tengan un presente digno. Exijamos a las autoridades que pongan coto a esta situación, que no ahorren en las necesidades básicas de nuestros hijos. Comencemos por evitar que haya un sólo niño malnutrido en nuestras escuelas.

Sincronía, una sola Humanidad

Firma y difunde esta campaña

http://www.sincronia.org/camp/1404/

Apostar por el diálogo

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Entre las varias acepciones que el diccionario tiene para la palabra diálogo, la más certera es la tercera, si se me permite la sopa de letras. Reza así: “Discusión o trato en busca de avenencia”. Lo bueno si breve dos veces bueno, siete palabras cargadas de contenido para un concepto en desuso, o lo que es peor, en franca decadencia.

Hemos convertido la discusión en un intercambio de escupitajos ideológicos. Hemos pervertido el trato, desnudándolo de toda negociación para rebajarlo al nivel del más cutre trapicheo. Y a la pobre avenencia la hemos empujado hasta un rincón del diccionario hasta el punto de que sería difícil encontrar un porcentaje aceptable de ciudadanos que conociese su significado literal.

El acuerdo se parece cada día más al imperio de las propias ideas sobre las de los demás y ‘tener razón’ es mucho más importante que aceptar razones y admitir argumentos. Estamos elevando el improperio a la categoría de arte y sepultando a la tolerancia en el baúl de las debilidades. Y así nos va.

Decía Antonio Machado que para dialogar bien, primero había que preguntar y luego… escuchar. Como dirían los viejos del lugar, como ha cambiado el cuento. Si nos fiamos de los ejemplos que nos ofrecen nuestros líderes de opinión y nuestros medios de comunicación, las preguntas no se hacen desde la curiosidad, sino desde el más puro espíritu inquisitorial y escuchar parece que se ha convertido en una cosa de pusilánimes, ahora lo que se lleva es apabullar al interlocutor con nuestra verborrea, cuando no con gritos desaforados. Y donde decimos interlocutor, quizá deberíamos decir rival, porque las conversaciones no son más que un perfecto monólogo de sordos.

A estas alturas apostar por el diálogo puede parecerse a predicar en el desierto…. un desierto plagado de personas sensatas, de ciudadanos que no quieren más gritos, sino más datos, más propuestas y, sobre todo, de gente que prefiere llegar aun acuerdo antes de que le receten ruedas de molino.

Y es a esa gente a la que nos dirigimos, son esos ciudadanos a los que queremos tener como compañeros de viaje, son esas personas a las que buscamos para construir un mundo mejor entre todos. Por eso, aunque sea contracorriente y quizá no esté de moda, nosotros seguimos apostando por el diálogo al estilo de la RAE, o sea, para llegar aun acuerdo.

Por eso nuestro lema es:

Sincronía, una sola Humanidad

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Asumamos el futuro

ManifestacionOcho de cada diez jóvenes españoles creen que continuarán dependiendo económicamente de sus padres en los próximos años. Así de sencillo, así de contundente y así de espeluznante es el dato más destacado de un informe realizado por la FAD (Fundación de Ayuda al Drogodependiente).

El estudio se basa en 1.000 encuestas realizadas a distintos grupos de jóvenes de entre 18 y 24 años y decir que refleja el pesimismo y el desasosiego de la juventud respecto a su futuro es una obviedad que enmascara una tragedia. Solo tres de cada 100 jóvenes creen que pueden encontrar un empleo a lo largo de este año recién estrenado y ocho de cada diez creen que la cosa irá a peor o, en el mejor de los casos, se quedará tal mal como está ahora.

Si a alguien se le ocurriese decirle a uno de esos jóvenes que la solución empieza por asumir sus propias responsabilidades, a buen seguro sería tachado de insolidario, intolerante, reaccionario o retrógrado en general. Y sin embargo, por ahí van los tiros, con perdón.

Resulta que tenemos una generación sumida en la más absoluta de las desesperanzas, cuando no de las resignaciones. La culpa no es suya en absoluto. Les hemos educado, pero les hemos educado mal. Bien que nos hemos encargados de bombardearles con la competitividad, el egoísmo y el todo vale para obtener éxito, aunque sea un éxito hecho del material más contaminante, el que sólo sirve para mirar a los demás por encima del hombro. Y esa posibilidad de éxito fácil se les ha esfumado entre los dedos.

Es más, también les hemos dicho que si se esforzaban y se preparaban tendrían una recompensa inmediata en forma de puesto de trabajo y reconocimiento social. Y eso tampoco ha sido verdad. ¿Hemos roto el acuerdo y ahora queremos exigirles que sean responsables y se hagan con las riendas de su futuro? Pues lo mínimo es que sientan desconfianza aunque, insisto, esa es la única salida posible.

Responsabilizarse de la propia vida significa saber decir que no a las falsas promesas, desterrar la ley del mínimo esfuerzo, aceptar las limitaciones propias y ajenas, desoír los cantos de sirena de la corruptela y la falsedad y ser coherente a la hora de elegir que sistema quiere y a quienes designa para conducirlo. Es, en definitiva, exigirse a uno mismo lo que se exige al resto de la sociedad y participar en la construcción de un sistema de valores más justo para todos. Y eso empieza por la base: la educación. Así que quizá sea hora de asumir que para empezar a cambiar las cosas tenemos que comenzar por ponernos de acuerdo en qué educación queremos dar a nuestros hijos.

Sincronia, una sola Humanidad

Por un pacto de Educación

http://www.sincronia.org/camp/pacto-por-la-educacion/

 

Una vergonzosa lacra social

campaña abuso sexual interior page campañasUn tribunal compuesto por gente sabia y versada en leyes ha absuelto a un hombre de 60 años de un delito de abusos sexuales y ha anulado la sentencia anterior, que le condenaba a cinco años de cárcel por mantener relaciones sexuales con una menor de 11. Resulta que el docto tribunal ha decidido anular la sentencia porque la niña, que ahora tiene 14 años, afirma que está enamorada de su presunto, por imperativo legal, abusador.

En estos casos uno debe andarse con pies de plomo y no establecer juicios precipitados… paralelos, que les llaman algunos. Pero me permito mostrar mi escepticismo sobre la justicia de esta medida, por no decir mi indignación supina, porque resulta que este doloroso insulto a la inteligencia no lo ha perpetrado un consejo de ancianos en una remota aldea africana, ni en un rincón de la selva asiática olvidado de la mano de los dioses y la justicia. No, esto ha pasado en un tribunal de Italia, la cuna del derecho romano, a 1.800 kilómetros por carretera desde la frontera española.

Los hechos en cuestión, o sea los abusos sexuales, se produjeron en un pueblo de Calabria, llamado Catanzaro, cuando un empleado de los servicios sociales de la comunidad se hizo cargo del caso de una niña de 11 años, que pertenecía a una familia en riesgo de exclusión social, o sea, pobre de solemnidad, que se decía antes. La relación entre ambos se hizo tan estrecha que los padres comenzaron a sospechar que había algo raro. Lo raro lo descubrió la policía, que pilló in fraganti al empleado manteniendo relaciones sexuales con la menor que ahora, con una evidente desnortación, trata de exculpar a su agresor.

Pensaréis que he olvidado poner los nombres o las iniciales de esta triste historia. No, no se me ha olvidado, porque creo que no tienen la más mínima importancia. Es más, quizá podamos, si nos atrevemos, ponerle nombres conocidos, porque casos de abusos sexuales tenemos aquí en casa para dar y tomar. Hay informes que hablan de que uno de cada cinco menores sufre abusos sexuales, pero que sólo se conoce el dos por ciento de los casos. La cifra es escalofriante y se agrava con el hecho de que la mayoría de estos abusos se producen en un entorno familiar o de confianza, como en el caso que hoy tratamos. Y además, en muchos de esos casos también se argumenta que los menores parece que “consienten” y “están de acuerdo”, cuando están, lisa y llanamente, aterrorizados.

Y esto no es una desgracia caída del cielo, sino una vergonzosa lacra social que podemos combatir.

Manuel López Poy

Responsable de Campañas

Protejamos a nuestros niños del abuso sexual: http://www.sincronia.org/camp/abuso-sexual/